lunes, 8 de agosto de 2016

Ricardo Alemán - ‘¡Te chingo, para que el Gobierno me haga caso!’

El “campo de batalla” es la torturada Oaxaca, su capital y algunos de sus paraísos turísticos.

Y en ese “teatro de guerra” hoy veremos a hombres de empresa –desde changarros hasta medianas y grandes empresas–, que con un clásico del refranero popular; “… para que vean lo que se siente”, responderán a sus adversarios del momento; la CNTE.

Y es que hoy, empresarios, comerciantes y prestadores de servicios de Oaxaca realizarán “un paro general” –al que se sumaron transportistas–, en protesta por la inacción oficial contra la CNTE y en repudio al vandalismo, a los plantones, marchas, bloqueos; contra el saqueo de comercios, quema de vehículos de mercancías, el secuestro de autobuses, contra el crimen de dejar sin escuela a millones de niños y, en general, en protesta por la quiebra económica de Oaxaca.











Pero más allá del condenable “… para que vean lo que se siente”, que parecen emplear los empresarios contra la CNTE, lo cierto es que los focos rojos están en otro lado.

Ya se generalizó el recurso de convertir a los ciudadanos en rehenes y víctimas de todo tipo de causas –políticas, sociales, educativas, comerciales, empresariales y hasta personales–, para, con ello, presionar y/o chantajear a cualquiera de los tres órdenes de Gobierno –municipal, estatal y federal–, y conseguir aquello que legalmente no se logra.

Incluso, el abuso de la protesta callejera –se bloquean calles hasta para protestar contra “la caca de perros”–, también ha intensificado el nivel del daño social y el número de ciudadanos dañados. Es decir, si el cierre de una calle resuelve un problema de falta de agua, el bloqueo de un aeropuerto puede llevar a la ruina un estado.

Y es que hoy, en muchos casos, la ley es letra muerta para atender cientos de conflictos sociales, políticos, rurales, laborales, educativos, empresariales y de lo que usted guste o mande, porque todos esos conflictos que debieran ser resueltos mediante la política son atendidos mediante el daño a terceros.

Y es que hoy, en México, todo se resuelve –y todo es todo–, mediante el daño a la sociedad, la presión a la autoridad y el chantaje al poder, como en el caso de la mafiosa CNTE. ¿Lo dudan?

¿Cuál ha sido la estrategia de la CNTE en su guerra contra los gobiernos estatal y federal, en los últimos años?

Precisamente esa: dañar lo más posible al mayor número de ciudadanos, para que –con ese daño–, el Gobierno resulte presionado para entregar lo que piden las mafias, a las que nada importa la educación, la democracia, la seguridad, la justicia, la ley, luego de sus pingües beneficios inmediatos.

Esa disputa por causar el mayor daño a la sociedad –por parte de las mafias criminales como la CNTE–, y contener ese daño –por parte de los tres órdenes de Gobierno–, provocó la aparición de la guerrilla urbana en la capital del país, en Oaxaca, Chiapas y Guerrero. Y, el resultado, es la pelea por calles como Bucareli y plazas como el Zócalo.

Y, sin duda que en este caso, se equivocan los empresarios, ya que al usar los mismos métodos que cuestionan –paro, bloqueo y la marcha–, no sólo ratifican que la ley es letra muerta, que la CNTE tiene razón en usar métodos extremos, sino que los ciudadanos somos rehenes de las mafias políticas.

Y se equivoca el Gobierno, al brindar impunidad a la CNTE, cuando abre mesas de diálogo sin condición alguna, cuando negocian la ley al tiempo que los vándalos destruyen la vida de millones de ciudadanos que pagan sus salarios y los de los servidores públicos.

Ya es deporte nacional el “¡te chingo, para que el Gobierno me haga caso!”.



Leído en  http://www.zocalo.com.mx/seccion/opinion-articulo/te-chingo-para-que-el-gobierno-me-haga-caso-1470640003





Al tiempo.

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