viernes, 23 de noviembre de 2012

Raymundo Riva Palacio - La mejor telenovela


El misterioso caso de 18 mexicanos que transportaban más de nueve millones de dólares en camionetas registradas a nombre de Televisa, detenidos en la frontera de Nicaragua con Honduras va rumbo al carpetazo, al quedar la culpabilidad en cuatro funcionarios de menor nivel de la Secretaría de Transportes y Vialidad del Distrito Federal por haber dado de alta en forma irregular esos vehículos. En Nicaragua, donde sigue el juicio, tampoco sería extraño que por todo lo que se han ido descubriendo, siga el mismo curso. La verdadera historia quizás no se sepa jamás, pero con sólo destellos de ella se puede afirmar que es mucho más interesante de lo que la mente alcanza a imaginar.

Comenzó a mediados de agosto, cuando las autoridades nicaragüenses detuvieron las camionetas y a sus ocupantes. Los logos de Televisa en las camionetas, le dio notoriedad instantánea al caso. Antes que se iniciara proceso alguno, Televisa desmintió tener relación con las 18 personas y negó la propiedad de los vehículos, mientras la cancillería mexicana, sin más información que la aportada por la empresa, la respaldó a través de una declaración del embajador en Managua. La PGR hizo lo mismo, y la deslindó de cualquier hecho ilícito. Tras bambalinas, las cosas tuvieron una dinámica diferente.




Personas con información de primera mano dijeron que a los pocos días de la detención, el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, se comunicó con el propietario del Grupo Carso, Carlos Slim, y le dijo que las camionetas eran de Televisa y que había empleados de la empresa involucrados. Le subrayó que habían viajado a ese país para realizar una serie de “reportajes” en su contra. En ese momento, la confidencia de Ortega a Slim parecía un intento por granjearse algún tipo de apoyo, pero más adelante su dicho adquirió verosimilitud.

Uno de los detenidos declaró que habían sido asignados a cubrir el juicio en contra de 24 personas acusados de delitos relacionados con el narcotráfico, incluido Henry Fariña, el empresario nicaragüense que supuestamente era el blanco del ataque en el cual murió en julio de 2011 en Guatemala el trovador argentino Facundo Cabral, a quien acompañaba rumbo al aeropuerto. Lo que autoridades federales mexicanas supieron más adelante, es que Fariña, en su defensa, dijo tenía un tipo de relación con Slim. La declaración de Fariña se mantiene en secreto, y aunque las autoridades nicaragüenses no encontraron ningún sustento en ella ni el empresario aportó prueba alguna que respaldara su dicho, el sólo hecho de que lo pudiera reiterar públicamente, bastaría para que, con la marca Slim, el caso provocara revuelo. Qué importaría la verdad, si con la tolvanera bastaba.

Un vocero de Televisa entrevistado por la agencia AP aclaró que ni tenían corresponsales en la zona, ni tenían prevista la cobertura del juicio. Ortega utilizó los datos de las indagatorias para comentarle a Slim que sus enemigos públicos a nivel negocio en México, buscaban desacreditarlo. Slim, de acuerdo con las personas que conocieron la información, sólo escuchó y no tomó ninguna acción al respecto. Pero las investigaciones en Nicaragua continuaron y establecieron que la red de vínculos telefónicos de varios de los detenidos, conectaban con los teléfonos de Amador Narcia, uno de los más importantes funcionarios editoriales de Televisa. La empresa ha negado reiteradamente esa relación, y Narcia, a través de Twitter, ha hecho lo mismo. Los teléfonos que dieron a conocer en Nicaragua como propiedad de Narcia y Televisa, no pertenecen a ellos.

Pero una vez más, información que no es pública conduce la historia en la otra dirección. Funcionarios mexicanos que vieron los peritajes de las camionetas, revelaron que sí eran de Televisa. La Procuraduría del Distrito Federal determinó que el trámite que se hizo en Setravi fue con documentos falsificados, incluida la duplicidad de la identidad del gestor de Televisa, Armando Tavera. Es decir, las camionetas sí son de Televisa, pero piratas, porque de acuerdo con la autoridad no pertenecen a la empresa. El expediente del caso al cual tuvo acceso el diario 24 HORAS confirma que algunos de los empleados de Televisa sí estaban involucrados en esta operación en Managua. No hay nombres todavía, pero Televisa mismo investiga internamente quién pudo haber estado involucrado en un caso tan extraño donde, al irse aclarando muchas cosas, sigue rodeado de misterio el origen de los nueves millones de dólares, de dónde provenían, hacia dónde iban, y para que propósito se transportaban.

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