martes, 12 de julio de 2016

Eduardo Ruiz Healy - La hipocresía de Ulises

Por ahí leí que el PRI ha sido un especialista en criar cuervos que terminan por sacarle los ojos.

Entre estos cuervos ingratos están los diversos grupos sociales de Oaxaca que durante décadas recibieron recursos multimillonarios de los gobiernos priístas, fueran federales o estatales, y que hoy amenazan con desestabilizar al país.

Otros cuervos criados por el PRI que terminaron por sacarle los ojos son aquellos que un buen día, de repente, después de años de militancia, se dieron cuenta de que eran unos nuevos apóstoles de la democracia, las reencarnaciones mismas de Francisco Madero. Claro que su conversión a la democracia se dio después de que no se vieron favorecidos por alguna decisión cupular del partido que antes los había consentido.










Son muchos los neo demócratas que cuando fueron priístas no cuestionaron a su partido, siempre y cuando sus designios sirvieran para servir a sus propios intereses. Entre ellos están Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, Manuel Camacho Solís, Manuel Bartlett, Leonel Godoy, Ricardo Monreal, Marcelo Ebrard, Andrés Manuel López Obrador, Ifigenia Martínez, Miguel Ángel Yunes, Jaime Rodríguez Calderón, Florencio Salazar, Carlos Joaquín González, José Rosas Aispuro, Francisco Xavier Berganza, José Guadarrama, Lorena Cuéllar, José Luis Pech Várguez, Layda Sansores, Héctor Garza González y muchísimos más. Todos, sin excepción, cantaron loas a favor del PRI, cuando les convino, y lo traicionaron cuando ya no les convino. Algunos se fueron al PAN, al PRD, a Morena, a MC o de independientes, algunos han brincado de un partido a otro, desde donde ahora se declaran demócratas, progresistas e izquierdistas, sin que realmente lo sean.

Son políticos pragmáticos y sin ideología. Su único interés es el propio y del equipo político al cual pertenecen. Cuando nos dicen que están del lado del pueblo y de la democracia, mienten. Y son hipócritas al prometernos que no robarán ni mentirán después de que durante años fueron militantes de un partido del cual surgió una cantidad enorme de mentirosos y ladrones que ellos no denunciaron cuando debían hacerlo, cuando eran priístas.

Un cuervo que pretende sacarle los ojos al PRI sin haberse ido todavía del partido es el exgobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz Ortiz, quien desde hace unos días descubrió lo que es la democracia después de haberla pisoteado durante toda su vida como priísta.

Resulta que Ulises no está de acuerdo con el procedimiento que está utilizando el PRI para imponer a su próximo presidente, el quién sabe si es priísta Enrique Ochoa Reza. El exgobernador oaxaqueño exige que la elección del sucesor de Manlio Fabio Beltrones sea mediante una votación en la cual participen los militantes de su partido sabiendo que eso es una imposibilidad debido a que actualmente hay un presidente de la república que es priísta y que tiene todo el derecho a designar al presidente del PRI.

Curiosamente, Ulises Ruiz no protestó cuando lo hizo candidato a la gubernatura oaxaqueña su antecesor, José Murat, a quien después traicionó. Tampoco vio mal cuando él mismo impuso como el candidato priísta para sucederlo a Eviel Pérez Magaña, quien perdió la elección ante el actual gobernante Gabino Cué Monteagudo. Y no se vio nada democrático cuando, como delegado del PRI en Quintana Roo, permitió que el actual gobernador impusiera a su candidato a la gubernatura de la manera más arbitraria posible.

En resumen, Ulises es un hipócrita que exige que el PRI utilice un procedimiento en el cual él mismo no cree. Igual que los que desde 1988 han abandonado al PRI al no ver cumplidos sus deseos o caprichos. Habrá que ver si, como aquellos, termina renegando del partido que lo encumbró y, según dicen los que saben, permitió que se hiciera muy, pero muy rico.



Leído en http://www.criteriohidalgo.com/a-criterio/la-hipocresia-de-ulises



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