domingo, 22 de abril de 2012

Riva Palacio - El hombre que sobrevivió el desierto


Desde que decidió subir a la cima hace casi una década, Andrés Manuel López Obrador ha engañado con la verdad. A través de juguetonas negativas, construyó su candidatura presidencial de 2006.  

Para 2012, con su silencio gritaba que iría nuevamente por la Presidencia, alimentando el imaginario que no habría quien se la arrebataría, pues si alguien se le atravesaba en el camino, lo acabaría. Es la marca de López Obrador, estirar al límite para vencer adversarios.

López Obrador siempre está en el “Juego de la Gallina”, la suma cero en Teoría de Juegos, donde no hay espacio para la cooperación.  

La suma cero es como una carrera a toda velocidad hacia el precipicio, donde dos no pueden ganar. Cuando uno frena o se desvía, es derrotado. López Obrador es un maestro en ello. Juega en el borde de la legalidad para obtener resultados.  

Así lo hizo cuando encabezó las marchas petroleras al Zócalo de la Ciudad de México durante el gobierno de Carlos Salinas, el entonces regente Manuel Camacho y su secretario de Gobierno, Marcelo Ebrard, negociaron con él para que levantara su plantón y le dieron millones de pesos para que regresara a Tabasco a seguir su lucha.

Así lo hizo en 1996, durante el gobierno de Ernesto Zedillo, cuando realizó caravanas en protesta ante lo que llamó el “fraude electoral” tras que Roberto Madrazo ganó la gubernatura, que cimentó su futura destitución en Tabasco y el agradecimiento del ex Presidente, que cuando el PRI lo quiso impugnar como candidato al gobierno del Distrito Federal por no tener la residencia, frenó a su partido y le abrió la puerta al poder.

Así lo hizo el año pasado, cuando tras una encuesta muy cerrada donde se definiría al candidato presidencial de la izquierda, manoteó en la mesa cuando negociaba con Ebrard lo que procedía porque había empate técnico, y se paró de la mesa, amenazó con irse y romper en consecuencia la izquierda, con lo que el jefe de Gobierno capitalino optó por la unidad, aguantar en silencio y esperar a 2018.

López Obrador está de regreso. Está empatado con la panista Josefina Vázquez Mota en la carrera presidencial y tiene expectativas de ganar. Son seis años después de haberse ido al desierto tras la derrota en 2006 ante Felipe Calderón, en un recorrido circular que sólo él, entre los políticos mexicanos, es capaz de hacer. No era la primera vez que López Obrador se iba a sanar sus heridas políticas y la depresión.

En 2009, tras pelearse con Cuauhtémoc Cárdenas y sentirse marginado del PRD, se inventó “la marcha de los mil pueblos” para hacer campaña por Gabino Cué, que poco después ganó la gubernatura de Oaxaca. Luego de la derrota en 2006, el fracaso estratégico del plantón sobre Paseo de la Reforma en el conflicto postelectoral, y la sorna nacional por haberse proclamado “presidente legítimo”, López Obrador se fue de nuevo al desierto.

En todo este tiempo le dio tres vueltas al país construyendo un movimiento popular, y visitó comunidades alejadas de la civilización, que no son medidas por las encuestas presidenciales, donde hay un voto potencial de aproximadamente 22 millones de personas. ¿Serán para él en la jornada del 1 de julio? Es lo que espera junto con sus estrategas, que se mueven hoy, a diferencia de 2006, en varias pistas.

Una de ellas, el cambio fundamental, es el pragmatismo. El candidato que se ganó fama de beligerante, se ha vuelto amoroso. Es una táctica para reducir los negativos de 2006 que ha tenido resultados ambivalentes, pero exitosos en cuanto a que un sector del electorado se siente dispuesto a darle el beneficio de la duda una vez más. En paralelo, ha incorporado a su futuro gabinete a representantes del sector privado, con un claro propósito de decirles que los malentendidos del pasado son cosa del pasado.

Alfonso Romo, que llegó a ser uno de los grandes empresarios de Monterrey, que contrató a Pedro Aspe, secretario de Hacienda con Salinas para ayudarlo a crear un emporio, fue financiero de Vicente Fox y operador de Amigos de Fox durante la campaña presidencial de 2006, es quien le ha abierto las puertas, particularmente en aquella zona donde hay mucha molestia con el PRI y desencanto con Calderón.

A través de él llegaron Adolfo Hellmund, designado para Energía, y Fernando Turner, para Desarrollo Económico, cuyas designaciones no son anecdóticas ni extravagantes, sino muy bien calculadas.

Hellmund, que viene del equipo de Hacienda en el cual se nutrió Aspe, no sabe nada de energía, pero mucho de restructuración de deudas –participó en una con el FMI en 1985-, con experiencia en el sector privado en el Grupo Alfa y en el Texas Pacific Group, donde buscaba empresas para invertir.

Turner, crítico del gobierno de Calderón, dirige la Asociación Nacional de Empresas Independientes, que son pequeñas y medianas. En sus nombres dibuja lo que quiere hacer de la economía, a donde ha sumado, como futuro secretario de Turismo, al presidente de la Confederación Nacional Turística, Miguel Torruco, consuegro de Carlos Slim, quien tiene una larga y estrecha relación con López Obrador a través del hombre de confianza del magnate, el tabasqueño Ignacio Cobos.

López Obrador ha puesto las cartas abiertas sobre la mesa y todavía hay quien no las quiere ver. El zorro de la política siempre ha engañado con la verdad, desde que con su famosa frase de “nado de muertito”, dijo que no quería la candidatura presidencial en 2006, cuando era claro que la estaba construyendo.

Ahora, al discurso cursi de la República Amorosa, le ha incorporado contenido a través de las personas con las que trabajaría de llegar al poder, para decirle a los mexicanos que ha cambiado, que rectificó el camino, que aprendió de las derrotas y que ofrece, lo que él dice, el verdadero cambio. En beneficio de él, cada vez parece haber más oídos que lo escuchan.

UN POEMA DE:

Facundo Cabral
(1937-2011)

NO ESTÁS DEPRIMIDO, ESTÁS DISTRAÍDO

No estás deprimido, estás distraído, distraído de la vida que te puebla. Distraído de la vida que te rodea: Delfines, bosques, mares, montañas, ríos. No caigas en lo que cayó tu hermano, que sufre por un ser humano cuando en el mundo hay 5,600 millones.

Además, no es tan malo vivir solo. Yo la paso bien, decidiendo a cada instante lo que quiero hacer, y gracias a la soledad me conozco; algo fundamental para vivir.

No caigas en lo que cayó tu padre, que se siente viejo porque tiene 70 años, olvidando que Moisés dirigía el éxodo a los 80 y Rubistein interpretaba como nadie a Chopin a los 90. Sólo citar dos casos conocidos.

No estás deprimido, estás distraído, por eso crees que perdiste algo, lo que es imposible, porque todo te fue dado. No hiciste ni un sólo pelo de tu cabeza por lo tanto no puedes ser dueño de nada.

