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martes, 23 de diciembre de 2014

Cuento popular - El aguinaldo


El aguinaldo

Esto eran unos niños muy muy pobres que en la víspera del día de Reyes iban caminando por un monte y, como era invierno, en seguida se hizo de noche, pero los pobrecitos seguían andando.

Entonces se encontraron con una señora que les dijo:

-¿Adónde vais tan de noche, que está helando?¿No os dais cuenta de que os vais a morir de frío?

Y los niños le contestaron:

-Vamos a esperar a los Reyes, a ver si nos dan aguinaldo.

Y la señora del bosque, que era muy hermosa, les dijo:

-Y ¿qué necesidad teníais de alejaros tanto de vuestra casa? Para esperar a los Reyes sólo habéis de poner vuestros zapatitos en el balcón y después acostaros tranquilamente en vuestras camitas.

A lo que los niños contestaron:

-Es que nosotros no tenemos zapatos, y en nuestra casa no hay balcón, y no tenemos camita sino un montón de paja... Además el año pasado pusimos nuestras alpargatas en la ventana, pero se ve que los Reyes no las vieron porque no nos dejaron nada.








jueves, 2 de enero de 2014

Cuento motivacional - El grano de café


El cuento del grano de café
Una hija se quejaba a su padre acerca de su vida y como las cosas le resultaban tan difíciles.  No sabía como hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.

Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre fuego fuerte. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café. Las dejo hervir sin decir palabra. La hija espero impacientemente, preguntándose que estaría haciendo su Padre.


sábado, 21 de diciembre de 2013

Cuento alemán - Arañas de Navidad


Arañas de Navidad

“En un pueblo de Alemania, hace muchos años, todos sus habitantes iniciaron los preparativos habituales de Navidad. Hombres mujeres y niños trabajaban para que todo el pueblo estuviera resplandeciente durante esas fiestas, y para ello, era imprescindible que las escobas no dejasen ni una solo mota de polvo. En una de las casas del pueblo tenía instalado su nido una araña, que observando temerosa que las escoba se acercaba peligrosamente donde estaban sus pequeñas hijas, las llamo a todas y se las llevo un poco mas arriba, donde había un pequeño hueco entre ladrillos.

Allí estuvieron escondidas varios días, hasta que una noche vieron algo asombroso: en el comedor había brotado un árbol centelleantes de luces y lleno, desde la raíz a las puntas, de cosas brillantes y deliciosas.



miércoles, 18 de diciembre de 2013

Cuento tradicional de Estados Unidos - El Hhombre de Jengibre


El Hombre de Jengibre

Érase una vez, una mujer viejecita que vivía en una casita vieja en la cima de una colina, rodeada de huertas doradas, bosques y arroyos. A la vieja le encantaba hornear, y un día de Navidad decidió hacer un hombre de jengibre. Formó la cabeza y el cuerpo, los brazos y las piernas. Agregó pasas jugosas para los ojos y la boca, y una fila en frente para los botones en su chaqueta. Luego puso un caramelo para la nariz. Al fin, lo puso en el horno.

La cocina se llenó del olor dulce de especias, y cuando el hombre de jingebre estaba crujiente, la vieja abrió la puerta del horno. El hombre de jingebre saltó del horno, y salió corriendo, cantando

- ¡Corre, corre, tan pronto como puedas! No puedes alcanzarme. ¡Soy el hombre de jingebre!

La vieja corrió, pero el hombre de jingebre corrió más rápido. El hombre de jingebre se encontró con un pato que dijo:

- ¡Cua, cua! ¡Hueles delicioso! ¡Quiero comerte!




martes, 17 de diciembre de 2013

Cuentos infantiles cortos - Otra vez Navidad


Otra vez Navidad

Llegaba la Navidad y como era costumbre todos empezaban a hacer los preparativos, como adornar sus casas, preparar comida, y reuniones familiares y con vecinos. Esto causaba gran emoción en los niños y eran los que más participaban excepto Luky, que para él eso no tenía sentido. Las experiencias que tenÍa de la Navidad era que su padre bebía toda la temporada, su madre discutía con él y su padre hasta que se encerraba a llorar toda la ‘’Noche Buena’’.

En cuanto a sus amigos le molestaba profundamente ver como presumían con sus regalos…

Al atender la llamada de sus vecinos, que lo invitaban a elaborar el árbol de Navidad, comenzó a hacerse un par de preguntas de camino al parque:

- ¿Para qué celebran la navidad?, ¿acaso si fue en esta época? ¡No lo creo, Dios no nació con nuestro calendario! Y el nombre de ¿Navidad? Por más que escuche a las personas explicando su significado, no le encuentro sentido.

- ¿Santa Claus? ¡Sólo existe en las películas!

De tanto cuestionarse decidió regresar a su casa, no tenía porqué acudir a hacer algo en lo que él no creía.

- ¡Pero si yo no creo en esto!, ¿por qué no abriles los ojos a los demás?

Así fue como planeo ir de noche al parque y destruir todo lo que habían hecho sus vecinos y en seguida a las casas para lograr exterminar todo eso.

- ¿Luky, que haces aquí?

