sábado, 27 de octubre de 2012

Yuriria Sierra - La voz de Humberto Moreira


Hace unos ocho o nueve años, Humberto Moreira era una de las caras nuevas y prometedoras dentro del priismo nacional. El carismático político logró la gubernatura de Coahuila, el Góber bailador, como lo conocimos en aquel momento. Más tarde, repetía en un evento enorme en Querétaro cuando tomó protesta como presidente nacional del PRI. Todo iba bien, Moreira llegaba a la cúspide que todo priista podía aspirar, despachando en la dirigencia nacional del partido y, además, siendo uno de los más cercanos al entonces, todavía, señalado sólo precandidato presidencial, Enrique Peña Nieto. Todo iba bien. Su futuro, muy promisorio en los escenarios políticos del país, todo pintaba a que sería el encargado de encabezar al PRI en Los Pinos.
Pero llegó el endeudamiento de alrededor de 34 mil millones de pesos en el que supuestamente dejó a su estado. La deuda le costó y entró entonces a la dirigencia del PRI Pedro Joaquín Coldwell.
Moreira vuelve al centro del escándalo con las declaraciones que hizo públicas hace unos días, en la cuales habla sobre las causas del asesinato de su hijo y la evidente separación entre él y su hermano, quien lo sucedió en el cargo como gobernador de Coahuila.




Mencionó que Heriberto Lazcano Lazcano era minero y vivía en Progreso, que empresarios de ese ramo están vinculados al narcotráfico y que si hay dudas sobre las razones por las que su hermano, el gobernador de Coahuila, no asistió a los servicios deJosé Eduardo, que le pregunten a él. Y, por supuesto, la declaración que más ruido provocó: “al día de hoy no ha sido detenido ninguno de los asesinos, ni de los autores intelectuales (...) se da la orden de que maten a un sobrino del gobernador. Buscan al mismo tiempo a un hijo de mi hermana, pero al que matan es a mi hijo (...) A mi hijo lo mataron en venganza por el asesinato del sobrino del Z-40. Eso está claro...”.
Extraños caminos de la vida. Humberto Moreira ya no es aquel que bailaba en eventos públicos, sino aquel que pide justicia para su familia. Las declaraciones que ha hecho, en los últimos días, dejan ver a un Humberto que está en espera por una resolución.
Si es momento de hablar para Moreira, que lo haga. Es evidente que, ahora, la vida trajo a este paraje tan lejano al Moreira que conocimos hace unos años.
2012-10-27 01:08:00
Leído en: http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=nota&seccion=opinion&cat=11&id_nota=866564

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