sábado, 2 de agosto de 2014

REFLEXIONES SOBRE EL INSTRUCTIVO PUBLICADO Y SUS RESULTADOS.


POR TEPOZTECO.

Como en este sitio tenemos la oportunidad de expresarnos con la amplitud deseada e, inclusive, escribir artículos, sin ser columnistas, hace tiempo hice algunas contribuciones de ese tipo, dejando de participar por varias razones, que no tiene caso estipular.

Por otro lado, sin encontrar una explicación apropiada, he visto con tristeza cómo, este foro, antaño muy concurrido y, a pesar de los buenos artículos escogidos por quienes se han encomendado esta noble tarea, casi siempre carecen de comentarios.

 Adicionalmente, como las columnas escogidas más frecuentemente son las de Denise Dresser, crítica implacable del priismo y los priistas destacados, la mayoría de las cuales yo considero injustas, encontré un buen aliciente para volver a participar con mis escritos, pretendiendo tanto rebatir lo que no estoy de acuerdo, como propiciar un incremento en los comentarios, consciente de que era muy factible que los foristas se animaran,  a refutarme a mí, tan solo  uno más entre ellos, que a los columnistas profesionales.









Al empezar a escribir defendiendo a Manlio Favio Beltrones, se empezaron a incrementar los comentarios, llegando a 97 al refutar el artículo de Denise relacionado con los feminicidios, y han empezado a ser numerosos en otros temas, en particular, con el relacionado con el petróleo (que ya han llegado a 94), en consecuencia, una de mis intenciones empieza a fructificar.


Estoy acostumbrado a recibir toda clase de calificativos, por parte de algunos foristas, quienes suponen que adquieren más fuerza sus argumentos de esa manera: menospreciando al interlocutor, burlándose de él u ofendiéndolo; por consiguiente, ese tipo de participación no es nada nuevo para mí y, si el hacerlo así los motiva, adelante; sobre todo, porque las ofensas son mínimas en comparación a las que me recetan, frecuentemente, en los foros de Milenio. Como en todas las reglas, siempre existen excepciones, en mi escrito sobre feminicidios y el instructivo correspondiente, recibí uno de los comentarios más injustos y ofensivos que recuerde:

Hassasin. Realmente es triste, lamentable y totalmente ofensivo que existan columnas de este tipo, no solamente por su contenido de ultra defensa al partido en el poder, sino por su contenido insensible y lejano a hechos de congruencia legal.
 
.Me parece abominable que tomen las muertes como un arma política e ideológica, que se preocupen en comparar que estados tiene más muertes y cuales menos, SON MUERTOS, que dejaron familia, hijos, familiares, sueños, etc y varios de aquí usan ese sufrimiento para defender o atacar con sus estandartes políticos a quienes no comparten sus ideologías”

Yo, únicamente traté de señalar la utilización de mentiras, por parte de Denise Dresser para atacar a EPN y considero haberlo demostrado; fue ella quien escogió ese tema y, sin embargo, no mereció ninguna ofensa, ni recriminación de parte de dicho forista. Estoy consciente de la delicadeza y sensibilidad necesarias para tratarlo, pero yo, únicamente, refuté a quien lo escogió y, para hacerlo de la manera más apropiada, expresé: “Siendo muy lamentable un solo feminicidio, con mayor razón lo es cuando se trata de varios y, al aumentar la cantidad, se puede convertir en un grave problema; como lo fue, a nivel nacional, aumentando el 40% en el sexenio pasado”. Para dejar todavía más clara la tragedia que representa este tipo de delitos, expliqué lo siguiente: “Cualquier feminicidio representa una situación dramática y al describir algunas de ellas, como lo hace Denise en su artículo, solo persigue la indignación del lector pero dirigida a EPN, no a las autoridades, en general”. Así como también, en uno de mis comentarios: “Para una familia, el asesinato de una hija o de una esposa, representa una gran tragedia y no les importa si en su estado existen pocas o muchas muertes de ese tipo, la cantidad, en nada mitigará su dolor. Sin embargo, al resto de la población, que no estén vinculados sentimentalmente con las víctimas, SÍ les interesa la cantidad y la gravedad relativa de este delito con los demás Estados, y su queja dependerá de la gravedad del mismo en su localidad”.

Mi norma es argumentar con fundamentos y sin ofender a la otra parte pero, si me ofenden, acomodo mi respuesta a las circunstancias, sin llegar nunca al insulto personal.

Desafortunadamente, quienes polemizan conmigo, salvo algunas muy honrosas excepciones, no aceptan el derecho que tengo, al igual que ellos, de exponer mi punto de vista y, si no llegamos a ponernos de acuerdo (como es lo más seguro, al yo presentar fundamentos y recibir  como respuesta: tan solo palabras), no por eso soy un necio, soberbio, con desquiciante ignorancia, mentiroso compulsivo o, simplemente, estoy ciego sino, sencillamente pensamos diferente, y el tiempo le dará la razón a quien la tenga.

