domingo, 26 de febrero de 2012

Ni la Izquierda...ni la Derecha : Cantinflas.

Recomendado por Arpegio.

Les dejo esta joyita, para que la disfruten en casita hoy Domingo.

Cualquier parecido con la realidad, ... es pura coincidencia.

El video dura 15 mins.



Buen Domingo.

La mala calidad de la Educación en México.

Recomendado por Arpegio.

Mencionaba Ramn si deberíamos seguir discutiendo el tema de Educación, ya que la columna del Jueves causo muy buenas participaciones de algunos lectores.

Siguiendo buscando en el vasto mundo de YouTube, me encontré este reportaje de canal Once el cual consta de 5 partes como esta. Les dejo el 1er vídeo, si así lo deciden, podrán seguir viendo las demás partes.

De esta manera podemos obtener mas información para formar un mejor juicio.

El vídeo dura como 10 mins.




Saludos y Buen Domingo.

EL JUEGO DEL PRESIDENTE.

por Federico Berrueto.

El golpe está dado; sus efectos son menores y la cifra poco creíble, pero el daño a la institución presidencial es una realidad. Que el Ejecutivo intervenga de tal manera violenta el principio de contienda justa. Una vez más dirán que faltó a la ley, pero ahora ocurre en medio de la elección y, especialmente, durante el periodo de silencio, el tema remite a la legalidad de los comicios.
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Lo acontecido el jueves en el consejo de Banamex no fue un accidente o descuido. Fue una acción calculada, motivada por un interés evidentemente electoral; también fue un error monumental y revela que el Presidente y su equipo cercano, con facilidad, pierden sentido de los límites. Lo más preocupante es que si están dispuestos a comprometer la legalidad de una forma tan burda, ¿a qué no estarán cuando resuelven en la penumbra del poder?
Lo de menos es si el Presidente realmente cree que es confiable el estudio de intenciones de voto que se atrevió a exponer ante poderosos inversionistas. En eso sí está en todo su derecho. Lo grave es que la cifra crítica —la diferencia entre el candidato de la oposición y la del gobierno— se presenta ante conspicuos empresarios. Las encuestas no influyen a los electores, sí y mucho, a quienes influyen en los electores, fundamentalmente los medios de comunicación y a quienes financian campañas. A los primeros es difícil engañarlos; hay muchas casas encuestadoras confiables, algunas de los mismos medios, como para irse en el truco por una cifra claramente atípica. Los financiadores de campañas —aportaciones ilegales, por cierto— sí son influenciables, y debe preocupar que el Presidente participe del juego de propaganda.

Es explicable que AMLO no descalifique al Presidente en su dicho, sino a las casas encuestadoras en general. Así ocurre porque todas lo dan en tercer lugar, excepto una, por cierto, de una de las empresas de investigación más prestigiadas y serias en el medio. Cifras a pedido, dice el candidato presidencial. Una ofensa, incluso, a quienes a él encuestan. Mejor que insista en eso de que para él son suficientes 26% de las preferencias, porque en su caso, él dice, todos ellos sí van a votar.
A Peña Nieto se le ha regateado eso del bote pronto. No ocurrió así en la misma reunión a la que asistió después del Presidente. La tomó con humor y con la referencia al exitoso proceso del Estado de México, dijo que si es la misma empresa que anticipó que Bravo Mena estaba empatando a Eruviel Ávila, mejor que el Presidente cambie de encuestador. El PAN salió mal a defender al Presidente. Presentó la encuesta que daba la cifra, recordó que ya se había hecho público el resultado. Ellos dijeron que la encuesta era del PAN y el Presidente de la Presidencia. Alguien miente. Cada quien con sus cifras y pecados. Lo cierto es que el PAN confirmó la fragilidad de la fuente y de los números.
La degradación de las palabras corre a cuenta del comunicado de la Presidencia. En éste se niega lo que 700 u 800 empresarios escucharon y vieron. En México no da vergüenza mentir, ni siquiera en los textos oficiales; es de escándalo. Quizás se haya pensado como una forma oblicua para decir que el Presidente reconoció el error, como también lo hacen sentir sus palabras del día posterior en la conmemoración el Día de la Bandera. Es positiva la enmienda presidencial, pero debe ser auténtica y por la falsedad del comunicado, los adversarios y quienes anhelan imparcialidad de la Presidencia tienen derecho a la duda.
El golpe está dado; sus efectos son menores y la cifra poco creíble, pero el daño a la institución presidencial es una realidad. Sí hay un problema de legalidad. El régimen vigente hace de la equidad un principio fundamental; que el Presidente intervenga de tal manera, no sólo es una intromisión a un juego ajeno, sino que violenta el principio de contienda justa. No es la primera vez que sucede, aconteció en tres ocasiones en los días previos a la elección federal intermedia. No es opinión, el Tribunal Electoral declaró que el Presidente violó la ley. La impunidad lleva a la reincidencia; no hay sanción aplicable. Aún así, las oposiciones han interpuesto ante el Tribunal Electoral la queja correspondiente. El desenlace es seguro: una vez más dirán que el Presidente violó la ley. Pero ahora ocurre en medio de la elección y, especialmente, durante el periodo de silencio, el tema remite a la legalidad de los comicios presidenciales.
¿Qué importa más, los calzoncillos de un boxeador o el encuentro del Presidente con parte de la oligarquía? Por lo primero, el Tribunal Electoral anuló la elección de Morelia y el IFE multó al pugilista. ¿Qué sucederá con el presidente Calderón? El arrepentimiento, si acaso existe, de poco vale. Allí están los hechos y sobre éstos el juez decide.
Es bueno que el Presidente en su juego de palabras diga que el gobierno federal “se esmerará en evitar expresiones o acciones que puedan generar recelo o desconfianza”. Pero se vive en una circunstancia donde las palabras y los compromisos muy poco valen. Una pérdida más de la posmodernidad mexicana, de democracia a la deriva.
fberruetop@gmail.com



!VIVAN LAS CADENAS!

por Enrique Serna.

Haciéndose eco del desaliento que recorre a la sociedad no partidista ante las inminentes campañas, Enrique Serna analiza el divorcio entre el ciudadano de a pie y nuestra clase política, encerrada en sus privilegios e incapaz de consolidar nuestra democracia.