Además la vida no te quita cosas, te libera de cosas. Te aliviana para que vueles más alto, para que alcances la plenitud. De la cuna a la tumba es una escuela, por eso lo que llamas problemas son lecciones. No perdiste a nadie, el que murió simplemente se nos adelantó, porque para allá vamos todos. Además lo mejor de él, el amor, sigue en tu corazón. ¿Quién podría decir que Jesús está muerto? No hay muerte: hay mudanza. Y del otro lado te espera gente maravillosa: Gandhi, Michelangelo, Whitman, San Agustín, la Madre Teresa, tu abuela y mi madre, que creía que la pobreza está más cerca del amor, porque el dinero nos distrae con demasiadas cosas, y nos aleja por que nos hace desconfiados.

 Haz sólo lo que amas y serás feliz, y el que hace lo que ama, está benditamente condenado al éxito, que llegará cuando deba llegar, porque lo que debe ser será, y llegará naturalmente. No hagas nada por obligación ni por compromiso, sino por amor. Entonces habrá plenitud, y en esa plenitud todo es posible. Y sin esfuerzo porque te mueve la fuerza natural de la vida, la que me levantó cuando se cayó el avión con mi mujer y mi hija; la que me mantuvo vivo cuando los médicos me diagnosticaban 3 ó 4 meses de vida. Dios te puso un ser humano a cargo, y eres tú mismo. A ti debes hacerte libre y feliz, después podrás compartir la vida verdadera con los demás. Recuerda a Jesús: "Amarás al prójimo como a ti mismo".

Reconcíliate contigo, ponte frente al espejo y piensa que esa criatura que estás viendo es obra de Dios; y decide ahora mismo ser feliz porque la felicidad es una adquisición.

Además, la felicidad no es un derecho sino un deber porque si no eres feliz, estás amargando a todo el barrio. Un sólo hombre que no tuvo ni talento ni valor para vivir, mando matar seis millones de hermanos judíos. Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo. Tenemos para gozar la nieve del invierno y las flores de la primavera, el chocolate de la Perusa, la baguette francesa, los tacos mexicanos, el vino chileno, los mares y los ríos, el fútbol de los brasileros, Las Mil y Una Noches, la Divina Comedia, el Quijote, el Pedro Páramo, los boleros de Manzanero y las poesías de Whitman, Mäiller, Mozart, Chopin, Beethoven, Caraballo, Rembrandt, Velásquez, Picasso y Tamayo, entre tantas maravillas.

Y si tienes cáncer o SIDA, pueden pasar dos cosas y las dos son buenas; si te gana, te libera del cuerpo que es tan molesto: tengo hambre, tengo frío, tengo sueño, tengo ganas, tengo razón, tengo dudas ... y si le ganas, serás más humilde, más agradecido, por lo tanto, fácilmente feliz. Libre del tremendo peso de la culpa, la responsabilidad, y la vanidad, dispuesto a vivir cada instante profundamente como debe ser.

 No estás deprimido, estás desocupado. Ayuda al niño que te necesita, ese niño será socio de tu hijo. Ayuda a los viejos, y los jóvenes te ayudarán cuando lo seas. Además el servicio es una felicidad segura, como gozar a la naturaleza y cuidarla para el que vendrá. Da sin medida y te darán sin medidas.

Ama hasta convertirte en lo amado, más aún hasta convertirte en el mismísimo amor. Y que no te confundan unos pocos homicidas y suicidas, el bien es mayoría pero no se nota porque es silencioso, una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que le destruyan hay millones de caricias, que alimentan la vida.

Pocas cosas tan bellas he recibido como estas palabras, que me parecen salidas no sólo de una alma buena, pero sobre todo muy humana. Ojalá y lo disfrutes tanto como yo y ojalá y todos los practiquemos. ¡A vivir se ha dicho! Y ¡Menos quejas! ¿No crees?.



 

http://www.frasesypensamientos.com.ar/autor/facundo-cabral.html
http://cancionesfacundocabral.blogspot.mx/
http://elalmanaque.com/amoryamistad/art5.htm


Mario Benedetti - Escuchar a Mozart.

Mario Benedetti
(1920-2009)

ESCUCHAR A MOZART

Pensar, capitán Montes, que hubieras podido seguir durmiendo tu siesta. En realidad, estás cansado. Hay que reconocer que la faena de anoche fue dura, con esos doce presos que llegaron juntos, ya bastante maltrechos, y ustedes tuvieron que arruinarlos un poquito más. Eso siempre te deja un malestar, sobre todo cuando no se consigue que suelten nada, ni siquiera el número de zapatos o el talle de la camisa. Las pocas veces en que alguien habla, pensando (pobre ingenuo) que eso quizá signifique el final del infierno, entonces el trabajo sucio te deja por lo menos una satisfacción mínima. Después de todo, te enseñaron que el fin justifica los medios, pero vos ya no te acordás mucho de cuál es el fin.

Tu especialidad siempre fueron los medios, y éstos deben ser contundentes, implacables, eficaces. Te metieron en el marote que estos muchachitos tan frescos, tan sanos, tan decididos (vos agregarías: y tan fanáticos), eran tus enemigos, pero a esta altura ya ni siquiera estás demasiado seguro de quiénes son tus amigos. Por lo menos sabés a ciencia cierta que el coronel Ochoa no es tu amigo. El coronel, que jamás se mancha el meñique con ningún trabajo que apeste, te considera un débil, y te lo ha dicho delante del teniente Vélez y del mayor Falero. Vos no siempre alcanzás a comprender cómo Falero y Vélez pueden efectuar tan calmosamente un interrogatorio tras otro, sin perder nada de su compostura, sin que se les afloje un botón ni se les desacomode el peinado, negro y engominado en Falero, ondeado y pelirrojo en Vélez.

La siesta te deja siempre de malhumor. Pero hoy estás especialmente malhumorado. Quizá porque Amanda te sugirió anoche, tímidamente, después de haber hecho el amor con una tensión inevitable y frustránea, si no sería mejor que, y vos estallaste, casi rugiste de indignación y despecho, acaso porque también pensabas lo mismo, pero a quién se le ocurría ahora pedir el retiro, algo que siempre despierta fastidiosas sospechas y aprensiones. Y además, en “época de guerra interna”, el pretexto tendría que ser tremendo, nunca menos que cáncer, desprendimiento de retina o cirrosis. Pero lo lamentable es que Amanda lo haya pensado, simplemente pensado. Pienso en Jorgito y me da pánico. ¿Y qué se cree? ¿Que vos vislumbrás un porvenir espléndido? Y eso que ella no sabe los pormenores de cada jornada.

