Mostrando entradas con la etiqueta Philippe Aries. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Philippe Aries. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de mayo de 2014

Philippe Aries - Reflexiones entorno de la Historia de la Homosexualidad

Philippe Aries
1914 - 1982
Reflexiones entorno de la historia de la homosexualidad


El debilitamiento de las restricciones que pesan sobre la homosexualidad es uno de los rasgos más sobresalientes de la situación moral actual, en las sociedades occidentales. Los homosexuales forman actualmente un grupo coherente, sin lugar a dudas aún marginal, pero que ha tomado conciencia de su propia identidad; un grupo que reivindica sus derechos contra una sociedad dominante que aún no lo acepta (y que, incluso, en Francia, reacciona con dureza por medio de una legislación que duplica las penas de los delitos sexuales cuando son cometidos por individuos del mismo sexo), pero que no está ya tan segura frente al problema de la homosexualidad y que incluso ve tambalearse sus opiniones al respecto. Así pues, queda abierta la puerta a la tolerancia y hasta a una cierta complicidad que era impensable hace treinta años. Recientemente, los diarios informaban de una ceremonia paramatrimonial en la que un pastor protestante (desautorizado por su Iglesia) casaba a dos lesbianas, ¡no para toda la vida, por supuesto!, sino para tanto tiempo como fuera posible. El mismo Papa ha tenido que intervenir para recordar la condena paulina de la homosexualidad, lo que no habría sido necesario si no se hubieran manifestado tendencias contemporizantes en el seno de la Iglesia romana. Se sabe que en San Francisco, los gays constituyen un grupo de presión con el que hay que contar. En resumen, los homosexuales están a punto de ser aceptados, aunque no faltan moralistas conservadores que se indignan de su audacia y de la escasa resistencia ante tal hecho. Michael Pollak, sin embargo, deja caer una duda: esta situación podría no durar mucho, e incluso invertirse, y Gabriel Matzneff se ha hecho eco de ello en un artículo del diario Le Monde (5-1-1980) titulado "El Paraíso clandestino" —Paraíso, pero clandestino—. "Asistiremos a la vuelta del orden moral y a su triunfo. [¡Tranquilizaos, no es cosa de un día para otro!] Pero también tendremos más necesidad que nunca de ocultarnos. El porvenir está en la clandestinidad."