La política mexicana es una pesadilla reciclada a perpetuidad, con mínimos cambios en el reparto de actores. Quienes creíamos que la democracia había sido un gran despertar cívico nos equivocamos: fue solo un cambio superficial que ocultó la mugre debajo de la alfombra. Uno de los factores que más han contribuido a devaluar la importancia de nuestras contiendas electorales y a predisponer a la sociedad contra un espectáculo prolongado, dispendioso y reiterativo es la comprobación de que, llegue quien llegue al poder, las redes de la corrupción institucional permanecen intactas. Los gobiernos gerenciales del PAN solo han buscado congraciarse con la oligarquía mimada por los gobiernos del PRI, entregándole mayores concesiones y canonjías. Elba Esther Gordillo, la figura más emblemática del estancamiento político nacional, tiene ahora más poder que en tiempos de Salinas o Zedillo. Los presidentes de la era democrática no han intentado siquiera desmantelar el aparato corporativo del antiguo régimen: más bien han querido sacarle provecho. Y ese mismo aparato, que nunca les permitió gobernar, está usufructuando el caos delictivo (propiciado en buena medida por los gobiernos estatales del tricolor) para presentarse como salvador de la patria ante el ciudadano aterrorizado por las matanzas.


En rigor, el PRI no recuperará al poder si gana los comicios presidenciales del 2012, porque nunca lo perdió del todo. Los voceros del partido y su candidato a la presidencia pregonan a diario que, en caso de ser favorecidos por el sufragio, no van a restaurar el antiguo régimen autoritario. Pero muchos tememos que la tentación de gobernar a la antigua será demasiado fuerte para ellos, sobre todo si obtienen mayoría absoluta en el Congreso. Están en peligro, entonces, los pequeños avances logrados por la democracia (estabilidad macroeconómica, mejor rendición de cuentas en el gobierno federal, abolición de la censura gubernamental en los medios informativos, combate eficaz a la delincuencia en el DF), pero sobre todo está en peligro la posibilidad de elegir a nuestros gobernantes, pues un IFE en manos del PRI significaría un retorno a los tiempos del carro completo, el ratón loco, las urnas embarazadas y las caídas del sistema de cómputo. Junto con los fraudes electorales pueden volver también las represiones sangrientas de opositores políticos, jamás castigadas, que solo en el sexenio de Salinas de Gortari dejaron un saldo de seiscientos muertos, comenzando por los asesinatos de Francisco Javier Ovando y Román Gil en vísperas de las elecciones de 1988. Recordemos, además, las catástrofes financieras de fin de sexenio a las que nostenían acostumbrados los últimos gobiernos del partidazo para calibrar la magnitud de la amenaza.



Nostalgia de la mafia única
El sector de la sociedad que desea el regreso del PRI a Los Pinos ni siquiera le ha exigido una depuración a fondo de sus cuadros dirigentes. Se trata, pues de una clientela incondicional, que acepta los viejos estilos de gobernar en espera de obtener algo a cambio: desde una despensa hasta una curul en el Senado. El repunte del PRI en las encuestas no ha sido consecuencia de un proceso regenerativo en el que sus militantes más destacados hayan hecho alarde de virtudes cívicas. Al contrario, los gobiernos de Mario Marín, Ulises Ruiz, Fidel Herrera y Humberto Moreira han demostrado que, en materia de rapacidad, cinismo y falta de escrúpulos, los modernos caciques del revolucionario institucional superan con creces a los de antaño, cuando el presidente podía obligarlos a renunciar si sus escándalos perjudicaban la imagen del sistema político. El propio Enrique Peña Nieto tiene un currículum que en cualquier país civilizado le impediría llegar lejos en esta contienda. Su exjefe Arturo Montiel, propietario de más de quince mansiones en varios países, encabezó al frente del Estado de México una de las administraciones públicas más cochambrosas de los años recientes. ¿Peña Nieto nunca intervino en los grandes negocios ilícitos de Montiel cuando era secretario de Administración de su gobierno? ¿Se estaba peinando el copete mientras el gobernador invertía una fortuna en bienes raíces?

O bien los simpatizantes del PRI son amnésicos o comprenden que su partido funciona como una organización delictiva y, por lo tanto, miden la valía de un político por su habilidad para medrar en los cargos públicos. La segunda hipótesis es la más factible y, por lo tanto, vale la pena tomarla en cuenta para entender cómo se ha formado la corriente de opinión mayoritaria en favor de un regreso al pasado. A la clientela tradicional del PRI se ha sumado en los últimos años un sector de la ciudadanía que teme con razón la escalada terrorista del hampa, rechaza la guerra de Calderón contra el crimen organizado y cree que el PRI pacificará el país volviendo a establecer pactos con los grandes capos de la droga. En la disyuntiva de vivir bajo el terror o recuperar la paz social, eligen lo que les parece un mal necesario. A cambio de tranquilidad están dispuestos a tolerar el saqueo ordenado y pacífico del erario (Moreira ya les puso la muestra de lo que se avecina), como si no existiera una relación de causa-efecto entre los gobiernos corruptos y la anarquía delincuencial. En el año 2000, cuando la corriente de opinión mayoritaria logró la alternancia de partidos en el poder, la sociedad confiaba más en su propia capacidad regenerativa. Tal parece que ahora, bajo la presión de los secuestros, las extorsiones de comerciantes, las degollinas y los atentados contra civiles, un creciente número de mexicanos añora una dictadura en la que no había luchas entre facciones criminales, porque todo el poder lo acaparaba una sola mafia bien organizada. Como los absolutistas españoles que vitorearon a Fernando VII cuando abolió la constituciónde Cádiz, gritando por las calles “¡Vivan las cadenas!”, los simpatizantes del PRI quieren un gobierno fuerte, que imponga el orden en las calles, aunque los sojuzgue y los despoje de la riqueza nacional. ¿Cómo pudieron llegar a una conclusión tan desesperada? ¿Quién los llevó a ese grado de autodesprecio?

