martes, 12 de junio de 2012

Sheridan - El 132 hoy (y sobre todo mañana)


Entusiasman los jóvenes debutando en la iracundia, armando jolgorios,
marchando por las calles. Todos los ingredientes del rito de pasaje
tribal, los lobatos desperezándose, cruzando umbrales, reconociendo y
reconociéndose, embriagados con la súbita importancia de su carnaval,
apropiándose de su herencia, comenzando su batalla por hacerse de un
sitio en el mundo a fuerza de rechazarlo, como debe ser.

Coincido, sin embargo, con quienes observan que el 132 está tan cargado
de esa energía como confundido sobre el destino hacia el cual conducirla.

En un país como el nuestro, en estos días, pelearse con la televisión
(con todo y sus usos y abusos de poder) se me antoja casi frívolo. El
movimiento tiende al ritual estridente pero improductivo. Entiendo el
propósito de acabar con el cacicazgo de Gordillo (y lo apoyo), pero eso
no depende de la voluntad, sino del Legislativo, al que los jóvenes
ignoran por andar viendo la tele. Al revestirse de atributos del tipo
“somos la voz del pueblo”, ignoran que de hecho esa voz la ostenta el
(mediocre, mezquino) Legislativo. En los mismos días en que nacía el
132, los diputados salientes se ordenaron repartirse, con graciosa
frescura, 230 millones de pesos que “sobraron”. En lugar de asediar San
Lázaro como ciudadanos críticos, rodeaban Televisa como clientela
decepcionada…

El 132 es hasta ahora, sobre todo, imágenes. Interesados en la “memoria
audiovisual”, en su sitio web (www.yosoy132.mx) hay mucho YouTube pero
sólo un documento: la “Relatoría de la Asamblea Nacional Universitaria”
de CU el 30 de mayo. Profusas, confusas y difusas, las 22 páginas de
“resolutivos” reúnen buenas intenciones y obviedades, peticiones de
principio y bulla voluntarista, desplantes de lirismo sentimental y
contradicciones penosas. (La más señalada: proclamarse apartidista y a
la vez “desconocer como candidato” a Peña Nieto, como dice el punto 1 de
la Mesa 9).

Si los 1968 nos manifestamos entre otras cosas para despojar al
PRI-gobierno del control de los procesos electorales -lo que se logró
con el IFE ciudadanizado- los 132 no sólo desconfían del IFE, sino ya lo
juzgaron culpable de “fraude electoral”. Ante esta ominosa profecía -que
obviamente desea ver cumplida- el 132 se arroga autoridad para juzgar la
validez de las elecciones y se reserva el extraño privilegio de “hacer
lo que se tenga que hacer después de la elección”. Los 1968 podríamos
decir que nadie sabe para quién se muere…

No menos intrigantes son los “resolutivos” que ha metido la ultra que
merodea en las universidades públicas. La Mesa 10 habla de eliminar las
evaluaciones académicas (“impuestas por el FMI, la OCDE y el BM”,
claro); de substituir “la estructura autoritaria que prevalece en los
órganos de gobierno de las universidades del país” por una estructura
“democrática” que permita “a los estudiantes, académicos y trabajadores
participar en la toma de decisiones”; de lograr la “transparencia y
democratización de la forma en que se elige a la planta docente”; de
democratizar el “huso (sic) de las instalaciones universitarias” y de
impartir “talleres sobre la historia del movimiento estudiantil”.

Eso último estaría bien. Uno de los talleres podría estudiar la forma en
que no pocos movimientos estudiantiles que fantasearon con esa
“democratización” acabaron en manos de los ultras, gloriosos desastres
académicos y funcionarios poderosos. (Es inevitable recordar a “Los
Vándalos” de la hoy priísta Rosario Robles en la Facultad de Economía en
los ochentas, o a Mario Benítez en Ciencias, o a “Los Enfermos” de la
Universidad de Sinaloa…)

Por lo pronto, suceda lo que suceda, los “resolutivos” del 132 ya
incluyen marchar el 2 de julio y lanzar “un proyecto político de
trascendencia”. De aquí a las elecciones se celebrarán y se cantarán a
sí mismos. Luego, al parecer, trascenderán.

Leído en http://www.eluniversalmas.com.mx/editoriales/2012/06/58961.php

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