domingo, 7 de octubre de 2012

Jean Meyer - ¿Y Chávez qué?

Jean Meyer

Hoy los venezolanos votan y nadie ha podido decir, con certeza, cuál será el resultado del voto, si el “comandante” o “coronel” se queda seis años más o si cede su lugar al joven opositor Enrique Capriles, que ha creado sorpresa al inquietar al líder bolivariano, cuyo control de todo el aparato de Estado debería garantizarle la victoria. ¿Democráticamente?, ¿sin trampas? ¡Quién sabe! Tampoco se sabe si aceptaría una derrota. Y, finalmente, suponiendo que gane el gobernador de Miranda, que Chávez llama “el chico”, ¿tendría la posibilidad de gobernar, cuando el chavismo lo tiene todo?
Chávez no aceptó debatir con él y declaró: “¿Quién va a debatir contigo, muchacho? Anda a aprender a hablar primero ¡Métete en la misión Robinson! (programa de alfabetización oficial). Chico, tú eres un analfabeta político, majuche. ¿Qué vas a debatir tú con Chávez, chico?”. Eso es lo de menos; le ha dicho cosas peores, como que es un agente sionista, incluso “nazi-sionista”, un “puerco” y demás. Todo esto porque la madre del “chico” es una mujer, católica, católica pero (¡qué feo se siente escribir “pero”!) de origen judío.




Venezuela nunca cultivó el antisemitismo, nada que ver con cierta Argentina negra, y resulta ahora que el chavismo predica el antisemitismo. Si no me creen, váyanse a los sitios chavistas como Venezuela patriota, que tiene en línea a los famosos y espurios Protocolos de los sabios de Sión, la biblia de Hitler. Podrán ustedes leer que “Capriles se disfraza de cristiano, cuando en realidad es sionista. Odia a Jesús y a la Virgen”. Y también: “CAPrile$ Raton$ki es un agente nazi-sionista”. Ratonski es el apellido materno del candidato de la oposición. Lástima que el presidente y su gente se rebajen a tales recursos. Casualmente, por necesidades del trabajo, estaba leyendo la semana pasada unos discursos de Hitler, en 1941 y 1942, cuando las cosas empezaban a ir mal para el III Reich, ni modo, hay que decirlo, la oratoria del comandante Chávez no es muy diferente: gritos, insultos, vociferaciones… Es una pena.
¿Por qué será? ¿Teme Chávez una derrota electoral? Cuesta trabajo creerlo, por más que las encuestas auguren un resultado incierto en este domingo 7 de octubre. El domingo anterior, en el cierre de campaña, cientos de miles de venezolanos, partidarios del “chico”, ocuparon el espacio preferido del “comandante”, en el centro de Caracas. Todo un símbolo. El flaco, así le dicen los suyos a Enrique Capriles, dijo que quería guardar lo bueno del gobierno de Hugo Chávez, a saber la preocupación social, y acabar, sin odio, con la división y la confrontación entre los venezolanos. Que sea un discurso de centro-izquierda, de una izquierda democrática, es lo que ha perturbado al comandante; un enemigo de derecha, un “gusano”, hubiera sido más fácil de combatir. Sus partidarios pueden denunciar al “Raton$ki”, el hecho es que El flaco y su movimiento han tenido como modelo a la Concertación chilena, y a la transición española. Quieren, “como hicieron los españoles y los chilenos, desmontar la legalidad autoritaria, sin romper con la legalidad”, sin violencia.
Hugo Chávez, por su parte, dijo en su cierre de campaña, después de insultar una vez más al adversario: “No podemos cantar victoria, tenemos que redoblar el paso”. ¿Por qué?, si Enrique Capriles, en palabras del “comandante”, es “la nada. El mediocre no tiene ni ideas, ese no sirve ni para alcalde de nada, de nada, lo cargan disfrazadito, pero ya se le cayó la máscara completamente”.
Dentro de unas cuantas horas sabremos cuál empresa de sondeos le atinó: la que le da 49% a Chávez y 39% a Capriles; la que les da, en el mismo orden, 50% y 48%; o la que le da 50.5% a Capriles y 49.5% a Chávez? Pero 42.6% de la población pobre tiene miedo de tocar temas políticos con sus vecinos…
Profesor e investigador del CIDE


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