viernes, 22 de enero de 2016

Rafael Loret de Mola - Mentiras y parodias

¿Usted qué haría si, desesperado, observa cómo rutinariamente las mafias, sean capos o mílites en busca del botín, saquean a su comunidad y afrentan contra sus familias? Peor todavía: Matan a cualquiera de los suyos por el grave error de caminar por las calles o asomarse al balcón.

La vida no puede admitirse como un eterno encierro, como el de los animales del zoológico, mientras el mal pasa por sus puertas y deja su ponzoña.

Es en estos casos cuando la flexibilidad de los jueces debe convertirse en justicia social con clara tendencia a la vindicación de quienes sólo intentan defenderse dentro de un ámbito atroz dominado por la violencia, la crueldad y las complicidades superlativas.









Desde el 27 de junio de 2014, engañado, fue aprehendido José Manuel Mireles Valverde, el dirigente de los “autodefensas” de Michoacán quien no pudo soportar más, buscó un rifle e instó a decenas, cientos de sus amigos y vecinos a hacer lo mismo para defenderse, de manera directa y eficaz, no solo por los llamados “caballeros templarios”, uno de los cárteles más devastadores de la región y ahora fraccionado en distintas células con mayor penetración, sino igualmente, por desgracia, de los mandos militares que exhortaban a la tropa a relajarse tomando como botines a los civiles, saqueando casas, violando mujeres y convirtiendo la cotidianeidad en una lucha permanente por la vida.

Hasta la fecha ninguno de estos abusos ha sido motivo de consignación ante una justicia tuerta aliada con el ejército y la marina infiltrada.

Mireles fue, poco a poco, reducido.

Primero, se le obligó abordar un avión “oficial” que se estrelló en ruta hacia Zicuirán.

Nadie supo del lugar exacto en donde el personaje se mantuvo “en recuperación” hasta que en un video, filmado y distribuido por las fuerzas armadas, solicitó a los suyos, las autodefensas de la Fuerza Rural de Michoacán, deponer las armas.

Estaba desencajado, fuera de sí, tambaleante, luego de explicarse que había sufrido severas lesiones en la cabeza.

Más tarde, liberado, volvió sobre sus pasos y alegó que no podría dejar sus rifles y pistolas sobre el piso cuando el Gobierno seguía protegiendo a los principales líderes de los “templarios” encabezados por Servando Gómez Martínez “La Tuta”, capturado en Morelia el 27 de febrero de 2015 –este periodo, el del segundo mes del calendario, es el marcado para los operativos militares exitosos, acaso para reanimar la alicaída actitud de los mexicanos luego de los principios de años tambaleantes-, y otros más.

Tal le valió las acusaciones sobre el uso indebido de las armas y una cadena de señalamientos por haberse atrevido a encarar, superadas en apariencia sus lesiones, a los cuadros dominantes en materia de seguridad pública encabezados por quien se cree presidenciable en la carrera hacia 2018, el hidalguense Miguel Ángel Osorio Chong.

El pretexto le vino como anillo al dedo a este funcionario quien, al parecer, tenía más interés en socavar a quienes defendían lo suyo, con razones irrefutables, que a los criminales, cárteles y fuerzas públicas, quienes tuvieron espacios largos para negociar con la cúpula del poder y acordar, por ejemplo, no molestar a los candidatos a la gubernatura a cambio de tolerancia.

En estas condiciones fue “electo” el perredista Silvano Aureoles Conejo, quien tras pocos meses de gestión ha demostrado que prefiere marginarse del agudo tema de la violencia acaso dando continuidad a cuanto hicieron sus predecesores, Leonel Godoy, del PRD, y Fausto Vallejos, del PRI y a quien Cuauhtémoc Cárdenas, como me dijo, veía “con buenos ojos” aunque fuera del partido ahora repudiado por el hijo del Tata.

Nada es en Michoacán lo que parece dada la confabulación profunda de intereses y la proliferación de bandas que, poco a poco, se convierten en cárteles a pesar de los supuestos “descabezamientos” de los “principales” cuando, en muchos casos, los más conocidos capos caen cuando ya es necesario retirarlos de sus respectivos frentes porque dejan de ser útiles dado el exceso de propaganda y el imperativo de manipular a la opinión pública. “La Tuta” está en prisión... y Mireles también.

¿Quién lo merece y cuál no?

No debe soslayarse el hecho de que Mireles, en 1988, fue aprehendido por tráfico de drogas, concretamente de mariguana, aunque el señalado arguyó que sólo ejercía la profesión de médico con una licencia estatal.

No explicó si, para ello, usaba la cannabis por sus cualidades curativas.

El hecho es que no estuvo retenido por un tiempo prolongado aunque el antecedente quedó y ahora sirve para indicar su condición de “reincidente”.

Para algunos, Mireles es la representación material del verdadero peligro para el Gobierno:

El temido supuesto de un levantamiento general de la población, circunstancia esta que los propios analistas al servicio del poder observan lejana porque “los tiempos han cambiado” y los millones de mexicanos, distribuidos por la geografía nacional, no son suficientemente impactados por “los hechos aislados”; para otros –los menos, debemos aceptar-, es una especie de mártir que afronta las penalidades de la cárcel, injustamente, y habrá de redimirse en cuanto lo dejen salir sin necesidad de construir túneles luego de subastarlos al intocable y amoral Grupo Higa, de Juan Armando Hinojosa García, señor de las “casas blancas” e impune favorecedor de personajes como luis videgaray caso y Armandito Murat Hinojosa, pretenso candidato al gobierno de Oaxaca en pleno auge de los nepotismos más abyectos.

Los juniors, otrora “ninis”, son decenas en cauce de llenar los zapatos de sus progenitores.

Claro, cuanto hemos relatado no tendría hilo conductor sin la anuencia de los gobernadores y, sobre todo, del Presidente de la República quienes, claro, niegan complicidades pero no demuestran voluntad política alguna para resolver los tantos entuertos conformados al gusto del establishment, esto es del triunvirato que gobierna tras las espaldas de Peña Nieto:

Videgaray, Nuño y Cienfuegos, el primero de ellos premiado internacionalmente por “el buen manejo” de nuestra economía... en condiciones de desastre.

Desde luego, no faltan los mercenarios, aquí y del otro lado –de la frontera, claro-, dispuestos a consentir a nuestros políticos venales para reforzarlos en horas de severos cuestionamientos.

Y ya pronto volará por los mismos aires y hasta Nueva York, el robusto Agustín Carstens Carstens, quien acaso espera la entrega del pomposo avión presidencial –encargado y pagado por Calderón quien, aunque no lo usara, se llevó su comisión respectiva –unos trescientos millones de pesos, el diez por ciento del costo total del aparato-, y no es objeto de señalamiento alguno.

¡Y no vayan a creer que exonero al señor Peña, por favor, quien admite que si vende el espectacular gigante aéreo perdería el erario el cincuenta y seis por ciento de lo pagado por el mismo! Falacias sobre engaños monumentales.

En fin, que no puedo disimular mi disgusto por la manera como priorizan las cosas y las circunstancias los entenados del gobierno y sus corifeos.

Cada día que pasa Mireles en la prisión es una nueva afrenta pata quienes luchan por la libertad y la justicia en este país aunque, acaso, sus métodos molesten a muchos mexicanos.

En lo particular entiendo la desesperación y el rencor como muestras evidentes de la toma de conciencia para romper el silencio postrado de tantos compatriotas devastados por la corrupción oficial, rehenes de la violencia que no cesa, y afrentados con las reiteradas burlas electorales como la reciente en Colima ¡y las que vienen este mismo año!

México, la mayor parte de su sociedad para decirlo con precisión sin caer en el garlito de que asumamos coincidencias con “todos” como lo hacen quienes se creen el ombligo de la patria, acumula un dolor que se va haciendo insoportable.

Y existen coyunturas de las cuales no es posible ser ajenos.

Por eso es necesario aplicar el #cerocobardía, con mayor vigor cada día.

De no hacerlo no podremos verles las caras a quienes vienen detrás y quieren pisar fuerte sobre terreno sólido.

¡Liberen a Mireles! ¡Muera el mal gobierno!

E-Mail: loretdemola.rafael@yahoo.com



Leído en http://www.zocalo.com.mx/seccion/opinion-articulo/mentiras-y-parodias-1453448290



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