miércoles, 4 de julio de 2012

Raymundo Riva Palacios - Lo sabíamos Andrés Manuel


Fue cálculo, no error, cuando en una reunión con políticos e intelectuales, Andrés Manuel López Obrador se negó a responderle a la activista María Elena Morera si respetaría los resultados electorales del 1 de julio. Con tirabuzón le sacaron en entrevistas una respuesta afirmativa, que resultó tan falso como la charada táctica de haber ido al IFE en  vísperas de los comicios a firmar un Pacto de Civilidad. Perder por un voto, o por 244 mil como ante Felipe Calderón, o por más de tres millones que lleva en desventaja frente a Enrique Peña Nieto es irrelevante. López Obrador no está hecho de madera democrática.

Lo acaba de demostrar este lunes al anunciar que impugnará el resultado. Tendría pleno derecho y legitimidad para hacerlo, de no ser porque los dos principales elementos de su acusación los usa extemporáneamente. López Obrador habló de inequidad en toda la campaña, pero hasta este domingo, antes de conocerse los resultados, sus reclamos no habían sido lo suficientemente poderosos como para, por ejemplo, repudiar el proceso, condenar a las autoridades electorales y retirarse de la elección. Haberlo hecho, además de provocar una crisis por su abandono, le habría dado lafuerza moral y política que le permitiría abanderar su reclamo.

No fue así, y el sabor que deja es el de 1994 en Tabasco y 2006 en las presidenciales: juega con las reglas y cuando no le favorecen, desconoce. En 2000, por intermediación del ex presidente Ernesto Zedillo que le impidió al PRI cuestionar su candidatura al Gobierno del Distrito Federal por carecer de la residencia, López Obrador llegó al poder capitalino a través de una ilegalidad que no cuestionó y sobre la cual gobernó la Ciudad de México. Zedillo quiso que fuera gobernador capitalino y él tomó el regalo de Los Pinos, a sabiendas que era una manzana podrida.

El otro elemento que alega López Obrador, el presunto rebase de los gastos de campaña de Peña Nieto, se ventila en los órganos electorales. Las pruebas que presentó el PRD en abril en el IFE fueron desechadas, y otras denuncias del PAN en vísperas de la elección por el presunto uso de monederos electrónicos, están bajo revisión. Esto, sin embargo, no fue motivo para que Josefina Vázquez Mota, su candidata presidencial, impugnara la elección o desconociera el resultado preliminar.

La inequidad es uno de los déficits de la democracia mexicana y tiene que seguir el esfuerzo para eliminarla. Lo que despierta sospechas sobre las motivaciones de López Obrador son sus contradicciones y las denuncias sin nada, salvo su palabra, que las avalen. Por ejemplo, afirma que le hicieron fraude en las casillas, operado por los gobernadores priistas, que sugiere metieron decenas de miles de votos en  las casillas para impedir su victoria. La acusación es muy fuerte, pero a la vez, la más fácil de probar. Sólo tiene que mostrar las boletas firmadas por los representantes de casilla -incluidos los suyos, que dice estuvieron en “el 100%” de ellas- y los funcionarios del IFE. Si hay boletas falseadas por más de tres millones de votos que eran suyos, López Obrador tiene razón y le robaron la elección. Pero si no es así, ¿qué va a decir? Nada diferente.

Ya anticipó la descalificación. Todos aquellos que votaron por Peña Nieto, dijo, más de 18 millones y medio, “votaron por la corrupción”. Son 18 millones de corruptos, más, se podría decir, el presidente Felipe Calderón que reconoció su triunfo, y Vázquez Mota que hizo lo mismo, y los gobiernos de Argentina, Chile, China, España, Estados Unidos, Francia, Guatemala, Nicaragua, el Reino Unido, Uruguay y la Comisión Europea, que felicitaron al priista. En la lógica de López Obrador se puede construir una vez más la teoría de la conspiración, que rebasa a la de 2006, pues ahora no sólo fue doméstica sino global. Las ruedas del complot ya comenzaron a girar desde el domingo y aceleraron el paso tras la rueda de prensa donde se negó a aceptar los resultados, López Obrador dijo que era una persona responsable que entendía el papel que jugaba. Si es cierto, ahora es cuando debe probarlo. Si tiene pruebas que las muestre y demuestre. Si todo sigue siendo aire, el retiro con dignidad es el camino.

raymundo.rivapalacio@24-horas.mx | @rivapa


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