Lo fácil sería decir que enloquecieron los jueces del Primer Tribunal
Colegiado, con sede en Tamaulipas, quienes mandaron reponer el caso
Ayotzinapa, otorgaron amparo a ocho presuntos criminales y ordenaron
crear una Comisión de la Verdad.
Y si esos juzgadores habrían perdido la razón, lo fácil sería que el Consejo de la Judicatura los destituyera y “tan tan”.
Pero no, lo cierto es que la “descocada” resolución del colegiado
tamaulipeco –entidad en la que manda el crimen organizado-, no sólo es
una locura o una aberración jurídica; es un poderoso misil electoral.
Y es que detrás de la resolución judicial aparece un peligroso
mensaje político-electoral que deja ver la mano del crimen organizado,
por un lado y, por el otro, que está en marcha el perdón a los
criminales; propuesta del candidato López Obrador.
Dicho de otro modo; resulta que un colegiado judicial le informa a
los ciudadanos que, por ley, serán perdonados los matones de “Los 43” de
Ayotzinapa; propuesta del candidato de Morena, quien también pidió una
Comisión de la Verdad.