martes, 5 de junio de 2012

Andrés lajous - Andrés Manuel López Obrador: Y la máquina seguía...


FORO PARALELO COMPARTE LA SERIE ¿QUIÉNES SON? BIOGRAFÍAS DE LOS CANDIDATOS PRESIDENCIALES  HOY PUBLICAMOS LA DE ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR. 

MAÑANA LA DE JOSEFINA VÁZQUEZ MOTA Y PASADO MAÑANA LA DE ENRIQUE PEÑA NIETO.

Andrés Manuel López Obrador: Y la máquina seguía...

El candidato critica, propone, se compromete. Se le oye firme, asertivo. Enfatiza tres temas: la honestidad, el presupuesto, la movilización electoral. Funge como correa de transmisión entre el público y sus compañeros de templete: dirigentes y candidatos de la coalición Movimiento Progresista, su propia elite política. Le pide al público “no echar en saco roto el llamado a la unidad de las izquierdas”. Les pregunta: “¿Nos vamos a unir?”. Al ver las manos alzadas, él mismo se ríe, y dice: “La verdad es que está mal planteada mi pregunta, no le debo pedir a ustedes la unidad, es acá, estos son los del problema”; entre risas se voltea y repite la pregunta a los dirigentes del PRD, PT y Movimiento Ciudadano (antes Convergencia).
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El mitin es en Ciudad Nezahualcóyotl, en el Estado de México. Se lleva a cabo en un cruce de calles, sobre la obra detenida de la segunda línea del Mexibús —que el gobierno del Estado de México se comprometió a construir y a la que no se le ve final—. Las épocas no son de jauja para las izquierdas, y aunque está lleno de banderas amarillas, rojas y naranjas, se alcanza a ver a un par de cuadras la plaza municipal ocupada por un evento institucional. En Twitter el rumor es que el municipio ocupó la plaza para no prestarla al adversario del ex gobernador Peña Nieto. Una narrativa que tiene perfecto sentido para miles los seguidores de López Obrador, y provoca rechazo entre sus detractores. Los obstáculos los ponen sus adversarios, suele argumentar.


De Pellicer al Frente Democrático Nacional
Primeras experiencias decisivas para López Obrador, fueron su relación con el poeta Carlos Pellicer, su trabajo con los indígenas chontales y su colaboración con el académico y gobernador de Tabasco, Enrique González Pedrero.

Pellicer le dio entrada a la vida política por primera vez en 1976, cuando al poeta le ofrecieron la candidatura del PRI al Senado. Era uno de tantos intentos vacuos de legitimar una campaña presidencial que sólo tenía un candidato. Pellicer aceptó, diciendo que sería “el senador de los chontales”. Invitó a su campaña al joven López Obrador, quien era parte de un grupo de estudiantes tabasqueños que asistían a tertulias en su casa en el DF.

Pellicer era un personaje respetado no sólo por su obra poética, también por ser un hombre de letras comprometido, a la vez católico y anticlerical, religioso y socialista. Su fe y su ideología eran una mezcla extraña. En 1937 escribió sobre la guerra civil española: “No sería raro que las ideas comunistas se transformen bajo la influencia del cristianismo.
Los comunistas empiezan a darse cuenta de la poca solidez espiritual del comunismo y por eso buscan acercarse a la Iglesia”.1 En 1973 escribió un poema sobre la revolución como transformación moral y exaltación de valores cristianos: ¿La Revolución?/ No se detiene nunca, siempre tiene qué hacer./ Es la lucha de todos los días contra nosotros mismos./ Contra el egoísmo, contra las ambiciones desmedidas,/ contra la indiferencia, contra la hipocresía./ La verdadera alegría es dar,/ pelear por los que tienen hambre...2

Este Pellicer que daba un sentido político a los valores cristianos es el que marcó a López Obrador, al punto de hacerlo definirse con el tiempo como “de izquierda y pelliceriano”.3 

Lo que parece el giro más reciente en su discurso, en el que usa alusiones a la moral para definir la “república amorosa”, no es del todo novedoso. Tampoco su cristianismo. Uno de los capítulos de Tabasco, víctima del fraude electoral (1990), empieza diciendo: “Cristo fue un luchador social, un hombre que defendió a los pobres de los poderosos de su tiempo... Concibo al cristianismo como una doctrina de liberación”.

Sus referencias cristianas han generado la creencia de que López Obrador es miembro de una iglesia protestante, pero no hay evidencia de ello. Según Héctor Zagal y Alejandro Trelles este rumor se dio por hecho en la revista Quién, la cual afirmó que López Obrador asistía a un templo evangélico.4 Hay en cambio mucha evidencia de que es católico. Hay evidencia, también, de que bajo la influencia de Pellicer la palabra cristianismo adquirió el sentido político que López Obrador le da en su discurso.5 Pese a las referencias de valores cristianos, AMLO mantiene cierta distancia con los temas religiosos. Insiste en la separación Iglesia-Estado, y al hacerlo contribuye a la especulación sobre su filiación religiosa. Según una de sus hermanas, “él no dice cuál es su religión, tal vez para que no le cause problemas con otras religiones”.6 En la mayor parte del país esa indefinición no tiene mucho sentido. En Tabasco, sin embargo, adquiere un carácter estratégico por su larga historia de diversidad religiosa: la adscripción a alguna religión puede tener consecuencias electorales. Incluso en el libro sobre la elección en Tabasco de 1988, López Obrador sostiene que la jerarquía católica se mostró tolerante al defender la libertad del voto, mientras que la jerarquía de las iglesias protestantes se sumó a la campaña en su contra. De aquella experiencia habrá tomado como lección mantenerse alejado de “las creencias de las personas”. Así, el laicismo es parte de una estrategia electoral con la que justifica someter a consulta la despenalización del aborto y los matrimonios entre personas del mismo sexo.

Pellicer murió poco tiempo después de su elección como senador, y Andrés Manuel empezó a trabajar como delegado del Instituto Nacional Indigenista (INI) en la zona Chontal, gracias a las gestiones del poeta. Su trabajo, durante cinco años, consistió en organizar a las comunidades indígenas para construir vivienda e incrementar la producción agrícola. Vivía entre los chontales, en una casa igual a la de los beneficiarios del programa del INI, con su primera esposa, Rocío Beltrán (†), y su primer hijo, José Ramón. Muchos amigos y colaboradores atribuyen su énfasis en la austeridad, y lo que según él son las consecuencias de un buen ejercicio del presupuesto público a esos años. El presupuesto estatal en Tabasco crecía de manera importante gracias al incremento en la producción petrolera y a los acuerdos políticos en los que el estado resultaba beneficiado como productor petrolero.

El académico Mauricio Merino llegó a Tabasco a principios de los ochenta como parte del equipo del entonces candidato del PRI, Enrique González Pedrero. Merino recuerda que el trabajo de López Obrador lo había convertido en una suerte de mentor para varias comunidades indígenas. El éxito organizacional de López Obrador sucedía en el contexto de programas sociales parcialmente focalizados como Coplamar,7 una política pública que se hacía con dinero en efectivo. Esos programas no estaban pensados como “una redistribución metódica, sino una redistribución selectiva”, dice Merino; una redistribución que daba flexibilidad a quien la operaba para reconocer las redes locales de organización y usar ciertos criterios políticos. Los éxitos del programa en la zona fueron la construcción de los “camellones chontales” (parecidos a chinampas gigantes construidos sobre el pantano) que incrementaron la producción agrícola de subsistencia, así como la creación de Radio Chontal, una pequeña radiodifusora. El mismo Merino recuerda caminar por la zona con Andrés Manuel, y sorprenderse: “cada vez que pasaba alguien, Andrés lo saludaba, lo conocía por su nombre y con detalles familiares”.

Fue gracias a esa labor que después trabajaría con González Pedrero, quien ya siendo gobernador lo nombró presidente del PRI estatal, cargo al que renunció ocho meses después.8López Obrador, recuerda Merino, se sumó al equipo de campaña de González Pedrero, “era la persona que siempre daba el toque social de con qué grupos había que reunirse”. Probablemente por esta razón González Pedrero le asignó como trabajo participar en la campaña para gobernador, en donde pondría en marcha su propio estilo de gobernar con una definición participativa de la democracia a nivel local. Esa experiencia dejó una huella profunda en López Obrador, “era un gobierno que tenía una mística”, dice Merino.

Por instrucciones del gobernador, desde la presidencia estatal del PRI, López Obrador inició una campaña de revitalización de las bases del partido. Los participantes formulaban, en asambleas, las prioridades del municipio y fungían como auditores del trabajo del ayuntamiento: “...se ordenaron con criterio de prioridad las eventuales respuestas a los planteamientos formulados por el pueblo y se hizo el cálculo de los recursos financieros susceptibles de ser canalizados durante el año siguiente... quedó claro que las necesidades esenciales de la población... deberían de ser atendidas como compromisos políticos...”.9 

La idea era que con la publicación de las prioridades y de los recursos asignados sería la población quien presionaría a los ayuntamientos para ejercer el presupuesto de manera efectiva. Sin embargo, la presión que la movilización de los comités de base del PRI, reorganizados en estos términos, ejercieron sobre los gobiernos municipales fue tal que varios alcaldes exigieron la renuncia del presidente estatal del partido, hasta que el gobernador cedió.

La influencia de su corta participación en la campaña y en el gobierno de González Pedrero fue más evidente años después. Como jefe de gobierno del DF, AMLO intentaría reproducir aquella experiencia, sin mucha evidencia de que se haya llevado a cabo, a través de la división de la ciudad en Unidades Territoriales y el plan para hacer asambleas en cada una, en donde se definirían prioridades y se asignaría un presupuesto.10 El argumento que ofrece González Pedrero en su libro Una democracia de carne y hueso (1987), en el que narra su experiencia como gobernador, de por qué distribuir parte del presupuesto estatal vía asambleas locales es: “...cuando las cuentas son claras el pueblo sabe muy bien hasta dónde puede llegarse, sobre todo si participa realmente en la asignación de los recursos que le pertenecen”. Una frase que fácilmente se puede identificar con la manera como López Obrador habla del presupuesto y la administración pública.

Cuando González Perdero le pidió su renuncia al PRI tabasqueño, lo nombró oficial mayor del estado. Andrés Manuel se sintió traicionado por el gobernador quien le había confiado la estrategia de movilización de las bases del partido, pero luego cedió frente a los grupos tradicionales del PRI. Por esa razón, y porque no estaba interesado en un trabajo burocrático que lo separara “del proyecto político”, renunció a unas horas del nombramiento. La relación con González Pedrero ha durado hasta la fecha, con altibajos, siempre marcada por la deferencia pública a quien también fuera su profesor en la UNAM. Unos meses después se instalaría con su familia en el DF, en el Instituto del Consumidor que entonces dirigía Clara Jusidman, donde trabajaría tres años.
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Después de la elección presidencial de 1988, integrantes del Frente Democrático Nacional buscaron a López Obrador para ofrecerle la candidatura al gobierno de Tabasco. La elección sería en noviembre de ese año. En un principio Andrés Manuel rechazó la oferta. Tenía un buen trabajo, su familia crecía, y acababa de escribir dos libros de historia sobre el periodo liberal en Tabasco. Sus amigos lo recuerdan como una persona que devoraba libros, que leía y escribía con entusiasmo y admiración sobre los héroes liberales. La decisión de aceptar la oferta de Cuauhtémoc Cardenas y Porfirio Muñoz Ledo le costó trabajo. Carlos Ruiz Abreu, hoy director del Archivo Histórico del Distrito Federal, recuerda que López Obrador se fue a la playa con su esposa antes de tomar la decisión. “No es una persona que toma decisiones a la ligera”, dice Ruiz Abreu.