En este foro, he dejado de recibir la gran mayoría de los acostumbrados avisos a mi correo sobre las respuestas a mis comentarios; tan solo recibo unos pocos, en consecuencia, tengo que volver a ingresar a la sección de comentarios, de los artículos en donde participo, para saber si existen o no respuestas.

Al leer los comentarios de un artículo de Martín Moreno, “México: 55 mil 325 asesinatos”, observé que había dos comentarios, uno de eduardoantonio y otro de DanielGDL; como en el primero de ellos decía:

Ramn. donde andas?
Cuanto te falta (muertos de Peña) para que ínterpongas tu denuncia internacional, allanada en términos de la que apoyaste contra fecal?
Te faltan firmas de "distinguidos" intelectuales? Pos de mientras con tus compinches, Terco y el Rajón.
Sabrás disculparte?

Sin muchas ganas, elaboré una respuesta y, al no recibir ningún aviso en mi correo, ingresé el 30/07/20014 a dicho artículo y, para mi sorpresa, únicamente estaba el comentario correspondiente a eduardoantonio. Quiero suponer que se trata de un error del sistema pero, para asegurarme de que no se borren mis respuestas, elaboraré dos por ese medio. Una de ellas, sobre una gran mentira, que puede influir en que los participantes de este foro menosprecien la confiabilidad del INEGI y, la otra, reponiendo lo más importante de mí desaparecida respuesta.

El investigar para fundamentar mis comentarios y respuestas, me ha servido para aumentar mis conocimientos del tema y, en ocasiones recibir también  algo adicional como, por ejemplo, un libro en el caso de Beltrones y la transcripción a mi correo electrónico de una publicación, muy completa e instructiva, por parte del INEGI: SÍNTESIS METODOLÓGICO DE LA ESTADÍSTICAS VITALES.

Si bien, los calificativos y los errores se aceptan en los intercambios de opinión, el mentir para fundamentar un punto de vista, lo considero inadmisible, máxime cuando la mentira propicia que los demás foristas se formen una idea equivocada sobre la confiabilidad de las estadísticas, en este caso, de las del INEGI, muy utilizadas para evaluar, numéricamente muchos aspectos importantes de nuestra vida como nación, entre ellas, los fallecimientos en general y los homicidios y feminicidios en particular.

Al señalarle a LOVREGA que mentía, me retó a demostrarlo y eso, precisamente, pretendo hacer, gracias a lo aprendido en la publicación del INEGI y a algunas de las noticias publicadas posteriormente al respecto.
 
Independientemente de todo lo presentado por Denise y por mí, en relación con los feminicidios, mi argumentación principal para demostrar que mentía al escribir:
 
“Donde desfilan los féretros durante los 21 años –seis de ellos bajo el gobierno de Peña Nieto– estadísticamente analizados en el libro. Donde el Estado de México fue el peor sitio para ser mujer, no en números absolutos, sino en tasas”.

Fue, sencillamente, presentar las estadísticas del INEGI sobre los feminicidios y, entre ellas, las correspondientes al Estado de México, en los años en EPN fue su gobernador; en donde se demostraba la falsedad de lo escrito por ella.

Sin embargo, LOVREGA, desestimó la información estadística presentada, al asegurarme que la información del INEGI no era confiable al basarse en los reportes de las Procuradurías de los 32 Estados de país, quienes falseaban la información que le presentaban y adicionalmente, me escribió:

“Ahí le va un dato: en agosto de 2013, el vicepresidente del INEGI, Felix Vélez, pidió a las autoridades estatales la clasificación correcta de los feminicidios, ya que en 2012 no se había reportado ningún caso de feminicidio, aún cuando se reportaron 2,772 homicidios en contra de mujeres”

Delo cual se infería, según ella, que el INEGI se estaba quejando de la información errónea que le proporcionaban las autoridades estatales, basada en la recabada por sus Procuradurías.

La conclusión era muy sencilla y evidente: las estadísticas de feminicidios del INEGI no eran confiables y, por lo tanto, no servían para demostrar nada.

Yo no sabía si, efectivamente, la información del INEGI, provenía de las Procuradurías y, como acostumbro, decidí investigar. Me comuniqué con la Delegación de esa dependencia en mi ciudad, recibiendo la publicación antes citada.

En ella se especifica lo siguiente:

“Las cifras se derivan de información sobre las estadísticas vitales captada de registros administrativos generados por las entidades federativas y contiene registros de  4 mil 700 oficialías del Registro civil y mil 107 Agencias del Ministerio Público que mensualmente proporcionan información al INEGI”.

