domingo, 14 de septiembre de 2014

Luis M Cruz - Mensajes del paquete económico

Es posible anticipar un presupuesto responsable, preponderantemente social y de promoción del desarrollo económico, acorde al perfil promotor y regulador que ha asumido el Estado en los últimos tiempos


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1. Mensajes del paquete económico

El paquete económico enviado por el Gobierno Federal al Congreso de la Unión, consta de tres documentos: los Criterios Generales de Política Económica, en el que se encuentran los supuestos que visualiza el Ejecutivo Federal para el escenario económico del año venidero y pieza clave para la planeación consecuente; la iniciativa de Ley de Ingresos, en el que se detalla la manera en que habrán de captarse los recursos necesarios para el gasto; y el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación, en el que se establecen los diferentes programas y partidas del gasto público, es decir, la manera en que se gastarán o destinarán los recursos al ser aprobados durante el ejercicio fiscal 2015.










Hay, por ende, claros mensajes implícitos en el paquete económico: qué piensa hacer el Gobierno, cómo piensa que sucederán las cosas y hacia dónde van el Estado y la sociedad mexicanas.

En el primer caso, el que se refiere a los Criterios Generales de Política Económica, el Gobierno Federal sostiene que no nos ha ido tan mal y que ya empiezan a verse frutos de las reformas emprendidas; por ende, ratifica que el camino de las reformas ha sido el correcto y habrá de proseguir en él.  De esta forma, el lento crecimiento observado en los dos primeros años de la administración Peña, de sólo 1.1 en 2013 y el proyectado 2.7% para este 2014, permitieron contener una posible recesión y ahora el país se encontraría en la antesala de una etapa de crecimiento acelerado y sostenido, cuya proyección para 2015 sería de 3.7% (un punto más que el del año actual) y en 2016, estaría ya en la meta de 4.9%, que estaría agregando prácticamente tres puntos más al crecimiento del Producto sobre el promedio histórico de los últimos 15 años, que ha sido del 2%.

El dato anterior se estaría dando en un contexto internacional adverso, en el que el mundo se recupera lentamente y los organismos internacionales aún esperan años de crecimiento reducido, con excepción de las economías inmersas en cambios estructurales profundos, como son, paradójicamente, las de Estados Unidos, México y China. En los Estados Unidos, desde hace cinco años está aconteciendo la revolución energética “shale”, basada en la explotación de los ingentes yacimientos de gas y petróleo de piedra pizarra, que le han devuelto inusitada competitividad a la economía de este país, que es ahora autosuficiente en materia energética, con precios 30% menores para electricidad y gas natural, y con materias primas suficientes (gas natural) para las industrias petroquímica, plásticos, metalmecánica y agroquímicos, entre otras.

En los casos de China y México, buena parte de la valoración internacional se sitúa alrededor de que sus economías no están sobreendeudadas y ambas cuentan con importantes yacimientos de hidrocarburos shale, que se aprestan también a explotar y ganar por ende en competitividad y productividad basada en la disposición de energéticos abundantes y a menores precios.
En México, las reformas estructurales, sobre todo las de Telecomunicaciones y Energética, permiten establecer un horizonte de inversiones y desarrollo de negocios y tecnología con buenas perspectivas en el futuro inmediato, que es algo de lo que ya da cuenta la prospectiva económica considerada en los Criterios Generales de Política Económica.  La expectativa de México es volver a crecer, generar empleos y detonar inversiones a las tasas que necesita, del orden del 5% en adelante, para vencer sus rezagos y achicar la lacerante desigualdad que hoy todavía padece.

Otros datos relevantes considerados en los Criterios Generales, son  el tipo de cambio esperado para el peso, que se sitúa en 13 pesos por dólar; le nivel de la inflación, en torno a la meta ideal del 3% que Banco de México ha sostenido; el precio estimado del petróleo, que baja de 86 dólares actuales a sólo 82, en un dato muy conservador pero consecuente con la evolución del mismo en el mundo; y el déficit público, que conforme fue planteado hace un año, se reduce del 1.5% aprobado para 2014, a sólo 1.0% en 2015, que se llevará a 0.5% en 2016 y 0% en 2017, cuando habrá equilibrio fiscal.

