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viernes, 5 de junio de 2015

Cuento Zen - Tal armero, tal arma


Tal Armero, tal arma

"El sable es el alma del Samurai", nos dice una de las más antiguas máximas del Bushidô, la Vía del guerrero. Símbolo de virilidad, lealtad y coraje, el sable es el arma favorita del Samurai. Pero el sable, en la tradición japonesa, es algo más que un instrumento terrible, algo más que un símbolo filosófico. Es un arma mágica. Arma que puede ser benéfica o maléfica, según la personalidad del forjador y del propietario.

El sable es la prolongación de los que los manipulan, se impregna misteriosamente de las vibraciones que emanan de sus seres.






lunes, 4 de mayo de 2015

Cuento zen - El pollo y el ego


El pollo y el ego

Un pollo estaba sentado en un gallinero, en flor de loto, tratando budistamente de eliminar el ego.

Entonces apareció un ranchero. Temeroso, el animal se refugió detrás del criadero. Cuando el hombre se fue, el buda emplumado encontró un poco de maíz en su comedero.

El ranchero regresó al día siguiente. Temeroso, el animal se refugió detrás del criadero. Cuando el hombre se fue, el buda emplumado encontró un poco de maíz en su comedero. Siete días consecutivos apareció el ranchero. Detrás del comedero el ave dedujo: antes del hombre, la nada; después del hombre, alimento. El hombre es un santo y ama a los pollos.

El emplumado se sintió tocado por la verdad suprema y esperó a su maestro para rendirle el debido respeto.

Entonces apareció el ranchero, el ave iluminada se acercó brincando alegremente y alegremente le retorcieron el pescuezo


Ego eliminado, con papas...


Leído en https://lacanciondelasirena.wordpress.com/2013/01/22/el-pollo-y-el-ego-ea-pozoblock/

jueves, 4 de diciembre de 2014

Cuento Zen - El poder ensucia


El poder ensucia

El Emperador le dijo a Kyoyu:
– Eres un gran hombre, he decidido que te voy a regalar mi imperio.
– ¿Lo aceptas?

Pero Kyoyu en vez de alegrarse, se enfadó mucho y dijo:
– ¡Tus palabras han ensuciado mis oídos!

.. y se fue a un río cercano y se lavó las orejas a conciencia. A esto, pasó un amigo suyo con una vaca, y al verle le preguntó:

– ¿Qué es lo que estás haciendo, Kyoyu?
– ¿Por qué te lavas las orejas con tanto cuidado?

– ¡Calla, calla!, hoy no es mi día.
– El emperador quería hacerme su heredero. ¡Me quería dejar el Imperio!
– Mi oídos se han ensuciado con tales proposiciones, por eso me los estoy lavando.

– ¡Vaya! – dijo el labriego-.
– Y yo que había traído mi vaca al río para que bebiera.
– ¡ahora resulta que el agua está sucia!


Pobre vaca,  pagan justos por pecadores.


Leído en http://puntoh.ning.com/profiles/blogs/el-poder-ensucia



domingo, 4 de mayo de 2014

Cuento Zen - Volviéndose a si mismo


Volviéndose a si mismo

— Cuando mires a tus compañeros procura mirarte a ti mismo, dijo el maestro al discípulo.

 — Pero, ¿no es una actitud egoísta?, cuestionó el discípulo. Si nos preocupamos por nosotros mismos jamás veremos lo que los otros tienen de bueno para ofrecer.

— Ojalá siempre consiguiéramos ver las cosas buenas que están a nuestro alrededor —contestó el maestro— pero, en verdad, cuando miramos al prójimo estamos sólo buscando defectos.

Intentamos descubrir una maldad, porque deseamos que sea peor que nosotros. Nunca lo perdonamos si nos hiere porque creemos que jamás seríamos perdonados por él. Conseguimos herirlo con palabras duras afirmando que decimos la verdad, cuando apenas estamos intentando ocultarla de nosotros mismos.

Fingimos que somos importantes para que nadie pueda ver nuestra fragilidad. Por eso siempre que estés juzgando a tu hermano ten conciencia de que eres tú quien está en el tribunal.






sábado, 3 de mayo de 2014

Cuento Zen - El muro


El muro

Dicen que una vez un hombre era perseguido por varios malhechores que querían matarlo. El hombre ingresó a una cueva. Los malhechores empezaron a buscarlo por las cuevas anteriores de la que él se encontraba. Con tal desesperación elevó una plegaria a Dios de la siguiente manera:

"Dios todopoderoso, haz que dos ángeles bajen y tapen la entrada para que no entren a matarme". En ese momento escuchó a los hombres acercándose a la cueva en la que él se encontraba, y vio que apareció una arañita. La arañita empezó a tejer una telaraña en la entrada. El hombre volvió a elevar otra plegaria, esta vez más angustiado:

