lunes, 11 de agosto de 2014

Jacobo Zabludovsky - Cervantes: el forense

Escribí Echeverría en anteriores Bucarelis, guiándome por la pronunciación. Pido perdón y corrijo: el apellido correcto es Etxeberría y el nombre Francisco, experto en medicina forense entrevistado por Patricia Alvarado, corresponsal en España de Radio Centro de México.

La detectivesca búsqueda de la localización exacta del cadáver del universal escritor Miguel de Cervantes está sustentada en una sólida base científica y complicados trámites administrativos, que llevan la bendición de la orden de las monjas de clausura del convento de las Trinitarias en Madrid, donde el príncipe de las letras fue enterrado en 1616. Se trata de un lugar de interés cultural donde trabaja el equipo de expertos. Entre ellos, el prestigioso forense Francisco Etxeberría, quien realizó las autopsias de dos ilustres chilenos: el ex presidente Salvador Allende y el poeta Nobel Pablo Neruda.









“Sabemos, dice Etxeberría, que Cervantes muere con 70 años, le quedan seis dientes o menos en la boca, tiene una artrosis en la columna vertebral, como corresponde a esa edad, además de una patología en la mano izquierda. Él no era manco y las lesiones que tuvo en el pecho, como consecuencia de la batalla de Lepanto, le tuvieron cinco meses hospitalizado. Esperamos, si todo va bien, encontrar un esqueleto de estas características, ya que la prueba del ADN es muy difícil porque no tenemos a nadie con quien comparar. De hecho, Cervantes tuvo una hija, pero murió pronto y no hubo descendencia”.


Respecto a la existencia de los huesos de una hermana de Cervantes, Belén, enterrada en un convento de Alcalá de Henares, la ciudad natal de ambos, dijo: “Sí, en efecto, lo que ocurre es que no sabemos dónde está enterrado exactamente ese esqueleto.

“No es imposible intentar buscarlo. Pero lo primero que tenemos que hacer es la hipótesis de trabajo antropológica, mejor orientada. Es decir, si en la segunda fase de nuestra investigación realmente encontramos algunos esqueletos que potencialmente, con una hipótesis seria, pudieran ser Cervantes, luego tenemos que hacer el ejercicio de demostración con pruebas científicas. En la fase de investigación, no sólo se centra lo técnico o tecnológico o científico, puede ser el ADN, sino también tiene una dimensión cultural: el simple ejercicio de buscar a Cervantes suscita un interés, como el caso que ahora nos ocupa, estos comentarios que estamos haciendo, y es que a mí, al menos, me parece importante que se hable de cultura y de ciencia de la persona más universal que quizás ha habido en la historia de España”, afirma el señor Etxeberría.

“Todo requiere un permiso específico. Tenemos que derribar una pared, ya que en esa pared están los nichos y por lo tanto estamos pendientes de que nos autoricen esa intervención, que es más bien arqueológica”.

“En cuanto al análisis antropológico queremos hacerlo en la misma cripta. Es decir, transformaremos la cripta casi en un laboratorio, para trabajar en ese espacio sin molestar a nadie. La tarea yo creo que puede durar en torno a 10 días y lo podremos hacer en los próximos meses”.

¿Cuánto tiempo falta para localizar los restos de Cervantes?

“Este año, yo creo que todo esto se puede hacer en 2014”, dijo el forense, aunque los trabajos se suspenden todo agosto para reanudarse en septiembre en una segunda fase de la investigación: entrarán a la cripta de unos 5 metros de altura por 6 de ancho y 15 de largo, donde el georradar ha “visualizado” entre 30 y 33 nichos. Se introducirá una microcámara y si la imagen es positiva se perforará el muro que los tapa, retirarán los restos para ser analizados in situ por 10 expertos durante una semana y descubrir si entre ellos están los de don Migue. Si no, se buscaría en otras cuatro zonas. La primera, la que más le late al geofísico Luis Avial, está separada 40 centímetros de la cripta y en ella hay un enterramiento diferente al resto de los detectados. Si tampoco, una segunda zona aconsejaría una “intervención quirúrgica”, porque en ella parece haber dos enterramientos, el de Cervantes y su esposa. Si no están, una tercera zona alberga cinco tumbas y en la cuarta el georradar indica anomalías dignas de estudio. No hay duda: los restos están ahí.
El rigor científico y el respeto absoluto a la iglesia cuenta con el apoyo de las monjas y un presupuesto de 100 mil euros.

Lo que nadie puede calcular es la repercusión mundial que tendría el hallazgo de los vestigios de uno de los más grandes genios de la literatura universal.

Sus restos serán otra, no última, aportación de Cervantes a la defensa de la gran patria cultural que contribuyó a crear y engrandecer.



Leído en http://www.am.com.mx/opinion/leon/cervantes-el-forense-11062.HTML



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