El desprestigio imposible
La impunidad de los políticos corruptos no necesariamente genera en el público un sentimiento de indignación. La libertad informativa de los últimos sexenios nos ha permitido conocer mejor que nunca las corruptelas de los poderosos, pero en México los escándalos de peculado, abuso de poder o complicidad con el hampa nunca tienen consecuencias penales. Cuando Roberto Madrazo denunció hace seis años el enriquecimiento inexplicablede Arturo Montiel, su adversario en la contienda interna del PRI, muchos creímos que el gobernador del Estado de México acabaría en prisión. Pero los latrocinios de Montiel nunca recibieron castigo, y ahora su delfín es el candidato a la presidencia mejorubicado en las encuestas. Por desgracia, los chingones que se salen con la suya a pesar del descrédito público muchas veces despiertan admiración entre el populacho, incluyendo en este rubro a los alpinistas sociales con posgrado universitario. Cuando un hampón de cuello blanco queda exhibido como perdedor ante el público, su caso puede servir como escarmiento para otros delincuentes potenciales. Pero cuando sale victorioso, como siempre sucede en México, se convierte en un ejemplo a seguir para un vasto conglomerado de gente educada en la cultura de la corrupción. Desde luego, el sector politizado y consciente de la sociedad quisiera detener este círculo vicioso. Pero cuando los admiradores de los chingones son mayoría, o logran formarla en alianza con la gente que se ha resignado a ver al PRI como una fatalidad, la involución política resultante puede convertir al periodismo crítico en el mejor aliado de los poderosos impunes.
En México, el desprestigio no le hace mella a ningún político, tal vez porque una parte de la sociedad admira por encima de todo las demostraciones de fuerza. Carlos Salinas de Gortari, cuyo hermano Raúl falsificó un pasaporte para depositar en Suiza más de cien millones de dólares (por instrucciones del expresidente, según confesó enuna conversación telefónica difundida por televisión), se pasea muy orondo en los cocteles de alta sociedad, con una sonrisa socarrona estilo Lex Luthor. Nadie le pregunta dónde quedaron los fondos de la partida secreta o qué tajada le tocó por conceder aSlim el monopolio de los teléfonos. Es un triunfador y punto. Tan absuelto está por la mayoría silenciosa, que Peña Nieto se retrata con él en los periódicos sin temor a despertar suspicacias. La misma complacencia ante el delito que encumbra a los capos de la droga, convirtiéndolos en héroes populares, beneficia a los políticos venales cuando los escándalos mediáticos los colocan por encima de la ley. En materia de combate a la impunidad somos quizá el país más atrasado de América Latina, porque el sistema de justicia que absolvió a Mario Marín, a Ulises Ruiz y probablemente absolverá a Moreira le sigue debiendo favores a la escoria de la política nacional. En el Perú, un país con un nivel de desarrollo inferior al nuestro, Montesinosy Fujimori están en la cárcel por delitos comparables a los de Carlos Salinas. Pero aquí no hemos tenido un verdadero ajuste de cuentas con el pasado, porque los expoliadores de la república todavía mandan.
La mayor traición a la ciudadanía cometida por los gobiernos de la alternancia ha sido no reformar a fondo la judicatura y tolerar estos privilegios extralegales. Cuandoel presidente Calderón denunció en diciembre pasado que el narco había intervenido en las elecciones de Michoacán debió haber respaldado la acusación con los nombres de los políticos implicados y aportar pruebas en su contra, para que interviniera de inmediato la PGR. Calderón es titular del ejecutivo, no un comentarista o un espectador condenado a la inacción. Pero no ha querido o no ha podido castigar a losoperadores políticos del hampa y se ha resignado a librar una guerra interminable contra los capos de la droga, como si fueran entes ajenos a la podredumbre institucional. En otras palabras, el presidente solo ha combatido una metástasis, no el origen delcáncer. El objetivo de esta guerra no debería ser erradicar el tráfico de drogas, sino impedir la formación de un Estado dentro del Estado. Ya llevamos más de cincuenta mil muertos, entre ellos un buen número de inocentes, y ninguna de ambas metas se ha conseguido. Frente al espectáculo reiterado de las denuncias presidenciales que nunca ameritan sanciones, la gente ha sacado en claro que los enemigos de Calderón tienen más poder que él. Y como la masa oportunista, desde los tiempos de Santa Anna hasta hoy, siempre ha querido estar con los ganadores, se ha entregado con ardor a los grandes campeones de la ilegalidad. Nadie esperaba que los gobiernos del PAN resolvieran en pocos años todos los problemas del país, pero sí, cuando menos, que hicieran la revolución de Madero, es decir, que implantaran un verdadero Estado de derecho. Los gobiernos de Fox y Calderón son, por lo tanto, los principales responsables de haber creado la pantanosa atmósfera moral que amenaza con descarrilar nuestra democracia, pero la oposición de izquierda también ha contribuido sustancialmente a este retroceso histórico, por haber caído en la trampa del caudillismo y haberse trenzado en una guerra facciosa que le ha restado credibilidad.
Y pensar que pudimos...
En el año 2000, cuando la sociedad mexicana expulsó al PRI de Los Pinos, y más aún en el 2006, cuando Madrazo quedó en tercer lugar en la contienda presidencial, muchos pensamos que el viejo partido hegemónico estaba condenado a desaparecer. Un partido camaleónico sin ideología definida, que solo representa sus propios intereses, no debería tener futuro en un régimen democrático. Todo parecía indicar que los miembros prominentes del tricolor se desbandarían hacia otros partidos y que nos encaminábamos a un régimen bipartidista, con el PAN y el PRD a la cabeza de las fuerzas políticas. Nuestro error fue haber ignorado que el pragmatismo a ultranza, el talante autoritario, la búsqueda del poder por el poder y la cultura de la componenda, pilares del viejo sistema, regían ya la vida interna de los dos partidos destinados a enterrarlo.
En las elecciones del 2000, un alto porcentaje del electorado capitalino votó por Fox para presidente y por López Obrador para jefe del gobierno capitalino. Se supone que los políticos deben ser intérpretes de la voluntad popular, y, en este caso, el resultado indicaba que la gente no veía a los dos vencedores como adversarios inconciliables. Más aún, aspirábamos a que ambos líderes colaboraran para limpiar de alimañas y tepocatas el sistema político mexicano. Pero Fox ya había hecho un pacto siniestro con Elba Esther Gordillo para que su ejército de mapaches electorales le ayudara a ganar la elección y López Obrador, desde el inicio de su gobierno, se dedicó a lanzar bravatas contra el presidente, porque ya estaba haciendo campaña para la grande. Ambos líderes empezaron con excesiva antelación la campaña electoral del 2006, cuando el dinosaurio todavía estaba vivo y coleando. Si de verdad eran tan demócratas, pudieron haberse puesto de acuerdo para garantizar la elección de líderessindicales mediante voto universal y secreto, para sustituir el capitalismo mafioso por un capitalismo competitivo, para retirar las concesiones a las televisoras que estuvieron al servicio de la dictadura, para reformar a fondo el poder judicial y romper sus vínculos con el antiguo régimen. Pero, en vez de cumplir esas demandas ciudadanas que hubieran modernizado el país, se enfrascaron en un duelo de injurias y zancadillas que inyectó oxígeno al maltrecho partido de Estado y, a la postre, desembocó en el conflicto postelectoral del 2006.