No sabe cómo te sentiste cuando a la muchacha que cayó en La Teja hubo que irle sacando los dientes, uno por uno, con paciencia y con celo. O cuando tuviste conciencia de que, al cabo de una sola sesión de trabajo, aquel obrerito mofletudo había quedado listo para que le amputaran el testículo. Ella no sabe nada. Incluso a veces te comenta si será cierto lo que dicen las malas y peores lenguas: que en el cuartel tal y en el regimiento cual, arrancan confesiones mediante espantosos procedimientos. Y es increíble que te diga: “Ojalá nunca te ordenen hacer algo así. Porque, claro, tendrías que negarte, y vaya a saber qué sucedería. Y vos tranquilizándola como de costumbre, sin poderle confesar que cuando te lo ordenaron la primera vez ni siquiera esbozaste una tímida negativa, porque no le podías dar al coronel Ochoa ese pretexto en bandeja. Fue en esa amarga jornada cuando te jugaste tu carrera y decidiste no perder, y aunque de noche estuviste vomitando durante horas, y Amanda, al despertarse con el fragor de tus arcadas, te preguntó qué te pasaba y vos inventaste lo del lechón que te había caído mal, la cosa no terminó ahí y durante muchas noches soñaste con aquel muchacho que, cada vez que recomenzaba el castigo, abría la boca sin emitir sonido alguno y apretaba los ojos y ponía el pescuezo duro como una viga. Ahora pensás, claro, a qué darle más vueltas. Una vez que te decidiste, chau.

De todas maneras, vos creés que tenés motivos morales para hacer lo que hacés. Pero el problema es que ya casi no te acordás del motivo moral, sino pura y exclusivamente de una boca que sangra o un cuerpo que se dobla. De modo que aparentemente es bastante lógico que conectes el tocadiscos y coloques en el plato una cualquiera de las sinfonías de Mozart. Hasta hace poco la música te limpiaba, te equilibraba, te depuraba, te ajustaba. Ahora mismo, en esta ascensión espiritual, en este brío juguetón, te alejás de las imágenes sombrías, del patio del cuartel, de los gritos desgarradores, de tu propia vergüenza. Los violines trabajan como galeotes, las violas acompañan como hembras fidelísimas, el corno interroga sin demasiada convicción. Pero no importa. Vos también a veces interrogás sin convicción, y si aplicás la picana es precisamente por eso, porque no tenés confianza en tus argumentos, porque sabés que nadie va a convertirse de pronto en traidor nada más que porque vos evoques la patria o lo putees.

Mozart te gusta desde que ibas con Amanda a los conciertos del Sodre, cuando todavía no había Jorgito ni subversión, y la faena más irregular de los cuarteles era tomar mate, y por cierto qué bien lo cebaba el soldado Martínez. Mozart te gusta, no desde siempre sino desde que Amanda te enseñó a gustarlo. Y fijate qué curioso, ahora Amanda no tiene ganas de escuchar música, ninguna música, ni Mozart ni un carajo, sencillamente porque tiene miedo y teme atentados y vela por Jorgito, y claro a Mozart no se lo puede escuchar con miedo sino con el espíritu libre y la conciencia tranquila. O sea que mejor apagá el tocadiscos. Así está bien. De todas maneras, los violines ¿viste? quedan sonando como un prodigio que lentamente se deteriorara, tal como a veces quedan sonando en el cuartel los alaridos de dolor cuando ya nadie los profiere.

Estás solo en la casa. Linda casa. Amanda fue a ver a su madre, vieja podrida y meterete, apuntás. Y Jorgito no volvió aún del Neptuno. Hijito lindo, apuntás. Estás solo, y por el ventanal del living entra la soleada imagen del jardín. Ochoa estará ahora con Vélez y Falero. El coronel les da confianza nada más que para conseguir aliados contra vos. Porque te odia, claro. Nadie lo pone en duda. Puede ser que vos odies a los presos, nada más que porque ellos son el pretexto del odio de Ochoa. Rebuscado, ¿no? Hacés méritos y sin embargo comprendés que es inútil. Por fuerte o desalmado que seas, o parezcas, demasiado sabés que Ochoa nunca te perdonará. Porque fuiste vos el que una noche, entre interrogatorio e interrogatorio, le preguntó si era cierto que su hija había pasado a la clandestinidad. Se lo preguntaste con cautela, y también con un amago de solidaridad, ya que, pese a tus encontronazos con el tipo, después de todo tenés bien arraigado el “espíritu de cuerpo. Nunca vas a olvidarte de la mirada resentida que te dedicó, porque claro, era cierto, aquella esplendorosa piba, Aurora Ochoa, alias Zulema, había pasado a la clandestinidad y era requerida en los comunicados de las ocho, y el coronel había encontrado una frase exorcista a la que se aferraba con unción: No me mencionen a esa degenerada; ya no es mi hija. Sin embargo a vos no te la dijo, y eso fue acaso lo más grave. Simplemente te taladró con la mirada, y ordenó: Capitán Montes, retírese. Y vos, después del saludo ritual, te retiraste. No se lo habías preguntado con mala leche, sobre todo porque te hacías cargo de lo que representaba para Ochoa el hecho (escalofriante para cualquier oficial) de que la subversión se hubiera colado en su propio hogar. Pero te borraste, y a partir de esa reculada comprendiste que mientras Ochoa estuviera al frente de la unidad, estabas liquidado.

Ahora te servís whisky, por más que no te gusta empezar tan temprano. Pero no te tortures, torturador; no es posible que de una sola vez te quedes sin Mozart y sin whisky. Por lo menos el whisky tiene menos exigencias que Mozart. Al menos, para disfrutar cada trago, no es imprescindible que tengas la conciencia tranquila. Más aún, mala conciencia con dos cubitos de hielo, es una bella combinazione, como bien dice el capitán Cardarelli, de tu derecha, cuando se concede una tregua a medianoche, después de administrar una compleja sesión de picana en paladar, submarino seco y trompadas en los riñones.

¿Alguna vez pensaste qué habría sido de vos si te hubieras negado? Claro que lo pensaste. Y tenés datos muy cercanos y esclarecedores: la brutal sanción al teniente Ramos y la humillante degradación del capitán Silva, de tu izquierda. Ellos no se animaron a hacerse cargo del trabajo mugriento, no se autorizaron a sí mismos aunque con esa decisión mandaran su carrera a la mierda. O quizá fueron simplemente decentes, andá a saber. Decentes e indisciplinados. Una pregunta por el millón: ¿Hasta dónde te llevará tu sentido de disciplina, capitán Montes? ¿Te llevará a cometer más crímenes en nombre de otros? ¿A rehuir tu imagen en los espejos? ¿Hasta dónde te llevará tu sentido de disciplina, capitancito Montes? ¿A ir cancelando tu capacidad de amor? ¿A convertir tus odios en rutina? ¿O a permitir que tu rutina agreda, hiera, perfore, fracture, viole, ampute, asfixie, inmole? ¿A lograr que cada inmolación te deje más reseco, más frío, más podrido, más inerte? ¿Hasta dónde te llevará tu sentido de disciplina, capitán, capitancito? ¿Pensaste alguna vez que el sancionado Ramos y el degradado Silva acaso puedan escuchar a Mozart, o a Troilo (o a quien se les dé en los forros), aunque sea en la memoria? Ahora que por fin ha vuelto Jorgito y se acerca a besarte, no estaría mal que pensaras en él. ¿Crees que con el tiempo tu hijo te perdonará lo que ahora ignora? A lo mejor lo querés. A tu manera, claro. Pero tu manera también ha cambiado. Antes eras franco con él.