De la elección de 1988
a la dirigencia del PRD

Según los resultados oficiales, López Obrador fue derrotado en aquella elección. Entonces organizó su primera movilización en protesta contra lo que él sostenía, había sido un fraude, y llamó a construir el PRD tabasqueño, advirtiendo: “...un partido registrado no basta para llegar al poder. La conquista del poder por el pueblo sólo es posible cuando existe una auténtica organización política...”.11 Durante la campaña electoral y la movilización posterior, por primera vez actuó ya no como integrante del gobierno o del PRI, sino como opositor. En las condiciones de la época esto implicaba, sin duda, enfrentarse a situaciones de riesgo, amenazas, persecución, acoso y hasta violencia en un contexto poco tolerante al reclamo democrático.

Para las elecciones intermedias de 1991, el trabajo de organización política había tenido algunos resultados, lo que le permitió iniciar una fuerte movilización en el estado, y después encabezar una primera marcha al Distrito Federal, a la cual se sumó una parte importante de lo que en ese entonces era el Movimiento Democrático. AMLO escribió después “Sin movilización no existe el mismo respeto a la hora de hablar con el gobierno”.

“El Éxodo por la Democracia” llegó y ocupó el Zócalo de la ciudad de México. El gobierno lidió con el plantón de forma negociada. López Obrador justificó la marcha en retrospectiva, como un acto de contención de la violencia, “...la intención era sacar el conflicto del estado, de no optar por la toma de palacios o de carreteras, que tarde o temprano nos llevaría al enfrentamiento. Había que... apostar por la movilización pacífica”.12 La consecuencia de la movilización fue una negociación con el secretario de Gobernación, Fernando Gutiérrez Barrios, que resultó en la anulación de las elecciones en algunos municipios. Poco después, tras otra movilización, entabló una segunda negociación, con Manuel Camacho, entonces regente del DF, Francisco Rojas, director de Pemex, y Arsenio Farell, secretario del Trabajo. Gracias a ella obtuvo el pago de las indemnizaciones de trabajadores despedidos por Pemex y por daños ambientales causados por la empresa.

Tanto Manuel Camacho como Mauricio Merino recuerdan esa segunda negociación. Camacho lo describe en esa época como “un político muy talentoso, sumamente duro, y honesto... yo había tratado con muchos líderes en el país, sabes de qué pie cojean, y él me sorprendió”. Merino en ese momento fue también parte de la negociación como asesor. La invitación fue a instancias del gobierno y de AMLO, porque dentro del gobierno de González Pedrero había trabajado en el programa de indemnizaciones a los damnificados por la explotación petrolera. La impresión de Merino es que había un reclamo justo por parte de los damnificados, y el gobierno interino de Manuel Gurría no tenía información del programa que, además, había suspendido.

La movilización que realmente convertiría a López Obrador en un actor político nacional fue la que inició después de su candidatura al gobierno de Tabasco en 1994. A lo largo del proceso electoral que culminó en noviembre, AMLO había denunciado la operación del gobierno estatal en su contra y el rebase de los topes de campaña. Al igual que en las elecciones anteriores denunció el fraude electoral, para después iniciar movilizaciones. Se sabe que éstas, y la investigación de la elección que hicieron los entonces consejeros ciudadanos del IFE Santiago Creel y José Agustín Ortiz Pinchetti, influyeron en la voluntad del presidente Zedillo. Éste había roto con el grupo de Carlos Salinas de Gortari, quien apoyaba al contrincante priista de López Obrador, Roberto Madrazo, a través de Carlos Hank González. Zedillo le pidió la renuncia a Madrazo, pero la facción del PRI que lo apoyaba, y Madrazo mismo, resistieron la decisión del presidente. El país estaba cambiando.

La diferencia clave de la elección de 1994 es que lo que parecía una denuncia genérica sobre el financiamiento ilegal de la campaña del PRI sin muchas pruebas, a mediados de 1995 resultó en la presentación de todos los documentos de finanzas de la campaña de Madrazo. Esto vigorizó la retórica contra la corrupción que AMLO había utilizado en su campaña: “...habían quienes se preguntaban de dónde conseguiríamos recursos para cumplir con estos compromisos. Aseguré que ése no era el problema; que el gobierno de Tabasco tenía presupuesto suficiente; que sólo era cuestión de repartirlo bien, de que nadie se lo robara...”.13 Con los documentos obtenidos no sólo se demostraba que Madrazo había rebasado el tope de campaña sino que había recibido el apoyo de fuentes ilegales de financiamiento, en particular de Banca Unión, propiedad de Carlos Cabal Peniche. La evidencia de que el gobierno estatal y un grupo de empresarios financiaron la campaña de Madrazo fue un hito en la carrera de López Obrador. Mostró que los paranoicos también tienen enemigos.

Aunque López Obrador logró influir en las decisiones del presidente, con Madrazo en la gubernatura se topó con un obstáculo infranqueable. Esto lo hizo regresar a la organización de protestas vinculadas a agravios locales, al bloqueo de los pozos petroleros, para mantener viva su estructura de movilización. Sin embargo, cuando la revista Proceso puso en su portada la foto de Andrés Manuel con una herida en la cabeza tras un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad, era el evidente sucesor de Cárdenas y Muñoz Ledo en la presidencia del PRD.

Como presidente del PRD, López Obrador no sólo perfeccionó la construcción de la “auténtica organización política” a partir de gajos de las estructuras gubernamentales, sino que entraría en la ambigüedad de ser a la vez autoridad y representante de agravios. Construyó un partido que ganó sus primeros gobiernos estatales, y que llegó a ser la segunda fuerza en el Congreso.

El método de organización de López Obrador no fue completamente independiente de las estructuras gubernamentales. En todo caso, bordeaba estas estructuras. Partía de la debilidad, y tenía el objetivo inamovible de competir con los poderosos. Incluso López Obrador reconoce al menos en dos ocasiones haber usado “los métodos del adversario” al hacer intervenciones telefónicas durante las jornadas electorales, como cuenta que hizo su cercano colaborador Octavio Romero Oropeza en Tabasco en 1994 y en la elección de Zacatecas en 1998 “un simpatizante”. Con esa información que revelaba la forma de operar del PRI, iniciaba la negociación con el gobierno federal o lo amenazaba. Esto no quiere decir que López Obrador solamente intentara “capturar” los aparatos de gobierno, sino que quería ganar elecciones y usaría cualquier estructura para hacerlo, siempre y cuando mantuviera autonomía relativa frente a quienes ya estaban en el poder. La estrategia resultó efectiva con las candidaturas de priistas disidentes como Leonel Cota, Alfonso Sánchez Anaya y Ricardo Monreal, pues el PRD resultó victorioso. La estrategia de construcción de la movilización no era muy distinta a la de Cuauhtémoc Cárdenas y la Corriente Democrática en 1988. No era lo mismo un PRD basado en los pocos cuadros militantes del Partido Mexicano Socialista, que uno basado en gajos de un PRI que iba en declive.

Explicando la elección de la candidatura de Ricardo Monreal a la gubernatura de Zacatecas en 1998 después de que el PRI se la había negado, López Obrador escribe: “Nosotros teníamos en Zacatecas muy poca presencia. El PRD obtenía un promedio de cinco por ciento de los votos en cada elección [...] cuando la candidatura de Ricardo Monreal Ávila se levantó un movimiento amplio y plural, y con él triunfamos en Zacatecas”.14 El cálculo tiene sentido político, lo que le preocupa a López Obrador no es propiamente el origen político de sus aliados, sino que sean independientes frente a los intereses que él considera obstáculos para el buen gobierno. Esta lógica explica la reciente inclusión del notable priista Manuel Bartlett en la candidatura al Senado del Movimiento Progresista por el estado de Puebla. Es probable que piense que Bartlett tiene algo de reconocimiento y “estructura” en Puebla, pero sobre todo que ya no responde a los intereses concretos que antes lo habían llevado al poder, o al menos así lo quiere demostrar en su oposición a cualquier reforma a la industria petrolera. Se olvida su pasado porque su presente puede ser útil.


La jefatura de gobierno y los videoescándalos

Desde el inicio de su gobierno en el DF, López Obrador planteó que su prioridad era el control y la gestión del presupuesto público. Uno de sus colaboradores más cercanos en la Secretaría de Finanzas del Distrito Federal recuerda cómo trataba el tema hacendario: “Le dio más importancia de lo que imaginamos quienes habíamos sido invitados a trabajar con él. Pensamos que él era un político, y que nosotros podríamos hace un manejo tecnocrático. Pero decía, ‘el discurso que no está en el presupuesto no es una política pública’ ”. Enfatizaba la necesidad de garantizar las fuentes financieras para tener los recursos públicos que nutrirían los programas que eran parte del discurso. Los recursos provendrían de dos lugares, explica su ex colaborador, “del combate a la corrupción, como sigue diciendo ahora, y de garantizar las fuentes de recaudación. La gente siempre se acuerda del Bando Número 2 (una orden de la jefatura de gobierno que limitaba la construcción a las cuatro delegaciones centrales). En su concepción el Bando Número 1 era el más importante, estableció que el pago de impuestos podía hacerse en los bancos, con este cambio el sindicato de trabajadores del DF perdió el control de la recaudación”. Al mismo tiempo, insistió en que se publicara en la página de internet cuánto dinero entraba y salía de la caja diariamente, y que se consolidaran las compras de la administración pública del DF.

El énfasis en la honestidad en el discurso de AMLO no está libre de contradicciones. Ha sido candidato de un partido que ha documentado su propia corrupción y uso ilegal de dinero público. Varios dirigentes del PRD se han visto envueltos en escándalos de desvío de recursos y elecciones internas fraudulentas desde finales de los años noventa.15 No son grandes casos de corrupción, pero resultan muy visibles en contraste con otros partidos. Es paradójico que el propio PRD cree comisiones de investigación y auditoría que exhiben sus trapos sucios. Según Alejandro Encinas, “en la gestión de Porfirio, Cuauh-témoc y Andrés Manuel, el PRD no venía arrastrando un problema de corrupción y descomposición interna. El problema viene cuando damos el paso de los liderazgos fuertes a la negociación de los grupos del partido, que produjo el desvío de dinero, más que para el enriquecimiento personal, como una forma de fortalecer a las corrientes”.
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Pese a ello, López Obrador insiste en que el combate a la corrupción y la honestidad de los gobernantes resolverían buena parte de los problemas del país. Lo plantea como un problema moral y como un problema práctico. Es uno de los temas en los que usa su vida privada con objetivos políticos. Cada que puede repite que no le interesa enriquecerse, que no necesita los lujos de la “política tradicional”, que se mueve en coches sencillos, aviones de aerolínea, y que su casa es un pequeño departamento en la colonia Copilco del Distrito Federal.16 

Cuando López Obrador llegó a la jefatura de gobierno del DF, cuenta uno de sus asesores de finanzas, “mandó una señal fuerte de que no se permitiría privilegios al reducirse el sueldo... era un gobierno muy atacado en los medios y te ponías la camiseta, y esa señal la sintieron también los privados que trabajaban para el gobierno... Incluso era excesivo, pues si se consideraba que un coche en la administración pública estaba muy viejo, nadie se atrevía a proponer comprar uno nuevo”. Por esa razón, para Alejandro Encinas, los videos de Bejarano y Ponce “fueron un golpe al corazón político de nuestro discurso, la Honestidad Valiente, la izquierda honesta. Sí dolió muchísimo, fue un golpe moral, hizo una mella brutal. El cazador, cazado”.