A mi juicio, lo más nefasto de ese conflicto fue haber convertido a la vieja guardia del sistema político en fiel de la balanza para decidir el rumbo del país. De hecho, Calderón necesitó el apoyo del PRI para poder ceñirse la banda presidencial, entrando por la puerta de atrás al Palacio Legislativo, y es muy probable también que haya necesitado el apoyo de algunos gobernadores priistas para ganar la elección. Es difícil deslindar las responsabilidades en ese conflicto sin tomar partido por alguno de los bandos en pugna, pero vale la pena intentarlo para restablecer la concordia entre los sectores de la sociedad que aspiran sinceramente a sanear nuestra vida pública desde trincheras ideológicas opuestas. La campaña de espots publicitarios en los que se acusaba a López Obrador de ser un peligro para México fue sin duda una intromisión fascistoide y amarillista de las organizaciones empresariales en la contienda electoral, que el IFE no debió permitir. La coalición “Por el bien de todos” tuvo razón en quejarse por ese golpe bajo. Pero la teoría de un fraude electoral cibernético o de un fraude hormiga en el que los esbirros electorales de Calderón deslizaban pequeñas cantidades de votos a su favor en cada casilla, sin alterar, en cambio, la elección para diputados y senadores, era absolutamente inverosímil. Nunca me convenció ese alegato, pero quienes lo sostuvieron contra viento y marea deben de haber experimentado una amarga decepción cuando el PRD se partió por la mitad en el 2007 y los dos contendientes de sus comicios internos, Alejandro Encinas y Jesús Ortega, se acusaron mutuamentede haber cometido fraude. La credibilidad que pudieron haber tenido las protestas por el supuesto robo electoral del 2006 cayó por tierra después de esa grotesca disputa. En el PAN o en el PRI, cuyos militantes proclaman sin tapujos sus ambiciones, no suele haber querellas de ese tipo. Pero entre los puritanos de izquierda, las ambiciones reprimidas estallan con gran derrame de pus en cuanto sienten que se les ha escapado el priorato del convento, ya no digamos la silla presidencial.
Para colmo, las protestas por el supuesto fraude del 2006 culminaron con el descabellado plantón de Reforma. En su afán por erigirse en caudillo insustituible de la izquierda, López Obrador ha sacrificado varias veces el interés nacional a sus intereses políticos, pero ese acto de barbarie contra la ciudadanía indefensa fue sin duda su mayor disparate político. A partir de entonces, la izquierda se empezó a desmoronar. En vez de aprovechar el alto porcentaje de votos que su coalición de partidos obtuvo en el 2006 para empujar desde el Congreso las reformas sociales propugnadas por la izquierda, AMLO se empecinó en denunciar un fraude electoralque jamás demostró, porque en su orden de prioridades primero está el interés del caudillo y luego el bienestar de la gente. Y por último, en vez de permitir que una coalición del PAN y el PRD se enfrentara al PRI en las elecciones del 2012, para evitar la temible posibilidad de una restauración, organizó un movimiento paralelo al PRD con apoyo de dos membretes partidarios (el PT y Convergencia), para amenazar a sus correligionarios con una división que hubiera fragmentado más aun a la izquierda. De hecho,obtuvo la candidatura a la presidencia por medio de una extorsión: o me nombran candidato o todos nos vamos al diablo. La coalición de izquierda recién formada para competir en el 2012 nos quiere vender como un gran acto de civilidad haber elegido a su candidato por medio de una encuesta que Marcelo Ebrard dio por buena, con una elegancia digna de aplauso. Pero la verdad es que el Peje no le dejó otra alternativa a Ebrard. Como bien ha señalado José Antonio Crespo, la encuesta que definió la candidatura adolecía de un grave defecto, pues no tomaba en cuenta la capacidad de atraer el voto útil de ambos contendientes, un renglón en el que Ebrard superaba a López Obrador. Se frustró así una posible coalición entre izquierda y derecha, como la que apoyó en el Perú la candidatura de Ollanta Humala y le cerró el paso a Keiko Fujimori, la abanderada del populismo corrupto. El equipo de campaña de Peña Nieto debe de haber festejado con bombos y platillos la victoria del caudillo, pues impidió una alianza que le infundía pavor.
Democracia o restauración
La sociedad mexicana no es ni ha sido nunca un espejo de virtudes cívicas. En realidad, nuestra clase política refleja con bastante fidelidad las patologías sociales que nos han aquejado siempre: abusos de poder, propensión endémica a las corruptelas, fatalismo, indolencia, falta de valor civil, prejuicios racistas interiorizados en el alma del oprimido, oscilación entre la servidumbre voluntaria y la rabia homicida. Sería ingenuo esperar que los partidos políticos encargados de suplir a la vieja familia revolucionaria fueran superiores a la sociedad que los engendró.Conviene tomar esto en cuenta para no hacernos demasiadas ilusiones sobre los efectos del cambio democrático en el alma colectiva. En las últimas décadas hemos asistido a una idealización de la sociedad civil que en el fondo buscaba conceder a las fuerzas políticas opositoras el monopolio de la autoridad moral para hablar en nombre del pueblo. Los dos primeros sexenios de nuestra vida democrática nos han demostrado ya que nadie puede tener ese monopolio y que es un grave error querer fabricarlo. Pero en las circunstancias actuales, cuando el Estado ha desaparecido ya en vastos territorios donde el hampa gobierna a punta de metralleta, la regeneración del tejido social se ha vuelto un asunto de vida o muerte. Esa regeneración debió haber comenzado en el 2000, pero su aplazamiento nos ha conducido a una revuelta nihilista del hampa, en la que algunos buscan como tabla de salvación el retorno al viejo Estado delincuencial. Si los partidarios de la modernidad no tenemos la inteligencia suficiente para crear una corriente de opinión por encima de los partidos políticos y de imponerles nuestras prioridades en vez de aceptar pasivamente sus mezquindades, nos aproximamos a un precipicio del que tal vez no podremos salir en varias generaciones. Cuando una democracia se hunde, no solo fracasan los actores políticos que debieron haberla encabezado: se hunden con ella los pueblos que no supieron defenderla. No es la democracia lo que ha fallado en México, sino la cobardía o la ineptitud de los gobiernos que han perdido la oportunidad de profundizarla. Para salir de este atolladero hay que aumentar los espacios de legalidad, no reducirlos más todavía. La resurrección del México bronco ha engendrado una ofensiva reaccionaria que desearía volver a implantar un orden podrido. Pero si en Durango, Coahuila, Chihuahua, Tamaulipas, Nuevo León y Veracruz los gobiernos del PRI ya se dejaron avasallar por el crimen, o colaboran con él a trasmano, ¿quién nos asegura que un presidente del mismo partido no sucumbiría a la misma tentación?
Hasta la fecha, nuestra joven democracia solo nos ha permitido elegir entre lo malo y lo peor. En julio del 2012, el voto útil es la única defensa que tenemos para frustrar el maridaje de la vieja y la nueva mafia, sea quien sea el candidato a la presidencia mejor colocado para vencer al maniquí televisivo del PRI. En el PAN y en el PRD todavía quedan políticos honestos que de verdad quieren hacer algo bueno por el país. No son muchos, ni muy brillantes, pero de momento no tenemos nada mejor que esas fuerzas políticas (tan defectuosas como nosotros) para impedir una restauración que solo puede agravar el caos. ~





