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sábado, 24 de enero de 2015

UN POEMA DE:

Jesús Lizano 1931

Cantando al mundo

En amor se transforma cuanto hacemos
todo lo que tocamos y sentimos,
lo que soñamos y lo que vivimos,
cuando nos vemos, cuando no nos vemos.

Ebrios de amor las alas y los remos
sólo para esas horas existimos,
abrazando los ramos, los racimos,
lo que tenemos, lo que no tenemos.

Saltan las olas, bañan las espumas
y se funden los oros con los plomos
y en la tierra final nos encontramos.
Y así unidas las luces y las brumas,
héroes por lo que somos y no somos,
 cantando al mundo por el mundo vamos.


Encuéntrame, Belleza

Encuéntrame, Belleza, necesito
que me abraces, me siento despoblado,
ven a mi sentimiento descuidado,
que tu ausencia es el único delito.

Tú eres la inalcanzable y yo el maldito,
idéntico latido desolado,
yo por fruto en el tiempo encarcelado,
libre por sombra tú en el infinito.

Encuéntrame, Belleza, qué otra cosa
puede anhelar mi corazón cercado
 que vivir de tu esencia, aurora mía.

Y qué puedes, altiva y silenciosa,
desear en tu frío descampado
sino la forma, hacerte poesía.



El señor Bien y el señor Mal

No resuelven sus diferencias
el señor Bien
y el señor Mal.
El señor Bien
parece tranquilo
y entonces, el señor Mal
llega y rompe
sus hechizos.
Y ¡zas!
caen todos los castillos
que el señor Bien
en la arena
hizo.
Y cuando el señor Mal
feliz con sus ingenios
¡viva! ¡viva!
exclama audaz,
llega el señor Bien e impide
que su estrategia triunfe.
Y ¡zas!
van por los suelos las murallas
de sus intrigas.
Y el señor Mal
cae prisionero.

Pero a nosotros qué nos importan
las diferencias y los enredos
y todo lo demás
entre el bueno
del señor Bien
y el bueno
del señor Mal
Por qué nos mezclan en sus cosas,
por qué
no nos dejan en paz.
Allá el señor Bien con sus adornos
y allá con sus encantos
el señor Mal.
Han elegido nuestra casa
para luchar
y no hay un solo espacio
en nosotros
libre de su ansiedad.
¡Eso! ¡Eso! ¡De su ansiedad!
No ha de importarnos su origen
ni cómo nos pudieron 
avasallar 


Las ratas

Las ratas
insidiosas, peludas,
voraces, ingratas,
innumerables, puntiagudas,
alucinantes, piratas,
escurridizas, zancudas,
por los rincones, por las escalinatas,
cataratas de ratas,
expectantes y mudas,
 selva de dientes, de patas,
enormes, menudas,
mortificantes, peliagudas,
a saltos, a gatas,
agobiantes, cornudas,
lúgubres, insensatas...
Las ratas:
¡las dudas!

  
Francotirador

Qué lástima nacer, un mundo abierto
distinguir en la sombra y engañarse,
habitado creerse y desplegarse
y fingirse, qué lástima, despierto.

Qué lástima llorar en el desierto,
a tan grave impiedad acostumbrarse,
ser un nombre, llamarse por llamarse,
despertarse sin barcos y ser puerto.

Yo soy un cazador y vivo herido,
qué lástima vivir, y soy un duende,
qué lástima ser duende y despertarse.

Vagaba por el mundo y he venido
a ver el corazón cuando se enciende.
Qué lástima encenderse y apagarse. 


Rara síntesis

Todo lo encuentro raro,
muy raro,
absurdo, muy absurdo.

No salgo del asombro.
Y qué asombro tan raro,
tan raro y tan absurdo.
Claro:
todos me encuentran raro.

Y qué absurdo
que todos me encuentren raro.
Y qué asombro
que no se vean raros
y absurdos.

Es muy raro
que vivan sin asombro,
que no vean lo raro
y lo absurdo
que es un vivir tan raro.
Todo es raro, muy raro.

Qué universo tan raro
y qué asombro
y qué morir tan absurdo
y tan raro.

Qué asombro tan absurdo
y qué absurdo tan raro.
Claro:
Todos me encuentran raro. 






   http://www.nodo50.org/lizania/Novios,%20mamiferos%20y%20caballitos.pdf

domingo, 2 de marzo de 2014

UN POEMA DE:

Jesús Lizano
1931

A la mierda

Mierda, yo te saludo complacido
cuando sales patética y caliente
luego de abandonar en el crujiente
y alimentado cuerpo tu sentido.
Nada, sin tu calor, se ve nacido
ni sin verse en tu espejo es inocente,
mierda, pues nuestro fin es tu presente,
desecho, no, sino vivir cumplido.
Es tu fermento el que transforma en huerta
un universo lleno de intestinos,
danza de lo cocido y de lo crudo,
porque sin ti la tierra es tierra muerta,
solos y muertos todos los caminos.
¡Mierda, madre común, yo te saludo!