En el caso de los homicidios en general y de los feminicidios en particular, la información más confiable es la contenida en las Actas de Defunción, que se deben obtener para cada muerte, ya sea natural, accidental o provocada por terceros. Ninguna persona fallecida puede ser velada y enterrada, posteriormente, en un cementerio, si no se presenta  el Acta de Defunción. Las agencias del Ministerio Público intervienen en todas las muertes que no son naturales, elaborando una Averiguación Previa. La información recabada de parte de esas dos dependencias hace que las estadísticas del INEGI sean las más confiables que se elaboran sobre, fallecimientos, homicidios, feminicidios, etc.

Por ejemplo, en una noticia reciente: “Reporta el Inegi baja en homicidios”, que no vale la pena reproducir completa pero, en  los párrafos finales dice:

“La cifras del Inegi difieren de las reportadas por el Secretariado Ejecutivo de Sistema Nacional de Seguridad Pública, que registró 35 mil 67 homicidios en 2013, 18 mil 388 dolosos y 16 mil 679 culposos.
El SESNSP basa sus datos en reportes de las Procuradurías estatales sobre averiguaciones previas o carpetas de investigación abiertas por el delito.

Estas cifras preliminares del INEGI se basan en información recabada en las actas de defunción de todo el País. Tienen la ventaja sobre las estadísticas de las ejecuciones vinculadas con el crimen organizado que no dependen de decisiones discrecionales para determinar qué muertes incluir y cuáles no. Son cifras, por lo tanto, menos manipulables”.

Si acaso hubiera todavía alguna duda, también hace unos días, se publicó una noticia, de la que solo reproduzco la primera parte:

EXHIBE EL INEGI A PROCURADURÍAS.
Benito Jiménez
Cd. de México (26 julio 2014).- La cifras sobre homicidios en el País no cuadran.

Hay inconsistencias en los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y los que las Procuradurías estatales reportan mensualmente al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

Con lo que queda demostrado como LOGREVA falseo la información verdadera para ajustarla a sus propósitos.

Lo presentado, en párrafos anteriores, nos sirve para conocer la manera en que el INEGI elabora sus estadísticas sobre fallecimientos, en general. Lo cual consideré de interés para validad la confianza en sus cifras.

Ya conociendo la confiabilidad de las cifras del INEGI, analizaremos la parte más importante del artículo de Martín Moreno: “México: 55 mil 325 asesinatos:

Dicho artículo compara, indebidamente, los asesinatos en los primeros meses de este sexenio con los primeros meses del sexenio de Calderón. Lo cual es absurdo, por la cantidad de asesinatos con que Calderón inició su sexenio y la cantidad con que lo terminó.

Consultando la  información estadística siguiente:

HOMICIDIOS Y EJECUCIONES EN MEXICO, TASA POR 100 MIL HABITANTES 1931-2012.

Obtenemos las cantidades de asesinatos del 2006 al 2012:
2006 10,452, 2007 8,867, 2008 14,006, 2009  19,803, 2010  25,757, 2011 27,213,
2012 25,957,  y con la más reciente del INEGI, la correspondiente al
2013 22,732.

De las cuales, en el 2006 se cometieron 10,452 asesinatos, iniciando Calderón su mandato el 1º de diciembre de ese año (por lo que no tuvo ninguna intervención en dicha cifra) y terminando su sexenio el 30 de noviembre del 2012, en consecuencia, es su primer año de gobierno (2007) se cometieron 15% menos asesinatos que el año anterior pero, si comparamos los asesinatos de su primer año de gobierno, con el último, los asesinatos aumentaron casi ¡300%! Si comparamos los asesinatos del primer año de EPN con el último de Calderón, han disminuido, aproximadamente un 13%. Esa es la comparación correcta.

Lo más importante es que los asesinatos han ido disminuyendo desde el 2012 y, en el caso de Calderón, los asesinatos fueron aumentando, sensiblemente, año con año, hasta llegar a la alarmante cifra antes mencionada.

Por otro lado, si consideramos, únicamente, números absolutos, en el Estado de México SIEMPRE ocurrirán más asesinatos que en los demás Estados, debido a la gran diferencia entre sus poblaciones pero, si consideramos las tasas de asesinatos por cada 100 mil habitantes, como debe hacerse el cálculo, para evitar la influencia de sus poblaciones; actualmente, dicho Estado ocupa el doceavo lugar. Los estados con la tasa más alta de homicidios son Guerrero, con 63 homicidios por cada 100 mil habitantes, seguido de Chihuahua (59), Sinaloa (41), Morelos (33) y Colima (31).

Quedo en espera de sus comentarios al respecto.

 

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