"Señor, te pedí ángeles, no una araña." Y continuó: "Señor, por favor, con tu mano poderosa coloca un muro fuerte en la entrada para que los hombres no puedan entrar a matarme". Abrió los ojos esperando ver el muro tapando la entrada, y observo a la arañita tejiendo la telaraña. Estaban ya los malhechores ingresando en la cueva anterior de la que se encontraba el hombre y éste quedó esperando su muerte. Cuando los malhechores estuvieron frente a la cueva en la que se encontraba el hombre ya la arañita había tapado toda la entrada, entonces se escucho esta conversación:

Primer hombre: "Vamos, entremos a esta cueva." Segundo hombre: "No. ¿No ves que hasta hay telarañas?, nadie ha entrado en ésta."







miércoles, 20 de noviembre de 2013

Cuento Zen - Ya estamos


Ya estamos



Un maestro y su discípulo caminan.

El discípulo pregunta: “¿Adónde vamos, maestro?”

El maestro responde: “Ya estamos”.




martes, 19 de noviembre de 2013

Cuento Zen - El regalo




El regalo

Una vez vivió un gran guerrero. Aunque bastante viejo, él aún podía derrotar a cualquier retador. Su reputación se extendió a lo largo y ancho del país, y muchos estudiantes se reunieron para estudiar con él.

Un día, un infame joven guerrero llegó a la aldea. Estaba determinado en ser el primer hombre en derrotar al gran maestro. Junto con su fuerza, tenía una inexplicable habilidad de notar y de explotar cualquier debilidad en un adversario. Esperaba a que su rival hiciera el primer movimiento, de esa manera revelando una debilidad, y después golpeaba con una despiadada fuerza y una velocidad de relámpago. Nunca, nadie había durado en un combate con él, más allá del primer movimiento.

Muy en contra del consejo de sus preocupados estudiantes, el viejo maestro aceptó con mucho gusto el desafío del joven guerrero. Cuando los dos estuvieron en guardia para la lucha, el joven guerrero comenzó a lanzar insultos al viejo maestro. Tiró mugre y escupitajos en su cara. Por horas lo atacó verbalmente con cada maldición e insulto conocido por los hombres. Pero el viejo guerrero simplemente estaba parado allí, inmóvil y tranquilo. Finalmente, el joven guerrero se agotó. Sabiendo que había sido derrotado, se marchó, sintiéndose avergonzado.

Algo decepcionados porque no luchó con el insolente joven, los estudiantes se reunieron alrededor del viejo maestro y le preguntaron. “¿Cómo pudo usted aguantar tal indignidad? ¿cómo lo alejó?”.

“Si alguien viene darles un regalo y ustedes no lo reciben” contestó el maestro, “¿a quién pertenece el regalo?".




sábado, 16 de noviembre de 2013

Cuento Zen - Conciencia plena




Conciencia plena

Después de diez años de aprendizaje, Tenno alcanzó el rango de profesor de Zen. Un día lluvioso, fue a visitar al famoso maestro Nan-in. Cuando entró, el maestro lo saludó con una pregunta, “¿Usted dejó sus zuecos de madera y paraguas en el pórtico?”. “Sí”, contestó Tenno.

“Dígame”, continuó el maestro, “¿usted colocó su paraguas a la izquierda de sus zapatos, o a la derecha?”. Tenno no supo la respuesta, y se dio cuenta que todavía no había logrado tener conciencia plena. Así que se convirtió en aprendiz de Nan-in y estudió con él por diez años más.





jueves, 14 de noviembre de 2013

Cuento Zen - Conociendo al pez



Conociendo al pez

Un día, Chuang Tzu y un amigo estaban caminando por la rivera de un río. “Mire a los peces nadando”, dijo Chuang Tzu, “realmente están disfrutando de sí mismos”.

“Usted no es un pez”, contestó el amigo, "así que no puede saber verdaderamente que están disfrutando de sí mismos”.

“Usted no es yo”, dijo Chuang Tzu, “¿así que cómo sabe usted que no sé que los peces están disfrutando de sí mismos?”




miércoles, 30 de octubre de 2013

Cuento Zen - Iluminado




Iluminado

Un día, el maestro anunció que un joven monje había alcanzado un estado avanzado de Iluminación.

La noticia causó algo de conmoción. Algunos de los monjes fueron a ver al joven monje.

–Oímos que te iluminaste. ¿Es verdad? –preguntaron.

–Así es –contestó.

–¿Y cómo te sientes?

–Tan desgraciado como siempre –dijo el monje.




martes, 29 de octubre de 2013

Cuento Zen - Mariposa




Mariposa

El gran maestro taoísta Chuang Tzu, una vez soñó que era una mariposa que revoloteaba por todas partes.

