jueves, 23 de agosto de 2012

Carpinteyro - Otra telenovela

Para tratar de entender el escándalo en el que el gobierno se ha metido por su conflicto con MVS, sugiero comenzar con una pregunta:

¿A quién beneficia que un particular que tiene concesionados bienes de la nación pueda utilizarlos para ofrecer a la población los mismos servicios que otros particulares ofrecen, pero a la mitad del precio y al doble de la calidad? La respuesta a esta pregunta es obvia: el beneficio es para la población consumidora o potencial consumidora de esos servicios.





Siguiendo este método socrático, y bajo la premisa de que la población se beneficia con la entrada de nuevos competidores que le ofrezcan mejores servicios a mitad de precio, entonces la pregunta obligada sería: ¿a quién perjudica?

También aquí la respuesta es simple: la entrada de un nuevo competidor en un mercado sólo perjudica a los otros competidores, que se verán forzados a ofrecer mejores servicios a menores precios para mantener a su clientela y no perder ingresos.

Basada en las preguntas y respuestas anteriores, procedo a contextualizar:

Desde el inicio de este sexenio, MVS solicitó la aprobación del gobierno para invertir en un proyecto utilizando las frecuencias que tiene y tenía concesionadas en la banda de 2.5 GHz. Mediante este proyecto, MVS propuso conformar un consorcio con otros concesionarios de telecomunicaciones mexicanos y con socios tecnólogos para ofrecer a la población servicios de "cuádruple play", como televisión, telefonía, acceso de banda ancha y movilidad (Cablevisión dixit, en escrito exhibido ante la Comisión Federal de Telecomunicaciones del 10 de julio de 2008).

En contrapartida por la aprobación que implicaba la prórroga de las concesiones y el cambio de uso de las frecuencias, MVS ofreció al gobierno: la devolución de una porción de la banda 2.5 GHz concesionada -que el Estado podría licitar a terceros- y el pago de una contraprestación.

Las negociaciones iban por buen camino, hasta que el 10 de diciembre de 2008, el pleno de la Comisión Federal de Telecomunicaciones dio marcha atrás a la opinión favorable que había emitido para que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes prorrogara las concesiones de MVS, con fundamento en los escritos del 10 de julio de 2008 y 22 de agosto del 2008, que Cablevisión y la Cámara Nacional de la Industria de Telecomunicaciones por Cable le hicieron llegar, en los que manifestaban su inconformidad con la prórroga de las concesiones de MVS y solicitaban la reasignación de la banda de frecuencias.

No es casual que Cablevisión y Canitec se opusieran al proyecto de MVS. Cabe recordar que Cablevisión es propiedad de Televisa, y que la Canitec representa los intereses de los principales operadores de televisión por cable, entre los que se encuentran las empresas de Televisa: Cablevisión, Cablemás y TVI/Cablevisión de Monterrey, además de sus aliadas como Megacable y otras. Juntos concentran más del 85 por ciento del mercado de televisión por cable en México y conforman un cartel en el paquete yoo.

Estos concesionarios de televisión por cable, y el concesionario de televisión satelital Sky, también propiedad de Televisa, son competidores directos de MVS, que casualmente a fines de 2008 lanzó su servicio de televisión satelital "Dish México", ofreciendo al mercado un paquete básico de televisión de paga por apenas 139 pesos al mes, cuando la oferta más barata de sus competidores: Sky, Cablevisión, Cablemás, TVI/Cablevisión de Monterrey y las otras, estaba por encima de los 300 pesos mensuales.

El resultado de la agresiva competencia de Dish México no se hizo esperar, y en menos de dos años alcanzó más de 2 millones de suscriptores, es decir, aproximadamente el 40 por ciento del mercado de televisión satelital, en detrimento de Sky y de los operadores de cable, que se vieron forzados a reducir el precio de sus paquetes básicos para estar en condiciones de competir con Dish.

Pues bien, y volviendo a las preguntas que pueden ayudar a entender el entuerto, las propuestas de MVS para recibir aprobación del gobierno que le permita ofrecer a la población servicios de banda ancha por el doble de calidad y a la mitad de precio innegablemente benefician a la población, pero ciertamente perjudican directamente a sus competidores.

Si, como expresó Cablevisión en el escrito citado, la aprobación del proyecto de MVS le permitiría ofrecer a la población servicios de "cuádruple play", como televisión, telefonía, acceso de banda ancha y movilidad; entonces el problema es que, una vez más, una de las subsidiarias de Televisa -Iusacell- tendría que enfrentar la agresiva competencia de MVS. Es cierto, eso redundaría en beneficios para la población; pero sería en perjuicio de Televisa.

El resto, el resto es sólo telenovela.

Fuente: http://www.reforma.com/editoriales/nacional/669/1337538/default.shtm

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