jueves, 18 de octubre de 2012

Ricardo Alemán - !Sí habrá reforma laboral!

Ricardo Alemán
Contra todos los pronósticos, y a pesar de que menudearon los gritos y sombrerazos, sí habrá reforma laboral. Pero además, la nueva legislación no sólo estará en tiempo y forma –en su calidad de reforma preferente-, sino que en un descuido y hasta incluye nuevas reglas para la democracia y la transparencia sindicales.

Y es que finalmente las bancadas del PRI y del PAN –además de la del Partido Verde-, alcanzaron un acuerdo para que el Senado de la República apruebe la reforma, tal cual fue enviada por la cámara de origen que, como todos saben, es la Cámara de diputados.

Resulta que antes de avanzar en la negociación sobre la democracia y transparencia sindicales, las bancadas tricolores y azules pactaron salvar la reforma laboral, en los mismos términos como llegó de la Cámara de Diputados, para blindar todo aquello en lo que ya existe consenso.



Eso no significa que resulten canceladas las posibilidades de que, al final de cuentas, una mayoría de senadores del PAN y del bloque de las llamadas izquierdas –PRD,PT y MC-, sumen la mayoría simple que tienen y que se requiere para, con ello, ganar la votación que incluiría en la reforma los espinosos temas de la democracia y la transparencia sindicales.

Frente a la hipótesis de que los senadores aprueben la reforma -tal cual la mandaron los diputados-, el Senado daría por aprobada la reforma y la enviaría al Ejecutivo, para sus efectos constitucionales, entre ellos la promulgación a cargo de Felipe Calderón. Pero, al mismo tiempo, el propio Senado enviaría de vuelta a la Cámara de Diputados –que es la cámara de origen-, la enmienda específica a los temas de democracia y transparencia sindicales.

En ese caso –y una vez que hayan recibido del Senado la enmienda que incluiría democracia y transparencia sindicales-, los diputados decidirán si congelan esa parte de la reforma, si la discuten de nueva cuenta para enriquecerla; si a su vez la enmiendan o, de plano, si la desechan.

Por lo pronto, no son pocos los especialistas cercanos al PRI que auguran que, de última hora, el partido tricolor podría aceptar otorgar el aval a la reforma laboral, incluidos los temas de democracia y transparencia sindicales. ¿Por qué ese cambio de señales?

Por una razón que parece elemental, de sentido común y hasta saludable para el nuevo Gobierno de Enrique Peña Nieto. Resulta que entre los estrategas del nuevo Presidente existe la convicción de que la gestión de Peña Nieto no puede permanecer atada a liderazgos históricos, a feudos y cacicazgos como los que dominan al sindicalismo llamado oficial.

Es decir, que el de Peña Nieto será un Gobierno incapaz de despegar y convertirse en una gestión eficaz y moderna, en tanto continúe cargando el lastre de sindicatos como el magisterial, el petrolero y muchos otros feudos del sindicalismo oficial, además de las mafias sindicales de empresas privadas, como los telefonistas, entre muchos otros.

Por eso, entre "los hombres del Presidente" existe un diseño estratégico para impulsar la democracia y la transparencia sindicales, bajo la premisa de que una democracia como la mexicana no puede seguir detenida por hoyos negros como los que muestran los sindicatos. ¿Y cuál es ese diseño?

Precisamente promover la democratización sindical, a partir del recambio de las dirigencias, pero empujado desde las bases, no desde la cúpula del poder. En otras palabras, que si la nueva ley laboral abre la puerta a la democracia y la transparencia en los sindicatos, esa misma puerta sería utilizada por el Gobierno federal para empujar los cambios.

De lo contrario, Enrique Peñas Nieto tendría que recurrir al viejo expediente del golpe de Estado contra los sindicatos, igual que –en su momento-, lo hizo el gobierno de Carlos Salinas, cotral líderes como Carlos Jonguitud –el mítico jefe del magisterio al que sustituyó la señora Gordillo-, y Joaquín Hernández Galicia, el cacique petrolero que fue defenestrado de fea manera.

Peña Nieto, dicen sus leales, no quitará a ningún líder sindical, porque esa es una facultad legal de los trabajadores. Pero no verá mal la organización laboral que busque la democracia y la transparencia sindicales. Y para eso, la nueva ley laboral podría ser una palanca mágica. Al tiempo.

En el camino

Y será el sereno, pero lo cierto es que –como lo documentamos aquí el pasado 1 de octubre-, la señora Florence Cassez avanza lenta pero inevitablemente rumbo a su liberación. Y sí, no sólo podría salir libre, sino incluso ya con su sentencia cumplida. Y claro, Peña Nieto se ganaría otra estrellita. También en este caso es cuestión de tiempo.

Leído en: http://www.noroeste.com.mx/opinion.php?id_seccion=104

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