sábado, 12 de abril de 2014

Raymundo Riva Palacio - Claroscuros en el gabinete

 
PRIMER TIEMPO: Definitivamente, semana mala para don Miguel. Todos los vasos políticos en Michoacán se cimbraron esta semana. Tras la captura del secretario de gobierno Jesús Reyna, el viernes antepasado vino la de José Trinidad Martínez Pasalagua, poderoso líder transportista y uno de los operadores más sólidos del PRI en la entidad, crucial en la victoria de Fausto Vallejo en la gubernatura en 2011. Están señalados de tener vínculos con Los Caballeros Templarios, una acusación que tomó forma hace dos meses, cuando por coincidencia –al menos-, Reyna se confrontó con el comisionado federal, Alfredo Castillo. El comisionado dependía originalmente del secretario de Gobernación,Miguel Ángel Osorio Chong, pero el control le fue arrebatado por Los Pinos. Castillo pasó a depender de Aurelio Nuño, jefe de la Oficina de la Presidencia, desde donde le dictarían instrucciones y su manejo con los medios. A la tarea política de Castillo se le dieron atribuciones plenipotenciarias no sólo en Michoacán, sino dentro del gabinete que, por diseño, encabeza Osorio Chong. Los golpes no han cesado para el secretario. Michoacán no es su único problema en temas de seguridad alto impacto. En paralelo se desató la lucha dentro del Cártel del Golfo por el control de Tamaulipas. Una detención clave, la del jefe de la banda en Reynosa, Jesús Alejandro Leal el 1 de abril, y el asesinato del jefe de la plaza de Tampico, Aarón Rogelio García el 4, detonaron la violencia que ya llega a casi 50 muertos.
 
 
 
 
 
 

 
El secretario, que absorbió las funciones de la Secretaría de Seguridad Pública para amasar poder, paga hoy las consecuencias del mal diseño que implantó. La parte roja de la vida política lo ha marcado y puesto en entredicho su capacidad operativa. Su promesa de resolver la violencia en el corto plazo se rompió hace tanto tiempo, que ya nadie se acuerda de ello. Ahora circula en la clase política que su tiempo en Bucareli casi se agotó, y que para dentro de no mucho, dejará la Secretaría para buscar ser el coordinador del PRI en la próxima legislatura del Congreso. Degradación, no promoción, es como lo están viendo ahora. Si es cierto o falso ese movimiento, en política no cuenta la realidad, sino la percepción.
 
 
SEGUNDO TIEMPO: El lado claro de la Luna. Mientras en México la violencia y la inseguridad se le enrollaban al secretario de GobernaciónMiguel Ángel Osorio Chong, el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, decidió que su viaje obligatorio a la Reunión de Primavera del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional en Washington, debía tener una mayor densidad y amplitud mediática. Videgaray no viajó directo a esa capital, sino a Boston, en cuyo suburbio Cambridge se encuentra el Instituto Tecnológico de Massachusetts, en donde hizo el doctorado, y realizó su primera escala. Alumno apreciado en esa institución a la verja del río Charles, Videgaray plantó la primera parte de su mensaje: las recientes reformas estructurales de la economía mexicana son las más importantes transformaciones desde el Tratado de Libre Comercio en 1994. De ahí voló a Washington, donde en la víspera de participar en la reunión anual de los organismos financieros, hizo una extrañísima segunda escala en la Organización de Estados Americanos, donde es inusual que tenga foro un ministro de Hacienda, reservado históricamente para cancilleres y jefes de Estado. Pero a Videgaray le abrió el hueco el representante mexicano en la OEA, Emilio Rabasa, y plantó la segunda parte de su mensaje: el proceso de reformas económicas, que se hizo con diálogo y acuerdos sustantivos con la oposición, tiene como común denominador el crecimiento y democratización de la productividad. Videgaray habló en dos tiempos de acuerdo a la música que suelen escuchar sus interlocutores. En la academia, sobre la importancia de las reformas del 2013, ante un auditorio que siempre ha elogiado la de 1994; ante el foro panamericano, cómo el arte de la política en materia de construcción de acuerdos, ha sido eje del presidente Enrique Peña Nieto. Discursos, entrevistas y una amplia difusión de sus actividades en la ciudad de México ocultaron la cautela del FMI y del Banco Mundial sobre la economía mexicana y sus estimaciones de crecimiento durante el sexenio que están a la mitad de lo que afirma Videgaray. Pero trabajó bien las percepciones y construyó su propia realidad. En el balance de los dos supersecretarios sobre los cuales recae el gobierno de Peña Nieto, Videgaray saltó todos los charcos de lodo, en uno de los cuales se cayó Osorio Chong.
 
 
TERCER TIEMPO: Prevención y contención del amigo de Videgaray. Si algo hubo en la visita de dos días del presidente francés François Hollande a México, fue miel a borbotones y una alegría enorme del presidente Enrique Peña Nieto por el relanzamiento de las relaciones bilaterales, después de años de zozobra porque sus antecesores, Felipe Calderón y Nicolás Sarkozy, de mecha corta los dos y antipatía recíproca, se pelearon por el caso de la francesa Florence Cassez, que purgaba una condena en cárceles mexicanas por secuestro y delincuencia organizada. El tema de otra francesa, Maude Versini, fue colocado en algunos medios como uno que tendría que volver a confrontar a los presidentes. Hollande se refirió muy genéricamente a Versini en una reunión con la comunidad francesa, y nada más. Versini estuvo casada con el ex gobernador del estado de México, Arturo Montiel -uno de quienes formó a Peña Nieto-, y se escapó a Francia con su maestro de tenis y sus hijos. Montiel se divorció de ella, la indemnizó y, ante el abandono de los hijos, que documentó en tribunales franceses y mexicanos, le quitó la custodia de los menores. Versini quiere verlos y busca una nueva indemnización, pero no fue tema, ni público ni privado, entre los presidentes. El canciller José Antonio Meade, que preparó la visita con el Quai D’Orsay, trabajó todos los detalles para que el caso de Versini, que los franceses no ven como algo para meter las manos diplomáticas, no opacara esta visita del reencuentro donde se firmaron 41 acuerdos, y volaron en los medios artículos y reportajes actuales y nostálgicos donde se recordó que hace muchos años, cuando el presidente Adolfo López Mateos recibió a Charles de Gaulle, en una de las visitas de jefes de Estado más memorables en la historia de México. Como esta quiso ser, a imagen y semejanza de aquella, donde el anfitrión también fue un mexiquense.
 
 
twitter: @rivapa
 
 
 

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