miércoles, 31 de julio de 2013

Raymundo Riva Palacio - Tepalcatepec, putrefacción tolerada

Un testimonio dramático del doctor José Manuel Mireles, consejero general de los grupos de autodefensa comunitaria, divulgado en las redes sociales por la agencia alternativa Subversiones, cuenta cómo la comunidad de Tepalcatepec fue asimilando a los cárteles de la droga sin que hicieran nada hasta que voltearon los criminales hacia el pueblo que los había acogido para someterlo con violencia a sus intereses. Visto aisladamente, el testimonio es desgarrador. Pero analizado en su tiempo y contexto, revela no sólo los claroscuros de la guerra contra el narcotráfico que inició el ex presidente Felipe Calderón, sino cómo viven los pueblos mexicanos, sin ingenuidad, el fenómeno del narcotráfico.





Tepalcatepec es un municipio en Tierra Caliente, Michoacán, frontera con Jalisco, que según un reporte confidencial del CISEN de 2007, estaba controlado por el Cártel de Sinaloa -hoy Pacífico-, y era puerta de entrada a Jalisco de los precursores de las metanfetaminas que llegaban a los puertos de Manzanillo y Lázaro Cárdenas procedentes de India y China. La plaza la manejaba el Cártel del Milenio -de los hermanos Valencia-, que se había unido a los sinaloenses en 2006 para enfrentar al Cártel del Golfo y aLos Zetas. El representante era, según el mismo documento, Uriel Farías Álvarez, alias El Paisa, en ese entonces presidente municipal del PRI.

Muchos tepalcatenses, como el doctor Mireles, votaron por él. En qué condiciones no se sabe. Tampoco si el voto, como en muchas otras comunidades infectadas por el narcotráfico, fue inducido o fue resultado de amenazas. El hermano de El Paisa, Juan José Farías Álvarez, El Abuelo, había organizado a los “Antizetas”, un grupo para repeler al cártel adversario. Su red de protección abarcaba, según el CISEN, a la Secretaría de Seguridad Pública local y a miembros de la Iglesia en Tepalcatepec. El Abuelo estaba vinculado a la red del empresario chino mexicano, Zhenli Ye Gon, y su hermano, jefe de la protección, fue detenido en 2009 en el caso de El Michoacanazo, aunque después recuperó la libertad por falta de pruebas.

El problema en Tepalcatepec no era desconocido para el gobierno de Calderón en 2007, cuando se agravó. Esto sucedió porque fue tan eficaz el golpe a los cárteles, que se quedaron sin dinero para pagar sicarios, con lo que se dio el traslape de delitos federales al fuero común. Los matones del Cártel de Tijuana se mudaron a los secuestros exprés para ganar dinero, mientras Los Zetas se expandieron a la trata, extorsión y piratería, para sobrevivir. En ese traslape falló la estrategia de Calderón al no tener la solidez institucional para enfrentar los delitos del fuero común, y perdió el tiempo culpando a los gobiernos estatales de no hacer nada, cuando en realidad nunca tuvieron ni el dinero ni el tiempo para fortalecer sus cuerpos policiales. Por otro lado, la estrategia de Calderón dejó vacíos sin llenar, como el haber detenido a los Farías Álvarez, que mantenían con violencia la estabilidad, y no fortaleció institucionalmente al municipio.

En cinco años, el vacío se volvió un conflicto. Los Zetas se metieron a Tepalcatepec y en el cambio de gobierno de Calderón al de Enrique Peña Nieto, el hueco institucional que se dio a nivel federal fue aprovechado por el Cártel Jalisco Nueva Generación -la nueva cara del Cártel del Milenio-, para impulsar a las policías comunitarias y a los grupos de autodefensa civil en Tierra Caliente. Si los grupos en Tepalcatepec son inspiración o no de ese grupo criminal, no se sabe. Que sí existen cárteles de la droga en esa zona bajo el disfraz de grupos de autodefensa y policías comunitarias, es un hecho.

Tepalcatepec es un estudio de caso excepcional de la realidad mexicana, donde lo que se ve no necesariamente es lo que existe, y lo que se dice, tampoco es necesariamente toda la verdad. Lo real es que hay cientos de personas que han tenido que sobrevivir en este entorno desde hace años y no ha habido una política que les permita dormir tranquilos. La deficiencia de la estrategia del ex presidenteCalderón fue haber enfocado el combate a los cárteles únicamente con la fuerza, sin integralidad social. El error en el que había caído el presidente Peña Nieto fue atacar socialmente el fenómeno, sin la parte de fuerza. No pueden ir separados. La buena noticia en esta zozobra es la rectificación del gobierno sobre la estrategia. Tepalcatepec, en este sentido, es un microcosmos del México que construimos colectivamente y abandonamos.


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