Indudablemente, hay riesgos en lo esperado, no podría dejar de haberlos en un mundo globalizado, como son el lento crecimiento mundial y aún la recesión que varios países, como Brasil, están enfrentando hoy en día; una mayor volatilidad en los mercados financieros y las expectativas de incrementos en las tasas de interés de referencia, así como un menor precio para el petróleo, que se está volviendo una mercancía abundante en el mundo, con la consecuente reducción de su precio final.

Empero, como diría el diputado Manlio Fabio Beltrones, presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara Baja, México tiene una ruta clara en materia de finanzas públicas y con la reforma hacendaria se han fortalecido los ingresos públicos, a pesar de una reducción inesperada en los ingresos del petróleo, que de no haber funcionado ésta, hubieran puesto en riesgo las metas del desarrollo nacional.




2. Iniciativa de Ley de Ingresos

El proyecto de Ley de Ingresos considera, en primer término, cuál es el monto esperado para el gasto público total, que en 2015 será de 4 billones 676 mil 237.1 millones de pesos, cantidad 4.7% mayor a la considerada para 2014 y cifra 1.2% real, después de descontar el efecto de la inflación esperada para el año en curso.

La estimación de ingresos presupuestarios es por 4 billones 3 mil 642.1 millones de pesos, que con los financiamientos que se solicitan vía el déficit público por 672 mil 595 millones de pesos, establecen el correcto balance presupuestario.

Como declarara el Secretario de Hacienda, Luis Videgaray Caso, en la iniciativa de Ley de Ingresos no hay nuevas propuestas impositivas ni cambio alguno a los beneficios fiscales, asumidas en el Acuerdo de Estabilidad Tributaria asumido por el gobierno federal ante los empresarios para establecer certidumbre fiscal durante el sexenio actual.

En particular, se observa en el desglose de los ingresos tributarios, aquéllos que provienen de la colecta de contribuciones de los particulares, se incrementan sustantivamente como resultado de la reforma fiscal aprobada el año pasado, y que ha sido motivo de malestar tanto en el PAN, que la considera regresiva, como de los empresarios, al ver reducidos los espacios a través de los cuales podían consolidar resultados, deducir ciegamente gastos no asociados a la operación de los negocios o eliminado espacios para la elusión del pago de obligaciones fiscales.

En el “sistema Renta”, la SHCP espera recaudar un billón 39 mil 251 millones de pesos, 3.5% más que en 2014; en el “Sistema IVA”, la recaudación esperada es de 703 mil 848 millones de pesos, cifra 12.7% mayor que la estimada para 2014; y en el ”Sistema IEPS” (impuestos especiales sobre producción o servicios) la recaudación estimada sería de 156 mil 04 millones de pesos, 12.7% mayor a la correspondiente en el año actual.

Es decir, la mayor recaudación tributaria permite compensar más que positivamente la reducción esperada en los ingresos petroleros para 2015, como resultado de un menor precio en la mezcla mexicana de exportación, así como una menor producción de petróleo convencional, en tanto no se implemente la reforma energética y el sistema de contratos empiece a operar para desarrollar nuevas cuencas y yacimientos de petróleo, tanto convencional como no convencional.

Conforme al balance observado en la iniciativa de Ley de Ingresos, los ingresos petroleros del gobierno caerán 7.1%, al pasar de 1 billón 247 mil 740 millones en 2014, a sólo 1 billón 198 mil 724 millones para 2015 como resultado de las condiciones anotadas anteriormente; en cambio, los ingresos tributarios no petroleros, crecerán 5.6%, yendo de 2 billones 59 mil millones esperados en 2014, a 2 billones 804 mil 918 millones estimados para 2015.

