viernes, 6 de noviembre de 2015

Federico Arreola - Baillères, odio de AMLO al ITAM y la riqueza… Pero Salinas, querido Andrés, no es ITAM, sino UNAM

“No es nada personal, me apena incluso tener que decirlo. No se trata de un malvado…”.

Así empieza Andrés Manuel su comentario, injusto y absolutamente sin sentido, en contra del empresario Alberto Baillères –en realidad en contra de todas las personas económicamente exitosas– y también en contra de la prestigiada universidad que es el ITAM.

Querido Andrés Manuel:

Antes de decirte lo que opino acerca de lo que has escrito, te informo que no tengo contra ti nada personal y que, por supuesto, me apena llevarte la contra y contribuir a exhibirte como un irracional enemigo de los hombres y las mujeres que triunfan en los negocios, algo que invariablemente te ha perjudicado en tus campañas electorales.









Andrés, no eres un malvado, pero te ves como un político poco entendido en temas económicos cuando, por simples ganas de agradar al público de izquierda y de llamar la atención en los diarios, te da por cuestionar a los ricos solo por el hecho de serlo.

Y otra vez, Andrés Manuel, atacas a una de las mejores instituciones de educación superior que hay en México, el ITAM, solo porque de ahí han egresado algunos “neoliberales”, como Pedro Aspe, Francisco Gil Díaz, Agustín Carstens, Ernesto Cordero, José Antonio Meade y Luis Videgaray.

Al final de tu crítica a Baillères y su ITAM mencionas al mayor monstruo neoliberal que hay en México, al que tanto has combatido, Carlos Salinas de Gortari. Si fueras coherente, Andrés, dirías que la universidad que formó a Salinas, la UNAM, es todavía peor que el ITAM. Pero la enorme ventaja que tienen ustedes los políticos, como dijo Borges, es que no necesitan nunca recurrir a la coherencia.

Los hombres y las mujeres de empresa, a diferencia de ustedes los políticos, Andrés Manuel, siempre tienen que ser coherentes.

Te molesta, Andrés, que le otorguen la medalla Belisario Domínguez al señor Baillères, solo porque esta persona, con su trabajo y por su talento, ha hecho crecer enormemente a las empresas de su familia.

Dijiste, Andrés Manuel, que es “un despropósito entregar la medalla Belisario Domínguez a un potentado como Alberto Baillères”.

El verdadero despropósito, Andrés, es que te expreses con tanta frivolidad acerca de un hombre que ha generado miles de empleos durante muchos años.

Te recomiendo que leas lo que escribió en SDPnoticias alguien que trabajó en las empresas de Baillères, el señor Raúl García Reimbert.

A diferencia de lo que tú haces en este caso, Andrés, don Raúl García habla con conocimiento de causa:

1.- El padre del señor García Reimbert trabajó durante 47 años para las empresas de Baillères. Raúl García lo hizo casi tres décadas.

2.- Raúl García pasó su niñez en las minas. Insisto, sabe de lo que habla. No se pone a escribir a tontas y a locas.

3.- García Reimbert fue testigo de cómo la organización de Baillères llevó a esas minas “alejadas de todo y cerca de nada”, en los años sesenta, escuelas –bien equipadas–, iglesias, clínicas “y sobre todo trabajo digno para las comunidades”.

4.- Cito al señor García: “¿Cerrar minas?, bajo el consabido pretexto de ‘ya bajaron los precios de los metales’, ¡no!, ahí están en la buenas y en las crisis. ¿Despidos masivos? ¡No!, mejor, nos apretamos el cinturón y seguimos”.

5.- Lo cito de nuevo: “¿Obreros mineros que llegaron a ejecutivos? Sí y no pocos. Aquel joven vendedor de trajes de Palacio de Hierro, hoy un prominente empresario en la industria aseguradora, sueldo y salarios dignos y suficientes, el amable y sincero apretón de manos a todo trabajador que encontraba, divisa de don Alberto”.

6.- Y más: “Visionario en la seguridad laboral, cero accidentes, decenas y decenas de horas de capacitación, entrenamiento, estudios académicos, actividades sociales, deportivas y culturales”.

7.- “La sonrisa autentica de todos los que hemos trabajado o trabajan en las empresas que preside, no se borra fácilmente”.

8.- Concluye el señor García: “No es fácil tener la responsabilidad de crear y conservar miles de empleos directos e indirectos, no es fácil multiplicar los beneficios en las comunidades donde se opera, no es fácil que los empleados de Palacio de Hierro atiendan con una sonrisa, honrar el pago de siniestros por GNP, no es fácil comprometerse con la educación superior y con decenas de jóvenes becados, en el ITAM; eso se basa y se construye en algo que se resume en la frase acuñada por don Alberto Baillères: ‘Nuestro querido México’…”.

Querido Andrés Manuel, antes de que pienses en un artículo pagado o pedido por mí para quedar bien con un hombre inmensamente rico, te informo que hace dos días, en un restaurante del hotel Presidente, el señor Raúl García Reimbert se acercó a la mesa en la que yo charlaba con mi hijo Federico Manuel, al que conoces y creo que aprecias –Federico te quiere y respeta bastante– y con Antonio Navalón.

El señor García se presentó y me dio las gracias porque hace años –tal vez cuando SDPnoticias era todavía el Sendero del Peje– le publiqué un artículo que envió. Te he contado, Andrés, que pido por Twitter colaboraciones a todas las personas que me hacen el favor de seguirme.

Después de saludar, el señor García me dijo que le molestaban las críticas a Baillères por la medalla Belisario Domínguez y me pidió que le publicara un artículo sobre el empresario. Ni siquiera lo había escrito. Supongo que salió del restaurante y lo redactó, ya que pocas horas después de ese encuentro lo tuve en mi correo electrónico.

Y bueno, Andrés, el señor García ya no quiso escribir nada acerca de la filantropía de Baillères, para no molestar al generoso hombre de negocios.

Por cierto, Andrés Manuel, tú conoces a Alberto Baillères y te consta que no solo, como dices, no es un hombre malvado, sino que es una muy buena persona. ¿Que tiene un yate carísimo en Europa? Muy su gusto, se lo paga con su dinero. En eso no deberías meterte, Andrés.

Recuerda, Andrés, que una vez calificaste como terrible canallada las críticas que por ahí se hicieron a alguien cercano a ti solo porque adquirió, con su dinero bien habido, alguna prenda de vestir de cierta marca, de esas que se han puesto de moda, lo que tal vez hizo en el Palacio de Hierro del señor Baillères.

¿Que Baillères no paga impuestos? Por favor, Andrés Manuel. Este y los otros empresarios, como todos los mexicanos trabajadores, entregan al erario, vía el SAT y la SHCP, el dinero con el que se financia todo lo que el gobierno hace, incluido el dinero de Morena, que por fortuna utilizas para pavimentar el camino que ojalá te lleve a la Presidencia de México.

Muchos queremos que seas presidente, Andrés Manuel. Seguro estoy de que al señor Baillères para nada le molesta la idea de que gobiernes nuestro país. Para lograrlo, para que no te quedes otra vez en la orilla, debes evitar hacerte tanto daño a ti mismo, por ejemplo con escritos demagogos contra las personas que crean empleos.



Leído en http://www.sdpnoticias.com/nacional/2015/11/06/bailleres-odio-de-amlo-al-itam-y-la-riqueza-pero-salinas-querido-andres-no-es-itam-sino-unam



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