Ruiz Abreu lo fue a ver después del video. López Obrador estaba serio, calmado, le dijo poco: “a mí nunca me verás así”, refiriéndose al contenido de los videos.

La versión de Carlos Ahumada de esos acontecimientos, publicada unos años después, coincide casi plenamente con la versión de López Obrador y la que Ahumada contó a lo largo de tres años a Ciro Gómez Leyva, y que fue publicada por éste en nexos.17 La única diferencia es que Ahumada escribe su libro para denunciar a López Obrador por lo que él llama “la extorsión” del GDF y por encarcelarlo por razones políticas, y López Obrador cuenta casi la misma historia pero para demostrar que detrás de los videos no había un interés por combatir la corrupción sino para debilitarlo políticamente, para quitarle lo que desde los años noventa decía que tenía: “autoridad moral y autoridad política”. Detrás de los videos estaba una negociación entre Carlos Ahumada y Rosario Robles, para conseguir dinero y pagar las deudas que Robles dejó como presidenta del PRD. La venta de los videos se hizo a Carlos Salinas de Gortari y a Diego Fernández de Cevallos (que nunca pagaron lo acordado, dice Ahumada), quienes cerraron la pinza con la Secretaría de Gobernación y Televisa. Los primeros haciendo el video de Ponce en Las Vegas, y los segundos invitando a Bejarano a sus estudios al mismo tiempo que Federico Döring, aliado de Fernández de Cevallos, presentaba el video en el programa de Brozo. Una historia digna de una novela de espías, con encriptadores de teléfonos, abogados oscuros y discretos viajes a Londres y La Habana.
      
En este caso, para Andrés Manuel combatir la corrupción de Ahumada también implicaba debilitar a sus adversarios políticos dentro del partido. Desde 2001 había un conflicto por el control del partido, y probablemente por la candidatura presidencial de 2006. Unas corrientes apoyaban a Lázaro y Cuauh-témoc Cárdenas a través de Robles, y otras apoyaban a López Obrador. Por eso para muchos fue tan sorprendente ver a Bejarano vinculado con Ahumada, pues era enemigo acérrimo de Robles. Sin embargo, la relación entre Bejarano y Ahumada se explica justamente porque el GDF bloqueó y auditó los contratos a las empresas de Ahumada, y éste veía que sus propias deudas (incluyendo la que asumió del PRD) lo ponían en riesgo de quiebra. Ahumada sobornaba a Bejarano con la esperanza de que por su cercanía con AMLO quitara el veto a sus empresas, y Bejarano extorsionaba a Ahumada diciéndole que podría hacer lo que no podía.

El caso de Gustavo Ponce fue más sorprendente. Cuando el primer secretario de Finanzas del gobierno de López Obrador, Carlos Urzúa (quien inició el proceso de desendeudamiento de la ciudad para resolver el legado de números rojos de los gobiernos de Espinosa Villarreal y Cárdenas, y la reestructuración de las finanzas públicas) renunció, Ponce ocupó al cargo pues trabajaba en la Secretaría desde el gobierno de Cárdenas y gozaba de cierto prestigio como funcionario público. Había sido el subsecretario de la Contraloría que en el gobierno de Zedillo hizo la investigación por peculado a Raúl Salinas de Gortari. Cuando el video se transmitió en televisión nacional, Ponce se fugó, pero meses después fue detenido por autoridades federales, y hasta la fecha sigue en la cárcel.

López Obrador siempre dice que no establece relaciones de complicidad ni protege la corrupción. Que no le temblará la mano para meter a alguien a la cárcel, y Ponce lleva ocho años encarcelado para probarlo. Sin embargo, la contradicción de López Obrador reside en que él sabe que por lo menos ha sido beneficiario indirecto de la corrupción de su partido en distintos momentos, y René Bejarano, aunque representaba a una corriente mayoritaria del PRD, para esas fechas ya nadie creía en su honestidad. Sobre esta contradicción, la de tolerar algo de corrupción para llegar al poder, y desde ahí combatirla, Jesús Ramírez, uno de sus principales asesores de campaña, dice: “Él les dice abiertamente al PRD, PT, Convergencia, ustedes están corrompidos. Mientras no cambien eso no tienen futuro... [pero] también es un político. En ese sentido es realista, no puedes hacer un cambio con base en sueños. Él expresa esa contradicción como evidente y por eso propone en las listas y en los cargos a personas que no necesariamente pertenecen a estos partidos”.

En el documental ¿Quién es el Sr. López? de Luis Mandoki, López Obrador reconoce que nunca quiso aceptar la responsabilidad del error de confiar en Ponce y en Bejarano.
Aceptarla, dice, era lo que sus adversarios querían para verlo debilitado. Su respuesta no sólo es para salir del paso, parece creer que si reconoce errores, se debilita. Su fortaleza, su autoridad, al menos está, en parte, basada en que no sea él quien publicite esas debilidades. En un foro reciente en la Universidad Iberoamericana le preguntaron a López Obrador cuáles eran sus defectos, contestó: “tengo muchos críticos, hasta les pagan por criticarme, vamos a dejarle a ellos que sigan subrayando mis defectos”.

La complejidad de las relaciones que revelaron los videoescándalos debilitaron la popularidad del jefe de gobierno, sin embargo no lo suficiente como para frenar su intención de ser candidato presidencial. En retrospectiva es difícil no ver el intento de despojarlo de sus derechos políticos (el desafuero), poco después, como un error y un acto autoritario del gobierno de Vicente Fox, pero también como la mejor oportunidad para que el método de movilización de López Obrador llegara a su cénit. Con una movilización masiva, en parte operada desde el gobierno local, basada en un agravio, López Obrador demostró que sí existía la voluntad política en su contra, y que ésta podía ser tornada a su favor.


La elección de 2006 y la movilización postelectoral
López Obrador cuenta que dos días antes de la jornada electoral comió con el presidente de Televisa, Emilio Azcarraga Jean, y con todos los vicepresidentes de la empresa. Ahí Azcárraga le mostró un documento diseñado y redactado como si fuera un decreto del futuro presidente Andrés Manuel López Obrador, fechado el 2 de diciembre de 2006, en el que anunciaba la expropiación de todas las empresas vinculadas a grupo Televisa. López Obrador desmintió la autenticidad del documento.18 Parecía ser parte del mismo tipo de campaña en su contra que lo ha perseguido de una elección tras otra en donde lo han acusado de comunista, asesino de su hermano, intolerante religioso y de ser un peligro en abstracto.

La relación con Televisa no siempre fue ríspida, y claramente tuvo buenos momentos. Durante su jefatura de gobierno Televisa lo invitó a reuniones de su Consejo de Administración igual que a otros políticos. Tanto el PRD, como él, de la misma manera que otros partidos y gobernantes en aquel momento, compraban espacios comerciales en Televisa. En particular, se sabe que López Obrador tenía una buena relación con el operador político de Televisa, Bernardo Gómez. Sin embargo, durante la campaña, confiando en mantener autonomía relativa frente a los más poderosos, López Obrador apostó primordialmente a la movilización directa de votantes, y menos a los medios o al apoyo de grupos tradicionales.

AMLO narra la anécdota acerca del decreto de expropiación de Televisa, que no ha sido ni confirmada ni desmentida por Azcárraga, como parte de la evidencia con la que sostiene que hubo un fraude electoral en 2006. En el mismo libro documenta cómo el entonces presidente Vicente Fox intervino en la elección, y grupos empresariales también lo hicieron de forma ilegal, como lo afirma la sentencia que emitió el TEPJF tras la elección, pero para sus estándares López Obrador ofrece poca evidencia de un fraude electoral.

A López Obrador le importan la información y las pruebas. Sus libros suelen tener copias de documentos, transcripciones de llamadas telefónicas, argumentos jurídicos, y datos precisos sobre la relación entre empresarios y autoridades. Es esa forma de narración e investigación que lo llevó a escribir un libro sobre el Fobaproa, con datos que no habían sido publicados en la prensa, y que en parte derivaban de la investigación a partir de los documentos de las finanzas de la campaña de Madrazo. En su libro sobre la elección de 2006 presenta menos datos que en otros, y no hace la distinción que antes hacía, y era importante, entre una elección fraudulente y una elección de Estado o “amarrada”. Es decir, podía haber elecciones en las que los votos se “amarraban” de antemano y se organizaba una operación de acarreo masivo; no eran libres, pero podía haber elecciones libres, pero que no eran limpias a la hora de contar los votos. Para 2006 ofrece como pruebas lo que considera el comportamiento anómalo de algunas casillas, y la trayectoria del PREP la cual llama “irregular”. No toma en cuenta la evidencia que muestra que no fue un comportamiento irregular el del PREP, ni intenta rebatirla.19 En sus términos, esto implicaría que fue una elección libre pero con fraude. Sin embargo, también presenta tanscripciones de grabaciones en donde muestra el apoyo de la movilización del SNTE a través de Elba Esther Gordillo, y de un gobernador priista, Eugenio Hernández, a Felipe Calderón. Esta evidencia apuntaría más bien a una elección con votos “amarrados” de antemano.
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López Obrador perdió la elección por 0.56% de los votos. No reconoció el resultado. Una persona que estuvo en la reunión en donde se decidió el plantón de Reforma cuenta: “La decisión de ocupar avenida Reforma se tomó para evitar que hubiera acciones más violentas. Porque la otra decisión era ir a tomar el aeropuerto, y yo platiqué con el secretario de la Defensa... el general me dijo ese es nuestro límite... la idea era que fuera un acto de una semana para presionar la negociación, en la medida en que no se dio entonces se convirtió en empecinamiento...”. Una vez más en la discusión sobre qué hacer para la toma de posesión de Felipe Calderón, la mayoría de las propuestas era muy radical, se proponía provocar una confrontación para “ver qué ocurría”. En esa reunión Manuel Camacho tomó la palabra, “es un momento decisivo, pero mañana toma posesión Felipe Calderón, si no toma posesión en el salón de pleno, lo toma en el salón ceremonial, y si no en el Auditorio Nacional, y si no en el Campo Militar No. 1.

Seguramente están informados, pero ya llegaron grupos radicales a la ciudad. Entonces ya no es nada más lo que nosotros hagamos, son grupos que ya no vamos a poder controlar. Sería un error no sólo histórico sino moral que nosotros seamos responsables del derramamiento de sangre, no va a provocar la caída del gobierno lo que va a provocar es nuestro desprestigio político y nuestro desprestigio moral por el resto de nuestras vidas”. La reacción de Andrés Manuel fue: “estoy de acuerdo. No podemos llevar esto a la violencia, yo voy a convencer a la gente de que no vayamos a la confrontación”.

La impresión que da tanto la argumentación del fraude de López Obrador, como la forma en que se movilizó después de la elección de 2006, es que no sabía hacer las cosas de otra manera. Hizo lo que siempre había hecho, y no tuvo la capacidad de reconocer los cambios políticos de la última década. Se movilizó para negociar, como hacía antes, pero no quedaba claro que esa negociación podía existir porque las instituciones electorales ya no actuaban sólo bajo el mando del gobierno federal, como sucedía en los años ochenta y parte de los noventa. Una sola persona ya no podía resolver la demanda de “voto por voto”. Antes AMLO decía: “lo importante no son las leyes electorales, sino la voluntad política”, y creyó que una movilización como la que hizo podría demostrar que aquella frase, que pudo haber sido cierta a principios de los años noventa, seguía siendo cierta a mediados de la década pasada. Las negociaciones con el secretario de Gobernación podían cambiar la “voluntad política” de los más poderosos, incluso cuando se trató del presidente tras el desafuero, pero cuando se trató de cambiar la “voluntad política” de instituciones relativamente plurales como el IFE y el TEPJF, emanadas de la legitimidad de instituciones electas en contextos competitivos, ya no pudo.

