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viernes, 20 de febrero de 2015

Gabriel Jiménez Emán - Argumento para un pueblo de verdugos

Gabriel Jiménez Emán  (1950)

Argumento para un pueblo de verdugos
 

Un hombre inocente es condenado a muerte por un pueblo. El tribunal decide hacerlo decapitar a la vista de todos.

En el momento de la ejecución, el verdugo se siente culpable y se lo dice al pueblo. El pueblo, alarmado y confuso, propone decapitar al verdugo.

De la misma forma el nuevo verdugo, en el momento de decapitar al antiguo verdugo, se siente culpable y se lo dice al pueblo.

Así, ya no parece quedar nadie más en el pueblo que se atreva a ser verdugo de verdugos inocentes.

Por fin, un hombre se ofrece voluntariamente a hacer de verdugo, y en el momento de la ejecución desvía el hacha hacia la cabeza del gobernador y lo decapita en nombre del pueblo.

El valeroso hombre resulta ser después hermano del primer hombre inocente, que es a su vez el único verdugo culpable.


Se limpia de arriba para abajo.


Leído en http://www.educoas.org/portal/bdigital/contenido/rib/rib_1996/anexo/anexo50.aspx

jueves, 22 de enero de 2015

Gabriel Jiménez Emán - El vértigo lúcido

Gabriel Jiménez Emán 
1950
 
El vértigo lúcido

Vive solo en una cabaña junto al río. Duerme hasta tarde en la mañana, pues apenas si logra conciliar el sueño por la noche. Se levanta, no se mira nunca a un espejo, se despereza y va al río donde se da un buen chapuzón; se distrae en el bosque, observa los pájaros, los panales de avispas en los troncos de los árboles, las lagartijas que reptan junto a las piedras. Regresa y pone un sartén en la leña con huevos y tocino, que saborea lentamente. Después va a la casucha de su amigo el arriero a tomar un poco de café; se entera por éste de los recientes pormenores del pueblo, los escucha sin hacer ninguna pregunta ni emitir opinión. Después regresa por un camino solitario hasta su cabaña, acaricia al perro y juega con los bigotes del gato, mientras su mirada se pierde en la corriente del río.






martes, 29 de julio de 2014

Gabriel Jiménez Emán - El laberinto


El laberinto



Al salir del primer tramo del laberinto, al hombre le esperaba lo más difícil en el segundo tramo: entrar a sí mismo.








sábado, 19 de julio de 2014

Gabriel Jiménez Emán - Ceguera

Gabriel Jiménez Emán
1950
Ceguera




Aquel hombre era invisible,

 pero nadie se percató de ello.









viernes, 27 de junio de 2014

Gabriel Jiménez Emán - Inundación

Gabriel Jiménez Emán
1950
Inundación



Una mañana, la mujer de Tesalio lo despertó para decirle:

–Mi amor. Estamos inundados.

–No importa– respondió Tesalio entre dientes, dando vueltas en la cama y sin poder abrir los ojos.

–Sacamos el agua y asunto arreglado.

–Es imposible– replicó ella. –Estamos en el mar.

–Ah, entiendo– dijo Tesalio sin abrir los ojos.


Y se ahogaron.







Leído en http://www.mentesalternas.com/2011/02/cuentos-cortos.html