La rígida disciplina no sólo te había inculcado el rigor, sino algo que vos llamabas, sin precisión alguna, la verdad. Antes, en el cuartel empuñabas tus armas sólo para ejercicios, simulacros. Y en tu casa empuñabas la verdad, también para ejercicios, simulacros. Cuando sorprendías a Jorgito en una insignificante mentira, descargabas en él tu cólera sagrada. Tu santísima trinidad estaba integrada por Dios, el Comandante en Jefe, y la Verdad. Muchas veces le pegaste a Jorgito porque se le había quedado a Amanda con un mísero vuelto, o porque decía saber la tabla del siete y no era cierto. Hace tanto, y en realidad tan poco, de esos arranques. La subversión era todavía atendida en la órbita meramente policial, y ustedes seguían tomando mate en los cuarteles. Pero esas veces en que el botija recibió sin una lágrima las primeras trompadas de su vida, fueron ¿te acordás? inevitablemente seguidas por las primeras y frustráneas noches en que no fuiste capaz de seguir escuchando a Mozart.

En una ocasión hasta perdiste la calma, y, ante el estupor de Amanda, hiciste añicos el concierto para flauta y orquesta, y como consecuencia de la rabieta hubo que reparar el Garrard. Pero hace mucho que te borraste de la verdad. La santísima trinidad se redujo a una dualidad todavía infalible: Dios y el Comandante en Jefe. Y no es demasiado aventurado pronosticar desde ya la unidad final: el Comandante en Jefe a secas. Ahora no le exigís perentoriamente a Jorgito que te cuente la verdad estricta, inmaculada, despojada de adornos y disimulos, quizá porque jamás te atreverías a decirle la verdad, la escandalosamente sucia verdad de tu trabajo. Pensar, capitán Montes, capitancito, que podías haber seguido durmiendo la siesta, y en ese caso aún no habrías enfrentado (quizás tendrías que enfrentarla mañana, aunque nunca se sabe cómo funcionan en los chicos las claves del olvido) la pregunta que en este instante te formula tu hijo, sentado frente a vos en la silla negra: Pa, ¿es cierto que vos torturás?

Y tampoco te habrías visto obligado, como ahora, después de tragar fuerte, a responder con otra pregunta: ¿Y de dónde sacaste eso?, aun sabiendo de antemano que la respuesta de Jorgito va a ser: Me lo dijeron en la escuela. Y claro, decís, masticando cada sílaba: No es cierto. No es cierto como te lo dijeron. Pero, hijito, tenés que comprender que estamos luchando con gente muy pero muy peligrosa que quiere matar a tu papá, a tu mamá, y a muchas otras personas que vos querés. Y a veces no hay más remedio que asustarlos un poco, para que confiesen las barbaridades que preparan. Pero él insiste: Está bien, pero vos... ¿torturás? Y de pronto te sentís cercado, bloqueado, acalambrado. Sólo atinás a seguir preguntando: ¿Pero a qué le llamás tortura? Jorgito está bien informado para sus ocho años: ¿Cómo a qué? Al submarino, pa. Y a la picana, y al teléfono. Por primera vez esas palabras te taladran, te joden. Sentís que te ponés rojo, y no tenés modo de evitarlo. Rojo de rabia, rojo de vergüenza. Intentás recomponer de apuro cierta imagen de serenidad, pero sólo te sale un balbuceo: ¿Se puede saber cuál de tus compañeritos te mete esas porquerías en la cabeza? Pero ya lo ves, Jorgito está implacable: ¿Para qué querés saberlo? ¿Para hacer que lo torturen? Eso es demasiado para vos.

De pronto advertís no sabés exactamente si horrorizado o estupefacto que te has vaciado de amor. Depositás sobre la alfombrita marrón el vaso con el resto de whisky, y empezás a caminar, a pasos lentos y marcados. Jorgito sigue en la silla negra, con sus verdes ojos cada vez más inocentes y despiadados. Das un largo rodeo para situarte detrás del respaldo, acariciás con ambas manos aquel pescuezo desvalido, exculpado, con pelusa y lunares, y empezás a decirle: “No hay que hacer caso, hijito, la gente a veces es muy mala, muy mala. ¿Entiende, hijito? Y no bien el pibe dice con cierto esfuerzo: Pero pa, vos seguís acariciando esa nuca, oprimiendo suavemente esa garganta, y luego, renunciando (ahora sí) para siempre a Mozart, apretás, apretás inexorablemente, mientras en la casa linda y desolada sólo se escucha tu voz sin temblores:

¿Entendiste, hijito de puta?


Leído en: http://es.scribd.com/doc/6772605/Benedetti-CUENTO-1977-Con-y-Sin-Nostalgia



LA PALOMA Y LA ROSA.



La incipiente claridad del día comenzaba a disipar las tinieblas de una noche tibia y hermosa. Una paloma, revoloteando y revoloteando, penetró en un pequeño y recoleto templo de la India. Todas las paredes estaban adornadas de espejos y en ellos se reflejaba la imagen de una rosa que había situada, como ofrenda, en el centro del altar.

La paloma, tomando las imágenes por la rosa misma, se abalanzó contra ellas, chocando violentamente una y otra vez contra las acristaladas paredes del templo, hasta que, al final, su frágil cuerpo reventó y halló la muerte.

Entonces, el cuerpo de la paloma, todavía caliente, cayó justo sobre la rosa.

*El Maestro dice: No apuntes a las apariencias; sino a la Realidad. No te extravíes en la diversidad, sino que debes establecerte en la Unidad.

Tomado de “Cuentos Clásicos de la India” recopilados por Ramiro Calle.

Leído en: http://es.scribd.com/doc/64467643/101-cuentos-clasicos-de-la-India

sábado, 21 de abril de 2012

Ramnr - "A las armas que la patria necesita de nosotros"


Hoy se estàn cumpliendo 98 años de una infamia, los enredos revolucionarios de Victoriano Huerta lo llevaron a buscar el apoyo de Alemania, para la adquisiciòn de armas y eso provocò la ira del Imperio Norteamericano, desatando toda la fueria del infierno contra una poblaciòn inerme que se defendio con cacerolas, palos y machetes.

Un grupo de heroicos pobladores, carniceros, cargadores, albañiles, tendajoneros, bodegueros y en fin, casi toda la sociedad veracruzana, respondio al llamado del Comodoro Josè Azueta, quièn al darse cuenta de la invasión, gritò: "A las armas que la patria necesita de nosotros"

Cadetes y pobladores, se volvieron uno para repeler al invasor, los cadetes cuidando y defendiendo su escuela y los pobladores defendiendo su ciudad, como ya antes lo habìan hecho contra piratas, españoles, francese y norteamericanos, una vez màs, les tocaba regar con su sangre, ese pedacito de patria. Fue la mañana del 21 de Abril que el invasor inicio el ataque y feroz bombardeo del poblado, causandole muchas bajas en apenas unos cuantos minutos. 

Toco a todos, defender palmo a palmo los territorios que poco a poco un ejèrcito profesional iba ganando, imponièndose a los porteños jarochos que poca o ninguna experiencia podrìan tener en ese sentido. Pelearon en el Malecòn del Paseo, en el mercado de pescaderìa, en las calles de Landero y Coss y Esteban Morales, fue allì donde un valiente grupo de chiquillos no mayores a los 16 o 18 años, tomaban las armas para repeler la agresiòn, mientras el general Mass replegaba sus tropas hacia el poblado de Soledad de Doblado por instrucciones del estado mexicano, dejando a los pobladores a su suerte.

