Mostrando entradas con la etiqueta Marco Denevi. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Marco Denevi. Mostrar todas las entradas

lunes, 15 de febrero de 2016

Marco Denevi - “Veritas odium parit”

Marco Denevi  ( 1922 - 1998 )

“Veritas odium parit”



Traedme el caballo más veloz -pidió el hombre honrado-. Acabo de decirle la verdad al rey.


martes, 24 de noviembre de 2015

Marco Denevi - El emperador de China

Marco Denevi ( 1922 - 1998 )
 El emperador de China

Cuando el emperador Wu Ti murió en su vasto lecho, en lo más profundo del palacio imperial, nadie se dio cuenta. Todos estaban demasiado ocupados en obedecer sus órdenes. El único que lo supo fue Wang Mang, el primer ministro, hombre ambicioso que aspiraba al trono. No dijo nada y ocultó el cadáver. Transcurrió un año de increíble prosperidad para el imperio. Hasta que, por fin, Wang Mang mostró al pueblo el esqueleto pelado, del difunto emperador. ¿Veis? -dijo - Durante un año un muerto se sentó en el trono. Y quien realmente gobernó fui yo. Merezco ser el emperador.

El pueblo, complacido, lo sentó en el trono y luego lo mató, para que fuese tan perfecto como su predecesor y la prosperidad del imperio continuase.


Que bruto, les mostró el autogobierno.


Leído en http://rescatadosdelfuego.blogspot.mx/2013/06/el-emperador-de-la-china-por-marco.html



sábado, 16 de mayo de 2015

Marco Denevi - Los animales en el arca

Marco Denevi

Los animales en el arca

Sí, Noé cumplió la orden divina y embarcó en el arca un macho y una hembra de cada especie animal. Pero durante los cuarenta días y cuarenta noches del diluvio, ¿qué sucedió?

Las bestias, ¿resistieron las tentaciones de la convivencia y del encierro forzoso? Los animales salvajes, las fieras de los bosques y de los desiertos, ¿se sometieron a las reglas de la urbanidad? La compañía, dentro del mismo barco, de las eternas víctimas y de los eternos victimarios, ¿no desataría ningún crimen? Estoy viendo al león, al oso y a la víbora mandar al otro mundo, de un zarpazo o de una mordedura, a un pobre animalito indefenso.

¿Y quiénes serían los más indefensos, sino los más hermosos? Porque los hermosos no tienen otra protección que su belleza. ¿De qué les serviría la belleza en un navío colmado de pasajeros de todas las clases, todos asustados y malhumorados, muchos de ellos asesinos profesionales, individuos de mal carácter y sujetos de avería? Sólo se salvarían los de piel más dura, los de carne menos apetecible, los erizados de púas, de cuernos, de garras y de picos, los que alojan el veneno, los que se ocultan en la sombra, los más feos y los más fuertes.

 Cuando al cabo del diluvio Noé descendió a tierra, repobló el mundo con los sobrevivientes. Pero las criaturas más hermosas, las más delicadas y gratuitas, los puros lujos con que Dios, en la embriaguez de la Creación, había adornado el planeta, aquellas criaturas al lado de las cuales el pavorreal y la gacela son horribles mamarrachos y la liebre una fiera sanguinaria, ay, aquellas criaturas no descendieron del arca de Noé.



La orden divina de un bruto carente de sensibilidad


Leído en http://cuentometro.com/229.htm

domingo, 19 de abril de 2015

Marco Denevi - La historia viene de lejos


La historia viene de lejos

El primero que lo dijo no fue Diógenes el cínico sino el cíclope Polifemo.

Interrogado por Ulises sobre las razones de su misoginia, Polifemo pronunció el famoso discurso:

“Tener relaciones sexuales con una prostituta cuesta dinero y puede costarte la salud. Tenerlas con una virgen te hace correr el riesgo de que los padres te obliguen a casarte. Amar a tu propia mujer es aburrido. A la ajena, peligroso. A un hombre, repugnante. Yo me libro de todos esos inconvenientes gracias a mi mano derecha”. Y añadió. “Te aclaro, por las dudas, que mi mano derecha no practica el adulterio”.

