martes, 20 de octubre de 2015

Raymundo Riva Palacio - ¿Quién cuida a ‘El Chapo’?

Los Limones es un caserío perdido en el municipio de Tamazula en la sierra de Durango, que tiene dos habitantes. No lejos de ahí se encuentran El Verano, cuya población es de 57 habitantes y nueve viviendas. Ahí comenzó la primera semana de octubre el último operativo para recapturar a Joaquín “El Chapo” Guzmán. Los comandos de la Marina y unidades especiales de Estados Unidos llegaron a esos poblados en donde se había ubicado al criminal prófugo, e iniciaron una semana de acciones en la sierra, que se extendió por 14 comunidades para atraparlo. Los comandos llegaron al menos cuatro semanas después de que en la zona ya sabían que “El Chapo” seguramente se encontraba ahí. No eran los únicos.

Desde hace dos meses y medio sospechaban lo mismo en Estados Unidos. En una extraña declaración que el jefe interino de la DEA, Chuck Rosenberg, le dio a la prensa en Washington el 5 de agosto, sugería que Guzmán podría esconderse en Sinaloa, donde su familia y cómplices podrían protegerlo. “¿Dónde está probablemente más seguro y más protegido?”, se preguntó antes de responderse. Poco después, los informes procedentes de autoridades locales en los municipios de la sierra de Durango, mencionaban que como nunca antes, decenas de soldados habían llegado a esa región y establecido retenes para subir a los municipios enclavados en la Sierra Madre Occidental, o determinar por dónde podían subir a sus poblados o rodear para llegar a ellos.








Visto de esa forma, el Ejército había llegado antes que la Marina y las agencias de seguridad a la sierra de Guerrero, sin que, como en los operativos de los últimos 10 días, hubiera denuncias de violaciones a los derechos humanos. Los soldados no buscaban a nadie, según testimonios de personas que experimentaron los retenes militares, pero controlaban la circulación hacia la sierra. En los retenes les preguntaban hacia dónde iban, por cuáles carreteras podrían circular y por cuáles no. Los pobladores de la zona recuerdan cómo antes de que fuera capturado “El Chapo”, los soldados visitaban continuamente la zona de Tamazula y vigilaban incluso las pistas de aterrizaje clandestino. En esos tiempos, la extinta Secretaría de Seguridad Pública Federal tenía información que “El Chapo” vivía la mayor parte de su tiempo en pequeñas y humildes casas en la sierra, a salto de mata, y tanto sus agentes de inteligencia como la Marina, estaban tras su pista.

Desde entonces, el Ejército estaba excluido de las operaciones tácticas contra “El Chapo”. Se tenía una experiencia años antes, en el gobierno de Vicente Fox, cuando agentes federales llegaron a estar a tres horas por tierra en la sierra de Durango, y pidieron autorización en la PGR para poder ir por él. Desde la PGR les dijeron que esperaran para avisarle al Ejército. Lo que los agentes federales vieron es que poco después un avión militar pasó rasante sobre las comunidades donde se escondía Guzmán, quien alertado inadvertidamente de que estaba sobre su pista, se escapó en un helicóptero que envió su compadre y socio, Ismael “El Mayo” Zambada. En la primera parte de la guerra contra las drogas emprendida por el presidente Felipe Calderón, se encargó al Ejército la frontera entre Tijuana y Ciudad Juárez. Sin importar los niveles de violencia, el Ejército llegó a esa zona a combatir a los cárteles que controlaban las plazas, a los que eliminó. Cuando terminaron sus operaciones, quien se quedó con la plaza fue el cártel de Sinaloa –hoy del Pacífico–, con la gente de “El Chapo” al frente.

El Ejército no tiene un pasado impoluto en su lucha contra el narcotráfico. En los más altos niveles ha sido penetrado y varios de sus generales más condecorados han resultado involucrados. La desconfianza sobre su participación en combates contra el crimen organizado ha sido una constante en el gabinete de seguridad a lo largo de los años, lo cual se ha trasladado marcadamente a las agencias de inteligencia de Estados Unidos, que rechazan trabajar con militares. En el sexenio anterior la colaboración de los servicios de inteligencia estadunidenses era con la Marina, la Policía Federal y la PGR; hoy, sólo con la Marina.

Los operativos de las dos últimas semanas en la sierra de Durango responden a una política clara en Washington.



rrivapalacio@ejecentral.com.mx / twitter: @rivapa



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