CORRUPTA PROPAGANDA OFICIAL.

por Ricardo Raphael.








UN POEMA DE:


Sor Juana Inés de la Cruz.
          (1651-1695)





SENTIMIENTOS DE AUSENTE.                

Amado dueño mío,
Escucha un rato mis cansadas quejas,
Pues del viento las fío,
Que breve las conduzca a tus orejas,
Si no se desvanece el triste acento
Como mis esperanzas en el viento.

Óyeme con los ojos,
Ya que están tan distantes los oídos,
Y de ausentes enojos
En ecos de mi pluma mis gemidos;
Y ya que a ti no llega mi voz ruda,
Óyeme sordo, pues me quejo muda.

Si del campo te agradas,
Goza de sus frescuras venturosas
Sin que aquestas cansadas
Lágrimas te detengan enfadosas;
Que en él verás, si atento te entretienes
Ejemplo de mis males y mis bienes.

Si al arroyo parlero
Ves, galán de las flores en el prado,
Que amante y lisonjero
A cuantas mira intima su cuidado,
En su corriente mi dolor te avisa
Que a costa de mi llanto tiene risa.

Si ves que triste llora
Su esperanza marchita, en ramo verde,
Tórtola gemidora,
En él y en ella mi dolor te acuerde,
Que imitan con verdor y con lamento,
Él mi esperanza y ella mi tormento.

Si la flor delicada,
Si la peña, que altiva no consiente
Del tiempo ser hollada,
Ambas me imitan, aunque variamente,
Ya con fragilidad, ya con dureza,
Mi dicha aquélla y ésta mi firmeza.

Si ves el ciervo herido
Que baja por el monte, acelerado
Buscando dolorido
Alivio del mal en un arroyo helado,
Y sediento al cristal se precipita,
No en el alivio en el dolor me imita,

Si la liebre encogida
Huye medrosa de los galgos fieros,
Y por salvar la vida
No deja estampa de los pies ligeros,
Tal mi esperanza en dudas y recelos
Se ve acosa de villanos celos.

Si ves el cielo claro,
Tal es la sencillez del alma mía;
Y si, de luz avaro,
De tinieblas emboza el claro día,
es con su oscuridad y su inclemencia,
imagen de mi vida en esta ausencia.

Así que, Fabio amado
Saber puede mis males sin costarte
La noticia cuidado,
Pues puedes de los campos informarte;
Y pues yo a todo mi dolor ajusto,
Saber mi pena sin dejar tu gusto.
Mas ¿cuándo ¡ay gloria mía!
Mereceré gozar tu luz serena?

¿cuándo llegará el día
que pongas dulce fin a tanta pena?
¿cuándo veré tus ojos, dulce encanto,
y de los míos quitarás el llanto?

¿Cuándo tu voz sonora
herirá mis oídos delicada,
y el alma que te adora,
de inundación de gozos anegada,
a recibirte con amante prisa
saldrá a los ojos desatada en risa?

¿Cuándo tu luz hermosa
revestirá de gloria mis sentidos?
¿y cuándo yo dichosa,
mis suspiros daré por bien perdidos,
teniendo en poco el precio de mi llanto?
Que tanto ha de penar quien goza tanto.

¿Cuándo de tu apacible
rostro alegre veré el semblante afable,
y aquel bien indecible
a toda humana pluma inexplicable?
Que mal se ceñirá a lo definido
Lo que no cabe en todo lo sentido.

Ven, pues, mi prenda amada,
Que ya fallece mi cansada vida
De esta ausencia pesada;
Ven, pues, que mientras tarda tu venida,
Aunque me cueste su verdor enojos,
Regaré mi esperanza con mis ojos.

Los invito a ver una película sobre Sor Juana, espero que la disfruten.

YO,  LA PEOR DE TODAS.







EL ASCETA Y LA PROSTITUTA.