Ulises bromeó: “¿Y tu mano izquierda?”. Polifemo bajó la voz: “No lo repitas, pero soy bígamo”. Las carcajadas del risueño Ulises interrumpieron la siesta de los dioses.






Leído en http://www.textosypretextos.com.ar/La-historia-viene-de-lejos


viernes, 12 de septiembre de 2014

Marco Denevi - El diablo

El diablo


Giovanni Papini (El Diávolo, Florencia, 1958) ha pasado revista a todas las teorías y a todas las hipótesis sobre el Diablo. Me llama la atención que omita (o ignore) el librito de Ecumenio de Tracia (317?-circa 390) titulado De natura Diaboli.







Se trata, no obstante, de un estudio de demonología. cuya concisión no obsta a su originalidad y a su riqueza de conceptos. Ecumenio atribuye sus ideas a un tal Sidonio de Egipto, de la secta de los esenios. Pero como en toda la literatura de los siglos I-V nadie, sino él, cita a ese Sidonio, ni este nombre aparece en ninguno de los autores rabínicos y cristianos que se ocuparon de los esenios, es casi seguro que el verdadero padre de la teoría sea el propio Ecumenio, quien echó a mano a un recurso muy en boga en su época, cuando la amenaza del anatema por herejías ya empezaba a amordazar la libertad del pensamiento cristiano.

Resumiré en pocas palabras el tratado de Ecumenio:


viernes, 15 de agosto de 2014

Marco Denevi - La bella durmiente del bosque y el príncipe.

Marco Denevi
1922 - 1998

La bella durmiente del bosque y el príncipe

La Bella Durmiente cierra los ojos pero no duerme.

Está esperando al príncipe.

Y cuando lo oye acercarse, simula un sueño todavía más profundo.

Nadie se lo ha dicho, pero ella lo sabe.

Sabe que ningún príncipe pasa junto a una mujer que tenga los ojos bien abiertos.


FIN



Fingir ingenuidad, para atrapar un príncipe que invariablemente se convertirá en sapo. Ja.



Leído en http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/esp/denevi/md.htm

martes, 5 de agosto de 2014

Marco Denevi - El gran Tamerlán de Persia

Marco Denevi
1922 - 1998
El gran Tamerlán de Persia

Por las noches se disfrazaba de mercader y recorría los barrios bajos de la ciudad para oír la voz del pueblo.

El mismo sacaba a relucir el tema. -¿Y el Gran Tamerlán? -preguntaba-. ¿Qué opináis del Gran Tamerlán?

Invariablemente se levantaba a su alrededor un coro de insultos, de maldiciones, de rabiosas quejas. El mercader sentía que la cólera del pueblo se le contagiaba, hervía de indignación, añadía sus propios denuestos.

A la mañana siguiente, en su palacio, mientras trataba de resolver los arduos problemas de las guerras, las coaliciones, las intrigas de sus enemigos y el déficit del presupuesto, el Gran Tamerlán se enfurecía contra el pueblo.

“¿Sabe toda esa chusma -pensaba- lo que es manejar las riendas de un imperio? ¿Cree que no tengo otra cosa que hacer sino ocuparme de sus minúsculos intereses, de sus chismes de comadres?”

Pero a la noche siguiente el mercader volvía a oír las pequeñas historias de atropellos, sobornos, prevaricatos, abusos de la soldadesca e injusticias de los funcionarios, y de nuevo hervía de indignación.

Al cabo de un tiempo el mercader organizó une conspiración contra el Gran Tamerián: su astucia, su valor, su conocimiento de los secretos de gobierno, su dominio del arte de la guerra lo convirtieron, no sólo en el jefe de la conjura, sino también en el líder de su pueblo.

Pero el Gran Tamerlán, desde su palacio, le desbarataba todos los planes. Este juego se prolongó durante varios meses. Hasta que el pueblo sospechó que el mercader era en realidad un espía del Gran Tamerlán y lo mató, a la misma hora en que los dignatarios de la corte, maliciando que el Gran Tamerlán los traicionaba, lo asesinaron en su lecho.





