martes, 2 de septiembre de 2014

Federico Reyes Heroles - Ante los ojos de Maquiavelo

Con esa sonrisa apenas insinuada, los ojos pequeños, la vista  aguda, Maquiavelo nos preguntaría: ¿Y cómo llegaron allí? ¡Eso es lo que importa! Después de una parálisis en asuntos de fondo de alrededor de quince años, de pronto el mundo voltea asombrado, hasta el tabú petrolero lograron vencer. Tecleo sin conocer el texto del informe, pero la línea argumentativa se la hemos escuchado desde hace meses. Apuesto: Peña Nieto llegará a felicitar a los legisladores y al País por las reformas  logradas.

“Los logros de Peña son nuestros”. “...los de este Gobierno” -reclama el coordinador de los senadores del PAN- “...son los del Legislativo”. Y la expresión delata un relevante cambio de lectura: la oposición también es Gobierno, el Legislativo es Gobierno. Por fin, ambos poderes caminan juntos persiguiendo fines superiores a los rencores partidarios. El informe del Ejecutivo será del Legislativo, coincide Gustavo Madrero. Mejor que explique qué ha hecho con el gasto, con el crecimiento, con la generación de empleos, con la calidad de la educación. Descalifica así cualquier injerencia del Ejecutivo en los cambios impulsados de los que él fue actor destacado.
 
 
 
 
 
 
 
 
Jesús Zambrano va más lejos, sin importar las cifras que ofrezca el Gobierno a los organismos internacionales, esta administración está reprobada. La reforma energética va a hundir al País. Pero entonces, más allá de la reforma energética en la cual no darán su brazo a torcer, qué decir de la importante participación del PRD en las reformas cobijadas por el Pacto por México, incluso en la energética. Las mezquindades merodean. El asunto es más interesante. Hay lecciones para México.

Primero, el valor de las palabras.- Fin a los denuestos sistemáticos. Vicente Fox y sobre todo Felipe Calderón, no actuaron como políticos profesionales. No quisieron reconocer a la primera fuerza opositora sin la cual no podrían impulsar los cambios. Por la mañana le arrojaban al PRI toda la responsabilidad de 70 años de corrupción y mal Gobierno y por la tarde querían negociar. La tentación de acabar con el PRI envenenó el ambiente.

Peña Nieto ha cultivado el trato respetuoso sin filtración de odio o ánimo de venganza presentes por doce años. En ese ambiente se negociaron las reformas. Esa es en parte aportación de EPN. No recuerdo en él una sola palabra ofensiva para referirse a la oposición o a los expresidentes. Por el contrario en su discurso abunda la primera persona del plural: “hemos logrado...” o “entre todos” o “México ha superado...”. Esperemos que ese ambiente no se pierda por el año electoral.
Segundo, un sano pragmatismo.- Zedillo le ofreció a Fox, ya de salida, echarse encima la responsabilidad del ajuste en los precios de los combustibles, Fox rechazó la oferta. El País debía renacer como Ave Fénix, él era el encargado del parto. Calderón llegó a limpiar al País del pasado priísta. Esas actitudes llevaron a un resultado: la parálisis. Maquiavelo los reprobaría. En contraste, Peña Nieto recuperó sin ambages y de inmediato la reforma laboral impulsada por Calderón. La paternidad le preocupa poco. Hubo reforma. Querer dejar el sello personal en todo tiene un gran costo para el País. Qué bueno que hoy la oposición reclame las reformas como suyas. En parte lo son, pero no en exclusiva. ¿Por qué no se dieron en el pasado? ¿Dónde estuvo el cambio?

Tercero, popularidad en segundo plano.- La presidencia debe seguir el nivel de aprobación del presidente, pero no debe ser la única brújula. Un día en que le hice notar al presidente Zedillo su desplome después de la crisis, me contestó con la frialdad característica, yo no voy a ser popular hasta que se recuperen los bolsillos y golpeó con su mano el suyo. Qué propones, qué gaste más en propaganda. No lo voy a hacer. Por cierto, terminó su mandato con 72% de aprobación.

Peña Nieto cuida su imagen, nunca lo he acompañado a una gira, no tengo relación con él, pero me dicen críticos severos del presidente que se maneja como rock star. Su arreglo personal, los invasivos y riesgosos spots con su voz, está pendiente de la opinión pública. Pero creo que le queda claro que con una economía que no genera los empleos necesarios, no hay cómo mitigar el déficit acumulado, con una economía que no despega después de décadas de crecimiento mediocre y con una caída brutal en la capacidad adquisitiva, es difícil ser muy popular por más reformas espectaculares que se anuncien. Bien por las reformas, lo que sigue son los bolsillos.

Quinto, sembrar futuro.- Acabar con el PRI y hacer de la inseguridad tema central fueron acciones que sangraron las esperanzas de muchos mexicanos. Las ilusiones, las esperanzas fundadas, el mañana, el futuro compartido, son elementos constitutivos de la nación.

Sexto, la nueva vara de medición. Acuerdos, esa es la medida que el propio presidente estableció, cambió así de raíz la dinámica de su discurso y con ello la actitud de sus colaboradores.

No todo se mueve, pero qué duda cabe de que estamos ante un político profesional. Maquiavelo estaría satisfecho. Medir por los resultados.
 
 
 
 
 

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