Poemo


Me asomé a la balcona
y contemplé la ciela
poblada por los estrellos.
Sentí fría en mi caro
me froté los monos
y me puse la abriga
y pensé: qué ideo,
qué ideo tan negro.
Diosa mía, exclamé:
qué oscuro es el nocho
y qué solo mi almo
perdido entre las vientas
y entre las fuegas,
entre los rejos.
El vido nos traiciona,
mi cabezo se pierde,
qué triste el aventuro
de vivir. Y estuvo a punto
de tirarme a la vacía...

Qué poemo.
Y con lágrimas en las ojas
me metí en el camo.
A ver, pensé, si las sueñas
o los fantasmos
me centran la pensamiento
y olvido que la munda
no es como la vemos
y que todo es un farso
y que el vido es el muerto,
un tragedio.
Tras toda, nado.
Vivir. Morir:
qué mierdo.





Cantando al mundo

En amor se transforma cuanto hacemos
todo lo que tocamos y sentimos,
lo que soñamos y lo que vivimos,
cuando nos vemos, cuando no nos vemos.

Ebrios de amor las alas y los remos
sólo para esas horas existimos,
abrazando los ramos, los racimos,
lo que tenemos, lo que no tenemos.

Saltan las olas, bañan las espumas
y se funden los oros con los plomos
y en la tierra final nos encontramos.

Y así unidas las luces y las brumas,
héroes por lo que somos y no somos,
cantando al mundo por el mundo vamos.






La conquista de la inocencia

Resulta que soy un niño, 
que todo 
ha ido haciéndome un niño, 
que el sufrimiento y la alegría me han hecho un niño, 
que como un niño 
todo lo he ido transformando en sueños, 
jugando con mis sueños y con mis versos, 
resistiendo con ellos, 
que contemplar todos los mundos me ha hecho un niño,
que yo iba como todos para ser un hombre 
y las fronteras me han hecho un niño, 
los fingimientos y los límites: 
todo me ha hecho un niño; 
que la locura me ha hecho un niño, 
verla, palparla, 
a través de todos los disfraces y de todas las máscaras, 
que el asalto de la razón a todo lo que vive 
me ha hecho un niño, 
que sorprenderme por todo me ha hecho un niño, 
desear un vivir que sobre todo fuera una aventura, 
que me ha hecho un niño 
el engaño de cuantos han crecido,
que les hacían hombres 
las trampas de los dominantes,
que dejas de ser niño cuando te conviertes en dominante, 
que el dominio de las abstracciones me ha hecho un niño, 
que al parecer eso es ser hombre, 
que he preferido ser un niño 
para salvar todo lo creativo,
que mi mundo 
no es de este reino perdido, 
para dar a los sentidos lo que es de los sentidos, 
al instinto lo que es del instinto, 
que los sueños me han hecho un niño, 
que no podía vivir si no era un niño 
que me ahogaban las órdenes y las leyes. 
Resulta que muchos de los que se hicieron hombres 
y no buscaron la inocencia, 
al final de sus vidas 
recuerdan con nostalgia lo que tuvieron de niño, 
porque a ser hombre llaman 
vivir en un mundo de dominantes 
y sometidos, 
que la soledad me ha hecho un niño, 
que el darlo todo y el haberlo perdido 
me ha hecho un niño, 
que he sido un poeta maldito porque soy un niño, 
que me ha hecho un niño 
ver que lo único importante 
es buscar la inocencia entre la astucia, 
que cuando he amado 
me he convertido en un niño, 
que comprender que hay víctimas pero no culpables 
me ha hecho un niño, 
que por ser un niño 
mantengo la ilusión a pesar de los desencantos 
y de la sangre derramada 
entre las trampas y los mitos, 
que ver cómo caemos todos en las innumerables trampas 
me ha hecho un niño, 
y que de no ser un niño 
nunca hubiera nacido en mí la rebeldía, 
que es preciso 
comenzar a rebelarse a uno mismo, 
no seguir la consigna de ser un hombre, 
que soy poeta porque conquisto la inocencia
cada vez que abro los ojos y contemplo las cosas, 
que a ser niño 
es lo único que he aprendido 
y porque observo que todos los seres 
con el mismo destino: 
nacer para la muerte, 
no dejan de ser niños: 
que un pájaro siempre es un niño, 
que un árbol siempre es un niño, 
que un perro siempre es un niño. 
Y porque pienso qué es un hombre 
si deja de ser niño, 
que se equivocan las escuelas 
que intentan hacernos hombres 
prometiéndonos falsos paraísos, 
que la anarquía sólo será posible 
cuando todos fuéramos niños, 
cuando todos partamos 
a la conquista de la inocencia, 
que escribo este poema 
porque resulta que soy un niño…


Jesús Lizano