Hay que tomar la justificación del plantón 2006 con un grano de sal. De 2006 a la fecha es una justificación que han elaborado simpatizantes de López Obrador, pero está basada en un contrafáctico ¿Qué hubiera pasado si no ocupan Reforma? No sabemos. ¿Qué hubiera pasado si López Obrador no pide en el Zócalo a sus simpatizantes no ir al Congreso a detener la toma de posesión? Tampoco sabemos. Lo que sí sabemos es que López Obrador ha dado esta explicación en distintas circunstancias, a veces más plausible que otras, y que tiene sentido para él y para las movilizaciones que encabeza. Su experiencia en Tabasco indicaba que si sus protestas se tornaban violentas, podía perder el control tanto de los acontecimientos como de la comunicación de los hechos. El gobierno siempre podía pegar más, comunicar mejor su versión de los hechos, y si el ambiente es de violencia muchas personas que normalmente se movilizarían, dejarían de hacerlo por miedo. También se dice que el plantón se prolongó por el empecinamiento de AMLO, pero lo justifica con lo que él llama “el sentimiento popular”: lo que la gente le dice en la calle, y que fácilmente se sacraliza por no poderse someter a escrutinio en una discusión.

Las protestas también permiten mantener el acceso a medios de comunicación y la posibilidad de construir una organización. Por eso la decisión de crear “el Gobierno Legítimo.20 La idea era mantener la protesta organizada durante seis años. López Obrador siempre ha tenido clara la importancia de los medios. Desde la creación de Radio Chontal, pasando por los pequeños diarios informativos que publicó después de cada elección, la interlocución con periodistas y escritores, hasta las conferencias de prensa mañaneras en la jefatura de gobierno.

En esta campaña durante los mítines López Obrador le dice a su público que cada uno de ellos tiene que convertirse en un medio de comunicación. Cada uno es una oportunidad para atraer a más votantes, que escuchan sus argumentos de voz en voz, y así depender menos de los medios de comunicación masivos a los cuales asegura tiene acceso limitado. En particular acusa a Televisa de apoyar a su adversario, Enrique Peña Nieto. Sobre este tema ha presentado datos e información que están en disputa, y se le acusa de él mismo haber tenido una relación cercana con la televisora. Sin embargo, el impulso básico de esta campaña de AMLO y de las anteriores es mantener autonomía frente a quienes tienen poder. Esto no implica no hacer acuerdos con poderosos, sino que los acuerdos que haga no lo obliguen a detener sus objetivos de control del presupuesto, combate a la corrupción y restitución de derechos.


La voluntad restitutiva
La polarización que ha provocado López Obrador a lo largo de su carrera política es parte de su personaje y de la forma en la que actúa en la vida pública. Hay varios tipos de carreras políticas en México, la de Andrés Manuel es poco común. La lectura del personaje que se cree un Mesías es frecuente, pero tengo la impresión que como metáfora para entender la forma en que hace política no sólo es exagerada, sino que no es muy útil, pues muy pronto asume la posición de sus detractores. AMLO, al menos desde sus primeros trabajos, es un crítico, un político y un dirigente social. Es primordialmente, cuando asume el primer papel, que provoca irritación en mucha gente, al mismo tiempo que adquiere seguidores aguerridos. El grueso de sus críticas están enfocadas a las elites, políticas y económicas, pero al mismo tiempo hace una crítica indirecta al comportamiento político de ciudadanos que, sabiéndolo o no, actúan como cómplices de estas elites. En contraste, a su público lo halaga.

Su crítica no tiene como referencia una sociedad imaginada, futura, distinta de ésta, ni surge propiamente desde la marginalidad y la exclusión. Su parámetro son las promesas de lo que ya existe, pero que esta sociedad no cumple por completo. Una manera de ver las cosas que no le permite entenderse como una vanguardia, pero sí como un velador. En sus informes de gobierno frente al GDF, decía: “gobernar es velar”. Para López Obrador gobernar no es innovar ni reformar, es restituir deudas pendientes y derechos ignorados. Su crítica más dura no es a los diagnósticos ni a las propuestas de sus adversarios en sí, es a no hacer lo que ya pueden hacer, a no velar por los derechos y obligaciones que establece la Constitución. A partir de la reivindicación de lo incumplido, elabora tanto su diagnóstico de los problemas del país —que no cambia mucho— como las soluciones que usa como banderas —las cuales tampoco han cambiado mucho.

Como jefe de gobierno aplicó esta visión y en algunos casos cumplió sus propósitos. Mostró que era no sólo el dirigente social que organizaba y movilizaba a sus bases a partir de beneficios particulares, sino un funcionario que tenía claros sus objetivos y la forma de realizarlos. Trabajó con lo que tenía para cumplir con lo que considera las deudas pendientes con los pobres y los débiles. Desde un inicio no pensaba tanto en la reestructuración de la policía, como en la disciplina de tener reuniones todas las mañanas con el gabinete de seguridad y darle seguimiento a cada acontecimiento en la ciudad. Logró financiar de programas sociales como la Pensión Universal para Adultos Mayores y la pensión para madres solteras, a partir de la expansión de la base fiscal, y de los recortes al gasto del gobierno. No le costó mucho la recuperación del centro de la ciudad; demostró que detrás del Paraje San Juan había un fraude; y le funcionó en la construcción de infraestructura, aunque no muy innovadora.

La apelación a la voluntad para AMLO es inevitable. El argumento de “no se justifica un país rico con un pueblo pobre” implica que las condiciones materiales ya existen, lo que hace falta cambiar son las condiciones de los sujetos morales, de quienes participan y toman decisiones. Cambiando su voluntad política. Por eso la vehemencia en desarrollar el país con lo que tiene. Sin grandes reformas, sino reorganizando y realmente movilizando los recursos existentes: explotando más y mejor los recursos naturales, refinando petróleo, usando el presupuesto que existe de otra manera, “moralizando” a los funcionarios públicos y policías.

El principal problema que plantea esta perspectiva es ver el cambio como una cuestión primordialmente de voluntad restitutiva, lo cual no le permite innovar ni buscar soluciones nuevas a viejos problemas. A veces sólo ve los viejos problemas y no identifica los nuevos. Le permite insistir en el petróleo como palanca del desarrollo, pero no en las consecuencias ambientales de su explotación. Le permite hacer que la transparencia de su gobierno dependa de él, como cuando publicó todos los datos de la obra del segundo piso del Periférico en 2005, pero desconfiar de la innovación con una institución, como el Instituto de Transparencia del DF, que sentaría las bases para mejorar la transparencia incluso sin su voluntad.21 Le permite creer que la despenalización del aborto y la diversidad sexual son un tema de creencias y de estrategia política, pero no de exclusión y salud pública. En ese sentido, no es visionario ni se le puede acusar de profeta o vanguardista. No prevé el futuro para actuar. Por el contrario, ve al pasado para registrar la frustración de lo incumplido. De ahí sus referencias a Juárez, a Lerdo de Tejada y Santa Anna, pero también a Morelos, Madero y Cárdenas.

Tal vez la mejor muestra de esta forma de ver las cosas, del romanticismo de la restitución, está en una larga cita de González Pedrero, en la que usa como ejemplo a Vasco de Quiroga:

La Edad de Oro no es más que la aspiración del hombre de vivir realmente lo mejor de él mismo: su necesidad de justicia, de libertad, de democracia. Si el hombre tiene dentro de sí tales aspiraciones tiene también con qué realizarlas: eso piensa un hombre práctico como Vasco de Quiroga y dedica su vida entera a volver realizables esas aspiraciones. La idea de la Edad de Oro que para otros quedaba situada en los tiempos más arcaicos y que para muchos tendría que diferirse al más remoto futuro, es para él un proyecto inmediato, un modelo de organización social para un lugar concreto y un tiempo concreto.22

Andrés Lajous. Maestro en planeación urbana por el Massachusetts Institute of Technology.

1 Alberto Enríquez Perea (selección y prólogo), Carlos Pellicer, Cal y arena (col. Los Imprescindibles), México, 2009.
2 Ídem.
3 Andrés Manuel López Obrador, La mafia nos robó la Presidencia, 2007.
4 Héctor Zagal y Alejandro Trelles, AMLO: vida política y personal del candidato a la presidencia por el PRD, 2004,
5 “Siempre, antes de que él se fuera de la casa, Rocío los persignaba tres veces, en la frente, en la boca y en el pecho. Después él besaba la cruz de sus dedos...” (Raúl Ojada citado por Jaime Avilés en AMLO: vida privada de un hombre público, 2012).
6 Citada por George W. Grayson en Mesías mexicano: Biografía crítica de Andrés Manuel López Obrador, 2006.
7 Coordinación General del Plan Nacional de Zonas Deprimidas y Grupos Marginados.
8 En el debate por la jefatura de gobierno en el año 2000, Jesús Silva-Herzog Flores le atribuyó el himno del PRI tabasqueño a López Obrador, sin embargo, George W. Grayson rastrea la autoría en otra persona.
9 Enrique González Pedrero, Una democracia de carne y hueso, 1987.
10 “Se ejercerá el gasto por zonas en DF”, El Universal, 24/09/00. http://www2.eluniversal.com.mx/pls/impreso/noticia.html?id_nota=15631&tabla=ciudad
11 Andrés Manuel López Obrador, Tabasco, víctima del fraude electoral, 1990.
12 Andrés Manuel López Obrador, Entre la historia y la esperanza: corrupción y lucha democrática en Tabasco,1995.
13 Ídem.
14 Andrés Manuel López Obrador, La mafia nos robó la presidencia, 2007.
15 Francisco Cruz en La biografía no autorizada de AMLO, 2012.
16 Ahora también vive en casa de su segunda esposa, Beatriz Gutiérrez, en el colonia Del Valle.
17 Ciro Gómez Leyva, “El periodista de Ahumada. Crónica personal de un desencuentro”. http://www.nexos.com.mx/?P=leerarticulo&Article=457
18 Andrés Manuel López Obrador, La mafia nos robó la presidencia, 2007 y Jaime Avilés, AMLO: Vida política y personal de un hombre público, 2012.
19 Javier Aparicio, “PREP y Cómputos Distritales: Análisis de Resultados”, CIDE.
20 El Gobierno Legítimo y la construcción de MORENA estuvieron financiados con una proporción de los sueldos de los legisladores afines a López Obrador, y el PRD-DF (Cruz, 2012).
21 Aunque se suele decir que estos datos están reservados, en realidad son públicos desde febrero de 2005, en la página del FIMEVIC http://www.fimevic.df.gob.mx/
22 Enrique González Pedrero, La riqueza de la pobreza,1979.

Jorge Luis Borges - La casa de Asterión.

Jorge Luis Borgues
(1899-1986)
La casa de Asterión.

