Mostrando entradas con la etiqueta Eduardo Galeano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Eduardo Galeano. Mostrar todas las entradas

sábado, 24 de octubre de 2015

Eduardo Galeano - Mujer que dice chau

Eduardo Galeano  ( 1940 - 2015 )

Mujer que dice chau

Me llevo un paquete vacío y arrugado de cigarrillos Republicana y una revista vieja que dejaste aquí. Me llevo los dos boletos últimos del ferrocarril. Me llevo una servilleta de papel con una cara mía que habías dibujado, de mi boca sale un globito con palabras, las palabras dicen cosas cómicas. También me llevo una hoja de acacia recogida en la calle, la otra noche, cuando caminábamos separados por la gente. Y otra hoja, petrificada, blanca, que tiene un agujerito como una ventana, y la ventana estaba velada por el agua y yo soplé y te vi y ése fue el día en que empezó la suerte.

Me llevo el gusto del vino en la boca. (Por todas las cosas buenas, decíamos, todas las cosas cada vez mejores, que nos van a pasar.) No me llevo ni una sola gota de veneno. Me llevo los besos cuando te ibas (no estaba nunca dormida, nunca). Y un asombro por todo esto que ninguna carta, ninguna explicación, pueden decir a nadie lo que ha sido.


Cambie, TAN TAN


Leído en   http://revista-utopia.blogspot.mx/2012/09/mujer-que-dice-chau-eduardo-galeano.html


jueves, 1 de octubre de 2015

Eduardo Galeano - La mujer ejemplar

Eduardo Galeano  ( 1940 - 2015 )

La mujer ejemplar

Vivió obedeciendo al mandato bíblico y a la tradición histórica.

Ella barría, lustraba, enjabonaba, enjuagaba, planchaba, cosía y cocinaba.

A las ocho en punto de la mañana servía el desayuno, con una cucharada de miel para el eterno ardor de garganta de su marido. A las doce en punto servía el almuerzo, consomé, puré de papas, pollo hervido, duraznos en almíbar; y a las ocho en punto la cena, con el mismo menú.

Jamás se atrasó, jamás se adelantó. Comía en silencio, porque no era mujer opinativa ni preguntativa, mientras el marido contaba hazañas presentes y pasadas.

Después de la cena, se demoraba lavando lentamente los platos, y entraba en la cama rogando a Dios que él estuviera dormido. Para entonces ya se habían difundido bastante la máquina lavarropas, la aspiradora eléctrica y el orgasmo femenino, que habían llegado poco después de la penicilina; pero ella no se enteraba de las novedades.

Sólo escuchaba los radioteatros, y rara vez salía del refugio de paz donde vivía a salvo de la violencia del mundo. Una tarde, salió. Fue a visitar a una hermana enferma. Cuando regresó, al anochecer, encontró al marido muerto.

Algunos años después, la abnegada confesó que esta historia no había terminado exactamente así.

Contó el otro final a un vecino llamado Gerardo Mendive, que se lo contó a un vecino que se lo contó a otro vecino que se lo contó a otro: al volver de la casa de la hermana, ella encontró al marido caído en el suelo, jadeando, bizqueando, la cara de color tomate, y pasó de largo, se metió en la cocina, preparó un inolvidable banquete de calamares en su tinta y merluza a la vasca, con un postre de alta torre de frutas y de helados, todo regado con un vino añejo que tenía escondido, y a las ocho en punto de la noche, como era su deber, sirvió la cena, se hartó de comer y de beber, confirmó que él estaba definitivamente quieto en el suelo, se persignó, se vistió de negro y llamó por teléfono al médico.


Como no era opinativa ni preguntativa dejo a su marido disfrutar su última hazaña.


Leído en http://diarios.izcallibur.com/siguelboim/2005/10/la_mujer_ejempl.html



domingo, 24 de mayo de 2015

Eduardo Galeano - La ventolera


La ventolera

Silba el viento dentro de mí.

Estoy desnudo. Dueño de nada, dueño de nadie, ni siquiera dueños de mis certezas, soy mi cara en el viento, a contraviento, y soy el viento que me golpea la cara.













Leído en  http://micropolis.pe/?p=5385



sábado, 2 de mayo de 2015

Eduardo Galeano - Teología 3


Teología 3

Fe de erratas: donde el antiguo testamento dice lo que dice, debe decir lo que quizá me ha confesado su principal protagonista:

Lástima que Adán fuera tan bruto. Lástima que Eva fuera tan sorda. Y lástima que yo no supe entender.

Adán y Eva eran los primeros seres humanos que de mi mano nacían, y reconozco que tenían ciertos defectos de estructura, armado y terminación. Ellos no estaban preparados para escuchar ni para pensar. Y yo… bueno, quizá yo no estaba preparado para hablar. Antes de Adán y Eva, nunca había hablado con nadie. Yo había pronunciado bellas frases, como “Hágase la luz”, pero siempre en soledad. Así que aquella tarde, cuando me encontré con Adán y Eva a la hora de la brisa, no fui muy elocuente. Me faltaba práctica.







sábado, 25 de abril de 2015

Eduardo Galeano - El arte de mandar

Eduardo Galeano (1940 - 2015)

El arte de mandar

Un emperador de China, no se sabe su nombre ni su dinastía ni su tiempo, llamó una noche a su consejero principal y le confió la angustia que le impedía dormir. Le dijo: «Nadie me teme». Como nadie le temía nadie lo respetaba. Y como nadie lo respetaba nadie le obedecía.

