martes, 3 de junio de 2014

Eduardo Ruiz Healy - Políticas fiscales contra el tabaco, ¿por qué no contra otras drogas?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó el sábado, que fue el Día Internacional sin Tabaco, que los altos impuestos al tabaco son una de las maneras más eficaces de lograr una disminución en el consumo de esta letal droga, que es la que a más personas matas alrededor del planeta.

De acuerdo con datos de la propia OMS, el tabaco mata a casi ocho millones de personas al año, incluidos los más de 600 mil no fumadores que se mueren por inhalar el humo que exhalan los fumadores, el letal humo de segunda mano. La misma OMS calcula que el tabaco matará a unas mil millones de personas a finales del siglo 21 si no se toman medidas más drásticas para desestimular el consumo del tabaco. El 80 por ciento de estas muertes son en los países de bajos y medianos ingresos.









Ayda Yureki, coordinador de la Unidad de Economía de Control del Tabaco de la OMS, dice que la evidencia demuestra que aumentar los impuestos a todos los productos de tabaco, además de salvar vidas genera importantes ingresos para los gobiernos. Añade que “se trata de la política de ganar-ganar para la salud pública y la economía” y que “un incremento global de 50 por ciento en los impuestos sobre los cigarrillos daría lugar a 49 millones de fumadores menos y podrían prevenir que 11 millones de jóvenes se vuelvan fumadores”.


De acuerdo con la OMS, los gobiernos de todo el mundo tendrían ingresos adicionales de 101 mil millones de dólares si aumentaran los impuestos al tabaco en 50 por ciento por cajetilla. Lo que ha ocurrido en Sudáfrica es un buen ejemplo de lo anterior. Entre 1993 y 2009 el impuesto a los cigarrillos aumentó de 32 a 52 , las ventas de cigarrillos cayeron 30 por ciento y los ingresos del gobierno se incrementaron de mil millones a poco más de 8 mil millones de dólares.
Para desestimular el consumo del tabaco, la OMS recomienda, además de las alzas en los impuestos a los productos de tabaco, la creación forzosa de ambientes libres de humo, advertencias en las cajetillas de cigarrillos y la prohibición de toda forma de publicidad, promoción y patrocinio de dichos productos.

Después de analizar la estrategia que la OMS recomienda seguir para reducir el consumo del tabaco, me pregunto por qué la misma organización no sugiere que se aplique algo similar en el caso de las drogas ilegales, cuya producción, distribución y venta está totalmente prohibida y duramente sancionada en la mayoría de los países sin que ello haya servido de gran cosa durante las poco más de cuatro décadas que ha durado la guerra contra las drogas.

Mi sugerencia: legalizar todas las drogas; permitir su venta en tiendas especializadas solamente a adultos y su consumo en lugares privados; cobrar altos impuestos a su producción, distribución y comercialización y; prohibir que su venta y consumo sea estimulada por cualquier tipo de publicidad o promoción. Los fondos fiscales recaudados de la industria de la droga se usarían para campañas de prevención y en atender en centros de rehabilitación a los adictos que lo solicitaran.
De aceptarse mi sugerencia no se reducirá de un día para otro el consumo de mariguana, cocaína, opio, morfina, éxtasis, barbitúricos, anfetaminas, crack y otras drogas, pero por lo menos se le quitaría el control del mercado a los cárteles del narcotráfico, las cárceles no seguirían atiborradas de consumidores o traficantes menores, el gobierno tendría recursos económicos para reducir de manera racional y pacífica el consumo de las letales substancias.




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