Leído en http://microcuentosycuentos.blogspot.mx/2012/09/el-gran-tamerlan-de-persia.HTML


miércoles, 18 de junio de 2014

Marco Denevi - "Soñar no es malo, todos soñamos"

Marco Denevi
1922 - 1998

"Soñar no es malo, todos soñamos"

Rosaura a las diez III, Conversación con el asesino, fragmento. 

El que durante la vigilia se dedica a la acción, de noche no sueña.

Si un día usted hace algún trabajo físico intenso, a la noche duerme como un tronco. De ahí, saque la ley general. Se sueña de noche cuando de día no se realizan los actos que deberían realizarse. El sueño es la contrapartida de la acción. El sueño nocturno es como la polución nocturna. El sueño es actividad transformada, convertida en humo, liberada, desahogada. No, usted soñará poco. Pero yo sí, yo sí sueño. Mi cerebro es una hornalla de sueños. Y todo, ¿sabe por qué? Porque de día vivo inhibido, vivo trabado. Porque no tengo carácter, como dice la señora Milagros.








viernes, 30 de mayo de 2014

Marco Denevi - ¿El primer cuento de Kafka?

Marco Denevi
1922 - 1998

¿El primer cuento de Kafka?







Entre 1895 y 1901 medió la existencia de la revista literaria Der Wanderer (El viajero), que en idioma alemán se editó en Praga bajo la dirección de Otto Gaus y Andrea Brezina. El número correspondiente a diciembre de 1896 incluye (pág. 7) un cuento titulado El juez, cuyo autor oculta o deja entrever su nombre detrás de la inicial K. Por la atmósfera del cuento y por esa letra (que será más tarde el nombre de los protagonistas de El proceso y de El castillo) se me ha ocurrido la idea de que se trata del primer cuento de un Kafka de quince años. El Juez

El juez
Cuando fui citado a comparecer -como decía la cédula de notificación- en calidad de testigo, entré por vez primera en el Palacio de Justicia. ¡Cuántas puertas, cuántos corredores! Pregunté dónde estaba el juzgado que me había enviado la citación. Me dijeron: a los fondos, siempre a los fondos. Los pasillos eran fríos y oscuros.

Hombres con portafolios bajo el brazo corrían de un lugar para otro y hablaban un lenguaje cifrado en el que a cada rato aparecían palabras como in situ, a quo, ut retro. Todas las puertas eran iguales y, junto a cada puerta, había chapas de bronce cuyas inscripciones, gastadas por el tiempo, ya no podían leerse. Intenté detener a los hombres de los portafolios y pedirles que me orientaran, pero ellos me miraban coléricos, me contestaban: in situ, a quo, ut retro.







martes, 27 de mayo de 2014

Marco denevi - Cuento policial

Marco Denevi
1922 - 1998
Cuento policial

Rumbo a la tienda donde trabajaba como vendedor, un joven pasaba todos los días por delante de una casa en cuyo balcón una mujer bellísima leía un libro. La mujer jamás le dedicó una mirada. Cierta vez el joven oyó en la tienda a dos clientes que hablaban de aquella mujer. Decían que vivía sola, que era muy rica y que guardaba grandes sumas de dinero en su casa, aparte de las joyas y de la platería.

Una noche el joven, armado de ganzúa y de una linterna sorda, se introdujo sigilosamente en la casa de la mujer. La mujer despertó, empezó a gritar y el joven se vio en la penosa necesidad de matarla.

Huyó sin haber podido robar ni un alfiler, pero con el consuelo de que la policía no descubriría al autor del crimen. A la mañana siguiente, al entrar en la tienda, la policía lo detuvo. Azorado por la increíble sagacidad policial, confesó todo. Después se enteraría de que la mujer llevaba un diario íntimo en el que había escrito que el joven vendedor de la tienda de la esquina, buen mozo y de ojos verdes, era su amante y que esa noche la visitaría.

FIN