Y la reina dio a luz un hijo que se llamó Asterión. 
Apolodoro, Biblioteca, III,I 

Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa, pero también es verdad que sus puertas (cuyo número es infinito*) están abiertas día y noche a los hombres y también a los animales. Que entre el que quiera. No hallará pompas mujeriles aqui ni el bizarro aparato de los palacios, pero sí la quietud y la soledad. Asimismo hallará una casa como no hay otra en la faz de la Tierra. (Mienten los que declaran que en Egipto hay una parecida.) Hasta mis detractores admiten que no hay un solo mueble en la casa. Otra especie ridícula es que yo, Asterión, soy un prisionero. ¿Repetiré que no hay una puerta cerrada, añadiré que no hay una cerradura? Por lo demás, algún atardecer he pisado la calle; si antes de la noche volví, lo hice por el temor que me infundieron las caras de la plebe, caras descoloridas y aplanadas, como la mano abierta. Ya se había puesto el Sol, pero el desvalido llanto de un niño y las toscas plegarias de la grey dijeron que me habían reconocido. La gente oraba, huía, se prosternaba; unos se encaramaban al estilóbato del templo de las Hachas, otros juntaban piedras. Alguno, creo, se ocultó bajo el mar. No en vano fue una reina mi madre; no puedo confundirme con el vulgo, aunque mi modestia lo quiera.

El hecho es que soy único. No me interesa lo que un hombre pueda trasmitir a otros hombres; como el filósofo, pienso que nada es comunicable por el arte de la escritura. Las enojosas y triviales minucias no tienen cabida en mi espíritu, que está capacitado para lo grande; jamás he retenido la diferencia entre una letra y otra. Cierta impaciencia generosa no ha consentido que yo aprendiera a leer. A veces lo deploro porque las noches y los días son largos.

Claro que no me faltan distracciones. Semejante al carnero que va a embestir, corro por las galerías de piedra hasta rodar al suelo, mareado. Me agazapo a la sombra de un aljibe o a la vuelta de un corredor y juego a que me buscan. Hay azoteas desde las que me dejo caer, hasta ensangrentarme. A cualquier hora puedo jugar a estar dormido, con los ojos cerrados y la respiración poderosa. (A veces me duermo realmente, a veces ha cambiado el color del día cuando he abierto los ojos). Pero de tantos juegos el que prefiero es el de otro Asterión. Finjo que viene a visitarme y que yo le muestro la casa. Con grandes reverencias le digo:Ahora volvemos a la encrucijada anterior o Ahora desembocamos en otro patio o Bien decía yo que te gustaría la canaleta o Ahora verás una cisterna que se llenó de arena o Ya veras cómo el sótano se bifurca. A veces me equivoco y nos reímos buenamente los dos.

No sólo he imaginado esos juegos; también he meditado sobre la casa. Todas las partes de la casa están muchas veces, cualquier lugar es otro lugar. No hay un aljibe, un patio, un abrevadero, un pesebre; son catorce (son infinitos) los pesebres, abrevaderos, patios, aljibes. La casa es del tamaño del mundo; mejor dicho, es el mundo. Sin embargo, a fuerza de fatigar patios con un aljibe y polvorientas galerías de piedra gris he alcanzado la calle y he visto el templo de las Hachas y el mar. Eso no lo entendí hasta que una visión de la noche me reveló que también son catorce (son infinitos) los mares y los templos. Todo está muchas veces, catorce veces, pero dos cosas hay en el mundo que parecen estar una sola vez: arriba, el intrincado Sol; abajo, Asterión. Quizá yo he creado las estrellas y el Sol y la enorme casa, pero ya no me acuerdo.

Cada nueve años entran en la casa nueve hombres para que yo los libere de todo mal. Oigo sus pasos o su voz en el fondo de las galerías de piedra y corro alegremente a buscarlos. La ceremonia dura pocos minutos. Uno tras otro caen sin que yo me ensangriente las manos. Donde cayeron, quedan, y los cadáveres ayudan a distinguir una galería de las otras. Ignoro quiénes son, pero sé que uno de ellos profetizó, en la hora de su muerte, que, alguna vez llegaría mi redentor. Desde entonces no me duele la soledad, porque sé que vive mi redentor y al fin se levantará sobre el polvo. Si mi oído alcanzara todos los rumores del mundo, yo percibiría sus pasos. Ojalá me lleve a un lugar con menos galerías y menos puertas. ¿Cómo será mi redentor?, me pregunto.
¿Será un toro o un hombre? ¿Será tal vez un toro con cara de hombre? ¿O será como yo?

El Sol de la mañana reverberó en la espada de bronce. Ya no quedaba ni un vestigio de sangre.
—¿Lo creerás, Ariadna? —dijo Teseo—. El minotauro apenas se defendió.

* El original dice catorce, pero sobran motivos para inferir que en boca de Asterión, ese adjetivo numeral vale por infinitos.

Leído en: http://labibliotecadeorem.blogspot.mx/search/label/Jorge%20Luis%20Borges

Visto en Internet







lunes, 4 de junio de 2012

Invitacion : Divas del Rock !!!

EduardoAntonio - Ya son 132 mil


Seguro que de haber ocurrido la falsa “faramalla” de visita cordial, en la UNAM o en el Poli, ya serían entonces 132 pero por mil.

Para los no habitantes del DF no nos es posible constatar la imparcialidad o lo simulado que exista en éste esperanzador movimiento juvenil, nacido de la estúpida maniobra del gel/hell para simular un encuentro con aparente valentía, ante estudiantes en su plantel de la Ibero.

Imborrables los reportes de los medios, sobre el acarreo de incondicionales de los dinos, para asegurar mayoría en el foro del encuentro, y para que éste resultara un éxito mediático corruptamente magnificado por la aplanadora armada desde hace tiempo, para que gel parezca que convence y esté casi, casi, siempre al frente de las encuestas.

Que ironía en la vida dino, cuando los actos de simulación y engaño que acostumbraron los “viejos” dinos para que sus mandatos presidenciales parecieran de lo mejor, ahora fracasan por confundirse de sede y de escuchas.

Pero, brotó el mal humor, coraje y rechifla de los verdaderos estudiantes, cuando se asomaron al foro y ¡ vieron al dino en pleno!! y ahora, hemos manifestado con gran solidaridad ciudadana:



LO BUENO:

Los ciudadanos de entre 18 y 29 años de edad representan 30% del listado nominal: son 24 millones 96 mil 185; de ellos, los que votarán por primera vez para elegir Presidente de la República son 14 millones. Ahí está el arma de los jóvenes: su voto. En las urnas se marca el país que queremos.
  *Subdirectora editorial de Excélsior
   fabiola.guarneros@nuevoexcelsior.com.mx  2012-05-27 00:00:00



LO MALO:

Los estudiantes han irrumpido en tiempos electorales sin saber por quién votar, convencidos por quién no quieren votar, y con una agenda muy concreta que ya ha impactado en su interlocutor: el candidato del PRI.

Peña Nieto y los estudiantes
DUDA RAZONABLECarlos Puig
2012-05-28 •


Muy malo:
sin saber por quién votar
convencidos por quién no quieren votar


LO PESIMO:

“Y si bien es cierto que ese representante aún no lo conocemos, también es cierto que debemos analizar cual es la mejor propuesta, aunque suene a conformismo tocará votar por el menos peor de las 4 opciones lastimosas que tenemos.”
Muy pésimo:
tocará votar por el menos peor….



LO REACCIONARIO:

Es totalmente absurdo lo que se está haciendo en nuestro país.  Hacer una marcha en contra de un candidato de oposición cuando en nuestro país la mejor forma, al menos la más pacífica y civilizada de expresar esa oposición, es no votar por él.

Gerrymartinez

http://lavisiondelextranjero.blogspot.com/2012/05/marchemos-cambiemos-el-mundo-y-si-el.html


Muy reaccionario:

.  Hacer una marcha

Esta marcha fue convocada en total libertad. Nadie la hizo. Fueron, van e irán los convencidos. Hechas y obligatorias, las del sme, snte, cnte, antorcha, etc.
La marcha Soy132, fue pacífica y civilizada.
El agravio recibido por los de la Ibero en sus propias instalaciones, destinadas al conocimiento universal y a la búsqueda y difusión de la verdad, ha sido de tal magnitud que es bien comprensible que con sus marchas, protestas e intentos de llamarnos la atención, nos sacudan a los apáticos, resignados y sin ofender, creyentes de que con el voto se arregla la cosa, cuando sabemos que la abstención es la pérfida ganadora para seguir mal otros 6 años mas. Tan iluso como detectar las corruptelas y pensar que con los votos de la subsiguiente elección se van a terminar.

       es no votar por él

Sí, eso lo han manteado y vociferado, pero como ya se comentó antes:

sin saber por quién votar

Confío en que los jóvenes YaSon132 y todos los demás ciudadanos que están despertando del letargo adormecedor que nos impone la partidocracia, con todo y la esperanza de que la siguiente mamila nos la de la edecán, se aparten de la obtusa postura de tener que votar por el menos pior.







LA ESPERANZA:


Se conforma un fresco movimiento estudiantil, surgido en principio contra un partido político y su candidato, cuyas acciones poco podrán afectar los resultados de julio próximo, sin embargo, se alinean las condiciones para generar otra opción política, presente para lo que siga de 2012.
En red de las redes
José Rubinstein*      2012-05-25 04:22:00


Me esperanzo en que nos equivoquemos y que no ocurra:
cuyas acciones poco podrán afectar los resultados de julio próximo

Y finalmente, confesar que vislumbro desde ahora que en  nuestra legislación electorera se deberá incluir la opción del Voto Negativo, que es precisamente lo que reclaman los jóvenes 132 y millares de adultos que no lo han sabido expresar, pero que caen en el error procurado con la inocua débil decisión de anular su boleta o no acudir a votar.

Los jóvenes se atreven a expresarlo y a demandarlo.

convencidos por quién no quieren votar


EL RETO:

Atrévanse a comentar entre los suyos en la asamblea hogareña, su decisión sobre “tener” que votar por el menos “pior”. No se extrañen de escuchar de repente un “mejor di que por ninguno”

Recuerden que para esa opción se nos permite la casilla 8ava.
cortesía del artículo reciente de RamnR).






Saludos.

eduardoantonio


Palabras de los letrados : Recomendacion de Alex.















Miguel Ángel Sánchez de Armas - 30 de mayo: En defensa de la palabra

Hace 33 años, el entonces gobernador-cacique de Guerrero, Rubén Figueroa, lanzó amenazas contra Manuel Buendía nada menos que en la sede del Poder Ejecutivo después de una audiencia con el presidente José López Portillo. En respuesta, una impresionante movilización ciudadana y profesional se congregó alrededor del periodista en un desayuno en el antiguo hotel Del Prado el 17 de julio de 1979.
Ahí, ante sus pares y frente a una multitud de lectores que desbordaba el salón, con serena emoción don Manuel dijo:



 “Allá, en los pueblos del interior, es donde el periodismo requiere auténtica valentía personal, porque las banquetas son demasiado estrechas para que no se topen de frente -por ejemplo- el periodista y el comandante de policía de quien aquél hizo crítica en la edición de esa misma mañana. Aquí la incomodidad más seria que sufrimos es la de no encontrar mesa en nuestro restaurante favorito de la Zona Rosa.

