viernes, 23 de enero de 2015

Rafael Loret de Mola - ¿Qué nos pasaría?

Las dudas reprimen la crispación; en muchos casos, la anulan.

No puede negarse que hay un cierto símil con aquella atmósfera en la cual nos instalamos tras la tragedia de Lomas Taurinas en marzo de 1994.

Luego vino la confirmación de la derrota comunitaria a través de los que fueron llamados “votos del miedo”, una estrategia de exportación desde México al mundo.

No encuentro una forma más dañina de terrorismo que ésta porque desvía, inhibe y manipula la conciencia del colectivo y hiere a todo un pueblo y, en algunas ocasiones, lo aniquila; tal sería la situación de decenas de municipios bajo el dominio de las pandillas del narcotráfico y no quiero ponerle al fenómeno señas partidistas porque todas las dirigencias están inmersas.







¿Será lo anterior un puñetazo? Lo pregunto en la hora en la cual hasta el Papa Francisco, tan poco sutil, justifica los límites a la libre expresión bajo un argumento bastante tortuoso y sobre la pólvora arrojada al semanario Charlie Heddo en París. Alega que si alguien ofende a la madre de otro no puede esperar otra cosa, sólo un golpe y la consiguiente agresión y lo mismo “si se meten con la fe de los demás”.

Poco faltó para que iniciase, desde su pequeño Estado Vaticano, una nueva cruzada abanderada por las potencias del Occidente antes de negociar con los islamistas, yihadistas y otros fundamentalistas de oriente.

¿Es el mundo al revés? Por esto sí justificaría el miedo.

No así, en cambio, cuando nos cuestionamos, en todos los sitios y escenarios, sobre el futuro de México si un presidente, el actual en concreto, decide alejarse de Los Pinos sea para atenderse por sus males físicos muy desarrollados en su interior o como consecuencia de las presiones de toda índole, específicamente las sociales, que deben menguar aún más la precariedad de su salud al grado de caer en constantes confusiones, tartamudeos e incoherencias.

No se trata sólo de incultura, como fue el caso de vicente fox quien tanto nos avergonzó con sus botas de charol, sino de incapacidad manifiesta para ejercer el más alto cargo ejecutivo de la nación.

La historia no le perdonará a enrique peña nieto si impone la soberbia a la imposibilidad de gobernar a medias en una hora oscura como la presente.

El personaje está demacrado, reduce su agenda considerablemente y, lo peor, cada vez más depende de quienes ejercen poder de fuego, digamos los secretarios de la Defensa Nacional y Marina, quienes paso a paso han librado no sólo los cuestionamientos contra ellos –uno por la negligencia de sus subordinados y sus excesos y otro por cuanto a depender de los marines estadounidenses para realizar operativos en tierra que rebasan sus funciones como custodios del mar y los puertos-, sino se han ido apoderando de los vacíos de poder por la ausencia de un tibio mandatario atado por la demagogia... y las viejas e intolerables mafias políticas.

No hay credibilidad alguna en los proyectos presidenciales.

Tampoco confianza en el conductor que ya no sabe cómo actuar para contener el desprecio general, más ahora cuando luis videgaray caso –uno de los peores secretarios de Hacienda desde la emancipación de México-, anuncia que habrá de recortar el gasto público en 2016 como consecuencia de la caída de los precios del crudo; pero no habla del 2015, por donde andamos, arguyendo que deberemos “prepararnos” para ello.

Mientras, el presupuesto para 2014, con finiquito desastroso, presenta un agujero de, nada menos, 198 mil 365 millones de pesos y se insinúa la posibilidad de taparlo con “excedentes tributarios”.

Las mafias que controlan la recaudación en veintidós entidades del país –sólo nueve y el Distrito Federal entregan correctamente sus impuestos federales-, deben estarse carcajeando con sendos cartones de cervezas al lado.

Bien saben la realidad que el gobierno nos oculta y el presidente soslaya con tal de “ganar tiempo”, el mismo vicio de sus antecesores perdidos en las tinieblas de los fariseos de todas las épocas.