Las batallas se intensificaron en la terminal de ferrocarril, en las calles de independencia, allì por donde ahora està el Gran Cafe de la Parroquia. Mucha gente murio defendiendo su patria, Virgilio Uribe con un certero disparo que le penetrò por el ojo, cayò al pie de la ventana del dormitorio desde donde disparaba. Josè Azueta jr. herido en una pierna mientras defendìa la bocalle de Landero y Coss, quièn morirìa unos dìas despuès al no permitir que el extranjero invasor le curara sus heridas, prefirio morir antes que recibir alguna atenciòn de ellos.

Un dìa duro el combate, despuès de las primeras horas de la batalla, se firma un armisticio bajo el cual, las tropas norteamericanas permitieron que el diretor de la escuela desalojara a los cadetes de su escuela que tan valerosamente defendieron y los llevara hacia Mèxico, entonces se instalarìan las primera guerra de guerrillas, los veracruzanos a pesar de haber sido vencidos por las armas, mantenìan su espìritu de lucha, combatiendo desde la clandestinidad y hostigando a las fuerzas invasoras y tratando de causarle la mayor cantidad de bajas posibles. El espìritu indomable de los veracruzanos, ese dìa tomo otra victoria por esta causa.

Hoy, 21 de Abril, rindo un tributo a todos aquellos ciudadanos que con su sangre defendieron a Veracrùz, a todos aquellos que nos mostraron su valor y valentìa, a aquellos que nos demostraron que no era la victoria lo que perseguìan, sino saber defender lo que era suyo y estar dispuestos a morir por ello. Loor para aquellos hèroes.

PD: En el patio principal de la autèntica Heroica Escuela Naval Militar, hay un muro de marmol negro con la inscripciòn de los nombres de casi todos los caidos en esa esteril y estùpida invasiòn, que solo vino a llevarse la sangre y vidas de gente muy valiosa para su comunidad.

Robles - La historia se repite…


Al igual que en 2006, el PAN recurre a la estrategia de enlodar al adversario. No sabe, no puede competir de otra manera. No tiene con qué. En sus pasivos están los pocos resultados del gobierno federal. Felipe Calderón prometió ser el presidente del empleo para abandonar esta prioridad una vez que tomó posesión. A su cruzada contra el narcotráfico la convirtió en el eje principal de su gobierno y en el haber no se registran números negros, sino al contrario. Muerte y violencia. En la otra mano, más pobreza. A esta situación hay que agregarle que la campaña no levanta. No genera entusiasmo y sigue basada en ocurrencias. Una candidata que introduce frases como la de “Palabra de mujer”, que ya han sido utilizadas (no sólo en Chile en la exitosa campaña de Michelle Bachelet, sino aquí en México en la de Patricia Mercado, que hizo de este enunciado una de sus principales líneas de comunicación), porque sus estrategas son incapaces de crear, de construir un discurso que la acerque al conjunto de la población y, en particular, a las mujeres. La intención del voto de la candidata blanquiazul ha disminuido en los últimos días al grado de comprometer seriamente su lejano segundo lugar (al colocarse prácticamente en un empate técnico con López Obrador), lo que se traducirá en un mayor desánimo de seguidores y simpatizantes. Ante la desesperación, la inexperiencia y la falta de tiros de precisión, el panismo abrió el cajón de los recuerdos y extrajo el librito, el mismo guión, que utilizó en 2006. Lo único que cambia es el nombre del nuevo peligro para México. En todo lo demás, la misma tónica. No entienden que el panorama electoral es radicalmente diferente al que se presentó en aquella muy reñida elección. En aquel momento, varios factores se conjuntaron para garantizar apenas una mínima diferencia a favor del entonces candidato Calderón. Para estas fechas (el mes de abril) la elección ya se había cerrado acercando a los dos candidatos punteros: AMLO y Calderón. No había una diferencia tan amplia como la hay ahora (entre 25 y 30 puntos según la encuesta), y la táctica de generar miedo y polarizar a la población funcionó, en gran medida, por la incapacidad de respuesta del candidato de la izquierda. López Obrador cometió errores que le fueron restando simpatías y que permitieron que la campaña de contraste tuviera efecto. Su decisión de no presentarse al debate, de insultar al presidente, de confrontar a la cúpula empresarial, de empecinarse en la idea de que conservaba una importante diferencia descalificando a las encuestas, tendió la cama para que prosperara la estrategia blanquiazul. No es el caso de este proceso electoral, en el que Enrique Peña Nieto despliega una campaña en la que administra su ventaja, la acrecienta y se cuida de no cometer errores que impacten su condición de favorito. Por lo demás, la ley electoral impide el activismo militante del presidente (mismo que ya fue reconvenido por el IFE) y, lo más importante, la gente vive tanta violencia todos los días, que lo que menos quiere es que los políticos desaten una guerra y una confrontación. Los medios y los ciudadanos ya no compran tan fácilmente la estrategia de la guerra sucia porque en 2006 le costó muy cara al país. No quieren esa polarización, porque saben que no le conviene a México.
A Enrique Peña Nieto esta situación no le afecta porque no sólo ha mantenido, sino que está ampliando su ventaja. El que seguramente está de plácemes es López Obrador. Su objetivo es llegar al debate como el segundo lugar en las encuestas y confrontar directamente al abanderado tricolor. Toda su estrategia está dirigida a ello. Primero presentó una cara más amigable para disminuir negativos y remontar el tercer lugar. Concluida esta etapa, volverá a la ofensiva (ya empezó a dar indicios al descalificar al IFE), porque él también se siente muy cómodo con la estrategia de polarización. El problema es que su discurso ya está desgastado. Que las mismas acusaciones hacia el órgano electoral y los medios de comunicación ya no son creíbles. Que, al contrario, lo presentan como un perdedor, como un candidato que está preparando el terreno para desconocer la elección. No se ve entonces un cambio radical en las preferencias en los próximos días. No hay por dónde.

Bring me sunshine...

Recomendación de Arpegio.
Husmeando por otro Blog me encontré este vinculo a esta canción, nunca he sido buen bailador ( soy un tronco pero no me quedaba sentado en las fiestas en las que me atrevía a hacer el ridículo ) y hasta me dieron ganas de bailar. En este mundo lleno de malas noticias y ansiosos por buenas nuevas, les dejo este vídeo, dura 5 mins, esta en Ingles pero relativamente fácil de seguir.

Bring me fun ( dame diversión )
Bring me sunshine ( dame LUZ )
Bring me love ( dame amor )



Buen Sabado.

Las 7 epocas del Rock ( Parte 1 )

Por Arpegio.

Este es un documental bastante extenso que cubre desde el llamado nacimiento del Rock en 1965 hasta nuestros dias.

El video aqui anexo dura 8 minutos, si te interesa ver mas, accede a YouTube en este video y en la descripcion encontraras los vinculos a las demas partes.



Saludos.