En el sueño no tenía conciencia de su individualidad como persona. Era sólo una mariposa.

De repente despertó, y se encontró tendido allí siendo una persona de nuevo.

Pero al instante se preguntó, “¿Hace poco era un hombre que soñó que era una mariposa, o ahora soy una mariposa que sueña que es un hombre?”.




lunes, 28 de octubre de 2013

Cuento Zen - Se mueve





Se mueve

Dos monjes tenían una discusión a la orilla del río. El maestro, que en ese momento pasaba, se acercó a ellos y les preguntó sobre que se trataba su debate.

“Estábamos mirado aquél árbol, y dije que las hojas se movían, pero mi compañero dice que es el viento el que se mueve”, dijo uno de los monjes.

El maestro miró al árbol, luego a sus discípulos y les dijo, “es su mente la que se mueve”.




domingo, 27 de octubre de 2013

Cuento Zen - Mente - Mono




Mente - Mono

La mente es activa, inquisitiva, voluntariosa, e impaciente al igual que un mono. Salta de pensamiento a pensamiento, examinando esta o aquella curiosidad, siempre perdiendo interés y lanzándose otra vez en alguna búsqueda nueva y sin propósito.

Natural, característica, incluso atractiva, tal como lo es el comportamiento símico, no muchos de nosotros elegirían actuar de semejante manera. Sí, todos tenemos mentes-mono, porque es sólo una moda que la mente desatendida se ocupa de sí misma. Pocos de nosotros elegirían un mono como compañero para toda una vida, sin embargo todos elegimos vivir con nuestras mentes-mono. Por eso, somos como dueños renuentes de gibones, por siempre tirando de la correa (o de gorilas, que simplemente arrastrarían a una persona).

Pero, aunque todos tenemos mentes-mono, pocos de nosotros advierten esta situación. Quizás sea solamente en la noche, cuando estamos tratando de dormir, que nos enteramos de lo muy indulgente que es la mente con su desorden. Todo estaría bien, ciertamente, si fuéramos monos, pero, aunque parientes muy cercanos, no lo somos. Sin embargo debemos, pareciera, compartir nuestras vidas con ellos. No importa adonde vayamos ni quién lleguemos a ser, fielmente la mente nos acompaña.



sábado, 19 de octubre de 2013

Cuento Zen - Carga inútil



Carga inútil

Genjug quiso aprender el arte de la espada para calmar el odio que guardaba en el alma en contra del asesino de su padre. Fue a buscar a Hugen para que lo enseñara.

- Maestro – dijo Genjug-. Necesito urgentemente saber cómo usar una espada para vengar la muerte de mi padre, este odio no me deja en paz.

- Claro -dijo Hugen sin inmutarse-, pero necesito que me hagas un favor, debo llegar hasta la cima de aquella colina, podrías ayudarme a cargar esos costales, y cuando lleguemos, te prometo que te enseñaré.

Genjug, pensó que era lo justo y sin decir palabra tomó los costales pesados y ambos emprendieron el viaje. Aunque tuvo cierta inquietud por saber que contenían, no preguntó nada, porque imaginaba que lo más probable era que contuvieran algo muy importante para Hugen. Pero al llegar a la cima no aguantó más la curiosidad y ansioso preguntó: ¿Y los costales maestro, que contienen?

Hugen sin inmutarse otra vez, tomó los costales, los abrió y sacó de su interior montones de piedras que arrojó cuesta abajo diciendo: Ah, sólo piedras sin valor.

Al ver aquella escena Genjug gritó como loco:

- ¡Qué, he venido hasta aquí soportando este cansancio, cargando esos costales inútiles que sólo contienen piedras sin valor, y que aparte no sirven para nada. ¡Acaso está usted loco!

El maestro sin inmutarse por tercera vez, contestó:

- ¡Qué, has venido hasta mí, para aprender el arte de la espada cargando ese odio de venganza y ese rencor inútil que no sirve para nada. ¡Acaso estás loco!

En ese momento Genjug se iluminó y prefirió aprender…el arte del perdón.





viernes, 18 de octubre de 2013

Cuento Zen - El maravilloso arte de una gata



El maravilloso arte de una gata

En la casa de un maestro de esgrima llamado Shoken se había instalado una gran rata que estaba causando estragos. Corría de acá para allá aun a plena luz. Un día, el maestro la encerró en su habitación y ordenó a su gata que la cazara, pero la rata le saltó a la cara y la mordió de tal manera que la gata huyó maullando. El maestro decidió traer algunas gatas con fama de buenas cazadoras en el vecindario y las introdujo en su habitación. Pero la rata, acurrucada en un rincón, saltaba encima de cada gata que se acercaba, la mordía y la hacía huir. Era tan feroz que las gatas renunciaban a volver a acercarse. El maestro se enfureció y comenzó a perseguir a la rata con su espada. La corrió rompiendo puertas, shojis y tatamis mientras la rata se desplazaba como un rayo escapando a todos sus avances, hasta que, finalmente, le saltó a la cara y lo mordió.