“Allá, en los Estados, donde los estrechísimos círculos del poder local acogotan la economía de los editores combativos y pretenden lastrar el desempeño de los escritores comprometidos, el ejercicio del periodismo reclama una entereza excepcional. Aquí, donde las dicotomías del sistema se dan tan próximas a nosotros, de algún modo podemos arreglárnoslas para que los rayos no caigan precisamente sobre nuestro propio paraguas. Allá, donde las pequeñas comunidades de colegas pueden ser sometidas con la relativa facilidad por el puño del cacique regional, el grito de un reportero que ha recibido una paliza apenas se escucha afuera de sus propios dientes…si es que le quedan.
“Aquí, en la monstruosa caja de resonancia de la metrópoli, se da -como fruto de la pertinaz acción de las individualidades o de los clubes, del Sindicato y de otras agrupaciones como la de los Periodistas Democráticos- se da, repito, el hecho espléndido de una comunidad periodística cada vez más amplia, más integrada, más solidaria. Y dentro de este ámbito, ya no hay reportero, comentarista, fotógrafo o camarógrafo que se sienta solo, si en legítimo ejercicio de su profesión sufre agresiones físicas o morales, amenazas y cualquier otra suerte de manifiesta o larvada represión.”
* * *
Cada año, en estas fechas, publico la misma columna. Sólo actualizo el tiempo transcurrido y añado alguna reflexión. Es la machacona esperanza de que algún día sabremos la verdad sobre el asesinato de Manuel Buendía Tellezgirón: quién tomó la decisión, quién organizó el operativo, quiénes consiguieron el arma, planearon la emboscada y jalaron el gatillo; quiénes protegieron –o eliminaron- a los pistoleros.
¿Los que han purgado condenas por el homicidio son realmente los responsables? Un juez así lo consideró y al parecer habría otros motivos para mantenerlos en prisión. El supuesto autor material niega su participación y el sentido común dice que el o los autores intelectuales escaparon a la justicia y que la muerte del periodista fue parte de un complot que por supuesto nadie está en condiciones de probar.
Si no ley, una constante de la historia es que los asesinatos políticos nunca se esclarecen del todo. Y los de los periodistas jamás, ni en el primer ni en el tercer mundo. Acá nos preguntamos quién mató a Buendía. En Estados Unidos se preguntan quién mató a George Polk.
Es notable, pero nada asombrosa, la estupidez de quienes creen que mediante la eliminación de periodistas pueden protegerse a sí mismos o poner remedio al enojo, al desasosiego o a la inquietud social. Una y otra vez el resultado es, para ellos, contraproducente. Porque la memoria y la palabra no pueden ser asesinadas: Manuel Buendía se transformó en un símbolo cuando aún no exhalaba el último aliento, lo mismo que Polk.
Ese símbolo es el del columnismo que sirve a la sociedad y no a quien se cree dueño del espacio en los diarios. Un día don Manuel escribió: “No entiendo un periodismo sin ideales. Ni el reporterismo, ni la entrevista, ni el reportaje, ni el artículo, ni la crónica, ni el editorial, ni mucho menos géneros de tan comprometido ejercicio como la columna, pueden llevarse a cabo sin un ideal ¿cuál es ese ideal? Servir a nuestro país con los recursos del periodismo”.
Por fortuna en la historia encontramos ejemplos de esta forma de pensar. Walter Lippmann fue considerado el columnista más influyente entre los lectores norteamericanos durante más de 30 años. Hombre complejo, tenaz y brillante, tuvo, como Buendía, la conciencia de que su oficio estaba investido de la grave responsabilidad que da el foro público. Durante la dramática campaña presidencial estadounidense de 1940, al ser cuestionado sobre su posición política, tomó la oportunidad para una definición: “Los columnistas que se echan a cuestas la tarea de interpretar los hechos sociales no deben verse a sí mismos como personajes públicos frente a un electorado frente al cual son responsables”. Y en su columna Today and Tomorrow del New York Herald Tribune escribió:
“Me parece que cuando el columnista se ve a sí mismo como una personalidad pública, más allá del valor intrínseco y la integridad de lo que se publica bajo su firma, deja de razonar con la claridad y la objetividad que sus lectores tienen el derecho de esperar de él. Cual un político, adquiere una imagen pública que él mismo llega a admirar. Entonces comienza a preocuparse por preservarla y mejorarla. Y entonces su vida personal, su autoestima, sus lealtades, sus intereses y ambiciones se vuelven indistinguibles de su juicio sobre los hechos sociales.
“En treinta años de periodismo creo haber aprendido a conocer los despeñaderos de la profesión. Y dejando de lado las formas más toscas de la corrupción –como el beneficiarse de información confidencial, exaccionar favores a quienes tienen el poder para darlos y hacerse esclavo de la moda- la más insidiosa de todas las tentaciones es creerse a sí mismo un actor público en el escenario de la sociedad más que un atento escritor de artículos periodísticos sobre algunas de las cosas que suceden en el mundo.
“Mi postura es que escribo sobre asuntos sobre los cuales creo tener algo que decir, pero como persona no soy nadie de particular importancia. No soy un consejero áulico o un asesor general de la humanidad, y ni siquiera de aquellos que ocasional o frecuentemente leen lo que escribo. Éste es el código que sigo. Lo aprendí de Frank Cobb, quien durante el largo año de su agonía una y otra vez me aleccionó sobre el hecho de que más periodistas habían sido arruinados por la egolatría que por el licor. Y él había tenido la oportunidad de estudiar los efectos de ambas clases de intoxicación.
“El escritor individual no es un personaje público; o por lo menos no debería serlo. Tampoco es una institución ni el repositorio de la ‘influencia’ ni del ‘liderazgo’. Es un reportero y un comentarista que pone ante sus lectores sus hallazgos sobre los temas que ha estudiado y así deja las cosas. No puede abarcar el universo, y si comienza a imaginar que ha sido llamado a tal misión universal, pronto dirá menos y menos sobre más y más cosas hasta que finalmente comience a decir nada sobre todo”.
* * *
Después de esta luminosa cita de Lippmann, reproduzco mi columna de cada año:
Hace 28 años murió asesinado Manuel Buendía Tellezgirón.
Aquel 30 de mayo de 1984 fue miércoles. Por la tarde, el autor de “Red Privada” -la columna cuyo nombre se ha hecho sinónimo de lo mejor de nuestro periodismo- abandonó la oficina que rentaba en un viejo edificio de Insurgentes, a la altura de la Zona Rosa en la ciudad de México, y se dirigió al estacionamiento público en donde guardaba su auto. Ahí, en la puerta, fue emboscado. Un sicario lo ultimó de cinco tiros por la espalda.
El día pardeaba. Vehículos y peatones congestionaban la principal avenida de la capital. El crimen, frente a testigos, fue en realidad una ejecución, una advertencia. Las fotografías del cadáver de Buendía sobre la acera dieron la vuelta al país y al mundo: en aquel México, tal era el fin que aguardaba a los practicantes de un periodismo crítico, analítico y, sobre todo, independiente.
Veintiocho años han transcurrido y mucha agua ha pasado bajo nuestros puentes. Hoy reconfirmamos que la muerte de Buendía fue ejemplar, pero no en el sentido en que quisieron sus asesinos. Un instante después de la primera oleada de dolor y miedo, en el periodismo mexicano se refrendó el compromiso con la libertad. Y conforme pasan los años, nuevas generaciones de periodistas encuentran en Manuel Buendía un ejemplo de ética, valentía y rigor profesional y personal. Don Manuel sigue entre nosotros por la sencilla razón de que la esencia del periodismo en el que él creía sigue siendo la misma.
Recuerdo a Buendía de muchas formas. Su cálida amistad y el sentido de humor con que engalanaba su trato. La solidaridad y el culto a la amistad. Su profunda convicción de estar transitando por el mejor de los caminos profesionales. Una vez escribió: “Ni siquiera el último día de su vida, un verdadero periodista puede considerar que llegó a la cumbre de la sabiduría y la destreza. Imagino a uno de estos auténticos reporteros en pleno tránsito de esta vida a la otra y lamentándose así para sus adentros: ‘Hoy he descubierto algo importante, pero… ¡lástima que ya no tenga tiempo para contarlo!’”
Un hombre comprometido y eficaz. Un periodista preocupado por definir el oficio: “El periodismo no nos permite vivir de ‘lo que fue’, de ‘lo que el viento se llevó’. Al contrario: nos obliga a vivir para lo que es. Un periodista no puede permitir que sus amigos le organicen, como a un pintor, exposiciones retrospectivas.
“Tampoco podemos arrullarnos, como las viejas actrices, en la nostalgia del álbum fotográfico o en el recuerdo de aquellas marquesinas que bordaban nuestro nombre con foquitos de colores. Ni andamos por ahí como los veteranos de una guerra ya olvidada, luciendo antiguas condecoraciones y un atuendo pasado de moda.
“Los periodistas, como el combatiente sin relevo, vivimos y morimos con el uniforme de campaña puesto y el fusil humeante entre las manos.
“Dicho de otro modo menos melodramático: los militantes del periodismo -por vocación y por destino- tenemos que ser, aquí y ahora; y para nosotros ser significa publicar, hacernos oír, ya sea desde una gran cadena de periódicos, o en una modestísima revista provinciana y hasta en una simple hoja volandera.
“Mi homenaje, pues, a tantos colegas que no alcanzan fama ni honores, pero que jamás han desertado del deber profesional un solo día”.
Hay hombres que forjan sus propias leyendas. En el periodismo de vez en cuando surgen figuras que rompen los moldes no como un reto, sino porque ello es parte misma de su naturaleza. Manuel Buendía fue de esa estirpe. Lo recordamos siempre.
Manuel Buendía fue asesinado seis meses después de publicado su libro La CIA en México. Mi ejemplar tiene una hermosa dedicatoria en la recia letra de su autor: “Para Miguel Ángel, cuyo afecto para mí se vuelve fortaleza de ánimo en la lucha cotidiana de un combatiente por México”.
Casi tres décadas después, don Manuel Buendía no descansa en paz. Su muerte clama justicia, pero su ejemplo nos sigue iluminando.

Denise Dresser - Por una Presidencia (anti)Democrática.

Denise Dresser

Yo, Enrique Peña Nieto, manifiesto que al recorrer el País durante esta campaña por la Presidencia de la República he escuchado las voces de un México clientelar y corporativo, que se expresa cada día con más libertad. Escucho el entusiasmo de miles de mexicanos manipulados que me manifiestan su apoyo y aspiro a gobernar a la altura de la confianza de Televisa. También prefiero acusar de “porros” y “acarreados” y “lopezobradoristas”, a quienes no están de acuerdo con el proyecto de restauración que encabezo. No pretendo gobernar en la pluralidad: quiero que reconstruyamos un México de privilegios a partir del reconocimiento y respeto a los cómplices que comparten nuestras convicciones e ideas.

Que a lo largo de las últimas décadas no México logró la transición a la democracia, gracias al PRI. El valor del voto y el respeto al ejercicio de las libertades políticas que hoy me incomoda es una conquista reversible que habremos de arrebatar a distintas generaciones, ideologías y afiliaciones políticas. Nuestra democracia debe ser patrimonio de un candidato y de su partido, el PRI. Nuestra democracia es patrimonio del duopolio televisivo, y como tal debemos conservarla y fortalecerla.

Que soy candidato del Partido Revolucionario Institucional, un partido con una amplia base clientelar, integrado por millones de mexicanos que viven esperando la próxima dádiva del próximo político –la camiseta, el cheque, la bolsa de cemento– en todas las regiones de México. Pertenezco a una generación que ha crecido molesto por la cultura democrática y no quiere seguir viviendo en la democracia. Vamos a reinstaurar pasados que afortunadamente no superamos en lugar de ganar el futuro que los mexicanos merecen. Hoy, como candidato del PRI, aspiro a ser un presidente imperial.

Creo, como la mayoría de los mexicanos de mi generación en Atlacomulco, que se debe gobernar en estricto desapego a la Constitución y a las leyes, y sin respeto a los derechos políticos y las libertades de todos los mexicanos. Para ello expongo en este Manifiesto los principios políticos a los que habré de apegarme, si las televisoras así lo deciden, como Presidente de la República.