Era un pueblo en el que vivían, frente a frente, un asceta y una prostituta. El asceta llevaba una vida de penitencia y rigor, apenas comiendo y durmiendo en una mísera choza. La mujer era visitada muy frecuentemente por hombres. Un día el asceta increpó a la prostituta:
- ¿Qué forma de vida es la tuya, mujer perversa? Estás corrompida y corrompes a los demás. Insultas a Dios con tu comportamiento.
La mujer se sintió muy triste. En verdad deseaba llevar otra forma de vida, pero era muy difícil dadas sus condiciones. Aunque no podía cambiar su modo de conseguir unas monedas, se apenaba y lamentaba de tener que recurrir a la prostitución, y cada vez que era tomada por un hombre, dirigía su mente hacia el Divino.
Por su parte, el asceta comprobó con enorme desagrado que la mujer seguía siendo visitada por toda clase de individuos. Adoptó la medida de coleccionar un guijarro por cada individuo que entrara en la casucha de la prostituta. Al cabo de un tiempo, tenía un buen montón de guijarros. Llamó a la prostituta y la recriminó:
- Mujer, eres terrible. ¿Ves estos guijarros? Cada uno de ellos suma uno de tus abominables pecados.
La mujer sintió gran tribulación.
Deseó profundamente que Dios la apartase de ese modo de vida, y, unas semanas después, la muerte se la llevaba. Ese mismo día, por designios del inexorable destino, también murió el asceta, y he aquí que la mujer fue conducida a las regiones de la luz sublime y el asceta a las de las densas tinieblas. Al observar dónde lo llevaban, el asceta protestó enérgica y furiosamente por la injusticia que Dios cometía con él. Un mensajero del Divino le explicó:
- Te quejas de ser conducido a las regiones inferiores a pesar de haber gastado tu vida en austeridades y penitencias, y de que, en cambio, la mujer haya sido conducida a las regiones de la luz. Pero, ¿es que no comprendes que somos aquello que cosechamos? Echa un vistazo a la tierra.
Allí yace tu cuerpo, rociado de perfume y cubierto de pétalos de rosa, honrado por todos, cortejado por músicos y plañideras, a punto para ser incinerado con todos los honores. En cambio, mira el cuerpo de la prostituta, abandonado a los buitres y chacales, ignorado por todos y por todos despreciado. Pero, sin embargo, ella cultivó pureza y elevados ideales para su corazón pensando en Dios constantemente, y tú, por el contrario, de tanto mirar el pecado, teñiste tu alma de impurezas. ¿Comprendes, pues, por qué cada uno vais a una región tan diferente?
*El Maestro dice: Vigila tu actitud. Aprende a comprender y a tolerar. Discierne más allá de las apariencias.
Tomado de “Cuentos Clásicos de la India” recopilados por Ramiro Calle.



sábado, 25 de febrero de 2012

CALDERÓN EN CAMPAÑA.


por Ricardo Rocha.











ROY CAMPOS, MITOFSKY Y COVARRUBIAS, ENTRE CHARLATANES Y ENCUESTAS.

ROY CAMPOS Y COVARRUBIAS






En las últimas semanas hemos sido testigos de una guerra de encuestas, algunas de la derecha y otras de la
izquierda, todas ellas de empresas que se dicen comprometidas con la verdad y la razón. La verdad es que todas las encuestas son instrumentos que miden a quien las paga, para que esté a su vez les de el uso que para su beneficio sea el correcto, es decir, las encuestas están maniatadas y únicamente sirven a quien
las contrata.

Por eso hemos visto que algunas encuestas ponen a Obrador en el tercer sitio y otras lo ponen en segundo sitio, eso si, con tendencia a la alta ¿pero realmente alguien se cree los resultados de esas encuestas? Yo no, yo creo que solo los ingenuos y los tercos pueden llegar a creer que los resultados de esas encuestas van a definir al próximo president@.

Los invito a participar en una pequeña  encuesta que he preparado en donde el suscrito se proclama un
virtual candidato presidencial. Lo único que se persigue con este ejercicio es dar una pequeña muestra de la forma en que las encuestas son maniatadas ¿entonces porque en todas ella EPN va al frente? Quizá sea porque así sirve a los intereses de otros y dentro de sus planes se encuentre  el rebasar al que va arriba en las encuestas, es decir, ¿que mejor campaña publicitaria que el remontar al supuesto líder?





En respuesta a Arpegio que pidió los resultados finales, pongo el total de votos, a los que votaron en repetidas ocasiones les informo que solo conto su primer voto.

AMLO 34 VOTOS.
JVM 33 VOTOS.
EPN 15 VOTOS.
ANDRES GONZALEZ 6 VOTOS (GRACIAS J )
HORA DE CIERRE 845 DE LA NOCHE.





NUESTRA REALIDAD. Entre la izquierda y el PRI



Imágenes tomadas de:

¿SOBREPOBLACIÓN O CORRUPCIÓN?

por Rosario Robles.

No hay cárceles que alcancen cuando se abusa de la prisión preventiva y la lógica es meramente inquisidora y represiva.


Los dos factores cuentan, diría Perogrullo. Ambos ingredientes están presentes en los acontecimientos de la cárcel de Apodaca. Pero la fuga de 30 reos y el asesinato de 44 muestran algo más que eso. Son la punta del iceberg. El reflejo fiel del fracaso de un sistema carcelario punitivo, inquisidor, en el que, como señala el experto Guillermo Zepeda Lecuona, el objetivo más que la justicia es el castigo, no importa si una persona es culpable o no. Apodaca es la prueba de que el sistema penal y las cárceles mexicanas no cumplen con el objetivo de disuadir la delincuencia y mucho menos el de la rehabilitación de quienes traspasan sus puertas. La realidad es elocuente: el uso indiscriminado y arbitrario de la prisión preventiva no reduce la criminalidad o la inseguridad. El castigo no ha sido ejemplar, en gran medida porque la lógica gubernamental es la de maximizar el número de detenciones sin importar si realmente se está encarcelando a verdaderos responsables de la comisión de un delito (basta recordar lo que sucede de unos años para acá en el DF, donde se premia económicamente a los policías por personas detenidas, lo que ha llevado a cometer injusticias muy graves). 