AMLO y EPN: Mitos, mentiras y secretos

Andrés Manuel López Obrador tiene, de nueva cuenta, su propio futuro en las manos, afirma el periodista Francisco Cruz Jiménez en su más reciente libro La Biografia No Autorizada. AMLO. Mitos, Mentiras y Secretos, publicada por Editorial Planeta Mexicana, en su colección “Temas de hoy”. 


Durante 15 años, expone en la presentación de esta pieza, AMLO ha mantenido ocupados, “al punto de desquiciarlos”, a los hacedores de opinión; ha irritado a los intelectuales de derecha, ha inquietado profundamente a los dueños del dinero, pero también ha cautivado a un gran número de electores. 


“Se simpatiza con AMLO o se le detesta. No hay más. Son las dos caras de una moneda que ya ha sido lanzada al aire y con Morena se está jugando el todo por el todo”, sentencia la presentación de este libro. 


Con el permiso de la editorial y del autor, presentamos a los lectores de SinEmbargo.mx el Capítulo X de este ejemplar, en el que se detalla quién es el candidato del PRI a la Presidencia de la República, Enrique Peña Nieto, sin duda quien se presenta más fuerte en las encuestas y quien los lopezobradoristas tienen como el rival a vencer.   


Capítulo X Rival inevitable… 
el lado oscuro de Peña Nieto SIN DESDEÑAR A LOS ELECTORES FIELES, duros, de las clases media, media-alta y alta, amarrados ciegamente al PAN, que aspiran a un tercer mandato con Josefina Vázquez Mota a pesar del desastre en el que se encuentra el país por las incapacidades de Felipe Calderón, en particular, y de los panistas, en general, desde hace tiempo Andrés Manuel tiene la mirada fija en el candidato presidencial priista oriundo de Atlacomulco: Enrique Peña Nieto. 


Enrique mantiene firmes sus ambiciones de mudarse a Los Pinos y despachar en Palacio Nacional a partir del 1 de diciembre de 2012. Ello a pesar de que él mismo ha sembrado dudas acerca de su preparación política, académica e intelectual, e incertidumbres respecto a la muerte de su primera esposa, Mónica Pretelini Sáenz. Inclusive, y como se verá más adelante, sobre el Estado de México pesan serias sospechas por la ejecución de cuatro escoltas de la familia Peña Pretelini en el puerto de Veracruz. 


Si es o no un error minimizar a Josefina y confiarse en el sentido común del electorado, sólo el tiempo lo dirá. El punto es que la situación es recíproca. Los priistas mantienen un ojo vigilando el desarrollo de las campañas panistas, pero los múltiples traspiés de Calderón —quien pasará a la historia como uno de los tres presidentes más mediocres del México contemporáneo— los han obligado a tener, también, la mira puesta en Andrés Manuel. 


Los priistas mexiquenses saben que, por cuestiones de honor, el choque con AMLO es inevitable. En el primer grupo de colaboradores de Peña todavía se recuerda la dolorosa derrota que les propinó el efecto López Obrador en los comicios de 2006. 


Por Andrés Manuel, el joven e inexperto Enrique hizo el ridículo cuando perdió prácticamente todo: las 45 diputaciones federales y las tres senadurías. Ahora, el peñanietismo ha tomado julio de 2012 como una revancha directa. Su venganza será enterrar al lopezobradorismo. 


A casi 12 años del estupor causado por la pérdida de la Presidencia y a seis del vano intento del tabasqueño Roberto Madrazo Pintado por recuperarla, los priistas mexiquenses ven signos inquietantes porque, contra todos los pronósticos, Andrés Manuel mantuvo su presencia, consolidó una organización propia a través de Morena, le ganó la candidatura perredista a Marcelo Ebrard Casaubón y, por consiguiente, tendrá el apoyo de la estructura formal del PRD, del PT y de Movimiento Ciudadano. 


Los priistas se han hecho a la idea de que, a fin de cuentas, Enrique, y nadie más, contará con el respaldo de los dueños del dinero y de la jerarquía de la Iglesia católica; confían además en que los poderes mediáticos terminarán por someter a Felipe Calderón. Pero el recuerdo de la derrota de julio de 2006 —sumado a las impericias, debilidades e incapacidades que se mostraron en el arranque de la precampaña peñista— sintetiza los temores y las heridas del priismo. El 27 de noviembre de 2011, Peña fue entronizado formalmente —porque nada más hacía falta la formalidad— como el hijo pródigo del priismo, la cabeza del plan de reconquista, el hacedor del milagro de llevar, por primera vez, al Grupo Atlacomulco hasta la Presidencia de la República, una lucha que tiene sus orígenes en marzo de 1942, cuando el presidente Manuel Ávila Camacho impuso ilegalmente al diplomático y humanista Isidro Fabela Alfaro como gobernador sustituto del Estado de México. 


Según su edulcorada biografía oficial, Enrique Peña Nieto es hijo del ingeniero Gilberto Enrique Peña del Mazo y de la señora María del Perpetuo Socorro Nieto Sánchez, y nació el 20 de julio de 1966 en Atlacomulco, municipio del norte mexiquense. El árbol genealógico familiar establece que su padre era pariente cercano de los ex gobernadores Alfredo del Mazo Vélez y Alfredo del Mazo González, padre e hijo respectivamente, ambos, a su vez, familiares del extinto Fabela, y de su excelencia, Arturo Vélez Martínez, primer obispo de la Diócesis de Toluca. 


Por el lado materno, doña Socorrito o Soco —como se conoce coloquialmente en Atlacomulco a la madre de Enrique— es, como dicen los médicos, consanguínea del ex gobernador Salvador Sánchez Colín. Y aunque perdió el apellido porque venir éste de la familia materna, es descendiente directa de Constantino Enrique Nieto Montiel. En resumen, es parte de la numerosa parentela del ex gobernador y fallido candidato presidencial Arturo Montiel Rojas. Todavía hay quien recuerda a la fallecida Mónica Pretelini Sáenz —de Peña— llamando, cariñosa y formalmente, “tío” a Víctor Gregorio Montiel Monroy, alcalde sustituto de Atlacomulco en 1969 y, para más señas, padre de Arturo. Enrique tiene dos hermanas, Ana Cecilia y Verónica, y un hermano llamado, curiosamente, Arturo. Hecha la aclaración, es necesario traer a colación un nombre; uno que no dice nada a nadie. Bueno, a casi nadie. Con su muerte, a principios de la década de 1950, se olvidaron su historia y sus logros. Pero, como se verá más adelante, fue y es fundamental en la formación “espiritual” de la aristocracia atlacomulquense. 


Y éste no es un tema menor, de hecho, es imposible hacerlo a un lado. Se trata de monseñor, el excelentísimo Maximino Ruiz y Flores, familiar muy cercano de Eulalia Flores de la Vega, esposa del primer cacique del Grupo Atlacomulco: Maximino Montiel Olmos. Desde principios del siglo XX, Maximino Ruiz se convirtió en guía “moral” de los caciques atlacomulquenses. Y todavía tuvo tiempo de ver sus frutos al ordenar como sacerdote a Vélez Martínez. Por su parte, pasada la Revolución, Maximino Montiel llevó a la práctica las enseñanzas de otros de sus familiares: reagrupó a la elite local y se lanzó a la conquista de la presidencia municipal. Él repartía todos los puestos. Era una especie de semidiós. 


