lunes, 12 de noviembre de 2012

Sanjuana Martínez - Los crímenes de guerra de Caderón

¿Veremos a Felipe Calderón sentado en el banquillo de los acusados del Tribunal Penal Internacional? 

A partir del 1 de diciembre, el señor Calderón perderá su investidura de jefe de Estado, una patente de corso que ha funcionado a lo largo de la historia, como protección para los mandatarios acusados de crímenes de guerra, lesa humanidad o genocidio. 

Hace un año, un grupo de mexicanos decidimos firmar una denuncia contra Felipe Calderón ante el Tribunal Penal Internacional por crímenes contra la humanidad cometidos durante su sexenio en el marco de su guerra contra el narcotráfico que ha dejado alrededor de 100 mil muertos, 300 mil desaparecidos y un millón y medio de desplazados. 

Entre los 470 casos graves expuestos de ejecuciones extrajudiciales, tortura, desapariciones forzadas, desplazamiento y reclutamiento de menores, Calderón ha sido señalado como el principal responsable de estos delitos internacionales por omisión, sostener y encubrir las acciones de las Fuerzas Armadas. 





Pues bien, el primer paso para hacer realidad la imagen de Felipe Calderón sentando en el banquillo de los acusados del TPI acaba de suceder: el Grupo de Trabajo de Naciones Unidas sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias informó el pasado viernes que analiza 17 casos graves de desaparición forzada cometidos por el Ejército, la Marina y las distintas policías. 

En su 98 sesión general –celebrada del 31 de octubre al 9 de noviembre en Ginebra, Suiza–, la ONU señala que estos 17 casos son urgentes y deben ser atendidos de manera inmediata por el gobierno mexicano. Son desapariciones forzadas, por tanto, son crímenes contra la humanidad imprescriptibles, lo cual quiere decir que perseguirán a su autor intelectual hasta la eternidad. Felipe Calderón es además del autor intelectual, el Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas, por lo tanto tendrá que responder algún día por sus crímenes. 

Los casos serán presentados en la sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU en marzo de 2013, es decir, cuando Calderón se encuentre en su retiro dorado en algún país del mundo, pero las miradas estarán puestas sobre él. 

El Estatuto de Roma es muy claro al respecto y establece que los jefes de Estado deben de abstenerse de dar órdenes que pudieran implicar violaciones al derecho internacional humanitario. También deben proteger a la población civil, algo que Felipe Calderón ignoró completamente ante su escalada de terror en su lucha encarnizada contra los cárteles de la droga.

Entre los crímenes de guerra cometidos por Calderón figuran los relacionados con los migrantes. En la querella de 700 páginas están incluidos los funcionarios de migración que durante su sexenio se dedicaron a “vender” a los migrantes centroamericanos al crimen organizado: más de 120 mil migrantes siguen desaparecidos. 

Si Calderón no fue capaz de suspender su guerra ante el elevado número de muertes, o bien de prevenir físicamente los estragos de violencia ocasionados en la población civil, el riesgo de genocidio está latente. Y este es el caso concreto que afecta a los migrantes centroamericanos, un auténtico genocidio, cometido nada menos que por el Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas de México. 

Los grandes crímenes de guerra de Felipe Calderón se centran precisamente en las desapariciones forzadas. ¿Cuántos agentes del Estado han participado en la desaparición de 300 mil personas durante su sexenio? La cifra de 300 mil personas desaparecidas se basa en datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el Sistema Nacional de Seguridad Pública y el último informe de la ONU, según ha declarado Marien Rivera, coordinadora del área de seguridad del Centro de Investigación para el Desarrollo A.C. (CIDAC). 

De acuerdo con datos de organizaciones no gubernamentales, el 40 por ciento de las desapariciones fueron cometidas por Ejército, Marina o las distintas policías. Eso quiere decir que se transforman en desapariciones forzadas y 17 de estos casos paradigmáticos fueron ya aceptados por la ONU. 

La ONU no es el único organismo internacional que ha denunciado los crímenes de guerra de Felipe Calderón, también están los informes de Human Rights Watch, de Amnistía Internacional y de una buena parte de las ONGs establecidas en México. 

Hay que incluir, en los crímenes de guerra de Felipe Calderón, el apartado necesario de las ejecuciones extrajudiciales con exponentes tan claros y confesos como el general Bibiano Villa y también la matanza indiscriminada de más de 30 defensores de derechos humanos y activistas. 

Por último, a Felipe Calderón también se le enjuiciará por los crímenes contra periodistas: más de 120 asesinados, 15 desaparecidos y cientos de agresiones a medios de comunicación, ya que el 65 por ciento de los delitos los cometieron fuerzas del Estado.

En el proceso internacional que se sigue contra él, habrá un elemento muy importante: la impunidad durante su sexenio que no permitió la tutela efectiva de la justicia a favor de las víctimas ni la reparación. Particularmente, las Fuerzas Armadas siguen gozando de impunidad gracias a una patente de corso llamada fuero militar. Los soldados y marinos se convirtieron así, en una casta de privilegiados por en cima de la ley, con cientos de crímenes en su haber, fuerzas armadas con permiso de matar, robar, torturar, desaparecer. 

El artículo 28 del Estatuto de Roma del Tribunal Penal Internacional señala plenamente la responsabilidad de Calderón: “El jefe militar o el que actúe efectivamente como jefe militar será penalmente responsable por los crímenes de la competencia de la Corte que hubieren sido cometidos por fuerzas bajo su mando y control efectivo, o su autoridad y control efectivo, según sea el caso, en razón de no haber ejercido un control apropiado sobre esas fuerzas cuando: Hubiere sabido o, en razón de las circunstancias del momento, hubiere debido saber que las fuerzas estaban cometiendo esos crímenes o se proponían cometerlos; y no hubiere adoptado todas las medidas necesarias y razonables a su alcance para prevenir o reprimir su comisión o para poner el asunto en conocimiento de las autoridades competentes a los efectos de su investigación y enjuiciamiento”. 

Por tanto, los crímenes de guerra de Felipe Calderón guardan relación con las actividades bajo su mando y control efectivo. El Ejecutivo fue testigo perenne del sufrimiento ocasionado por sus decisiones de Estado y permaneció indolente ante el cúmulo de delitos cometidos contra su pueblo. No previno ni reprimió la comisión de estos delitos. No atendió las demandas de justicia por los crímenes cometidos por sus Fuerzas Armadas. No escuchó las súplicas de las víctimas torturadas; ni los gritos de auxilio de las poblaciones desplazadas bajo el asedio del crimen organizado, el Ejército y la Marina. No quiso ver las desapariciones forzadas, ni los menores obligados a convertirse en sicarios.  No observó los Centros Clandestinos de Detención con cientos de detenidos-desaparecidos, ni los miles de inocentes en las cárceles sin debido proceso. No consideró atender los asesinatos en centros de rehabilitación, el aumento de los feminicidios, la trata de mujeres y niñas. No redujo los ataques contra la población civil… 

Los crímenes de guerra de Felipe Calderón son imprescriptibles y lo perseguirán hasta el final de sus días. El banquillo de los acusados en el Tribunal Penal Internacional lo espera.

Este contenido ha sido publicado originalmente por SINEMBARGO.MX en la siguiente dirección: http://www.sinembargo.mx/opinion/12-11-2012/10649. Si está pensando en usarlo, debe considerar que está protegido por la Ley. Si lo cita, diga la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. SINEMBARGO.MX

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