El consejero principal meditó un ratito y opinó: «Falta castigo».

Y el emperador sorprendido dijo que castigo no faltaba, porque él mandaba a la horca a todo el que no se inclinara a su paso. Y el consejero principal le advirtió: «Pero esos, esos son los culpables. Si solo se castiga a los culpables, solo los culpables sienten miedo».

El emperador chino pensó y pensó... y llegó a la conclusión de que el consejero principal tenía razón.

Y le mandó cortar la cabeza. La ejecución ocurrió en una gran plaza pública, la plaza celestial, la plaza principal del imperio. Y el consejero fue el primero de una larga lista.





Leído en http://lateclaconcafe.blogia.com/2012/011303-eduardo-galeano-cuentos-cortos.php

sábado, 18 de abril de 2015

Eduardo Galeano - El crimen perfecto

Eduardo Galeano

El crimen perfecto

En Londres, es así: los radiadores devuelven calor a cambio de las monedas que reciben. Y en pleno invierno estaban unos exiliados latinoamericanos tiritando de frío, sin una sola moneda para poner a funcionar la calefacción de su apartamento.

Tenían los ojos clavados en el radiador, sin parpadear. Parecían devotos ante el tótem, en actitud de adoración; pero eran unos pobres náufragos meditando la manera de acabar con el Imperio Británico. Si ponían monedas de lata o cartón, el radiador funcionaría, pero el recaudador encontraría, luego, las pruebas de la infamia.

¿Qué hacer?, se preguntaban los exiliados. El frío los hacía temblar como malaria. Y en eso, uno de ellos lanzó un grito salvaje, que sacudió los cimientos de la civilización occidental. Y así nació la moneda de hielo, inventada por un pobre hombre helado.

De inmediato, pusieron manos a la obra. Hicieron moldes de cera, que reproducían las monedas británicas a la perfección; después llenaron de agua los moldes y los metieron en el congelador.

Las monedas de hielo no dejaban huellas, porque las evaporaba el calor.

Y así, aquel apartamento de Londres se convirtió en una playa del mar Caribe.









martes, 14 de abril de 2015

Eduardo Galeano - Vivir sin miedo

Eduardo Galeano  1940 - 2015


Bautizado como Eduardo Germán María Hughes Galeano, fue colocado en el mundo, en la cuna de un hogar acomodado, aun así, inició su formación en la vida como obrero de fábrica, para luego recorrer el trazo de dibujante, la sensibilidad del pintor, la fatiga del mensajero, el compás del mecanógrafo y la precisión del cajero de banco, entre otros oficios. A los 14 años, Eduardo Galeano vendió su primera caricatura política al semanario El Sol, del Partido Socialista, relación laboral que lo impulsó a inclinarse por el periodismo.

Escritor y periodista, con casi medio centenar de títulos con su firma, Galeano hizo resonar su nombre en las librerías con Las venas abiertas de América Latina, texto de economía publicado en 1971, convertido en un clásico de la literatura política latinoamericana. Su trilogía Memoria del fuego (Los nacimientos, Las caras y las máscaras y El siglo del viento), mezcla de realidad histórica y leyendas, es considerado un ejemplo escrito de la tradición oral de los pueblos latinoamericanos imprescindible para todo aquel que quiera ser piloteado por la pluma del uruguayo.

Para resumir lo que significa Eduardo Galeano para Latinoamérica, no hay mejor texto que el dictado por el jurado que le otorgó el premio sueco Stig Dagerman en 2010: “…por estar siempre y de forma inquebrantable del lado de los condenados; por escuchar y transmitir su testimonio mediante la poesía, el periodismo, la prosa y el activismo.”






domingo, 7 de septiembre de 2014

Eduardo Galeano - Los nadie

Eduardo Galeano
1940
Los nadie

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pié derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.

Los nadies: los hijos de los nadies, los dueños de nada.

Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:

Que no son, aunque sean.

Que no hablan idiomas, sino dialectos.

Que no profesan religiones, sino supersticiones.

Que no hacen arte, sino artesanía.

Que no practican cultura, sino folklore.

Que no son seres humanos, sino recursos humanos.

Que no tienen cara, sino brazos.

Que no tienen nombre, sino número.

Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.

Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.



Los invisibles nadie.



Leído en http://elcajondesastre.blogcindario.com/2006/02/00385-los-nadies-eduardo-galeano-micro-cuento.HTML

domingo, 15 de junio de 2014

Eduardo Galeano - Los pájaros prohibidos

Los pájaros prohibidos
Los presos políticos uruguayos no podían hablar sin permiso, silbar, sonreír, cantar, caminar rápido, ni saludar a otro preso. Tampoco podían dibujar ni recibir dibujos de mujeres embarazadas, parejas, mariposas, estrellas ni pájaros.

Didaskó Pérez, maestro de escuela, torturado y preso, recibió un domingo la visita de su hija Milay, de cinco años.

La hija le traía un dibujo de pájaros. Los censores se lo rompieron a la entrada de la cárcel. Al domingo siguiente, Milay le trajo un dibujo de árboles. Los árboles no estaban prohibidos.
Didaskó le elogia la obra y le pregunta por los circulitos de colores que aparecen en las copas de los árboles. Muchos pequeños círculos entre las ramas:

-¿Son naranjas? ¿Qué frutas son?

La niña le hace callar: Ssshhhhh. Y en secreto le explica:

-Bobo. ¿No ves que son ojos? Los ojos de los pájaros que te traje a escondidas.


(1976) del libro "Días y noches de amor y de guerra".