En 1918, por ejemplo, impuso como alcalde a Manuel del Mazo Villasante, padre de Alfredo del Mazo Vélez y abuelo de Alfredo del Mazo González. Como anécdota, vale la pena señalar que el más sobresaliente de los Montiel fue el pintor José Vicente Montiel Rodríguez (1815-1875), cuyas biografías reconocidas destacan que fue hijo de doña María Manuela Rodríguez y de Manuel Montiel, un hombre amante de la pintura, pero que ter- minó dedicándose a otras labores para poder mantenerse a sí mismo y luego a su familia. Después de estudiar seis años en la Academia de San Carlos, en la Ciudad de México, José Vicente regresó a su tierra, donde se convirtió en la raíz de todos los pintores sacros que se darían en la zona norte mexiquense. Su obra es aún reconocida, y algunos de sus cuadros se valoran en varias decenas de miles de dólares. Él fue el progenitor del primer Montiel que se dedicó a la política, pero ésa es otra historia. 

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Víctor Montoya - Yo maté al Che.

Víctor Montoya
(1958)

Yo maté al Che

Cuando me tocó la orden de eliminar al Che, por decisión del alto mando militar boliviano, el miedo se instaló en mi cuerpo como desarmándome por dentro. Comencé a temblar de punta a punta y sentí ganas de orinarme en los pantalones. A ratos, el miedo era tan grande que no atiné sino a pensar en mi familia, en Dios y en la Virgen.

Sin embargo, debo reconocer que, desde que lo capturamos en la quebrada del Yuro y lo trasladamos a La Higuera, le tenía ojeriza y ganas de quitarle la vida. Así al menos tendría la enorme satisfacción de que por fin, en mi carrera de suboficial, dispararía contra un hombre importante después de haber gastado demasiada pólvora en gallinazos.

El día que entré en el aula donde estaba el Che, sentado sobre un banco, cabizbajo y la melena recortándole la cara, primero me eché unos tragos para recobrar el coraje y luego cumplir con el deber de enfriarle la sangre.

El Che, ni bien escuchó mis pasos acercándome a la puerta, se puso de pie, levantó la cabeza y lanzó una mirada que me hizo tambalear por un instante. Su aspecto era impactante, como la de todo hombre carismático y temible; tenía las ropas raídas y el semblante pálido por las privaciones de la vida en la guerrilla.

Una vez que lo tenía en el flanco, a escasos metros de mis ojos, suspiré profundo y escupí al suelo, mientras un frío sudor estalló en mi cuerpo. El Che, al verme nervioso, las manos aferradas al fusil M-2 y las piernas en posición de tiro, me habló serenamente y dijo: "Dispara. No temas. Apenas vas a matar a un hombre".

Su voz, enronquecida por el tabaco y el asma, me golpeó en los oídos, al tiempo que sus palabras me provocaron una rara sensación de odio, duda y compasión. No entendía cómo un prisionero, además de esperar con tranquilidad la hora de su muerte, podía calmar los ánimos de su asesino.

Levanté el fusil a la altura del pecho y, acaso sin apuntar el cañón, disparé la primera ráfaga que le destrozó las piernas y lo dobló en dos, sin quejidos, antes de que la segunda ráfaga lo tumbara entre los bancos desvencijados, los labios entreabiertos, como a punto de decirme algo, y los ojos mirándome todavía desde el otro lado de la vida.

Cumplida la orden, y mientras la sangre cundía en la tierra apisonada, salí del aula dejando la puerta abierta a mis espaldas. El estampido de los tiros se apoderó de mi mente y el alcohol corría por mis venas. Mi cuerpo temblaba bajo el uniforme de verde olivo y mi camisa moteada se impregnó de miedo, sudor y pólvora.

Desde entonces han pasado muchos años, pero yo recuerdo el episodio como si fuera ayer. Lo veo al Che con la pinta impresionante, la barba salvaje, la melena ensortijada y los ojos grandes y claros como la inmensidad de su alma.

La ejecución del Che fue la zoncera más grave en mi vida y, como comprenderán, no me siento bien, ni a sol ni a sombra. Soy un vil asesino, un miserable sin perdón, un ser incapaz de gritar con orgullo: "¡Yo maté al Che!". Nadie me lo creería, ni siquiera los amigos, quienes se burlarían de mi falsa valentía, replicándome que el Che no ha muerto, que está más vivo que nunca.

Lo peor es que cada 9 de octubre, apenas despierto de esta horrible pesadilla, mis hijos me recuerdan que el Che de América, a quien creía haberlo matado en la escuelita de La Higuera, es una llama encendida en el corazón de la gente, porque correspondía a esa categoría de hombres cuya muerte les da más vida de la que tenían en vida.

De haber sabido esto, a la luz de la historia y la experiencia, me hubiese negado a disparar contra el Che, así hubiera tenido que pagar el precio de la "traición a la patria" con mi vida. Pero ya es tarde, demasiado tarde...

A veces, de sólo escuchar su nombre, siento que el cielo se me viene encima y el mundo se hunde a mis pies precipitándose en un abismo. Otras veces, como me sucede ahora, no puedo seguir escribiendo; los dedos se me crispan, el corazón me golpea por dentro y los recuerdos me remuerden la conciencia, como gritándome desde el fondo de mí mismo: "¡Asesino!".

Por eso les pido a ustedes terminar este relato, pues cualquiera que sea el final, sabrán que la muerte moral es más dolorosa que la muerte física y que el hombre que de veras murió en La Higuera no fue el Che, sino yo, un simple sargento del ejército boliviano, cuyo único mérito -si acaso puede llamarse mérito- es haber disparado contra la inmortalidad.

Leído en: http://www.rincondelpoeta.com.ar/cuento_che.htm
Mas en: http://www.sololiteratura.com/mon/victormontoya.htm

UN YOGUI AL BORDE DEL CAMINO.



Era un yogui errante que había obtenido un gran progreso interior.

Se sentó a la orilla de un camino y, de manera natural, entró en éxtasis.

Estaba en tan elevado estado de consciencia que se encontraba ausente de todo lo circundante. Poco después pasó por el lugar un ladrón y, al verlo, se dijo: “Este hombre, no me cabe duda, debe ser un ladrón que, tras haber pasado toda la noche robando, ahora se ha quedado dormido. Voy a irme a toda velocidad no vaya a ser que venga un policía a prenderle a él y también me coja a mí”. Y huyó corriendo. No mucho después, fue un borracho el que pasó por el lugar.

Iba dando tumbos y apenas podía tenerse en pie. Miró al hombre sentado al borde del camino y pensó: “Éste está realmente como una cuba. Ha bebido tanto que no puede ni moverse”. Y, tambaleándose, se alejó.

Por último, pasó un genuino buscador espiritual y, al contemplar al yogui, se sentó a su lado, se inclinó y besó sus pies.

*El Maestro dice: Así como cada uno proyecta lo que lleva dentro, así el sabio reconoce al sabio. 