El balance revela además, que cada vez menos las finanzas públicas dependen de los ingresos petroleros. En 2015, los ingresos no petroleros serán 2.33 veces mayores que los ingresos petroleros o, dicho de otra forma, los ingreso petroleros serán sólo el 25.63% del total de los ingresos públicos del país, el 29.9% de los ingresos estrictamente tributarios, en una clara muestra de despetrolización de las finanzas públicas.


3. Proyecto de Presupuesto de Egresos para 2015



Como se mencionó anteriormente, el total del gasto público para 2015 es estimado por el Gobierno Federal en 4 billones 676 mil 237 millones de pesos, cantidad 4.7% mayor en términos absolutos a la que se ejercerá en 2014, y 1.2% en términos reales, descontando el efecto inflacionario.

Esa cifra podría parecer conservadora si se considera que las reformas estructurales serán puestas en marcha, al pasar de la fase de aprobación legislativa, a la de implementación, lo que supondría un ejercicio masivo de recursos. Al observar el proyecto de Presupuesto de Egresos, lo que se observa es una reorientación de los recursos disponibles, buscando darle una sinergia distinta al ejercicio del gasto público. Lo que acontece, además, es que buena parte de las reformas estructurales no requieren necesariamente más recursos públicos, sino que las inversiones requeridas provendrán preponderantemente del sector privado, que fue uno de los ejes principales de las reformas, el propiciar la concurrencia público-privada para que las nuevas reglas de operación abrieran oportunidades de inversión susceptibles de ser financiadas por los mercados.

Dependiendo de cómo se miren los recursos asignados, es posible anticipar un presupuesto preponderantemente social y de promoción del desarrollo económico, acorde al perfil promotor y regulador que ha asumido el Estado en los últimos tiempos.
En primera instancia, del total del gasto público, el gasto programable (es decir, el que se ejerce directamente en bienes y servicios públicos) es de 3 billones 663 mil 396 millones de pesos, siendo el 77.7i% del total neto. El gasto no programable del gobierno federal es de 1 billón 42 mil 840 millones de pesos, el 22.3% del total, que corresponde a servicio de la deuda pública, participaciones directas a Estados y Municipios, así como adeudos de ejercicios anteriores (ADEFA) y programas de apoyo a ahorradores y deudores de la banca, entre los principales. Por ejemplo, para servicio y pago de principal de la deuda pública, se destinarán 327 mil 038 millones de pesos; en participaciones a Estados y Municipios (ramo 28 no auditable por ASF) serán 605 mil 278 millones de pesos, cifra 4.8% mayor a la transferible en 2014.

Atendiendo a la distribución funcional del gasto programable, aquélla que atiende a la finalidad del gasto, es posible ver que el 58.3% del mismo se destina al Desarrollo Social, con 2 billones 119 mil 585 millones de pesos para protección ambiental, vivienda y servicios a la comunidad, salud, recreación y cultura, educación y protección social, entre otras.  En la finalidad de Desarrollo Económico, corresponde el 32.3% del gasto programable (1 billón 172 mil 246 mil millones de pesos), para asuntos económicos, comerciales y laborales en general; agricultura, silvicultura, pesca y caza; combustibles y energía; minería, manufacturas y construcción, transporte, comunicaciones, turismo, y ciencia, tecnología e innovación.

Para las funciones de Gobierno, el monto programado es de 341 mil 565 millones de pesos, el 9.4% del total, que corresponden a las funciones de Legislación; Justicia; Coordinación de la Política de Gobierno; Relaciones Exteriores; Asuntos Financieros y Hacendarios; Seguridad Nacional; Asuntos de Orden Público y de Seguridad Interiores, principalmente.  Es decir, en este monto, el 9.4% del total nacional, se considera el gasto administrativo de los Tres Poderes de la Unión, siendo para el Poder Legislativo 13 mil 503 millones de pesos; para el Poder Judicial, 102 mil 146 millones, y el resto, 225 mil 916 millones, son del Poder Ejecutivo. No deja de ser relevante el tener en la memoria esas cifras, a la hora de estar proponiendo economías o reducciones en el ejercicio de las distintas funciones del gobierno.



