miércoles, 2 de noviembre de 2011

Astillero Julio Hernández

Nuevas formas de lucha    Desnudar la narcopolítica        Televisa es la rabia  Secuestro del alma


No hay elementos en firme para arriesgar un vaticinio respecto a la dimensión que podría alcanzar la anunciada embestida de un famoso grupo internacional de especialistas en asuntos de computación contra la banda mexicana de Los Zetas, pero sí puede decirse, de entrada, que coloca en un predicamento más que sospechoso a las autoridades de México y Estados Unidos el simple hecho de que un conjunto de ciudadanos bien informados se declare en capacidad de conocer y difundir entretelones del narcotráfico, que hasta ahora solamente ha sido enfrentado de manera torpe y sangrienta en el terreno de las armas de fuego. Anonymous, en su versión hispanoamericana y específicamente mexicana, ya ha tenido escaramuzas relacionadas con lo que aquí sucede, en especial la operación de bloqueo de cuentas gubernamentales que se realizó en la coyuntura de las fiestas de Independencia nacional cuando, entre otros objetivos cibernéticos, cayó temporalmente la página de las fuerzas armadas mexicanas, en un lance de buscado simbolismo. De aquella #OpIndependencia se pasa ahora a la #OpCartel (identificación de temas en Twitter, donde también están las direcciones @IberoAnon y @anonopshispano), con Los Zetas como destinatario inmediato, pero el gobierno calderonista como responsable mayor (léanse en bit.ly/tVjGUe tanto el texto original de Anonymous, en inglés, como una rápida traducción al español).

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