- ¿Tú no deberías estar durmiendo, Tafia?

- ¡No mírate! como un ladrón en mi casa, y empacando los regalos del árbol para llevártelos.

- ¿Me vas a delatar? hazlo no me importa. -Dijo Luky saliendo por la ventana como un ladroncillo.

- ¡Espera, espera! - decía Tafia corriendo detrás.

- ¿Dime, que te pasa?

- He tenido que soportarlos por mucho tiempo, pero ya es hora de parar.

- ¡Soportar! -dijo muy molesta. -Siempre te hemos invitado, llamado y tolerado tu incredibilidad.

- ¡No pues gracias, me hacías un gran favor!

- ¡Óyeme bien! porque va a ser la última vez que lo diga.

- Ju – vacilo Luky sin sospechar que esas palabras resumirían su aptitud.

– Nos lo soportas; porque lo que hacemos contigo, quisieras que lo hicieran tus padres.

– Como te atreves!- dijo Luky tomándola de las manos con fuerza.

– No tenemos la culpa, cada quien asume una postura ante las cosas.

– Perdón. -Dijo soltándola con lágrimas en sus ojos. - Quería hacer que por lo menos una vez no tuvieran regalos ni reuniones absurdas.

– ¡Ah, como tú! -susurró Tafia dándole un abrazo.

– ¿Cómo puedes abrazarme después de lo que hice?

– No hay que guardar rencor en tu corazón.

– Yo -dijo dando la espalda, se sentía apenado.

– Y no has hecho nada, vas a dejar todo como estaba.

– ¿Yo? -pensó – Como no admitirlo estaba descubierto.

– Adiós, y te espero en mi casa para celebrar.

– No, eso si no me lo pidas ¡No volveré a celebrar algo que no tiene sentido para mi!

Termino exhausto de tanto arreglar, por fortuna no había ido a mas casas si no a la de Tafia y al parque.

En la noche recibió un regalo de Tafia; al destaparlo vio un espejo y una nota que decía:

– Tú decides la postura ante las cosas, si no tienes una unión familiar, tienes a unos amigos que te recibirán con afecto.

Miro toda la noche el regalo – ¿Por qué un espejo? -dijo mirándose, por sorpresa no se veía como un niño sino como un anciano; con la mirada triste y a su alrededor solo.

Del susto tiró el espejo, pero se dio cuenta que si tomaba esta aptitud ante las cosas así sería cuando estuviera viejo.

FIN

Leído en http://www.cuentosinfantilescortos.net/cuento-infantil-otra-vez-navidad/

sábado, 7 de diciembre de 2013

Cuento Sueco - Gallo y gallina


Gallo y gallina  

Un gallo y una gallina salieron un día a coger nueces. Al gallo se le quedaron atascadas dos nueces en la garganta, así que corría el riesgo de ahogarse. La gallina corrió hacia una fuente y dijo:

— ¡Querida fuente, dame agua! El agua es para el gallo, que se está ahogando.

La fuente contestó:

—Vete al tilo y tráeme hojas


La gallina corrió hacia el tilo y dijo:

— ¡Querido tilo, dame hojas! Las hojas se las daré a la fuente, la fuente me dará agua y el agua se la daré al gallo, que se está ahogando.





viernes, 6 de diciembre de 2013

Cuento Camboyano - La bolsa repleta de cuentos



La bolsa repleta de cuentos

“Cuéntame otro cuento, por favor”, suplicó Lom. “No ya es hora de dormir”, contestó su anciano criado. Así que el pequeño se acurrucó en la cama y pensando en la historia que acaba de escuchar.

Desde que Lom era muy niño, el viejo criado le contaba cada noche historias maravillosas: cuentos sobre enormes gigantes y poderosos magos, tigres feroces y sabios elefantes, emperadores opulentos y hermosas princesas. Cada noche tocaba una historia nueva, y a Lom le encantaba escucharlas. Sabía que el criado había oído los cuentos de labios de su madre, su abuela, su bisabuela, y que eran historias muy antiguas.

Lom solía alardear delante de sus amigos de saberse muchos cuentos. “¿Por qué no nos cuenta uno?”, le pedían una y otra vez. “No –gritaba Lom-, son míos, y no se los contaré a nadie”.




sábado, 26 de octubre de 2013

Cuento para crecer - Perros Blancos



Perros blancos

Dos viejos amigos se encuentran tras mucho tiempo sin verse. Hablan del pasado, los amigos comunes, las vidas vividas y finalmente llegan al presente.

- ¿Y en que ocupas tus días hoy? – pregunta uno de ellos

- Colecciono perros blancos.

- ¿Perros blancos? ¿Y tienes muchos?

- Sí, más de 20, todos de distintas razas.

- Vaya, habrás gastado una fortuna en tu colección.

- Para nada, todos lo encontré en la calle y no tenían dueño.

- Eso es imposible, yo voy por la calle cada día y nunca veo perros abandonados ¡y mucho menos blancos!

- La diferencia, amigo mío, es que yo los busco, y tu no.

Maestro: ¿Estás atento a las oportunidades que se te presentan en la vida?

¿buscas o encuentras?