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jueves, 27 de agosto de 2015

Juan José arreola - Cláusula III

Juan José Arreola  (1918 - 2001)

Cláusula III


Soy un Adán que sueña con el paraíso, pero siempre me despierto con las costillas intactas.





















Leído en http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/arreola/clausula_iii.htm


 

martes, 16 de junio de 2015

Juan José Arreola - El soñador

Juan José Arreola  (1918 - 2001)

El soñador

Carezco de realidad, temo no interesar a nadie. Soy un guiñapo, un dependiente, un fantasma. Vivo entre temores y deseos; temores y deseos que me dan vida y que me matan. Ya he dicho que soy un guiñapo.

Yazgo en la sombra, en largos e incomprensibles olvidos. De pronto me obligan a salir a la luz, una luz ciega que casi me asegura la realidad. Pero luego se ocupan otra vez de ellos y me olvidan. De nuevo me pierdo en la sombra, gesticulando con ademanes cada vez más imprecisos, reducido a la nada, a la esterilidad.

La noche es mi mejor imperio. En vano trata de alejarme el esposo, crucificado en su pesadilla. A veces satisfago vagamente, con agitación y torpeza, el deseo de la mujer que se defiende soñando, encogida, y que al fin se entrega, larga y blanda como una almohada.








miércoles, 6 de mayo de 2015

Juan José Arreola - Una de dos


Una de dos

Yo también he luchado con el ángel. Desdichadamente para mí, el ángel era un personaje fuerte, maduro y repulsivo, con bata de boxeador.

Poco antes habíamos estado vomitando, cada uno por su lado, en el cuarto de baño. Porque el banquete, más bien la juerga, fue de lo peor. En casa me esperaba la familia: un pasado remoto.

Inmediatamente después de su proposición, el hombre comenzó a estrangularme de modo decisivo. La lucha, más bien la defensa, se desarrolló para mí como un rápido y múltiple análisis reflexivo. Calculé en un instante todas las posibilidades de pérdida y salvación, apostando a vida o sueño, dividiéndome entre ceder y morir, aplazando el resultado de aquella operación metafísica y muscular.

Me desaté por fin de la pesadilla como el ilusionista que deshace sus ligaduras de momia y sale del cofre blindado. Pero llevo todavía en el cuello las huellas mortales que me dejaron las manos de mi rival. Y en la conciencia, la certidumbre de que sólo disfruto una tregua, el remordimiento de haber ganado un episodio banal en la batalla irremisiblemente perdida.


La ilusión de "ganar"


Leído en http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/arreola/una_de_dos.htm

sábado, 24 de enero de 2015

Juan José Arreola - Apuntes de un rencoroso

Juan José Arreola 
1918 - 2001
 Apuntes de un rencoroso
a Antonio Alatorre






Huyendo del espectáculo de su felicidad bochornosa, he caído de nuevo en la soledad. Acorralado entre cuatro paredes, lucho en vano contra la imagen repulsiva.



Apuesto contra su dicha y espío detalladamente su convivencia. Aquella noche salí disparado como tercero innecesario y estorboso. Ellos compusieron su pareja ante mis ojos. Se acoplaron en un gesto intenso y solapado. Lúbricos, en abrazo secreto y esponsal.



Cuando me despedí, les costaba trabajo disimular su prisa: temblaban en espera de la soledad henchida. Los dos me sacaron a empujones de su erróneo paraíso, como a un huésped incorrecto. Pero yo vuelvo siempre allí, arrastrándome. Y cuando adivine el primer gesto de hastío, el primer cansancio y la primera tristeza, me pondré en pie y echaré a reír. Sacudiré de mis hombros la carga insoportable de la felicidad ajena.



Llevo muchas noches esperando que esto se corrompa. La carne viva y fragante del amor se llena de gusanos sistemáticos. Pero todavía falta mucho para roer, para que ella se resuelva en polvo y un soplo cualquiera pueda aventarla de mi corazón.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Juan José Arreola - El converso

Juan José Arreola Zuñiga 
1918 - 2001


El converso

Entre Dios y yo todo ha quedado resuelto desde el momento en que he aceptado sus condiciones. Renuncio a mis propósitos y doy por terminadas mis labores apostólicas. El infierno no podrá ser suprimido; toda obstinación de mi parte será inútil y contraproducente. Dios se ha mostrado en esto claro y definitivo, y ni siquiera me permitió llegar a las últimas proposiciones.
Entre otros deberes, he contraído el de hacer volver atrás a mis discípulos. A los de la tierra, se entiende. Los del infierno seguirán esperando inexorablemente mi regreso. En lugar de la redención prometida, no habré hecho más que añadir un nuevo suplicio: el de la esperanza. Dios lo ha querido así.

Yo debo volver al punto de partida. Dios se niega a iluminarme y debo colocar mi espíritu en el plano en que se hallaba antes de seguir el camino equivocado, esto es, en vísperas de recibir las órdenes menores.

Nuestro coloquio se ha desarrollado en el sitio que ocupo desde que fui arrebatado del infierno. Es algo así como una celda abierta en lo infinito y ocupada totalmente por mi cuerpo.







lunes, 22 de septiembre de 2014

Juan José Arreola - El sapo

Juan José Arreola
1918 - 2001
El Sapo

Salta de vez en cuando, sólo para comprobar su radical estático. El salto tiene algo de latido: viéndolo bien, el sapo es todo corazón.