Bañado en sudor, el maestro ordenó a su sirviente:

He oído decir que a seis o siete aldeas de aquí vive una gata que es la mejor cazadora del mundo; tráela.



jueves, 17 de octubre de 2013

Cuento Zen - Disipando un fantasma



Disipando un fantasma

La esposa de un hombre se puso muy enferma, y en su lecho de muerte le dijo, “¡Te amo tanto! No quiero dejarte, y no quisiera que me traicionaras. Prométeme que no verás a ninguna otra mujer después que muera, o volveré y me apareceré.”

Durante varios meses después de su muerte, el marido evitó a otras mujeres, pero entonces conoció a alguien, y se enamoró. La noche en que se comprometían para casarse, el fantasma de su ex esposa se le apareció. Lo culpó por no mantener la promesa, y después, cada noche volvió para fastidiarlo. El fantasma le rememoraba todo lo que hacía durante el día con su prometida, hasta el punto de repetir, palabra por palabra, sus conversaciones. Le afectó tanto, que no podía dormir.

Desesperado, pidió consejo a un maestro del Zen que vivía cerca de la aldea. “Este es un fantasma muy listo”, dijo el maestro luego de escuchar la historia del hombre. “¡Sí, lo es!”, contestó el hombre, “recuerda cada detalle de lo que digo y hago. ¡Lo sabe todo!” El maestro sonrió, ”Usted debería admirar a un fantasma como éste; pero le diré qué tiene que hacer la próxima vez que lo vea.”

Esa noche el fantasma volvió y el hombre hizo exactamente como el maestro le había aconsejado. “Eres un fantasma tan sabio”, dijo, “Sabes que no puedo ocultarte nada. Si puedes contestarme una pregunta, interrumpiré mi compromiso y me quedaré solo por el resto de mi vida”.

“Haz tu pregunta”, contestó el fantasma. El hombre recogió un puñado de frijoles de una gran bolsa que estaba en el piso, “Dime exactamente cuántos frijoles hay en mi mano.”

En ese momento el fantasma desapareció y nunca más regresó.


El remordimiento y la culpa son emociones negativas que como fantasmas vuelven a atormentarnos una y otra vez.



miércoles, 16 de octubre de 2013

Cuento Zen - ¿Es eso así?



¿Es eso así?

Una hermosa muchacha de la aldea estaba embarazada. Sus padres enojados, exigieron saber quién era el padre. Al principio resistente a confesar, la ansiosa y desconcertada muchacha finalmente señaló a Hakuin, el maestro de Zen a quien todos antes reverenciaban por vivir una vida tan pura. Cuando los ultrajados padres enfrentaron a Hakuin con la acusación de su hija, él contestó simplemente "¿Es eso así?".

Cuando el niño nació, los padres se lo trajeron a Hakuin, quien ahora era visto como un paria por la aldea entera. Exigieron que tomara el cuidado del niño, puesto que era su responsabilidad. "¿Es eso así?", dijo Hakuin tranquilamente mientras aceptaba al niño.

Por muchos meses cuidó muy bien del niño, hasta que la hija no pudo resistir más la mentira que había dicho. Confesó que el padre verdadero era un joven de la aldea que había intentado proteger. Los padres fueron de inmediato donde Hakuin para ver si devolvería al bebé. Con abundantes disculpas explicaron lo qué había sucedido. "¿Es eso así?", dijo Hakuin mientras les entregaba al niño.

Enseñanza:
No te apegues a nada... solo deja que la vida fluya… sin resistencias, sin calificar las cosas o circunstancias como buenas o malas; tomando cada suceso en tu vida como un aprendizaje.

“Si lo entiendes las cosas son así. Si no lo entiendes las cosas son así” Zen




martes, 15 de octubre de 2013

Cuento Zen - Buda cristiano



Buda cristiano

Uno de los monjes del maestro Gasan visitó la universidad en Tokio. Cuando volvió, le preguntó al maestro si había leído alguna vez la Biblia Cristiana. "No", contestó Gasan, "por favor, léame algo de ella."

El monje abrió la Biblia en el Sermón en el Monte que aparece en San Mateo, y comenzó a leer. Después de leer las palabras de Cristo sobre los lirios en el campo, calló.

El maestro Gasan estuvo silencioso durante un buen rato.

"Sí", finalmente dijo, "quien quiera que haya pronunciado estas palabras es un ser iluminado. ¡Lo que me ha leído es la esencia de todo lo que he estado tratando de enseñarles aquí!"

****


Sobre los lirios en el campo:

“Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: No trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.” (Mateo 6:25-34).