miércoles, 29 de febrero de 2012

UN BOLETO SIN DESTINO.

Carlos Marín.


La semana pasada, del cuartel general de Enrique Peña Nieto surgió una idea crasamente peregrina que, con lacayuna docilidad, hizo suya el CEN del PRI: reclamar a la Presidencia de la República “el video” del encuentro, en rigor privado, de Felipe Calderón con algo más de 700 consejeros de Banamex, donde presentó la lámina en la que apareció Josefina Vázquez Mota cuatro puntos abajo del líder en las preferencias electorales.
Sin embargo, a partir de la plática (este lunes) del dirigente Pedro Joaquín Coldwell con el mandatario, los priistas más prominentes, de Peña Nieto y Manlio Fabio Beltrones para abajo, resolvieron bajarse del ring y hoy todos cantan a coro su confianza en Calderón (porque éste, a su vez, rectificó al día siguiente de su provocador lamineo).
La indignación alió fugazmente al padre detestado (PRI) con el hijo no deseado (PRD) y, cuando parecía que ambos presentarían denuncias formales ante la Fepade, únicamente los perredistas hicieron el oso.
La neta neta es que no era para tanto.
cmarin@milenio.com



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