La escena parece salida de los delirios kafkianos o las fiebres de
Macondo. Y es que a 12 meses de iniciada la intervención federal en
Michoacán, está libre el líder templario “La Tuta”, mientras los
“autodefensas” que se alzaron contra los criminales están presos por
diversos crímenes.
Paradoja propia de la “chabacana” política mexicana, en donde no sólo se
niegan los tropiezos oficiales sino que –a pesar de la contundencia de
los hechos–, se presumen como triunfos. ¿Tienen dudas?
Como saben, la crisis de violencia, inseguridad y crimen que llevó a
Michoacán al modelo perfecto de “Estado fallido”, fue el primero de los
“golpes de suerte” que en su momento convirtieron al gobierno de Enrique
Peña Nieto en ejemplo de eficacia.
Y es que gracias a una maniobra que parecía efectiva –a pesar de lo
cuestionable de sus métodos–, el Gobierno federal respondió con
espectacularidad mediática a una crisis que, al mismo tiempo, había
significado el gran fracaso del gobierno de Felipe Calderón.
Es decir, que desde la Secretaría de Gobernación se diseñó un operativo
para convertir a los alzados contra el crimen organizado en Michoacán
–los llamados autodefensas–, en aliados y sabuesos del Gobierno contra
la banda criminal de “Los Caballeros Templarios”.
El golpe momentáneo no sólo resultó espectacular para efectos
mediáticos, sino que pareció efectivo. Y es que en una suerte de purga
criminal, “los buenos” al servicio del Gobierno federal eran los
delatores de “los malos”, que estaban al servicio de los Templarios y su
jefe criminal, Servando Gómez, “La Tuta”.
Así, en pocas semanas cayeron en prisión decenas de supuestos o reales
“malos”, mientras crecía de manera geométrica el número de supuestos o
reales ¨buenos”, a los que se dotó no sólo de la confianza institucional
sino de armas y uniformes que los convirtió en policías rurales, con un
salario y al servicio de la sociedad.
Sin embargo –y a través de la figura de comisionado para Michoacán,
encomendada a Alfredo Castillo–, lo cierto es que nadie en el Gobierno
federal quiso escuchar las reiteradas voces que alertaron sobre el
riesgo de convertir en autoridad a una de las partes en conflicto; los
“Autodefensas”. ¿Y por qué era riesgoso convertir a los “autodefensas”
en policía rural?
Porque desde el momento que estalló el conflicto en Michoacán –y hasta
hoy–, nadie sabe a ciencia cierta cuántos y cuáles policías rurales son
parte de “los buenos” y cuántos y cuáles eran parte de “los malos”. Y la
duda creció al tiempo que aparecían videos en donde se veía al líder
Templario en amenas tertulias con muchos de los hombres de poder en
Michoacán.
Pero tampoco nadie quiso ver la primera señal del fracaso rotundo del
comisionado Castillo, cuando luego de 12 meses de iniciada la
persecución de los Templarios –y hasta hoy–, Castillo no ha podido
detener al jefe criminal, “La Tuta”. ¿Y por qué no ha logrado la captura
de Servando Gómez?
La respuesta la saben todos en Michoacán; porque no pocos de los
“autodefensas” –convertidos en Policía Rural–, dan protección al jefe
templario. ¿Y entonces dónde está en éxito en Michoacán? No hay tal
éxito.
En realidad la estrategia diseñada para revertir la violencia y el
crimen en Michoacán ha resultado insuficiente y las secuelas de esa
grave falla aparecieron el 15 de diciembre pasado, cuando grupos de los
otrora jefes de “autodefensas” –Hipólito Mora y Simón “El Americano”–,
protagonizaron una balacera que terminó en la muerte de 11 personas,
pertenecientes a los dos bandos.
Y si tienen dudas del fracaso, basta analizar el hecho de que hoy están
presos –acusados de asesinato–, los dos principales líderes de
autodefensas; los mismos a los que el Gobierno federal encumbró en la
lucha contra el crimen en Michoacán; los mismos a los que hoy encierra
como presuntos criminales. Todo ello ante una realidad que ofende a
cualquiera que haya creído en la estrategia para resolver la crisis
michoacana. ¿Y cuál es esa realidad?
Que sigue en libertad Servando Gómez, el ideólogo del caos de violencia e
inseguridad que llevó a la ruina a Michoacán y el mismo que tiene en su
poder un potente arsenal de videos comprometedores.
El fracaso en Michoacán se resume en la contradicción de que están en la
cárcel los autodefensas que se alzaron contra los Templarios, mientras
que “La Tuta” goza no sólo de cabal salud sino de plena libertad.
Es decir, fracasó el incendio de los “autodefensas” y fracasó el bombero Castillo.
Al tiempo...
Leído en http://www.zocalo.com.mx/seccion/opinion-articulo/muchoacan-fracasan-el-incendio-y-el-bombero-1420447879
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