jueves, 4 de diciembre de 2014

Cuento Zen - El poder ensucia


El poder ensucia

El Emperador le dijo a Kyoyu:
– Eres un gran hombre, he decidido que te voy a regalar mi imperio.
– ¿Lo aceptas?

Pero Kyoyu en vez de alegrarse, se enfadó mucho y dijo:
– ¡Tus palabras han ensuciado mis oídos!

.. y se fue a un río cercano y se lavó las orejas a conciencia. A esto, pasó un amigo suyo con una vaca, y al verle le preguntó:

– ¿Qué es lo que estás haciendo, Kyoyu?
– ¿Por qué te lavas las orejas con tanto cuidado?

– ¡Calla, calla!, hoy no es mi día.
– El emperador quería hacerme su heredero. ¡Me quería dejar el Imperio!
– Mi oídos se han ensuciado con tales proposiciones, por eso me los estoy lavando.

– ¡Vaya! – dijo el labriego-.
– Y yo que había traído mi vaca al río para que bebiera.
– ¡ahora resulta que el agua está sucia!


Pobre vaca,  pagan justos por pecadores.


Leído en http://puntoh.ning.com/profiles/blogs/el-poder-ensucia



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