viernes, 30 de agosto de 2013

Jorge Camil - CNTE: "!al diablo con sus instituciones¡"

Llegaron en una “operación hormiga”. Pequeños grupos que caminaban pacíficos por las laterales de las vías rápidas, y en fila india por el carril derecho al entrar a Paseo de la Reforma. Se dirigían al Zócalo del DF sin pancartas ni consignas. Una estrategia tipo guerrilla para infiltrarse desapercibidos entre la población civil en una ciudad de 20 millones de habitantes. Hasta que llegó la hora de actuar, cuando un ejército de 20 mil hombres y mujeres se apoderó de la ciudad con precisión militar. Conocían sus objetivos de antemano: calles, avenidas, embajadas, televisoras, sedes legislativas, y finalmente el aeropuerto internacional, que bloquearon por 11 horas (más de 4 mil viajeros perdieron sus vuelos).




Los invasores estremecieron la capital por 24 horas ante la mirada impasible de las autoridades. “No queremos convertir la ciudad en un campo de batalla”, declaró un jefe de gobierno rebasado o secuestrado. Después de entregar la plaza pidió que no hubiera “brotes de violencia”, cuando la violencia brotaba incontenible, y obligaba a diputados y senadores a sesionar en sedes alternas. Pidió a 20 millones de atribulados ciudadanos “comprender el contexto”. Que fue como pedir perdón. En ese momento perdió su capital político (esta semana pidió finalmente ayuda federal para enfrentar a 25 mil maestros en pie de guerra).

¿Somos un país de leyes?, nos preguntamos desconcertados. Sí, de leyes, reglamentos, protocolos e instituciones reflejadas en papel. De leyes que tras ser promulgadas se renegocian en la calle. Nada es para siempre. Los pandilleros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) saben ahora que pueden cambiar el rumbo del país. Y que si las protestas callejeras no fuesen suficientes, gozan de impunidad para ejercer la violencia. Este miércoles amenazaron con otra manifestación gigantesca del Zócalo a Los Pinos: ¿cuántos asistirán? ¿Qué costo tendrá? ¿Irán de nuevo con sus brigadas de choque? Frente a la tolerancia de las autoridades, ¿deberíamos organizar guardias comunitarias en el DF?

La presión sobre el gobierno fue letal: bastó con sitiar Palacio Nacional y suspender las clases a millones de niños para poner al gobierno de rodillas. Después los maestros, que insisten en continuar “autoevaluándose”, eliminaron de la agenda legislativa la Ley General del Servicio Profesional Docente, corazón y propósito de la reforma educativa. El coordinador de los diputados priístas declaró resignado que “se discutiría después”. Doblaron al Congreso…

La CNTE se ostenta con como una “organización populista de masas, independiente de la burguesía y su Estado”. No tiene ideología definida ni le rinde cuentas a gobiernos o partidos políticos. Es una organización peligrosa que hoy se atreve a retar al Estado mexicano. Ya lo dijo un candidato presidencial, y lo dijo a voz en cuello: “¡Al diablo con sus instituciones!” Ese ha sido el grito de batalla de la CNTE desde la semana pasada.

En un escenario de ciencia ficción, las hordas invadieron el Distrito Federal y atraparon a millones de ciudadanos desprevenidos. En la calle nada funcionaba: autobuses que no llegaban, líneas de Metro suspendidas y calles bloqueadas. Paralizaron la ciudad e interrumpieron la aprobación de la ley secundaria más importante de la reforma educativa. Le impusieron al gobierno la disyuntiva perversa de reprimir o tolerar. Hasta hoy, Miguel Ángel Mancera y Gobernación han elegido tolerar...

Tras la estrategia militar de los maestros “disidentes” asoma la izquierda violenta, que continúa impugnando la elección presidencial de 2012, como antes “impugnó” por seis años la de 2006. Este tipo de protestas e impugnaciones eternas son su razón de ser y su modus vivendi. La violencia ha servido además para preparar las protestas contra las demás reformas estructurales. Con la CNTE, el nuevo gobierno se juega el éxito de su gestión…

www.jorgecamil.com
Analista politico

Leído en http://www.eluniversalmas.com.mx/editoriales/2013/08/66246.php

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