Mostrando entradas con la etiqueta León Tolstoi. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta León Tolstoi. Mostrar todas las entradas

domingo, 26 de julio de 2015

León Tolstoi - Tres muertes

León Tolstoi  (1828 - 1910 )

Tres muertes

Era otoño. Por la gran carretera rodaban a trote largo dos carruajes. En el primero viajaban dos mujeres. Una era el ama: pálida, enferma. La otra, su criada: gorda y de sanos colores. Con la mano rolliza enfundada en un guante agujereado trataba de arreglar los cabellos cortos y lacios que salían debajo de su sombrero desteñido; su pecho erguido, envuelto en una manteleta, respiraba salud; sus vivaces ojos negros contemplaban unas veces, a través de los vidrios, los campos en fuga, y otras miraban a la dama tímidamente o se volvían con inquietud hacia el fondo del coche. El sombrero de la dama se balanceaba, colgado de un costado del coche, frente a la sirvienta, que llevaba un perrito faldero en su regazo. Los pies de ésta descansaban sobre varios estuches esparcidos en el fondo del vehículo, y chocaban a cada sacudida, a compás con el ruido de los muelles y la trepidación de los vidrios.

La dama se mecía débilmente reclinada entre los cojines, con los ojos cerrados y las manos puestas en las rodillas. Fruncía las cejas y de cuando en cuando tosía. Estaba tocada con una cofia de viaje, y en el cuello blanco y delicado llevaba enredado un pañolón azul. Una raya perfectamente recta dividía debajo de la cofia sus cabellos rubios extremadamente lisos y ungidos de pomada: había no sé qué sequedad extraña en la blancura de esa raya.








lunes, 25 de noviembre de 2013

León Tolstoi - Iván el imbécil

León Tolstoi
1828 - 1910

                                         Iván el imbécil

No juzguéis un libro por su tamaño
Goldsmith

I

En una comarca de cierto reino, vivía un rico mujik (1).

Este mujik tenía tres hijos: Seman el Guerrero, Tarass el Panzudo, Iván el Imbécil y una hija, muda, llamada Malania. Seman el Guerrero se fue a pelear por el Zar; Tarass se encaminó a la ciudad, colocándose en un comercio, Iván el Imbécil se quedó con su hermana al frente de la casa. Seman el Guerrero obtuvo un alto grado y un señorío, en recompensa a sus servicios, y se casó con la hija de un barín (2). Su sueldo era crecido y pingues sus rentas, pero no le bastaban: lo que él recogía, era despilfarrado por la mujer. Y Seman se fue a sus tierras para cobrar las rentas. Díjole su administrador:

«Nuestro ganado no ha tenido crías; tampoco tenemos caballos, ni bueyes, ni arado; es preciso comprarlo todo, y luego habrá rentas»

Entonces Seman fue a casa de su padre el mujik.

—Tú —le dijo—, eres rico y no me diste nada; dame el tercio que me corresponde. Lo emplearé en mis tierras.

Entonces el anciano contestó: