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martes, 21 de julio de 2015

Leyendas Mexicanas - Popocatépetl e Iztaccíhuatl


Popocatépetl e Iztaccíhuatl
 

La vista que engalana a la ciudad más grande del mundo: la Ciudad de México, está realzada por la majestuosidad de dos de los volcanes más altos del hemisferio, se trata del Popocatépetl y del Iztaccíhuatl.

La presencia milenaria de estos enormes volcanes ha sido de gran importancia en las diferentes sociedades que los han admirado y venerado, siendo fuente de inspiración de múltiples leyendas sobre su origen y creación. Entre ellas las más conocidas son dos que a continuación relataremos.

Hace ya miles de años, cuando el Imperio Azteca estaba en su esplendor y dominaba el Valle de México, como práctica común sometían a los pueblos vecinos, requiriéndoles un tributo obligatorio. Fue entonces cuando el cacique de los Tlaxcaltecas, acérrimos enemigos de los Aztecas, cansado de esta terrible opresión, decidió luchar por la libertad de su pueblo.







sábado, 27 de junio de 2015

Leyendas mexicanas - ¡Por favor, una moneda de cinco centavos!


¡Por favor, una moneda de cinco centavos! 
 

En la ciudad de Mexicali, en Baja California Norte, vivía una señora que constantemente abusaba físicamente de sus hijos. Cuando los hijos crecieron inmediatamente se casaron y nunca volvieron a ver a la mala madre que tan mal les tratara. La mujer, arrepentida del comportamiento cruel que había tenido con sus hijos, acudió al cura de la iglesia para confesar todo el daño que les había hecho. Al oírla, el cura le dijo que sus pecados eran muchos y muy graves, que él no podía darle la absolución y que debía ir a Roma para obtenerla. Como la señora era muy pobre no podía costearse un viaje hasta Roma, a lo que el sacerdote le dijo que pidiese limosna, pero con la condición de que solamente aceptara monedas de cinco centavos, nunca de mayor valor. Resignada y contrita, la mala madre iba todos los días a sentarse en el atrio de las iglesias para pedir limosna. Si llegaban a darle monedas de mayor cantidad que los cinco centavos estipulados, la mujer devolvía la moneda ante el asombro de los donantes. Por esta razón, pronto las personas empezaron a llamarla “La Señora del Cinco”. Pasó el tiempo, y cuando ya le faltaba poco para poder comprarse el pasaje a Roma, la arrepentida se enfermó y murió. Unos cuantos días después de su muerte, un señor que pasaba por la iglesia vio a una pobre dama vestida de negro y con un velo en la cabeza que se le acercó y con voz tristísima le dijo: -¡Señor, ¿sería usted tan amable de regalarme una moneda de cinco centavos? El hombre le respondió que solamente tenía una moneda de veinte centavos. Al querer dársela, el velo de la mujer se cayó y dejó al descubierto la horrible cara de la calavera que vociferó: -¡Le dije que quería una moneda de cinco centavos, no de veinte, por lo tanto yo lo maldigo! La mujer se les aparecía a muchas personas y a la que no le daba los cinco centavos la maldecía; y, efectivamente, a todas ellas les ocurrían desgracias. Desde entonces, y por muchos años, los habitantes de Mexicali solían llevar siempre en sus bolsillos una moneda de cinco centavos, no fuera a ser que se encontraran con la mujer que por maltratar a sus hijos quedó sola y penando sin poder alcanzar la paz.


Sonia Iglesias y Cabrera





 Fuente: ¡Por favor, una moneda de cinco centavos!" | Baja California



martes, 23 de junio de 2015

Leyendas mexicanas - El murciélago de colores


El murciélago de colores

Una vez existió un hermoso murciélago. Era la criatura más bella de la creación, ya que en su afán por parecerse al resto de las aves, subió al cielo y solicitó al creador poseer plumas. Éste le contestó que tenía su permiso para solicitar a otras aves sus mejores plumas. Y así lo hizo. Se dedicó a pedir las plumas de aquellos especímenes más vistosos y coloridos.

Tras un tiempo de recolección, el murciélago lucía, ufano, su nuevo y espectacular aspecto. Revoloteaba por toda la tierra recreándose en su imagen. Incluso, en una ocasión, con el eco de su vuelo provocó un maravilloso arco iris. Todos los animales lo observaban fascinados por su deslumbrante imagen. No obstante, los halagos comenzaron a hacer mella en él. La soberbia se apoderó de su raciocinio. Miraba con desprecio al resto de las aves, a las que consideraba inferiores a él por su belleza.

Percibía que ningún otro animal estaba a su altura. Hasta reprochó al colibrí que no eran tan agraciado como él. Consideraba que no existía otra cualidad más importante que no fuera el aspecto físico. El resto de aves se sentían humilladas ante el vuelo del murciélago. Su continuo pavoneo se hizo insoportable para todo el reino animal, y sus ofensas llegaron a oídos del creador. Éste decidió intervenir.

Tras observar la actitud del bello murciélago, lo hizo llamar y subir al cielo. Éste se sintió halagado al verse requerido por el ser supremo y su ego se elevó con él. Ante la presencia del creador, comenzó a aletear con una alegría desbordada. Aleteó una y otra vez, desprendiéndose, inconscientemente, de todas sus bellas plumas.

De pronto, se descubrió desnudo, como al principio de los tiempos. Avergonzado, descendió a la tierra, refugiándose en las cuevas y negándose la visión. Durante días, llovieron plumas de colores que éste no quiso observar, procurando olvidar lo hermoso que un día fue. Desde entonces, el murciélago vivió recluido en la oscuridad, lamentando su egoísta actitud.





Fuente: El murciélago de colores | Leyendas Cortas



miércoles, 4 de diciembre de 2013

Leyenda prehispánica - Itzpapálotl y las mariposas


Itzpapálotl y las mariposas

A las mariposas en general, los mexicas las consideraban como las almas de los niños que visitaban la Tierra desde el Tlalocan; genéricamente, les otorgaron el nombre de Micpapálotl (Ascalapha Odorata), Mariposa del Mictlan, tal vez debido a su hermoso color negro. Fueron el símbolo del renacimiento y de la regeneración de los hombres. Según la escatología, los guerreros, después de pasar cuatro años en el Tonatiuh Ilhuicac, la morada celeste del Sol, regresaban a la Tierra en forma de hermosas y coloridas mariposas, para obtener el néctar de las flores con que alimentarse. Los muertos se convertían en mariposas y visitaban a sus familiares para protegerlos de los males que pudieran aquejarlos. Las mariposas volaban alrededor de la casa y de las flores. Los mexicas consideraban que era de mala educación oler un ramo de flores por arriba, se debía inhalar el aroma por un costado, pues la parte de arriba se reservaba para que las almas de los muertos disfrutaran oliendo la flor libremente encarnados en mariposas.



martes, 3 de diciembre de 2013

Leyenda colonial - Jerónimo de Aguilar


Jerónimo de Aguilar

Jerónimo de Aguilar nació en el pueblo de Écija, Sevilla, en el año de 1489. Llegó a América como soldado, junto con el conquistador Juan de Valdivia. Cuando los españoles conquistaron las islas del Caribe, Vasco Núñez de Balboa en una nueva expedición colonizadora salida de Cuba, fundó la ciudad de Santa María de la Antigua del Darién, en Colombia, a orillas del Mar Caribe, en 1510.

Acompañando al conquistador iban Gonzalo Guerrero y Jerónimo de Aguilar. De regreso a Cuba, el 15 de agosto de 1511, una tormenta hizo naufragar el barco frente a la isla de Jamaica. Sólo se salvaron ocho hombres que llegaron a las costas de Yucatán en un batel. Al bajar de la barca, se toparon con los indios maya-cocomes y todos murieron menos Gonzalo y Jerónimo, quienes se quedaron un largo tiempo en Yucatán. Ocho años después, fueron encontrados por Hernán Cortés, quien rescató a Jerónimo, siendo elección de Gonzalo el quedarse a vivir con los indios, pues había formado una familia. Más tarde, combatió contra los españoles. Diego López de Cogolludo, en su crónica Historia de Yucatán, narra: