sábado, 19 de octubre de 2013

Raymundo Riva Palacio - Azules sin poder

PRIMER TIEMPO: La tercera edad (política) apuesta por la tercera vía. ¡Vamos! ¡Cómo de que no! Y así, una ilustre lista de los abajo firmantes fijó su tronante posición en un desplegado en la prensa en contra del gobierno de Enrique Peña Nieto: nada de reforma energética, o fiscal, y menos aún las condiciones políticas que desea imponer. Las cosas no pueden ser como lo quiere la República Tricolor, dijeron en su desplegado —con otras palabras, por supuesto. Los abajo firmantes no son desconocidos. Forman parte de la historia de poder del PAN. Los Fernandos Canales y Elizondo que gobernaron Nuevo León;Ernesto Ruffo, que fue el primer azul en conquistar una gubernatura, en Baja California;Francisco Barrio, pionero en la lucha de los bárbaros del Norte por el poder, y le hizo la guerra al PRI en Chihuahua; Carlos Medina Plascencia, con quien empezaron en Guanajuato las concertacesiones entre el PAN y el ex presidente Carlos Salinas, de donde vinieron en cadena su gobierno y el de Vicente Fox —que no firmó este desplegado—. 




Hubo otro que quiso ser gobernador y fue líder nacional de su partido, Luis Felipe Bravo Mena. Todos ellos se alinearon detrás de quien ven ahora como la gladiadora que les puede ayudar a materializar sus aspiraciones, Josefina Vázquez Mota. ¿Cuáles?, se pueden preguntar: la oposición constructiva, nada incendiaria como la del senador Ernesto Cordero, pero tampoco colaboracionista como la del presidente nacional del PAN, Gustavo Madero. “Es la tercera vía”, dice Vázquez Mota. Eso es lo que buscan. Nada de ubicarse en las antípodas de Madero o Cordero. La tercera vía no es política ni ideológica, como llenó el sociólogo de OxfordAnthony Giddens a Tony Blair en el Reino Unido. Esta es una alternativa que no rompe con las cargas ideológicas y políticas del PAN, sino meramente con su estrategia de lucha por el poder.
- SEGUNDO TIEMPO: Sí, pero no, pero sí, pero mejor quién sabe. Recuperada anímicamente, Josefina Vázquez Mota ha vuelto a tener el hambre de poder. Ex líderes y ex gobernadores del PAN le pusieron sobre la mesa la posibilidad de subir a las estrellas, y ella les hace ojitos aunque no termina de decir públicamente que sí, que quiere ser su candidata a la presidencia del PAN que ostenta Gustavo Madero y que le quiere arrebatar Ernesto Cordero. Ella es la opción, dice sin decirlo tan claro, para acabar con la polarización que vive el partido y se reencuentre a sí mismo en la homogeneidad perdida. Su diagnóstico es correcto. El choque de las dos únicas figuras a las que les queda algo de lustre, tiene partido al PAN, que sufre la crisis de aquellos que gobernaron un país: al perder el eje central que les daba el presidente salido de sus filas, todos pelean por ocupar su liderazgo. Le pasó al PRI en el arranque del milenio y no aprendieron su lección. Vázquez Mota se presenta —y así lo creen las figuras que la respaldan— como el conejo de la chistera para salvarlos. La pregunta es si tienen colectivamente la fuerza para hacerlo. La respuesta es que el mucho brillo en el papel, Vázquez Mota incluida, no se traduce en apoyos. El resplandor de quienes hoy la respaldan es como un ídolo con pies de barro. Qué desastre fue el gobierno de Fernando Elizondo en Nuevo León, y qué malos recuerdos tiene el de su antecesor Fernando Canales. ¿Se acuerdan de Francisco Barrio como secretario de la Función Pública cuando prometió que caerían “peces gordos” durante el gobierno de Vicente Fox y se fue sin pescaditos en la red? Estuvo becado como embajador en Ottawa, para un retiro de tan bajo perfil como el que tuvieron los ex gobernadores Ernesto Ruffo y Carlos Medina Plascencia. Claro, ninguno tan mediocre como el del ex dirigente panista Luis Felipe Bravo Mena, quien causó profunda lástima con su extremadamente fallida candidatura al gobierno del Estado de México. Vázquez Mota es, como ellos de ella, su esperanza para regresar al centro del escenario político. Pero, ¿de verdad? La ex candidata presidencial arrumbó a su partido a la tercera fuerza nacional por una pobrísima campaña que nunca prendió. Ahora están juntos para buscar que su maravilloso pasado se concrete en un prometedor futuro. Pero, olvidan, la nostalgia no genera apoyos.
- TERCER TIEMPO: Los anticuerpos no perdonan. Mucho ruido, sólo ruido hasta ahora, provocaron los viejos líderes del PAN, acompañando a la ex candidata presidencial Josefina Vázquez Mota, a encabezar una corriente dentro del partido que busque acabar con la guerra que se vive dentro del partido donde están abiertas las hostilidades entre los dos campos del presidente nacional Gustavo Madero, y el senador Ernesto Cordero. A quienes están en la política activa, aunque se estén agarrando a cacerolazos, no les ha parecido que, en el oportunismo del contexto, se aparezca la generación jubilada y aprovechen los sueños de poder de Vázquez Mota para quererse meter en su pelea. Javier Lozano, el senador que comparte afectos con Cordero y el gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, para la presidencia del PAN el primero y la Presidencia de la República el segundo, fue el primero en descalificarla. Adiós al cariño de Jose, como le decía en el gobierno de Felipe Calderón, para interceder por ella ante sus críticos en la prensa. Los que se fueron, que se queden allá. Por supuesto, dijo otra corderista de coyuntura, la senadora Luisa María Calderón. Sus adversarios hoy sus aliados en el establo político de Madero los vieron también con desprecio. Qué pueden decir, si Vázquez Mota lo anuló durante la campaña presidencial donde hicieron un tándem de la muerte, reflejado en la catástrofe electoral. Madero logró endosarle la mayor parte de la derrota al ex Presidente y a la propia campaña de la candidata. Cordero no olvida que Vázquez Mota lo derrotó en la contienda por la candidatura y que con esa victoria, selló la derrota del PAN en la lucha por la conservación de Los Pinos. Si es una candidata derrotada, que se refugió en la Siberia política mientras decidía qué hacer, ¿por qué tener consideraciones con ellos? “Bienvenida”, le dijo Cordero. Que entre a la competencia. Al fin que saben que no tiene municiones en sus armas y que los espacios mediáticos que siempre ha tenido, tampoco le darán el trampolín para brincar.
rrivapalacio@ejecentral.com.mx
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