martes, 6 de noviembre de 2012

Federico Reyes Heroles - Con los dedos cruzados

Fijo posiciones. Obama me simpatiza por el hecho de ser afroamericano, por no pertenecer a la élite económica, por tener una preparación académica sólida y posiciones de apertura. El discurso demócrata en defensa de la diversidad y de las minorías es una buena influencia en un mundo intolerante. Para los estadounidenses no reelegir a un presidente es tanto como reprobarlo. Esa señal sería nefasta: el primer presidente afroamericano de EUA reprobado. Las expectativas sobre su administración eran altísimas y los resultados no han estado a la altura. Además de errores atrás, está la terrible herencia de las finanzas públicas de Bush hijo, la crisis de 2008 y la europea.

Preocupa el éxito del discurso de los radicales de derecha en Estados Unidos. La radicalización en ese país no anuncia nada bueno. El empate técnico no es nuevo, recordemos Gore vs. Bush. Sin embargo, en esta ocasión los republicanos y la derecha han exhibido casi con orgullo una faceta racista y clasista. El éxito de Romney, en parte, es resultado de esa radicalización de la derecha en el país más poderoso del orbe. El perfil del candidato republicano, su riqueza, su ignorancia, su cerrazón a la pluralidad y diversidad cultural son una pésima influencia para un mundo que también se ha radicalizado hacia la derecha. Siria, Irán, Iraq, Israel, Afganistán, Paquistán y otros son asuntos de política internacional prendidos con alfileres. Que la plutocracia regrese a gobernar –los Bush también pertenecen a ella- una de las democracias que es referente y determinante en el mundo no es alentador. Peor si agregamos a los "berlusconis" y compañía. La insensibilidad de Romney frente a temas como la inmigración o la polarización entre ricos y pobres no promete nada bueno.



A México las administraciones republicanas le han traído beneficios. El TLC se firmó con la administración de Bush padre. Dónde estaríamos hoy sin el TLC, exportamos alrededor de mil millones de dólares al día. Qué absurdo se mira el escepticismo o miedo de quienes predecían la desaparición del empresariado mexicano y la pérdida de la identidad nacional. La actitud republicana frente al libre comercio ha sido consistente. Por su lado la vinculación de los demócratas con los grandes gremios nos genera problemas. Hay cierto proteccionismo demócrata que no ayuda a mejorar la relación bilateral. Peña Nieto tendrá una prioridad evidente: solucionar la desbocada violencia e inseguridad que tienen desquiciada a la sociedad mexicana. Ellos son corresponsables. ¿Quién sería más sensible al tema?

Hoy, además de la Presidencia, están en juego la Casa de Representantes, un tercio del Senado y once gubernaturas. Los equilibrios políticos pueden cambiar para mal. Las actitudes de la próxima administración hacia migración o narcotráfico tendrán una incidencia directa en nuestra vida cotidiana. Por si fuera poco en tres entidades, Washington, Oregon y Colorado se efectuarán referéndums que podrían legalizar el uso recreativo de la mariguana. Debemos sumarle California que camina a una nueva ronda. Al día siguiente de que alguna entidad apruebe el uso recreativo de ese cultivo, el Presidente mexicano estará frente a un serio dilema: cómo solicitar a policías, marinos y miembros del Ejército que dejen la vida –no es metáfora- en la persecución de traficantes y destrucción de plantíos de un producto legal en una parte del país vecino.

México tiene hoy la autoridad moral para convocar a un encuentro internacional de países productores, de tránsito y consumo de drogas para discutir el tema. La ratificación demócrata facilitaría las cosas. México ha sido incapaz de penetrar y explicar a la opinión pública estadounidense el importante papel económico que los migrantes representan para ellos. No es responsabilidad de una administración o de otra, simplemente se trata de un trabajo monumental que enfrenta muchas resistencias culturales y en la opinión pública. Arpaio no es producto de una mente desquiciada, sino reflejo de una sociedad que quiere muchos sheriffs así. Estados Unidos es un extraño caso de un país desarrollado cuya población sigue creciendo y eso en muy buena medida se ha logrado con los brazos jóvenes que importa. Es paradójico, pero con las actuales tasas de crecimiento demográfico de México las fricciones por migración disminuirán. Ya no seremos el mayor problema. Nuestros vecinos tendrán que importar mano de obra de otras latitudes.

Con elección indirecta, colegios electorales y entidades muy definidas a favor de azules o rojos, la elección plantea a los mexicanos absurdos indescifrables. ¿Puede ganar el perdedor en voto popular?, sí, es la respuesta. Ha ocurrido en tres ocasiones. Al final de la jornada entidades pequeñas en votos electorales pero no definidas como Ohio o Florida, minorías, serían decisivas. Tocqueville advirtió sobre ese riesgo. Ante la complejidad del mundo y también por nosotros, ojalá y gane Obama.

Leído en http://www.noroeste.com.mx/opinion.php?id_seccion=104

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