Prensado en un bloque de lodo frío, el sapo se sumerge en el invierno como una lamentable crisálida. Se despierta en primavera, consciente de que ninguna metamorfosis se ha operado en él. Es más sapo que nunca, en su profunda desecación. Aguarda en silencio las primeras lluvias.

Y un buen día surge de la tierra blanda, pesado de humedad, henchido de savia rencorosa, como un corazón tirado al suelo. En su actitud de esfinge hay una secreta proposición de canje, y la fealdad del sapo aparece ante nosotros con una abrumadora cualidad de espejo.



Leído en http://bibliotecaignoria.blogspot.com/2007/04/juan-jos-arreola-el-sapo.html#.VB9iokmI7mQ

sábado, 5 de julio de 2014

Juan José Arreola - Ejercicio de diminutivo

Juan José Arreola
1918 - 2001

Ejercicio de diminutivo

Estamos en clase, somos pocos y no hay textos para leer. Alguien pregunta por qué no estoy en los Juegos Florales de Tabasco, tal como lo había prometido.
Ni nodo, ya quedé otra vez mal con Carlos… Y él sí estuvo una vez en la feria de mi pueblo, manteniendo unos juegos con voz, floral y rotunda, pero ni modo, don Felipe está enfermo y mañana me voy a Zapotlán.

 Inmediatamente arrepentido, confieso: No es cierto. Cada vez que debo eludir un compromiso grave, digo con autorización suya que mi padre está al borde de la muerte. Dios nos perdone.

 Como si bajara de las nubes, Amparo pregunta angelical:

 –¿Vive su papá?

domingo, 13 de abril de 2014

Juan José Arreola - Armisticio

Juan José Arreola
1918 - 2001

Armisticio


Con fecha de hoy retiro de tu vida mis tropas de ocupación. 

Me desentiendo de todos los invasores en cuerpo y alma. 

Nos veremos las caras en la tierra de nadie. 

Allí dónde un ángel señala desde lejos invitándonos a entrar: 

Se alquila paraíso en ruinas.




domingo, 9 de marzo de 2014

Juan José Arreola - Parábola del trueque

Juan José Arreola
1918 - 2001

Parábola del trueque

Al grito de «¡Cambio esposas viejas por nuevas!» el mercader recorrió las calles del pueblo arrastrando su convoy de pintados carromatos.

Las transacciones fueron muy rápidas, a base de unos precios inexorablemente fijos. Los interesados recibieron pruebas de calidad y certificados de garantía, pero nadie pudo escoger. Las mujeres, según el comerciante, eran de veinticuatro quilates. Todas rubias y todas circasianas. Y más que rubias, doradas como candeleros.

Al ver la adquisición de su vecino, los hombres corrían desaforados en pos del traficante. Muchos quedaron arruinados. Sólo un recién casado pudo hacer cambio a la par. Su esposa estaba flamante y no desmerecía ante ninguna de las extranjeras. Pero no era tan rubia como ellas.

Yo me quedé temblando detrás de la ventana, al paso de un carro suntuoso. Recostada entre almohadones y cortinas, una mujer que parecía un leopardo me miró deslumbrante, como desde un bloque de topacio. Presa de aquel contagioso frenesí, estuve a punto de estrellarme contra los vidrios. Avergonzado, me aparté de la ventana y volví el rostro para mirar a Sofía.





sábado, 14 de diciembre de 2013

Juan José Arreola - Un pacto con el diablo

Juan José Arreola
1918 - 2001

Un pacto con el diablo


Aunque me di prisa y llegué al cine corriendo, la película había comenzado. En el salón oscuro traté de encontrar un sitio. Quedé junto a un hombre de aspecto distinguido. 

-Perdone usted -le dije-, ¿no podría contarme brevemente lo que ha ocurrido en la pantalla? 

-Sí. Daniel Brown, a quien ve usted allí, ha hecho un pacto con el diablo. 

-Gracias. Ahora quiero saber las condiciones del pacto: ¿podría explicármelas? 

-Con mucho gusto. El diablo se compromete a proporcionar la riqueza a Daniel Brown durante siete años. Naturalmente, a cambio de su alma. 

-¿Siete nomás? 



viernes, 20 de septiembre de 2013

Juan José Arreola - Parturient montes

Juan José Arreola
1918  -  2001

Parturient  Montes

Entre amigos y enemigos se difundió la noticia de que yo sabía una nueva versión del parto de los montes. En todas partes me han pedido que la refiriera, dando muestras de una expectación que rebasa con mucho el interés de semejante historia. Con toda honestidad, una y otra vez remití la curiosidad del público a los textos clásicos y a las ediciones de moda. Pero nadie se quedó contento: todos querían oírla de mis labios. De la insistencia cordial pasaban, según su temperamento, a la amenaza, a la coacción y al soborno. Algunos flemáticos sólo fingieron indiferencia para herir mi amor propio en lo más vivo. La acción directa tendría que llegar tarde o temprano.

Ayer fui asaltado en plena calle por un grupo de resentidos. Cerrándome el paso en todas direcciones, me pidieron a gritos el principio del cuento. Muchas gentes que pasaban distraídas también se detuvieron, sin saber que iban a tomar parte en un crimen. Conquistadas sin duda por mi aspecto de charlatán comprometido, prestaron de buena gana su concurso. Pronto me hallé rodeado por la masa compacta.