Límites a la libertad de manifestación. El ejercicio de la libertad de reunión y manifestación – al estilo de los estudiantes de la Ibero -- es lo más reprobable de nuestra cultura democrática. Como Presidente de la República cercenaré el ejercicio de este derecho en todos los espacios públicos del territorio nacional y fomentaré una cultura de intolerancia a todas las expresiones políticas que no sean las del PRI.

Límites a la libertad de expresión. Como Presidente de la República no seré garante de la libertad de expresión. Las críticas al Presidente de la República, en todos sus estilos y formatos, serán ignoradas, maquilladas y no se tomarán en cuenta. En una Presidencia antidemocrática cabe la violencia como en el caso de Atenco, y la censura como hubo con la prensa en el estado de México cuando fui gobernador. 

Relación con los medios. El Gobierno debe establecer una relación de subordinación con los medios de comunicación acorde con una cultura antidemocrática. Como Presidente de la República impulsaré una reforma constitucional para crear una instancia a mi servicio que supervise que la contratación de publicidad de todos los niveles de Gobierno en medios de comunicación se lleve a cabo bajo los principios de beneficio privado, opacidad, límites a la libertad periodística y fomento de límites al acceso ciudadano a la información. Sólo un País informado exclusivamente por Televisa garantiza una cultura como la que yo quiero consolidar.

Derechos Humanos. La violación a los derechos humanos debe ser premisa fundamental para el uso de la fuerza pública, tal y como se utilizó en Atenco. Promoveré las reformas constitucionales y legales necesarias para asegurar la violación a los derechos humanos en la actuación de las fuerzas armadas y las policías de todo el País. Las recomendaciones que en su caso emita la Comisión Nacional de Derechos Humanos al Gobierno federal serán ignoradas como lo fueron en el estado de México.

Libertad religiosa. Encabezaré un Gobierno aliado con la Iglesia, irrespetuoso del derecho de las mujeres a decidir y en favor de la criminalización del aborto, tal y como se ha dado en numerosos estados gobernados por el PRI.

División de poderes. Ejerceré la Presidencia de la República con falta de respeto a la división de poderes. La imposición y la concentración legítima del poder serán los instrumentos primordiales de mi Gobierno. Me comprometo a tener una mayoría en el Congreso para lograr la aprobación, con amplios consensos, de las grandes reformas que mis cuates monopolistas necesitan. Igualmente minaré la independencia del Poder Judicial y de los órganos autónomos, en los cuales buscaré colocar a consejeros y jueces y comisionados y magistrados afines a mí. En política entendemos nuestro tiempo, y habremos de hacerla bajo los principios y formas del siglo 20, no del Siglo 21.

Elecciones libres. Como Presidente de la República me comprometo a intervenir en los procesos electorales, para garantizar que el triunfo del PRI en las jornadas electorales. Promoveré iniciativas de reforma para institucionalizar definitivamente el uso electoral de los programas sociales de los tres niveles de Gobierno.

Transparencia y rendición de cuentas. Una presidencia antidemocrática es también una presidencia opaca en el uso de los recursos públicos. Impulsaré la creación de la Comisión Nacional Humberto Moreira, con capacidad de tapar casos de corrupción gubernamental en el nivel federal, estatal y municipal. El Presidente de la República y los mandos superiores del Gobierno haremos pública nuestra declaración patrimonial, debidamente maquillada de antemano y apoyada con prestanombres al estilo de Tomás Yarrington

Los principios contenidos en este Manifiesto parten de mi convicción de que los próximos seis años serán determinantes para consolidar la nueva hegemonía priísta. Les propongo que vayamos juntos a perder el futuro. Convoco a los mexicanos a construir una presidencia priísta a la altura de la esperanza de Carlos Romero Deschamps.

Leído en: http://www.vanguardia.com.mx/porunapresidencia(anti)democratica-1302096-columna.html

Raymundo Riva Palacio - "Yo soy la voz moral"


Javier Sicilia
Javier Sicilia es un poeta, ensayista, novelista y escribía regularmente en Proceso. Reconocido en su medio como una voz social cristiana lúcida, no era más allá de un intelectual con una exposición pública limitada a su círculo. Hace poco más de un año, la vida le cambió de la manera más salvaje e injusta posible, con el asesinato de su hijo Juan Francisco, quien, junto con otras seis personas, fue víctima de una pandilla que, como trabajo alterno, eran matones de narcotraficantes.

 Sicilia dejó la imagen de un hombre bueno y bonachón que olía a viejo, de maestro universitario y charlista de café, y metió a un nuevo hombre, rejuvenecido por la adrenalina y el dolor, en una cazadora y un sombrero de aventurero. En un suspiro, se transformó en un émulo de Indiana Jones. Pero Sicilia no se lanzó al vacío. Golpeado por el drama, con una voz que ya era pública, se erigió por designación propia y colectiva en la voz de las víctimas y los desprotegidos, en el abogado moral de quienes perdieron, a lo largo de casi seis años de guerra, a un familiar.

El poeta galvanizó la frustración nacional, que encontró en él la llave para hablar con el poder y lograr que les prestaran atención. Como sucede con víctimas que tienen prominencia pública y acceso permanente a medios de comunicación, Sicilia se convirtió, en medio de su ingenuidad política, en el aspirante a ser el redentor de los políticos, su látigo, su conciencia y, en el exceso de su fama súbita, en quien pensaba –empujado por la agenda de su principal asesor, Emilio Álvarez Icaza, otro hombre de formación cristiana con largos años de lucha social– transformar el sistema político mexicano.

Por supuesto, se topó con un muro y la flecha que disparó a nadie preocupó. Sicilia venía en picada, su presencia desmoronándose por la confusión de los objetivos iniciales, cuando el presidente Felipe Calderón lo rescató del barranco por el que se precipitaba y lo convirtió en su interlocutor y en el vocero institucional de los sin voz. El Presidente lo invitó a un diálogo en el Castillo de Chapultepec, hace casi un año, para evitar que un esfuerzo que podía oxigenar la salud pública de la nación, se perdiera por la incompetencia política del poeta y de quienes lo rodean.

Sicilia, con el apoyo de la Presidencia, estaba en una tribuna de cristal e impoluta, desde donde pontificaba. “Yo soy la voz moral”, le declaró a un corresponsal de la corporación británica BBC, dibujando su sentir de que la vida lo había empujado a cumplir una misión en la vida. “Yo tengo que hacer esto por convicción moral, porque la gente me ha pedido que lo haga”, agregó.

Su voz calificó la estrategia del gobierno para enfrentar a los cárteles de “estúpida”, y pidió la renuncia de su arquitecto, el secretario de Seguridad Pública Federal, Genaro García Luna. Después recomendó que para frenar la violencia, el Presidente negociara con los cárteles de la droga. Las críticas, aún de entre sus seguidores, abundaron, mientras él entraba en contradicciones y rectificaciones. Pero todo se le perdonaba.

“No soy un animal político”, se justificó ante la BBC. Le estampó un beso al Presidente en el encuentro en Chapultepec para demostrar que, como buen cristiano, sabe perdonar, y siguió su camino, mientras esperaba, sin saber en aquél momento, a sus siguientes víctimas morales, los candidatos presidenciales. La cita fue esta semana.

“Las urnas no le alcanzarán para resarcir los sueños rotos de la Patria”, le dijo al candidato presidencial del PRI, Enrique Peña Nieto, durante un encuentro que tuvo esta semana con todos los aspirantes al máximo puesto de elección popular. “No escucho su corazón. Escucho su discurso acostumbrado al viejo PRI”.

Antes de a él, le había espetado a Josefina Vázquez Mota: “Su campaña parece una continuación de la violencia. Usted y su partido gastan en campañas y demagogia. Para su partido no existen los 60 mil muertos”. La panista pidió perdón. A Peña Nieto, le plantó un beso. Con Andrés Manuel López Obrador no pudo repetir el beso, porque el candidato de la izquierda, el más zorro de todos los aspirantes, optó por evitar que fuera el beso, y no el contenido, lo que se recordara de su encuentro. Pero no fue sencillo.

Sicilia, como el juez del Apocalipsis en que se había ungido, le dijo a López Obrador que es un mesiánico, y que entre sus cercanos hay mentes autoritarias que a veces rayan en lo fascista. A Gabriel Quadri, le abofeteó. “El Partido Nueva Alianza representa lo peor de la clase política”, le dijo con el subtexto de la fundadora del partido de los maestros, Elba Esther Gordillo, en su lengua.

¿Quién lo espeta? ¿Quién le puede reclamar? ¿Quién que no haya perdido a un familiar en la guerra contra las drogas puede tener la autoridad moral para cuestionarlo? Hasta ahora nadie. A este poeta que dejó de escribir para convertirse en un agitador moral que hizo que lo conociera el mundo, nadie. En dos años le han dado seis reconocimientos nacionales e internacionales como activista social, contra tres nacionales que le dieron como escritor en 19 años. El cambio de vida fue absoluto.

Al poeta Sicilia, erigido como esa voz moral de los mexicanos, ese cambio lo energizó y blindó. Abusa de la retórica, producto de su formación cristiana y mística, y su voz se llena siempre de lugares comunes. Pero él sabe que goza de una amplia impunidad para su persona y fama pública, la misma que, como a los mitos de una Nación, no se les puede tocar ni con el pétalo de la dialéctica.

@rivapa

Leído en: http://www.24-horas.mx/yo-soy-la-voz-moral/

Alemán - AMLO se sabe derrotado.

El candidato de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador, sabe que el domingo 1 de julio, dentro de 26 días, será derrotado en las urnas.

Por eso, lo que está tejiendo con la patraña de que existe un complot mediático en su contra –en el que según AMLO estarían participando El Universal, Televisa, Milenio y otros–, es precisamente la cortina de humo que tenderá la noche de ese 1 de julio, para justificar su segundo descalabro al hilo, en sus ambiciones de ser presidente de los mexicanos.

Y también saben que va a perder, los señores Ricardo Monreal, Jesús Zambrano, Luis Walton y Alberto Anaya –jefes de la coalición de partidos de izquierda que impulsan la candidatura de AMLO–, quienes ya trabajan en el control de daños. O si se quiere, en la moderna versión de “mandar al diablo las instituciones”.

Y sabemos lo anterior porque la percepción de una inevitable derrota ante su odiado Enrique Peña Nieto –y la estrategia de control de daños ante la derrota–, son los temas que hoy se tratan, discuten y analizan en el primer círculo de López Obrador. Y claro, esa conversación ya se escucha fuera del primer círculo.

Por esas mismas razones, el candidato de las izquierdas está irritable, descompuesto, y en los mítines, plazas y auditorios públicos ya se olvidó el discurso “del amor” y, en su lugar, reapareció el discurso de “la mafia del poder”, pero con otros adjetivos. En las mismas plazas reitera –por si hiciera falta–, espantajos como el “fraude”, el “complot”, y la “persecución en su contra”; fraguados por quién sabe cuántos poderes perversos confabulados en su contra para impedir que acceda al poder el “México bueno”.

Según algunos de sus cercanos, López Obrador sabe que está perdido: Por eso intensificó desde hace dos semanas la estrategia de denunciar “el complot en su contra” y la persecución mediática, mientras que sin ton ni son difama en todos los tonos y desde todas las plazas al puntero en la contienda, al que acusa de ladrón, mentiroso, ratero, asesino, hijo de las televisoras… y hasta jefe de la restauración del viejo régimen.

Pero en el fondo, la de López Obrador no es una derrota que se gestó ayer, o que viene de la revelación del “pase de la charola” –publicado por “El Universal”–, y tampoco desde que Javier Sicilia le dijo lo que piensan de él millones de votantes; que es autoritario, mesiánico, rencoroso, vengativo y mentiroso, entre otras linduras.

