jueves, 18 de febrero de 2016

Dan T - Retrato de un cerdo

Yo no fui
Durante mucho tiempo se dijo que la carne de cerdo era mala para la salud. Hoy te puedo decir, sin temor a equivocarme, que lo más dañino para la salud de México no es la carne de cerdo, sino la mentalidad de cerdo.

Y por cerdo me refiero no a los animalitos que hacen oinc, oinc, sino a los que mandan a sus guaruras a golpear funcionarios públicos por el simple hecho de que estos están haciendo su chamba. Y si quieres que sea más específico, esta columna va dedicada al empresario mexiquense Raúl Libien Santiago, el más depurado ejemplo de la mentalidad de cerdo.

El susodicho tiene mucha lana y, por lo mismo, cree que es dueño de la calle y de la vida de sus empleados. Y el otro día se topó con alguien que no le tiene miedo: Arne Aus den Ruthen, el “city manager” de la Delegación Miguel Hidalgo. Se trata de un expanista que debe estar un poco loquito, pues está haciendo el trabajo que ningún otro político se había atrevido a hacer: poner orden en las calles.










Pues, bien, resulta que el empresario conocido como #LordMeLaPelas, amparado en su dinero y su relación con Los Pinos, mandó a sus guaruras a golpear al funcionario por el simple hecho de haber cumplido con su chamba.

Todo esto que te cuento, ocurrió la noche del martes. Lo peor del asunto es que ya es jueves y, hasta ahora, nadie en la Presidencia de la República ha salido a deslindarse del tal Raúl Libien. ¿De verdad nadie le va a poner un alto? Está bien que sean puercos, pero. ¡no trompudos!

BZZZZZZ

¿En qué se parecen los diputados de Morena a los mosquitos sin zika? En que no matan, pero ¡ah, cómo chingan!

Este asunto del zika me tiene realmente inquieto: ahora resulta que no sólo debo preocuparme por la caída del precio del petróleo, el alza del dólar; por pagar mis impuestos y tener actualizada mi credencial de elector; por saber si las Chivas descienden éste o el próximo año; por esquivar los radares de las fotomultas, o por saber si “La Gaviota” ya nos perdonó y compró una nueva casa. No, ahora también tengo que preocuparme por un méndigo mosquito. ¡Y no por cualquiera! Según lo que dicen los expertos de la Secretaría de Salud, el mosquito que transmite el zika y el chikungunya se ve diferente a los demás por su apariencia atigrada. ¡Hazme el favor! ¿Qué se supone que debo de hacer cuando oigo un zumbido cerca de mi oreja? Localizar al mosquito y revisarlo si viene vestido de travesti o con ropa de trabajo. Como eso está bastante complicado, es mejor seguir las recomendaciones de las autoridades sanitarias, de limpiar la casa y eliminar aquellas cosas –como llantas viejas– en las que se pueda estancar el agua, porque ahí es donde se desarrolla el maldito mosco. Y, claro, en caso de ser picado, ir corriendo al médico. Nada de automedicarse. Recetarse uno mismo es peligrosísimo. A uno de mis editores le pasó algo terrible por automedicarse. Resulta que fue al doctor y le dijo:

-Por favor, déme algo para mi mujer, pues ha perdido el apetito sexual.

-Déle cada noche la mitad de esta pastilla –le dijo el doctor–, pero mi editor que es muy necio decidió darle dos a su mujer y él mismo se tomó otras dos.

En cuestión de minutos, la señora comenzó a vibrar por dentro, a sentir palpitaciones, se le dilató la pupila, le subió la temperatura y comenzó a gritar:

-¡Aaaaah! Necesito un hombre.

Y entonces mi editor le contestó:

-¡¡¡Yo también!!!

Por eso no se automediquen.



Leído en http://www.zocalo.com.mx/seccion/opinion-articulo/retrato-de-un-cerdo-1455787203



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