4. Participaciones a Estados y Municipios



El gasto federalizado es otro componente de gran interés en el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación, al ser las cantidades destinadas a los demás integrantes del Pacto Federal, habida cuenta que, conforme a la Ley de Coordinación Fiscal, es la Federación la que recauda el mayor monto de los impuestos, en nombre, precisamente, de todas las partes integrantes de la República.

El gasto federalizado propuesto en el Presupuesto de Egresos de la Federación para 2015, asciende a 1 billón 526 mil 138 millones de pesos, cifra superior en casi 60 mil millones de pesos a la que habrá de ejercerse en el año actual. Ello quiere decir que el 32.5% del total del gasto público será ejercicio directamente por los Estados y Municipios.

De esta cantidad, corresponden al ramo 33 (Aportaciones Federales con destino específico y auditables por la Auditoría Superior de la Federación) 637 mil 790 millones de pesos, correspondientes a servicios de educación básica y normal y aportaciones para la educación tecnológica y de adultos; del ramo 28 (participaciones federales, que son recursos para la soberanía estatal no auditables por la ASF) ascienden a 605 mil 278 millones de pesos; por Convenios de Descentralización, 166 mil 603 millones de pesos; protección social en Salud, 77 mil 793 millones de pesos, y por gasto federalizado en el ramo 33, 38 mil 72 millones de pesos.
No obstante que aún no ha sido aprobada por el Senado la reforma constitucional que permitiría racionalizar la contratación de deuda y transparentar el ejercicio de los recursos públicos por los Estados y Municipios, las participaciones y aportaciones federales a las entidades de la República siguen creciendo, en un marco público de mayor observancia en el ejercicio de los mismos, tras los escándalos vividos recientemente por el crecimiento explosivo de la deuda pública en las entidades, mismos que serán calendarizado en específico, para evitar, sobre todo, que el ejercicio del gasto en el año electoral que se avecina sea politizado e imputado de desviaciones o usos electorales sin ton ni son.



5. ¿Qué informará Mancera?



Para el 17 de septiembre, tras las Fiestas Patrias, el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Angel Mancera, habrá de presentar su II Informe de Gobierno en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. No debe dejar de observarse que, dada la circunstancia del sistema político capitalino, en donde el Jefe de Gobierno es el actor casi único de la política local, dicho Informe guarda muchos de los atavismos que fueron criticables en otros tiempos a los informes presidenciales, sobre todo porque el ejercicio de los recursos públicos están centralizados en la titularidad central, y las delegaciones políticas no son ni de lejos estructuras municipales.
Sería de esperar que un tema central de su informe, fuera el planteamiento del status del gobierno de la ciudad de México, que es a todas luces antidemocrático. Sin embargo, del planteamiento aquél de convertir a la ciudad en el Estado 31, el Estado del Valle de México, queda muy poco, habituados como han estado los jefes de Gobierno perredistas al uso autoritario del poder. Muestra de ello es el caso del conflicto entre el anterior y el actual jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard y Miguel Angel Mancera, en donde están chocando dos talantes autoritarios.

En el Informe de Mancera sería bueno saber qué ha pasado con los asuntos que más preocupan a la ciudad de México, como es el deterioro observable en su calidad de vida no porque sea mejor o peor que el inefable Marcelo Ebrardo, sino simplemente porque los problemas se han ido a más y le están rebasando. A la crisis política con Ebrard y las otras izquierdas de los Bejaranos o los Morenos, le sigue el desplome de su popularidad y perfil de gobernante, que las encuestas sitúan por debajo del 30% en el mejor de los casos.

Como “Pierre no doy Una”, los problemas se le han multiplicado y las soluciones que ha pretendido sólo los han empeorado. Incrementó el precio del Metro con la promesa de mejorar el servicio, pero hoy, el servicio del Metro es, además de caro, más ineficiente que hace un año. La propaganda para justificar el incremento decía que se utilizarían los recursos adicionales para dar mantenimiento a los trenes inhabilitados así como vías y copra de refacciones, pero el Metro sigue tan saturado y vetusto que es toda una aventura viajar en él.