El asunto de fondo es que se considera a la cárcel como la única vía para resarcir un daño y el abuso de esta lógica ha llevado a la reclusión de personas inocentes o que han cometido delitos menores. La estadística ofrecida por Zepeda Lecuona es muy interesante: 50 mil presos al año no llegan a sentencia y quedan libres porque no se les puede acreditar ninguna responsabilidad. Mientras tanto se les ha infringido un daño a veces irreparable. Se afecta su trabajo, su salud, su familia. El perjuicio es también para el erario, a los ciudadanos que con sus impuestos tienen que pagar para la manutención de estos inocentes (calculada en 140 pesos diarios por persona), todo porque el proceso al que fueron sometidos no respeta el principio de presunción de inocencia establecido en la Constitución. Con base en indicios o pesquisas a uno de cada cuatro de los imputados se les somete a una pena anticipada por un delito que no efectuaron. Se les obliga a una prisión sin condena.


Adicionalmente, dos terceras partes de los inculpados cumplen sentencias menores a tres años, pues sus agravios a la sociedad son menores y realizados sin violencia (según Marco Lara del Proyecto Presunción de Inocencia en México, 45 mil personas están presas por delitos que no superan los 2 mil pesos). Se les condena a vivir en lugares que no favorecen la rehabilitación, sobrepoblados, y en los que prevalece la ley del más fuerte. Todo ello porque no se ha tenido la capacidad de modificar la legislación para que se apliquen penas alternativas o multas acordes con las infracciones cometidas como en otros países. 


En lugar de ello, se les envía a centros que se han convertido en escuelas para delinquir, y en los que no hay trabajo ni posibilidad de obtener un ingreso (sólo 10% de los encarcelados tiene una opción de empleo) si no es sometiéndose a los intereses de quienes controlan el flujo del dinero, la droga y hasta la vida. Toda esta lógica genera sobrepoblación. No hay cárceles que alcancen cuando se abusa de la prisión preventiva y la visión es meramente represiva. Y es esta sobrepoblación (superior en 134% a la capacidad real) la que lleva al hacinamiento, al autogobierno, a la violencia (según Zepeda, en las cárceles prevalecen tasas de homicidio superiores cinco veces a las normales). La solución no estriba entonces solamente en construir más cárceles. En la lógica imperante su capacidad siempre será rebasada. El asunto tiene que ver con un replanteamiento del sistema penal y de justicia. Con desactivar esas bombas de tiempo a partir de estrategias alternativas que lleven a que un gran porcentaje de los que hoy están recluidos paguen sus delitos de manera diferente y se reinserten en la sociedad. De otra forma vamos a seguir por la ruta del genocidio carcelario que nada tiene que ver con la seguridad y mucho menos con la justicia.



Ser… o neceser
Para qué darle vueltas. Calderón es el jefe de campaña, el presidente de partido, el que se asume como parte en el proceso electoral. No le importan las consecuencias, mucho menos el país. Qué manera de terminar.
rrobles@mileniodiario.com.mx


Leído en: http://impreso.milenio.com/node/9118899


DE CUERPO ENTERO.

por Carmen Aristegui.


Estamos a un año y días de distancia de la fecha en que el diputado Gerardo Fernández Noroña y otros legisladores portaran una agresiva manta en el Congreso de la Unión en la que, en términos coloquiales, aludían a Felipe Calderón como alguien incapaz de gobernar al país por padecer problemas de alcoholismo. La exhibición de la manta provocó fuertes reacciones y se terminó por reventar la sesión.
La escena fue cubierta e informada por los medios de comunicación y editorializada por muchos, incluida quien esto escribe. No es éste el momento para detallar o volver a hablar de lo que ocurrió a esta periodista en esas fechas pero, sí cabe recordar que se perdió y se recuperó la existencia de un noticiero en apenas 15 días. Un capítulo inédito en la historia de la radiodifusión mexicana. El punto de origen de esa historia fue la decisión editorial de no sumarse al coro de voces que condenaba a los legisladores que portaban la manta, por porros, impertinentes e irrespetuosos, sino de formular preguntas, dirigidas a la Presidencia, para que respondiera si había o no un problema de esa naturaleza en quien encabeza la Presidencia de la República. Se señalaba algo obvio: el estado de salud de un mandatario es, desde luego, un tema de interés público. No hubo respuestas a las preguntas específicas. Lo que hubo fue una reacción autoritaria y desmesurada. Un berrinche de notables dimensiones. Una personalidad retratada.
"¿Tú dejarías conducir a un borracho tu auto...? ¿No, verdad? ¿Y por qué lo dejas conducir al país?", decía la manta que, ciertamente, era insolente por plantear así un tema tan delicado.
El tema vuelve a escena. Ha empezado a circular el nuevo libro del fundador de la revista Proceso. Don Julio Scherer García, el legendario periodista mexicano, ha puesto, por este y otros temas, su incisiva mirada en la figura de Felipe Calderón Hinojosa, el hombre que llegó, en medio del escándalo y las impugnaciones, a la Presidencia de México en el 2006.
En Calderón de cuerpo entero (Grijalbo), se muestran ciertos comportamientos del hombre público y algunos rasgos de personalidad inquietantes de quien hoy ejerce el más importante cargo de poder político en este país.
Con elementos documentales y entrevistas de largo alcance, don Julio expone algunos de los ángulos más descriptivos y descarnados de una personalidad política como la de Calderón. Conversaciones que le tomaron días y horas al periodista con sus interlocutores, con las que va desgranando al personaje: "... autoritario, ingrato, aficionado a la bebida, intolerante", como reza la frase usada por Proceso para anunciar en sus páginas el adelanto y anuncio de la aparición de este libro.
Voces implacables como las de Manuel Espino, primero presidente y después expulsado de su partido; Alfonso Durazo, ex secretario particular de Fox, y ex colaborador de Colosio; Luis Correa Mena, el yucateco amigo y coordinador de campaña de Carlos Castillo Peraza que recuerda, para don Julio, el trato "...indigno, injusto, inmerecido y mucho más" que Felipe propinó a su padre político Castillo Peraza.
Se puede leer también una ilustrativa e inquietante anécdota contada por Gustavo Carvajal, el ex presidente del PRI, que le cuenta a Scherer una anécdota sobre unos puros en la que Calderón revela cómo su padre, don Luis Calderón " ...le enseñó a odiar al PRI".
Las páginas del libro recogen documentos sobre asuntos ocurridos en 2006, como las transferencias de pago por el caso Hildebrando o facturas por conceptos como "captura de datos de simpatizantes de candidatos de Acción Nacional", entre otros. Son apenas pistas de aquello que nunca se terminó de investigar.
De los testimonios recabados, los de Espino resultan demoledores. Entre otras cosas por el detalle y la precisión anecdótica. Con cálculo en sus palabras y anticipando un efecto deseado, Espino detalla, por ejemplo, una reunión con Calderón en un conocido restaurante de Insurgentes en la Ciudad de México, frecuentado por Calderón y sus allegados hace algunos años. No hay lugar para la duda de que el ex presidente del PAN quiere dejar asentado que Calderón tiene problemas con la bebida. Narra una reunión de horas, donde beben y discuten los dos panistas. En algún punto, narra la llegada de Margarita Zavala, quien le reclama una conducta que se intuye reiterada: "Felipe, te he estado buscando. No te reportas, tu chofer me dice que no me puede decir dónde estás. Lo forcé a que me diera tu paradero y por eso estoy aquí. Ya habíamos quedado en que no ibas a tomar".
Texto leído en la presentación del libro Calderón de cuerpo entero, de Julio Scherer.