¿Qué sucedería en caso de que enrique peña resuelva no continuar para aliviar un poco las tensiones en crecida? Está previsto el caso en la Constitución, concretamente en el artículo 84 por lo que se deduce la imposibilidad de una catástrofe institucional como algunos divulgan para resguardarse o sembrar el terror entre la ciudadanía poco docta:

“Cuando la falta del presidente ocurriese en los cuatro últimos años del periodo respectivo, si el Congreso de la Unión se encontrase en sesiones, designará al presidente substituto que deberá concluir el periodo; si el Congreso no estuviese reunido, la Comisión Permanente nombrará un presidente provisional y convocará al Congreso de la Unión a sesiones extraordinarias para que se erija en Colegio Electoral y haga la elección del presidente substituto”.
No hay, por tanto, motivo de alarma. Veamos:

1.- La fracción priísta, es obvio, solicitará el privilegio de impulsar a uno de los suyos considerando su victoria comicial en 2012. Pero no será suficiente.

2.- El PRI, aunque con un mayor número de escaños y curules, no es mayoritario en el Congreso y la suma de los que tienen los demás partidos, comenzando con el PRD y el PAN, es suficiente para detener el impulso inicial de los partidarios del continuismo.

3.- La reacción popular haría que el conflicto de intereses, dentro de la partidocracia, confluyera hacia una decisión histórica: Que fuese designado –como en los casos de las gubernaturas substitutas de Michoacán y Guerrero-, un mandatario sin filiación aparente a algún partido, esto es de las filas de la ciudadanía como también se exige en los casos de los presidentes de la Comisión Nacional de Derechos Humanos y del Instituto Nacional Electoral –antes IFE, con una consonante de diferencia-.

Dependería mucho del colectivo los hechos subsecuentes porque los legisladores ya no estarían dominados por el autoritarismo presidencial y podrían resolver lo conducente convocando a personajes libres de sospechas y de militancias comprometedoras. Los hay, desde luego, y aunque no son impolutos serían más dignos del crédito general.

Pero debe actuarse ya antes de que el temporal nos lleve por las sendas castrenses o hacia las aguas infectadas por agentes estadounidenses. Por eso, si algo de nacionalista le queda, enrique peña debe meditar no sólo sobre su perspectiva histórica –que acaso salvaría con su salida- sino en el futuro de su patria, tan aguijoneada por las avispas del norte quienes desean, a toda costa, declarar a nuestro país como un “estado fallido”.

Debate
Hablamos, largo, con uno de los aspirantes a ser candidatos ciudadanos a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, Arturo Cuevas Bautista –quien aspira al distrito enclavado en San Jerónimo y San Ángel-, el número XXIII, y textualmente nos dijo:

--En la realidad, la posibilidad de ser candidato independiente es una panacea, es casi inalcanzable. Si se pretende ser Delegado en alguna demarcación de la capital, se exige colectar, cuando menos, treinta y cinco mil firmas una tarea fuera de toda proporción; y en el caso nuestro, además, se nos obliga no sólo a presentar tres mil quinientas firmas sino incluso las copias de cada credencial de elector ya no sólo el número. Por supuesto, a quienes les solicitamos tal cosa les parece excesivo y aparece el temor a que su documento sea mal utilizado.

El joven Cuevas –tiene veintisiete años-, sería un estupendo representante en la Asamblea. Pudimos medirlo en más de una de conversación durante la cual mostró cultura jurídica y política, sensibilidad incluso. Ha logrado armar a un grupo de abogados, ingenieros cibernéticos, politicólogos, etcétera, para actuar con sentido profesional... pero poco podrá hacer con la asignación que se le otorga para buscar el sufragio: ochenta y nueve mil pesos, lo que se gasta en una cantina, por día, el ex presidente calderón. Los cuadros están cerrados.

En una sociedad en donde la partidocracia enferma obliga a meditar sobre si debe o no votarse, aunque no se esté convencido de hacerlo por alguno de los institutos registrados, o anular el sufragio por cuanto a que se teme, otra vez, dar lugar a represalias laborales si no se usa la credencial para votar, el tubo de escape es, precisamente, la posibilidad de que quienes se sientan con capacidad para convencer a sus vecinos y después cumplirles puedan hacerlo sin excesos requisitorios porque, entonces, se convierte el procedimiento en una burda burla de la cúpula del poder hacia los gobernados.

Y los mexicanos, tan cansados ya, no estamos dispuestos a seguir tolerando estafas.


Web: http://www.trinchera.mx
E-Mail: loretdemola.rafael@yahoo.com



Leído en http://www.zocalo.com.mx/seccion/opinion-articulo/que-nos-pasaria-1421997842 

 

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