No, la de AMLO es una derrota tan anunciada que, desde semanas previas a esos acontecimientos –en reuniones en corto–, algunos de los generales de AMLO la han reconocido. Otros de plano han aceptado que no sólo son frecuentes las reuniones con empresarios de todos los niveles y de todas las entidades del país, “para recolectar fondos para la campaña de AMLO”, sino que “buena parte de los empresarios no quieren a Andrés”. ¿Y por qué no lo quieren?

Dice uno de esos generales. “No lo quieren porque le tienen miedo, lo ven como una versión mexicana de Chávez” y, porque “a muchos de ellos no les cumplió cuando fue jefe de gobierno del DF, y menos cuando fue candidato presidencial”. Pero hay más, dice: “es muy difícil sacar dinero con empresarios, porque muchos le dieron dinero en 2006, y luego Andrés no tuvo el tino de verlos, agradecerles y explicarles lo que había pasado”.

Hoy, el “pase de charola” denunciado por “El Universal”, en realidad es una suerte de “clavo ardiente” del que se aferra López Obrador, para zarpar la nave del “complot”, el “fraude”, y el discurso de que “le robaron” la elección. Y si existen dudas, basta revisar la reconstrucción de la cena del pase de charola –elaborada por “El Universal”–, en donde el genio electoral, Luis Costa Bonino, reconoce que a López Obrador “le aparecen obsesiones” relacionadas con “el grupo de (la) conspiración, y eso es porque tal vez piensa en explicar su derrota”.

Por lo pronto –y siempre según uno de los generales de AMLO–, el escándalo “del pase de charola le pegó a la candidatura de López Obrador, mucho más de lo que imaginamos”, al grado que no sólo detuvo ese crecimiento sostenido que mostraba; no sólo se estancó el alejamiento de la candidata Vázquez Mota, sino que permitió que el PRI detuviera su caída y hasta recuperara puntos. ¿Qué va a pasar en los 26 días que faltan?

Los medios afines a AMLO harán crecer la especie del fraude, el complot y el despojo, al tiempo que pregonarán encuestas que lo colocan a la cabeza; al tiempo que se movilizará contra las instituciones del Estado a la nueva reserva de manifestantes estudiantiles, que sin ningún –además de la gran capacidad de manipulación-, saldrán a defender el triunfo de AMLO. Una película que ya vimos. Al tiempo.

EN EL CAMINO.

Por cierto, dice AMLO que él no manda pedir dinero. Curioso, si es así, entonces a los que prometió hueso, ya roban y engañan a AMLO, antes del hueso… ¿Qué tal Fox, llama a votar por Peña? Bueno, por el puntero. ¡Ver para creer!


Leído en http://www.zocalo.com.mx/seccion/opinion-articulo/amlo-se-sabe-derrotado

Lydia Cacho - Yarrington y Osiel Cárdenas

Los gobernadores priístas fueron quienes abrieron las puertas al narcotráfico y poco a poco fueron aceptando dinero de la delincuencia organizada, de narcos y tratantes de personas, para sus campañas; sucedió con tal consistencia hasta que se fusionaron los pactos y se invisibiliza la diferencia entre ambos, permitiendo la infiltración en partidos y en los tres poderes de gobierno. 

Por eso no podemos olvidar que las acusaciones contra Yarrington son parte de las confesiones que hizo Osiel Cárdenas Guillén en 2007. La PGR infiltrada por priístas se tardó dos años en contestar a Estados Unidos. Fue por ello que en 2009 no se pudo proceder con toda la fuerza que esperaban la DEA y la SEC, porque muchas propiedades fueron vendidas o traspasadas a familiares, lo cual complejizó las pesquisas del caso de lavado de dinero y conspiración para el crimen organizado. 

Por eso es inaceptable el cinismo de Cavazos Lerma, ex gobernador de Tamaulipas y candidato al Senado, al decir que esto es un linchamiento. Le tiembla la voz porque, según las autoridades estadounidenses, él está involucrado. De allí que a él y a varios ex gobernadores les urge el fuero que les dará una senaduría o diputación. 

El fiscal norteamericano está armando el caso de enriquecimiento ilícito y lavado de dinero. Contrario a lo que sucede en la PGR, la fiscalía norteamericana no está infiltrada por el PRI y no se detendrán porque los indicios son clarísimos: Tomás Yarrington recibió, como mínimo, pagos por “dejar pasar” el dinero. Cavazos Lerma jugó, según la investigación, un rol de accionista en las operaciones de Cárdenas Guillén; en el expediente se asegura que fue el tamaulipeco quien recomendó al cártel controlar las aduanas. La Fiscalía intentará demostrar que Cavazos Lerma colocó gente en las aduanas y facilitó el movimiento de dinero gracias a su gran cercanía con la Secretaría de Hacienda. 

Hay un mandato ministerial de PGR para llevar a Yarrington y a Hernández a declarar ante la Unidad Especializada en Investigación de Delitos contra la Salud. Pero lo que no se ha dicho en México es que hay panistas que intentan detener este caso, porque hay una vinculación con el caso Stanford Bank, el fraude más importante revelado en Estados Unidos desde el arresto de Bernard Madoff. 

El cierre del Stanford Bank se hizo con la información de Osiel Cárdenas. Desde allí el cártel del Golfo quedó dividido y sin dinero. Según el informe de la SEC (regulador bursátil estadounidense), hubo un fraude por 8 mil millones de dólares en productos financieros, prometiendo rendimientos imposibles. Pero el caso no termina aquí, porque también aparece en la lista Elba Esther Gordillo, quien acostumbrada a usar dinero ajeno, intentó invertir 2 mil millones de pesos en el Stanford, sin embargo, el fondo del retiro de las y los maestros pasó a manos de Josefina Vázquez Mota, así que fue ella quien decidió invertir en ese dudoso banco caribeño. Agustín Carstens creyó que invertir todo el fondo era peligroso y aprobó que salieran del país 1.6 millones; ese dinero está congelado por las autoridades norteamericanas, junto con el de Yarrington y otros políticos y narcos mexicanos. Fidel Herrera, según los reportes de la SEC, tiene allí 30 millones de dólares congelados. 

Dos especialistas en lavado de dinero a quienes entrevisté, aseguran que México sigue siendo el país que menos coopera con la justicia internacional. La preocupación de los fiscales que llevan ambos casos vinculados, es que la PGR siga poniendo trabas en los procedimientos para evitar que esto explote. Sin embargo, quienes llevan ambos casos aseguran que, elecciones o no, el asunto seguirá hasta el fin.


Leído en http://www.zocalo.com.mx/seccion/opinion-articulo/yarrington-y-osiel-cardenas

Samuel García - Es España, no AMLO.

¿Será España capaz de rescatar a sus bancos? Esa fue la pregunta con fuerte olor a pesimismo que ayer inundó los salones del Banco Central Europeo y que llevó a las mesas de los cambistas a deshacerse de los euros para refugiarse en dólares y yenes.

El euro se depreció una vez más en esta semana y cerró en 1.23 dólares, después de 1.26 que cotizaba hace una semana y 1.31 de hace un mes. Con todas las malas noticias encima por una asombrosa falta de acuerdos entre los políticos del viejo continente, la moneda europea se ha resistido a devaluarse más y quizá a estas alturas ya debería estar rozando una paridad de 1.1 dólares.

Ahora es España la principal preocupación. Más allá de su abultado endeudamiento público y de su prolongado estancamiento económico, es la banca la que se ha convertido en el talón de Aquiles de la economía española, y Bankia la flecha que fue disparada revelando la brutal fragilidad del orgulloso modelo español. La salida de capitales extranjeros de España, que dio a conocer ayer el Banco de España, solo confirma esta delicada situación.

Mariano Rajoy, quien heredó el desastre en ciernes, se ha enfrentado con balbuceos al reto. Ayer Mario Draghi, el presidente del Banco Central Europeo y quizá el único salvavidas real de la banca española, le recordó lo timorato que fue al no reconocer la peligrosidad del cáncer enquistado en Bankia. “Esa es la peor manera posible de hacer las cosas porque al final todo el mundo acaba haciendo lo correcto, pero al costo más alto posible”, ha dicho Draghi. Si bien el presidente del BCE es impulsor de la formación de una Unión Bancaria Europea (una especie de Fobaproa europeo) que responda a los depositantes y haga frente a las quiebras bancarias, Draghi ha rechazado financiar directamente el rescate de la banca española a instancias de Alemania, dándole un mazazo a la escasa confianza en la salida española.

Ayer los inversionistas se preguntaban si el gobierno español sería capaz de financiar los 19 mil millones de euros que requiere Bankia con onerosas tasas de rendimiento de 6.4% a 10 años y una elevadísima prima de riesgo que ronda los 540 puntos sobre el bono alemán. Un costo muy alto e insostenible para España.

De allí que la versión periodística que circuló sobre un plan alternativo del FMI para rescatar a España cayó en tierra fértil y abonó al nerviosismo a pesar que fue desmentido horas más tarde.

Este recalcitrante pesimismo debilitó una vez más al euro con consecuencias sobre las monedas de mercados emergentes como el peso mexicano y el peso chileno.

Pero para el debilitamiento del peso mexicano hubo ayer una razón adicional: El pésimo reporte a mayo de la actividad manufacturera en Chicago (Chicago PMI) resultó muy por debajo de las expectativas (52.7 versus 56.1) y el menor desde septiembre de 2009, lo que para los exportadores mexicanos, especialmente de vehículos, es una mala noticia que revela una menor demanda en Estados Unidos y una menor oferta de dólares a futuro.

Todas estas son razones fueron suficientes para que el peso se depreciara 2% frente al dólar, pero algunas versiones periodísticas añadieron el factor ‘López Obrador’ a la depreciación del peso. Un factor fantasma creado al calor de las elecciones.

samuel@arenapublica.com | @SamuelGarciaCOM | www.samuelgarcia.com

Leído en: http://www.24-horas.mx/es-espana-no-amlo/

Salvador Elizondo - Aviso.

Salvador Elizondo
(1932-2006)

Aviso

La isla prodigiosa surgió en el horizonte como una crátera colmada de lirios y de rosas. Hacia el mediodía comencé a escuchar las notas inquietantes de aquel canto mágico. Había desoído los prudentes consejos de la diosa y deseaba con toda mi alma descender allí. No sellé con panal los laberintos de mis orejas ni deje que mis esforzados compañeros me amarraran al mástil.

Hice virar hacia la isla y pronto pude distinguir sus voces con toda claridad. No decían nada; solamente cantaban. Sus cuerpos relucientes se nos mostraban como una presa magnífica.

Entonces decidí saltar sobre la borda y nadar hasta la playa. Y yo, oh dioses, que he bajado a las cavernas de Hades y que he cruzado el campo de asfodelos dos veces, me vi deparado a este destino de un viaje lleno de peligros.

Cuando me desperté en brazos de aquellos seres que el deseo había hecho aparecer tantas veces de este lado de mis párpados durante las largas vigías del asedio, era presa del más agudo espanto. Lancé un grito afilado como una jabalina.

Oh dioses, yo que iba dispuesto a naufragar en un jardín de delicias, cambié la libertad y patria por el prestigio de la isla infame y legendaria.

Sabedlo, navegantes: el canto de las sirenas es estúpido y monótono, su conversación aburrida e incesante; sus cuerpos están cubiertos de escamas, erizados de algas y sargazo. Su carne huele a pescado.

Leído en: http://ficcionsubita.blogspot.mx/2008/03/aviso-salvador-elizondo.html