miércoles, 7 de marzo de 2012

LA NUEVA "CERTIFICACIÓN" DE EU.




En los años 90 el proceso de “certificación” que cada año realizaba el gobierno de Estados Unidos para evaluar la guerra contra las drogas en los países latinoamericanos causaba indignación y escozor en la clase política mexicana que, con declaraciones y notas de protesta se rasgaba las vestiduras y rechazaba aquel “acto injerencista y violatorio de nuestra soberanía”. En este 2012, apenas 10 años después y en plena contienda presidencial, el vicepresidente estadunidense Joseph Biden vino a realizar una nueva clase de “certificación”, ya no de la lucha contra el narco sino de los candidatos presidenciales mexicanos, y no hubo nadie que siquiera chistara.

Porque a eso vino Biden, además de a conocer a la Virgen guadalupana a la que, nos dijo, era tan devota su madre. Vino a escuchar de los tres principales aspirantes a la presidencia que van a continuar la lucha contra el crimen y el narcotráfico, lo que demuestra que esa guerra es también en buena medida de los Estados Unidos.

Vino a escuchar que Peña Nieto no va a negociar con los narcos, como afirman algunos sectores con desconfianza en Washington; que López Obrador no se hará de la vista gorda ni cambiará la ruta de choque contra los cárteles de la droga y que Josefina dará continuidad a la estrategia de fuerza de Felipe Calderón. Mientras Biden fue a ver a la Virgen, los candidatos presidenciales fueron a verlo a él. Fue una auténtica pasarela política en la que, los que aspiran a gobernarnos, fueron a mostrarle al vicepresidente de otro país sus cartas credenciales, fue la nueva forma de “certificación” de Washington.

Algo similar a lo que vino Joe Biden fue lo que hizo la Casa Blanca en Colombia en las elecciones presidenciales de 2010; y algo parecido hacen los candidatos a gobernadores de los Estados Asociados de la Unión Americana como Puerto Rico o Hawaii que, en la etapa de las campañas tienen que ir a Washington para reunirse con el secretario de Estado y recibir una especie de “visto bueno”. La única diferencia es que Biden tuvo la cortesía diplomática de ser él quien viniera a México aunque la evaluación fue exactamente la misma que con sus estados anexados.

Por lo demás, la forma en que los tres candidatos de los tres grandes partidos acudieron disciplinadamente a presentarse con el segundo de a bordo de la Casa Blanca, junto con la manera en que analistas y medios comentaron la noticia con muy pocas voces discordantes –ni siquiera un dirigente de izquierda que cuestionara “la política injerencista” o una pancarta de “Biden go home”—sólo confirma que el nivel de supeditación de la política mexicana a los Estados Unidos es cada vez mayor y que eso, sobre todo a partir del sexenio de Calderón, empieza a verse como algo normal.

¿O acaso permitiría Estados Unidos que Alejandro Poiré fuera a entrevistar a los candidatos a la Presidencia de su país, al releccionista Barack Obama y a quién resulte abanderado del Partido Republicano? Ni en sueños; pero aquí todos nuestros políticos y candidatos se congratulan de que su vicepresidente haya aceptado recibirlos, charlar por 45 minutos y tomarse la foto con ellos. Tal vez algunos dirán que eso “es la modernidad y el romper con complejos en la relación bilateral”, aunque también podría resumirse en una palabra: subordinación.

NOTAS INDISCRETAS… En una mesa de un exclusivo restaurante de Polanco, la semana pasada, comieron juntas Josefina Vázquez Mota y Patricia Mercado. La plática fue amena y la invitación de Vázquez Mota directa ¿veremos a una ex candidata a la presidencia apoyando a la actual candidata?.. Los dados repiten Escalera. Buena racha.

sgarciasoto@hotmail.com | @sgarciasoto





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