LA ENCUESTITIS.

por Carlos Puig.

En el periodismo queremos saber quién ganará, quién perderá y por cuánto. En ese esfuerzo, relativamente nuevo en México, hemos visto de todo. Y como tantas otras cosas, cuando llegan las sobreutilizamos, las agotamos. No estaría mal un acuerdo entre medios y encuestadoras para presentar los resultados de una sola manera y evitar interpretaciones de buena y mala fe.
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La primera encuesta sobre una elección presidencial publicada en un medio de comunicación apareció en The Harrisburg Pennsylvania, el 24 de julio de 1824. Se interrogó a 504 personas en dos ciudades de Delaware. Andrew Jackson derrotó a John Quincy Adams 335 a 169. El periódico la publicó con ganas de obtener un “scoop”, una exclusiva. Adelantar quién sería presidente. De hecho, en Estados Unidos la industria de las encuestas presidenciales nació de la mano de los periódicos.
La cadena Hearst fue la primera que intentó en 1924 una encuesta realmente nacional que cubrió 43 estados y tenía un margen de error de 7 puntos. Cuatro años después redujo el margen a 3 puntos.
Nada tan impresionante, sin embargo, como laLiterary Digest, que en la elección de 1932 anunció que Roosevelt ganaría con 58.85 por ciento del voto popular. Roosevelt ganó con 59.14 por ciento.
Valga esta introducción para hacer un punto: hay una estrecha relación entre las encuestas electorales y el periodismo.
Las campañas hacen encuestas y estudios de opinión, por supuesto, pero los resultados que interesan al periódico son los que menos interesan al estratega, que necesita muchos más detalles, prefiere los por qué, los quién a los qué. La información detallada le permite tomar decisiones de táctica y estrategia.
En el periodismo queremos saber quién va a ganar, quién va a perder y por cuánto. Queremos, como querían hace casi 200 años en Pennsylvania, adelantar la información para nuestras audiencias.
En ese esfuerzo, relativamente nuevo en México, hemos visto de todo.
Y como tantas otras cosas en México, cuando llegan las sobreutilizamos, las agotamos, las exprimimos, las encumbramos, las denostamos.
Todo son las encuestas.
Al final presento un resumen de siete casas encuestadoras y aún faltan por lo menos tres que no han actualizado la información en las últimas semanas: Reforma, GCE, Demotecnia y BGC de Ulises Beltrán.
La buena noticia es que todo indica que la especialización cada vez hace que haya menos variación de casa encuestadora a casa encuestadora. Hasta en aquellos resultados donde se reparten indecisos hay coincidencia, con las diferencias del margen de error, en el rango de cada candidato.
No siempre es así. Las encuestadoras aún nos deben una explicación de porqué quedaron tan lejos de la realidad en la competencia interna panista, donde se anunciaban distancias enormes entre Vázquez Mota, Cordero y a un Santiago Creel competitivo.
En el concentrado de encuestas recientes, hay dos excepciones, la de Mercaei en relación a Josefina Vázquez Mota y la de Covarrubias respeto a la posición de López Obrador. Ambas son parte de una mala noticia. La de Mercaei fue pagada por el Partido Acción Nacional. La de Covarrubias fue pagada por un medio afín a AMLO, y Covarrubias tiene una amplia relación laboral con el PRD.
No soy un experto en encuestas y supongo que alguna explicación técnica tendrán las empresas sobre sus diferencias con las otras casas encuestadoras. Pero esos resultados sólo alientan la idea —repetida mil veces por AMLO— de que los estudios de opinión en tiempos electorales están hechos al gusto del cliente.
Y no sucede sólo con Mercaei y Covarrubias. La mayoría de las casas encuestadoras trabajan en algún momento para partidos y candidatos. Este martes, los estudiosos de la opinión pública se reunirán en su congreso anual. No estaría mal que hicieran un pacto que diera transparencia a los estudios y certidumbre a quienes leen o escuchan la información. Una sugerencia más: al menos en tiempos electorales lo que necesita es información clara, sin mucha complicación. No estaría mal un acuerdo entre medios y encuestadoras para presentar los resultados con o sin indecisos, pero en una sola manera. Evita interpretaciones de buena y mala fe.

Mitofsky*

Enrique Peña Nieto: 48
Josefina Vázquez Mota: 29
Andrés M. López Obrador: 21

Buendía y Laredo*
Enrique Peña Nieto: 48
Josefina Vázquez Mota: 32
Andrés M. López Obrador: 20

ISA*

Enrique Peña Nieto: 51
Josefina Vázquez Mota: 26
Andrés M. López Obrador: 21

Ipsos

Enrique Peña Nieto: 36
Josefina Vázquez Mota: 24
Andrés M. López Obrador: 16

Covarrubias y Asociados

Enrique Peña Nieto: 36
Josefina Vázquez Mota: 24
Andrés M. López Obrador: 24
Parametría
Enrique Peña Nieto: 36
Josefina Vázquez Mota: 20
Andrés M. López Obrador: 16

Mercaei

Enrique Peña Nieto: 34
Josefina Vázquez Mota: 29
Andrés M. López Obrador: 17
*Preferencias “efectivas”. Repartidos NC/Indecisos.
dudarazonable@milenio.com