lunes, 14 de julio de 2014

Eduardo Ruiz Healy - La milagrosa Copa Mundial de la FIFA

Durante un mes, del 12 de junio al día de ayer, la atención de gran parte de los que vivimos en este planeta estuvo dirigida al torneo de la Copa Mundial de la FIFA que se realizó en Brasil.

Primero, del 12 al 26 del mes pasado, la atención se enfocó en los 48 partidos de la fase eliminatoria en el que participaron 32 equipos que llegaron al torneo después de las rondas de clasificación realizadas en cada una de las seis confederaciones de la FIFA: Asia, África, Norte,

Centroamérica y el Caribe; Sudamérica; Oceanía y Europa.
Durante esas primeras dos semanas del Mundial, en México era generalizada la atención a lo que sucedía en Brasil. La Selección Nacional salió avante de la fase eliminatoria y pasó, junto con otras 15, a la de octavos, que se realizó del 28 de junio al 1 de julio.







Es innegable que la buena mercadotecnia realizada por la Federación Mexicana de Futbol rindió sus frutos. Durante la fase eliminatoria era difícil encontrar a mexicanos que dijeran que México no iba a pasar a octavos o cuartos de final. Algunos hasta lo veían en el final. La mayoría de las personas que conozco sucumbieron ante la histriónica personalidad del entrenador de la selección, Miguel El Piojo Herrera. También adoptaron emocionalmente a los jugadores después de verlos en innumerables anuncios de bancos, compañías telefónicas, pan, ropa y equipo deportivo, antiácidos y quién sabe cuántos productos más.


“México puede ganar el Mundial”, afirmaban muchos, pese a que diversas encuestas realizadas en enero de este año, antes de que arrancara la campaña propagandística en pro de la selección, señalaban que apenas el 14% de las personas creían que ésta pasaría a octavos o a cuartos de final.

El 29 de junio México quedó eliminado por Holanda y a partir de ese día el interés de los mexicanos perdió la intensidad de los días anteriores. Algunas encuestas indican que 4 de 10 personas que seguían el torneo de Brasil por televisión dejaron de hacerlo.

Los ocho juegos de cuartos de final se realizaron los días 4 y 5 de julio. Quedaron en las semifinales Alemania, Argentina, Brasil y Holanda. Ahí ocurrió lo inesperado, Brasil sucumbió ante Alemania 7-1, un resultado inesperado en un juego que según muchos expertos ganarían los europeos por un gol de diferencia.

El sábado pasado se realizó el juego entre Brasil y Holanda para definir el tercer lugar, resultando otra vez goleados los primeros 3-0.

Y ayer, como lo pronosticaron muchos analistas, Alemania se coronó campeón mundial por cuarta ocasión en su historia (anteriormente lo fue en 1954, 1974 y 1990).

Ahora bien, tal vez te preguntarás por qué el título de esta columna se refiere a la milagrosa Copa Mundial. Es sencillo: durante un mes y en gran parte del mundo el tema que dominó las noticias fue el torneo que ayer concluyó. La Copa Mundial obró el milagro de que millones de personas se olvidaran un poco de las múltiples dificultades que hacen que su vida diaria sea difícil de sobrellevar.

Para millones, sus problemas económicos, de seguridad, políticos y de otra índole pasaron a un segundo plano, aunque haya sido por 30 días. Esto, desde cualquier forma en que se vea, es un verdadero milagro.

Ahora, a esperar al próximo milagro que del 8 de junio al 8 de julio de 2018 ocurrirá en Rusia.


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