sábado, 21 de septiembre de 2013

Yuriria Sierra - La tolerancia del Papa

Desde que Bergoglio fue elegido el máximo representante del catolicismo, mucho se señaló sobre su instrucción jesuita.


En Monterrey una pequeña fue expulsada por las autoridades de su escuela, The Hills Institute. La única razón es que viene de una familia homoparental: sus dos padres son hombres. Lo irónico —y absurdo— es que ella fue inscrita ahí, no sólo porque consideraron el nivel educativo con el que se reconoce a la escuela, sino porque en sus principios hablan de respeto a la diversidad. Además de que buscaban una institución laica. Vaya frustración la de estos padres, equivocaron su elección; aunque en realidad, se equivocó más la escuela, pues siempre supieron de la integración de esta familia y ahora les piden, para reingresar a la niña, que se disculpen por presentarse como familia, pues consideran que no lo son.




Un absurdo sobre otro, pues en la petición que hace la institución educativa, también se lee que el padre biológico debe presentarse como soltero. Así, la escuela que ellos consideraron laica y plural, en realidad esconde prejuicios y actúan en consecuencia. De qué valen los principios con los que se anuncian.
Y qué contraste, un gransalto a la postura que el papaFrancisco expresaba ayer. Y sí,  muy grande, porque jamás en la historia un representante de la Iglesia católica de ese nivel había expresado algo parecido y no sólo sobre la homosexualidad, sino también con respecto al aborto y los anticonceptivos: “No podemos insistir sólo en temas relacionados con el aborto, el matrimonio gay y el uso de métodos anticonceptivos. Eso no es posible. No he hablado mucho de estas cosas y fui reprendido por eso(...) Pero cuando hablamos de estos temas, tenemos que hablar de ellos en un contexto. La enseñanza de la Iglesia sobre este asunto es clara y soy hijo de la Iglesia(...) En la vida, Dios acompaña a las personas, y nosotros tenemos que acompañarlas, empezando por su situación. Es necesario acompañarlas con misericordia(...) Debemos investigar más el rol de las mujeres en la Iglesia. Tenemos que trabajar más duro para desarrollar una profunda teología de la mujer. Sólo dando este paso será posible reflejar mejor su situación dentro de la Iglesia...”.
Desde que Jorge Bergoglio fue elegido el máximo representante del catolicismo en el mundo, mucho se señaló sobre su instrucción jesuita, la más liberal de todas las corrientes religiosas. Él mismo comenzó a marcar una diferencia con respecto a sus antecesores: sus hábitos, el estilo de vida y, claro, el discurso.
Si bien, es aún muy pronto —y hasta sería insensato— pensar que todos aquellos que integran la Iglesia católica modificaran postura frente a estos temas, lo cierto es que estas declaraciones del papa Francisco, dicen mucho de la línea que espera seguir mientras esté al frente del Vaticano. Una mucho más tolerante y menos condenatoria.
Haciendo un mero ejercicio imaginario, pensando en que algún día la Iglesia comenzará a flexibilizar y ablandar más su postura, ¿cómo van a sustentar sus argumentos todos aquellos opositores a estos asuntos? Porque hasta en la escuela de Monterrey que se dice laica, salieron las ideas trasnochadas, sustentándose en puros absurdos, mismos que el papa pide se dejen atrás.


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