jueves, 23 de mayo de 2013

Con pasta de campeón - Miguel España

El club América alcanza la Final del Torneo Clausura 2013 después de seis años y lo hace de un modo convincente.

Las Águilas están invictas en la Liguilla, mostrando un gran equilibrio en todas sus líneas, con una peligrosa delantera encabezada por su goleador y pieza fundamental a lo largo de esta temporada: Christian Benítez. El equipo se ha mostrado siempre con ideas muy claras en su forma de jugar, partiendo de una firmeza en defensa para desplegarse a velocidad en ataque, trabajar tanto por los costados —aunque muy dependiente a la banda de Rubens Sambueza— como por el centro, desde su arquero Moisés Muñoz hasta el punta Benítez.



Por supuesto que es importante dar un gran crédito a los jugadores y cuerpo técnico, pero también habrá que otorgárselo, en la misma medida, a la directiva porque cada temporada fue trabajando con una idea muy clara de continuidad en torno al proyecto y el técnico; perfeccionando el equipo, fortaleciendo la columna vertebral, implantando una mayor presencia y jerarquía de algunos jugadores de la cantera. Así, se dieron pasos significativos en cada campaña para lograr una mejoría en todos los rubros. Sin olvidar que la directiva ha sido bastante inteligente al sostener y orientar el gran trabajo realizado por Miguel Herrera, que en muchos momentos se ha visto empañado por sus desplantes y expresiones.

Todo parece indicar que el famoso Piojo está viviendo uno de sus mejores momentos, un período dulce, y parece listo, maduro, para conseguir la ansiada estrella, pues un triunfador siempre surge después de varios descalabros.

Por ahora parte como favorito para enfrentar a un Cruz Azul embalado, pero que deberá superar a sus propios fantasmas, en un clásico capitalino con sed de revancha; los americanistas por la eliminación en la Copa MX y los celestes para alterar el rumbo de las últimas finales perdidas.

Las Águilas tendrán que concentrarse para ser más certeros y no fallar tantas ocasiones de gol si quieren maniatar a Cruz Azul, que como conjunto está muy fortalecido mentalmente, con un juego en crecimiento que todavía no encuentra techo, son contundentes, ya conocen la dosis del triunfo y, sin duda, son menos dependientes de un solo jugador ya que cuentan con la mejor ofensiva, en la que cualquiera puede anotar goles.

Por otro lado, la final de ascenso estuvo marcada por dos partidos muy físicos y cerrados. Los conjuntos llegaban en condiciones claramente distintas. Neza con mejor ritmo por la inercia del reciente campeonato, pero con un desgaste considerable. La Piedad, sin participación en ningún juego oficial por un tiempo, parecía llegar en un nivel inferior, sobre todo después de perder la ida en su campo. Sin embargo, no es la primera vez que el campeón del primer semestre, que en apariencia llega en desigualdad de condiciones pero con mayor descanso, derrota al segundo. Hay que felicitar a Cristóbal Ortega, quien ha realizado un trabajo discreto pero muy eficaz, semejante a sus actuaciones en el campo cuando era jugador.

Caray, qué cosas tiene la vida. Aquel pasado, pintoresco y competitivo equipo de Toros Neza, parece seguir dando buenos frutos con dos entrenadores en la final de la Liga y otro haciendo historia en la Copa Libertadores.

Fuente El Universal

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