Tomado de “Cuentos Clásicos de la India” recopilados por Ramiro Calle.

Leído en: http://es.scribd.com/doc/64467643/101-cuentos-clasicos-de-la-India

viernes, 20 de abril de 2012

Es solo una pieza más de Hard Rock ...

Por Arpegio.

Este cover es un tributo a muchos grandes guitarristas en este genero, algunos de ellos salen en el vídeo. A cuantos reconoces ? Alguna rola que te guste de ellos ?

En esta ocasión no conseguí un valiente que cantara así es que use unos trucos y la rola es 99% ritmos.

Photobucket

Ojala les guste. La banda que toca el original es bastante obvia para aquellos conocedores del Rock de los 80's.

Record spins avatar

Saludos.

Para el PAN con amor. Por Andrés González.

Hace unos días un enfrentamiento en el bello estado de Veracruz entre militares y un grupo de cobardes narcotraficantes mostro la incapacidad del PAN para convencer a sus propios miembros de luchar contra la delincuencia.

Martín Padua Zúñiga, alcalde de Chinameca, fue capturado por efectivos del ejército después de enfrentarse a tiros contra un grupo de militares, además se le acusa de posesión de armas exclusivas del ejército y fuerza aérea.

Este delincuente que pertenece al partido en el poder traiciono a la patria, a los mexicanos y a su partido, prefirió estar del lado de quienes matan y envenenan con drogas a niños y jóvenes que estar del lado de las leyes y la justicia, prefirió ganar dinero usando como herramienta de trabajo un arma de asalto, que ganarse el dinero en un trabajo digno.

Pero la cuestión no termina ahí, por lógica y por congruencia, el PAN debería saber si alguno de sus integrantes que ocupan cargos públicos están inmiscuidos con grupos de delincuentes, deberían saber eso para tener la autoridad moral a la hora de enfrentar a sus adversarios políticos.

Yo pido que se aplique las leyes con toda justicia contra ese edil que nos traiciono.

Algo que llamo fuertemente mi atención es que al parecer los militares detuvieron a Padua Zúñiga en el interior de una casa y hasta el momento NADIE DE IZQUIERDA SE HA PRONUNCIADO EN DEFENSA DE SUS DERECHOS HUMANOS, ¿SERÁ QUE LA IZQUIERDA NO TIENE VERGÜENZA EN MOSTRAR LA DOBLE MORA QUE SIEMPRE HA TENIDO? ¿SERA QUE PARA ELLOS SOLO EXISTEN LOS DERECHOS HUMANOS PARA DELINCUENTES DE SU CARTEL? ¿SERA QUE SU HIPOCRESÍA ES TAN GRANDE COMO SU ESTUPIDEZ?

En fin, no hay nada nuevo bajo el sol.

Carlos Ramírez - 2012: De las Heras: Cubetazo frío

Como debe de ser y como disfruta hacerlo, la realizadora de encuestas María de la Heras acaba de echarle un cubetazo de agua fría a los lectores acríticos y fanáticos de las encuestas: La ventaja de Enrique Peña Nieto sobre Josefina Vázquez Mota y Andrés Manuel López Obrador es menor.

La encuesta de De las Heras, de su empresa Demotecnia y patrocinada por UnoTV, revela cuando menos dos errores técnicos de las empresas: Suponer que todos los que dicen que van a votar por un candidato lo harán lo que llevaría la participación electoral a 84% y recalcular a 100% los porcentajes de los encuestados que mencionaron algún nombre y así recalcular la votación efectiva a cada uno para llegar a cifras de dos dígitos de ventaja.

Las cosas no son así. De las Heras --en un artículo explicativo publicado el martes pasado en el periódico 24 Horas-- señala que las encuestadoras están “cometiendo el mismo error de cálculo de 2010 cuando auguraban un amplísimo margen de ventaja del PRI en prácticamente todas las elecciones de gobernador”, ventaja “que al final resultó mucho menor a la esperada y en algunos estados terminó por convertirse en derrota”.

En un replanteamiento de la técnica para consolidar las cifras de las encuestas, De las Heras señala tres ventajas de Peña Nieto y el PRI “que de ninguna manera llegan a ser la aplanadora que auguran otros encuestadores” y se basa en un cálculo de votación del 53% de la lista de electores:
--8 puntos de ventaja en el “escenario más probable en este momento”: Y en preferencia electoral por candidato: 38.9% para Peña, 340.6% para Josefina y 29.2% para López Obrador.

--6.3 puntos de ventaja en la preferencia electoral por partido: 36.9% para el PRI, 30.6% para el PAN y 24.8% para el PRD.

--Y llevados los porcentajes por el candidato a cifras consolidadas de votos, De las Heras llegó a las siguientes cifras: 16 millones de votos para Peña Nieto, 12 millones de votos para Josefina y 12 millones de votos para López Obrador.

Para De las Heras, el error de las encuestadoras es consolidar las cifras a 100% -repartiendo indecisos en el mismo porcentaje de votos de definidos- y es ahí donde saltas las ventajas desproporcionadas: GEA-ISA con 31 puntos de ventaja, Mitofsky con 19, Covarrubias con 19, Ulises Beltrán con 17 y Parametría con 23.

Estas cifras partes de lo consolidado que supone, agrega De las Heras, que “sea cual sea la participación, la proporción entre los candidatos se mantiene, o dicho de otra manera que tiene la misma probabilidad de acudir a las urnas quien dice que votaría por Quadri (1.3% en todos los escenarios), que alguien que dice que votaría por Peña, supuesto en el que estoy profundamente en desacuerdo”.

Y De las Heras explica su desacuerdo:
“Alguien que dijo que votaría por el candidato del PAN --prácticamente desconocido por todos, excepto para aquellos cercanos a él o a su partido- es mucho más probable que lo haga, que alguien que dice que votaría por el priísta, candidato que de entrada el 55% de los entrevistados ya da como virtual ganador”.

Las cifras de De las Heras son menores a las estimadas en las demás encuestas que suman indecisos y distorsionan los resultados y de ahí también que la ventaja de Peña sea menor a la estimada en otras encuestas y que Josefina y López Obrador estén en empate en el segundo lugar, aunque a nivel de partido el PAN saca una ventaja de 5.8% al PRD y Peña adelante sólo en 6.3% al PAN. 

La clave del resultado electoral en las urnas -y no en la tendencia de los votos- se localiza en la consolidación de porcentajes de preferencias en función del volumen de votantes que efectivamente vayan a las urnas. Los 16 millones de votos estimados para el PRI son memores a los 16.6% obtenido en 1982 y 17.2 de 1994; los 12 millones calculados para el PAN son menores a los casi 16 millones del 2000 -cuando Fox ganó la presidencia- y a los 15 millones de Calderón en 2006. Y el PRD tendría en el 2012 12 millones, menores a los 15 millones de López Obrador en el 2006.


La lectura final del texto y la encuesta de Demotecnia-De las Heras es que la elección será más apretada de lo que dicen las otras encuestas.


Leído en http://www.zocalo.com.mx/seccion/opinion-articulo/2012-de-las-heras-cubetazo-frio