Impuso la alesiva modernización del Programa “Hoy no Circula”, afectando a la inmensa mayoría de clases medias emergentes y población urbana en situación de pobreza, que a duras penas ha logrado hacerse de un vehículo para transitar en la caótica ciudad de México, que además carece de un sistema de transporte colectivo eficiente que fuera alternativa real al transporte en automóviles, y sólo logró alienar a la población en su contra; según una encuesta publicada en el diario Reforma en julio, el 77% de los ciudadanos encuestados desaprobó las disposiciones del Hoy No Circula, porque por sí mismas, las medidas no resuelven el problema y le trasladan a los ciudadanos los costos de la ineficiencia del transporte y caos urbano que otras causas están generando.

Sobre la seguridad pública, todo ha sido escenografía, pues el “Escudo Centro” y el “Escudo Ciudad de México” sólo se ven útiles en la televisión; los delitos, la violencia y la delincuencia con impacto social se han incrementado según reportan las organizaciones civiles relevantes, además de que en prácticamente todos los casos, lo que se registra es una connivencia criminal entre la policía y los delincuentes, en donde unos proporcionan protección a los otros para que delincan, como se vio en los casos del Heaven After, el auge del narcomenudeo y los asesinatos tipo comando a plena luz del día y horas pico en lugares concurridos de la ciudad.

Sobre la Línea 12 del Metro, la proverbial “Línea Dorada” del Metro, ha sido más que obvio que se trata no sólo de un monumental fiasco técnico, sino sobre todo de un fraude maquinado al amparo del poder autoritario que siempre ejerció Marcelo Ebrard, al mejor estilo de los cochinitos que en diversas administraciones de la ciudad de México se han engordado para financiar proyectos personales con los recursos públicos citadinos. Los reportes técnicos coinciden con lo que ha sido obvio desde el principio, que la obra fue mal diseñada y peor realizada, son sobreprecios impresionantes para pasar de 25 mil millones de pesos estimados al inicio, a 45 mil que vino constando al final, sin que aún se sepa con certeza cuánto costará la reconstrucción de la misma.

El reporte técnico de la revisión de la Línea 12, dice que hubo fallas en la planeación, diseño, construcción y operación del proyecto, lo que pone en riesgo la seguridad de los usuarios. Lo mismo puede decirse de muchas otras obras, que a la vista se percibe lo mal hechas que están y la pésima calidad con la que fueron entregadas, sean los Segundos Pisos y las cascadas que en ellos se generan, los Metrobuses y saltos que desfiguran calles y vialidades de la ciudad, los colectores profundos que no funcionan, las luminarias que no prenden y ni qué decir de los baches que plagan las calles de ésta,  la ciudad de los baches.

Paradójicamente, en lo que mejor le ha ido a Mancera es en la promoción del incremento del Salario Mínimo, tema que le fue arrebatado por el PAN para la consulta popular y que ha sido recibido en no malos términos por prácticamente todos los actores políticos nacionales, que ya se aprestan a realizar las propuestas legislativas correspondientes para diferenciar al menos los salarios mínimos de otras prestaciones, como han sido la fijación de multas o cuotas, hasta el financiamiento a los partidos políticos y los pagos en viviendas del Infonavit, que están tasados en determinadas cuantías del salario mínimo.
Es muy probable, entonces, que los dos temas centrales del informe de Mancera, no sean las cuestiones que tanto preocupan a los ciudadanos sobre seguridad, calidad de vida y deplorables servicios públicos, sino sobre todo, las responsabilidades en la Línea 12, si se atreverá a fincarle alguna a Marcelo Ebrard, así como la suerte de la propuesta de incremento al Salario Mínimo, que bien podría sacarle del galimatías del Metro y proyectarle como político con posibilidades nacionales.


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