martes, 9 de diciembre de 2014

Salvador García Soto - Del golpe a “la debacle”

El olfato periodístico de Carmen Aristegui no falló: la información de la Casa Blanca de Las Lomas tuvo efecto inmediato y demoledor en la imagen del presidente que, aun con las explicaciones dadas por su esposa, todavía no logra reponerse. La estrategia de medios que acompañó a la investigación periodística funcionó y en menos de 24 horas la noticia se volvió internacional y cogió mal parados y peor informados a los funcionarios de la Presidencia que, con el presidente y su esposa en pleno vuelo a Beijing, tardaron en reaccionar y cuando lo hicieron el golpe había surtido efecto.

Pero ¿cómo se armó el golpe periodístico más fuerte de los últimos años? Una vez que tuvo en sus manos el expediente armado por agentes de inteligencia bajo las órdenes de Marcelo Ebrard, la periodista Carmen Aristegui puso en marcha su gran equipo de investigaciones para redondearlo y armar a partir de los documentos un reportaje periodístico a profundidad. Hubo dos personas que fungieron como enlaces entre Aristegui y Ebrard en los 4 meses que duró la investigación: René Cervera fue encargado por el jefe de Gobierno de llevar detalles, mientras que Rafael Cabrera, de la plataforma de periodismo Conecctas y reportero del portal Animal Político, fue el enlace de Aristegui.








Reporteros expertos en la Ley de Transparencia, con Daniel Lizárraga a la cabeza, prepararon varias solicitudes de información a la Presidencia de la República, a Función Pública y al Estado Mayor Presidencial sobre la propiedad de Sierra Gorda 156, al tiempo que iniciaron la búsqueda en fuentes públicas sobre lo escrito o publicado de la casa. Así, según confirman miembros del equipo de Aristegui a este columnista, encontraron las entrevistas que TV Azteca realizó al arquitecto Miguel Aragonés, las fotos y planos de la mansión en el portal Archdaily.com y la revista “Hola” con Angélica Rivera en su portada de mayo de 2013 que reforzaron la investigación.
Parte de los millonarios contratos entre el gobierno de Enrique Peña Nieto en el Estado de México (36 mil millones de pesos durante su gobierno) venían en el informe de Ebrard y otra parte fue investigada por los periodistas de Aristegui en portales de Internet oficiales que publican esa información. Con los planos y fotos publicadas de la casa en Internet se contrató a un especialista que calculara el valor de la casa sin inspeccionarla físicamente. Con toda esa información recopilada por sus fuentes e investigaciones propias, el equipo llegó a una conclusión: Peña Nieto habría violado la ley por no incluir información de la Casa Blanca en su declaración patrimonial.
Además de la información recopilada en el expediente inicial, Ebrard también proporcionó un “frente ciudadano” para los reportajes. Verónica Belaunzarán, líder vecinal de Las Lomas, se hizo presente entre las familias que protestaron por la presencia de la familia Peña Nieto en su colonia. Belaunzarán fue vecina activista contra la nueva ruta de aviones que sobrevuelan su colonia desde mayo pasado y es hermana de Trinidad Belaunzarán, cercana colaboradora de Víctor Hugo Romo, quien apoyaba a Ebrard en su candidatura a la dirigencia del PRD.
Cuando la investigación de su equipo estaba completa, Aristegui diseñó un plan para potenciar su difusión: el primer golpe se daría en su portal de noticias “Aristeguinoticias.com”, pero al mismo tiempo, para fortalecer el reportaje, buscó a Rafael Rodríguez Castañeda, director de “Proceso” para que lo publicara en la revista que comenzó a circular el 9 de noviembre. Pero una petición de Ebrard era que el escándalo estallara internacionalmente, por lo que Aristegui contactó a varios corresponsales extranjeros. Así fueron convocados periodistas de AP, Reuters, Washington Post, Al Jazeera, New York Times y WSJ a una reunión que tuvo lugar el 7 de noviembre al mediodía cerca de MVS. Ahí Carmen compartió sus investigaciones a cambio de que citaran al sitio “Aristeguinoticias.com”, y les dijo que lo hacía con ellos porque ningún líder de opinión mexicano como López Doriga, Ciro Gómez Leyva o Loret de Mola, le darían cabida debido a sus fuertes compromisos y los de sus empresas con el gobierno.
Según corresponsales que asistieron a esa reunión, Aristegui equiparó el escándalo de la Casa Blanca con el affaire Watergate, que provocó la renuncia de Richard Nixon en los 70, con base en dos consideraciones: que esa casa era producto de un soborno a Peña, por los contratos que Hinojosa había recibido del gobierno del Estado de México y los que recibía del gobierno federal ya como presidente, y que Enrique Peña había violado la ley al no registrar los bienes de su esposa en su declaración patrimonial. Esos, dijo, eran motivos suficientes para que renunciara.
Armada la estrategia, con la información en manos de “Proceso” y los corresponsales, al acuerdo se sumó el portal “sin embargo.mx” del periodista Jorge Zepeda Patterson. Llegó el 8 de noviembre y la noticia estalló no sólo en México y a nivel internacional sino que se volvió un trendign topic en las redes sociales. Peña Nieto despegaba en el avión presidencial rumbo a Beijing mientras aquí la opinión pública se incendiaba con escándalo de la Casa Blanca de Las Lomas; a la crisis por los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, se sumaban ahora los señalamientos y sospechas de corrupción del presidente y su familia. El golpe estaba dado y una semana después, el 14 de noviembre, Carmen Aristegui publicaba en su colaboración en el diario “Reforma”: “México debe estar preparado. No quedan muchas dudas. Estamos ante la debacle del presidente Peña Nieto. Una debacle temprana”.





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