viernes, 3 de mayo de 2013

Día de la libertad de prensa - Carmen Aristegui F.

Hoy el mundo conmemora el Día Mundial de la Libertad de Prensa, y México tiene ante sí una tragedia.

El periodo de intimidación, agresiones y muerte contra periodistas y medios de comunicación se ha prolongado por demasiado tiempo.

Difícil es identificar el momento preciso en que empezó y difícil será saber cuándo, el momento en que parará.

Periodistas asesinados, amenazados y perseguidos son parte del retrato de un país que sigue inmerso en una espiral de violencia y de impunidad.

Apenas hace unos días Artículo 19 dio a conocer la amenaza que, por escrito, echaron por debajo de su puerta. Darío Ramírez, su director, anunció que habían solicitado medidas cautelares para su protección.



También hace unos días, la revista Proceso informó sobre las amenazas recibidas contra el periodista Jorge Carrasco, quien no solo ha informado sino que ha colaborado también como coadyuvante en las investigaciones sobre el asesinato de su compañera Regina Martínez, corresponsal en Veracruz de la revista. A un año del crimen de Regina se concluyó un proceso judicial cuyas irregularidades y sentencia inverosímil han sido denunciadas por Proceso y por el propio Carrasco.

Uno de los principales problemas es que nos hemos acostumbrado. Nos hemos acostumbrado a ciertas cosas.

A notas e informaciones que medios publican pero que lo hacen sin firma, para proteger a sus reporteros.

A periodistas que salen de sus estados, como en Veracruz, para no seguir siendo amenazados.

A periodistas que pierden sus trabajos por decir cosas.

A la existencia de colegas que han tenido que recurrir a medidas de protección extremas para resguardar su integridad física. Lydia Cacho, Anabel Hernández o Ana Lilia Pérez son algunos de estos nombres.

A periodistas que desaparecen como Gerardo Padilla Blanquet en Coahuila, esta misma semana.

Nos hemos acostumbrado. Malamente nos hemos acostumbrado a estas cosas.

Los ataques contra la prensa no solo se registran en casos individuales de periodistas.

Las agresiones impunes se dan también contra los medios, en sus instalaciones y también contra sus directivos.

Uno de los grupos de comunicación más importantes e influyentes del país, el Grupo Reforma, ha sido víctima de diferentes ataques. No sé si he perdido la cuenta, pero son por lo menos 6 o 7 los ataques directos a sus instalaciones. Uno de esos ataques se realizó hace apenas unas semanas, cuando fueron lanzados dos explosivos contra las instalaciones del periódico Mural en Guadalajara.

El propio presidente del Grupo Reforma, Alejandro Junco de la Vega, ha sido sujeto de amenazas directas que también han sido denunciadas y, como en todos los demás casos, no han sido esclarecidas.

Autoexilio, autocensura e incertidumbre forman parte de este clima. Apenas hace unos días los periódicos Zócalo, en Saltillo, Piedras Negras, Acuña y Monclova, anunciaron que dejarán de publicar información sobre el crimen organizado. Ante las amenazas recibidas y para proteger vida e integridad de sus más de mil trabajadores, directivos y sus familias, el Consejo Editorial del rotativo anunció que: "en virtud de que no existen garantías ni seguridad para el ejercicio pleno del periodismo, se decidió abstenerse de publicar toda información relacionada con el crimen organizado". En su editorial de cuatro párrafos, no abandona la esperanza de que "la autentica paz reine pronto en nuestra querida patria".

Otros periódicos como El Imparcial, y El Mañana de Nuevo Laredo, han tomado decisiones en el mismo sentido y así se lo han informado a sus lectores y nosotros nos hemos acostumbrado.

A pesar de que en algunos casos de los que parecen más graves se ha tenido intervención de las autoridades, eso tampoco ha frenado las agresiones.

El Siglo de Torreón lleva en su haber varios ataques. El último también hace unas semanas, cuando un grupo armado disparó contra sus instalaciones. Se llegó a decir que el ataque no era contra el periódico sino contra los policías federales que resguardaban al periódico.

Freedom House, en su reciente informe global, destaca sobre México: "...los altos niveles de violencia e intimidación contra los medios de comunicación". Estamos considerados dentro del grupo de países en donde la libertad de expresión está bajo amenaza.

Hoy que el mundo conmemora el 20 aniversario de la instauración del Día Mundial de la Libertad de Prensa, es buen momento para decir que México deberá tomarse más en serio este asunto. Aquí se mencionaron algunos de los casos más conocidos en una lista que lejos está de ser exhaustiva.

En ésta y en cualquier otra fecha debemos insistir en que atentar contra la libertad de expresión y de prensa es atentar contra los derechos y libertades fundamentales de la sociedad entera.

Fragmento del discurso de aceptación de la medalla de la Legión de Honor de la República Francesa.



Fuente: Reforma

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