jueves, 22 de diciembre de 2011

Martha Anaya - Calderón toma el control del proceso interno


Felipe Calderón le ganó la partida a Gustavo Madero y desde esta semana tomó abiertamente el control del proceso de elección interno del PAN, del que habrá de surgir el candidato presidencial del blanquiazul.

Los jaloneos entre el presidente de la República y el dirigente de Acción Nacional sobre quién llevaría las riendas del proceso, comenzó hace cinco meses -principios de julio-, cuando Calderón quiso llevar mano e invitó a los aspirantes azules a comer a su casa. Cuando Madero (y los grupos que le apoyan, particularmente los yunquistas) se enteró, se opuso al encuentro, intentó sacar al presidente de la República del proceso de elección interno y le dijo: El proceso lo voy a conducir yo, ven al partido.

Fue entonces que se organizó un encuentro a puertas cerradas, en la sede del PAN, los días 16 y 17 de julio para definir la estrategia de cara a los comicios de 2012. Asistió a la sede del PAN junto con el ex candidato presidencial, Diego Fernández de Cevallos; el todavía secretario de Gobernación, José Francisco Blake Mora; el Jefe de la Oficina de la Presidencia, Gerardo Ruíz Mateos; la coordinadora general de Comunicación Social, Alejandra Sota; además de los gobernadores de Sonora, Guillermo Padrés Elías; de Puebla, Rafael Moreno Valle; de Morelos, Marco Antonio Adame; Baja California, José Guadalupe Osuna Millán; y de Baja California Sur, Marcos Covarrubias.

A partir de ahí, Calderón se vio obligado a dejarle a Madero los bártulos de la elección. El coahuilense, a su vez, ofreció llevar una contienda interna tersa, armónica, desprovista de ataques.

Pero las cosas no le salieron bien a Madero. Su mayor tropiezo fue el que el Tribunal Electoral revocara el acuerdo del método de elección directa de diputados y senadores en Tamaulipas, Oaxaca, Guanajuato y Distrito Federal.

Además de ello, el PAN no repunta en las encuestas, el rechazo a la inscripción de la candidatura de Manuel Clouthier tendrá costos; hay quienes consideran que los panistas deberían tener ya un precandidato único y no seguir en esta historia de tres; para colmo –desde la perspectiva de Calderón–, Ernesto Cordero sigue muy debajo de Josefina Vázquez Mota.

Si a eso le sumamos el debate que tuvieron Cordero y Josefina donde ella acusó a Ernesto de haber producido más pobres, y él a ella de no tener liderazgo político suficiente para sacar adelante las reformas, quien terminó raspado al final de cuentas fue Calderón.

Ante esta situación, el presidente decidió que Madero había perdido el control del proceso y tomó cartas en el asunto. Comenzó a operar él mismo el proceso interno y lo hizo patente para todos: invitó, uno a uno, a los precandidatos a Los Pinos, a su terreno.

El martes por la mañana, Calderón se reunió hora y media con Vázquez Mota. Ese mismo día, a la una de la tarde, con Creel, durante 45 minutos. En ambos casos, las invitaciones fueron de último momento. Tan de premura que Josefina tuvo que cancelar una reunión y Creel pidió que le esperaran a que recogiera primero su constancia de precandidato.

Gemas: Perlas cortesía de Santiago Creel: “No sé lo que está pasando arriba, lo que sí sé es lo que se está gestando abajo”.

“Calderón y Madero me escucharon hablar de mi precampaña. No sé si con alegría o no, pero yo sí…”

José Carreño Carlón -FCH/DEA: ¿una elección intervenida?


El mensaje central del Presidente Calderón y sus cercanos para esta temporada electoral embona con el del director de la DEA y otras agencias de seguridad de Estados Unidos. Y ambos apuntan a la intervención de ese país en el proceso de sucesión presidencial en México.
La ley mexicana prohíbe exhibir las taras de los aspirantes a puestos de elección, por considerarlo denigratorio. Pero le permite al Presidente, a su equipo, a su partido y a sus precandidatos a la Presidencia desarrollar un mensaje no sólo denigrante en serio, sino además intervencionista, según el cual el crimen organizado estaría por capturar, con el proceso electoral, las instituciones del Estado.
La conexión más ominosa de ese discurso con los espacios de decisión de Washington se da con la identificación que allá se hace de las bandas criminales mexicanas con el terrorismo internacional. Porque esto incluiría a México como asunto de seguridad nacional estadounidense, lo que a su vez, en la lógica de Estados Unidos, autorizaría a sus fuerzas de seguridad a intervenir abiertamente en nuestro país.
El director de la Agencia Federal Antidrogas de Estados Unidos (DEA), Jack Riley, insistió el lunes en que Joaquín “El Chapo” Guzmán no sólo es capaz de influir en las elecciones de 2012, sino también tiene el poder para desestabilizar políticamente a México. Y volvió a inscribir al crimen mexicano en el terrorismo internacional, en el esquema de persecución transfronteriza con el que Washington enfrenta ese fenómeno. Después de la muerte de Osama Bin Laden, repitió Riley en Chicago, “El Chapo” pasó a ser el criminal más temido, buscado y rico en el mundo, “con un poder insuperable para influir, corromper y matar”.
Vía de escape
Al servicio de este planteamiento, Luis Vargas Valdez, el fiscal Especial para Delitos Electorales de México, expresó en Washington que aquí también hay preocupación por la posibilidad de la captura del Estado por las bandas criminales en el actual trance electoral: variaciones del discurso presidencial, a partir del triunfo del PRI en Michoacán, compartidas también por los precandidatos presidenciales panistas.
Se trataría así de un juego peligroso a partir de un mensaje electoral diseñado para cargar sobre el partido puntero la sospecha de que su triunfo se debería a los cárteles. Ello lo convertiría en el mayor peligro para México, en los términos en que fue señalado López Obrador en 2006. Pero esta vez con una vía de escape para el caso de que, si ni de esa forma se lograra cerrar la ventaja priista, se pueda anular la elección para evitar la supuesta captura del poder político por los cárteles.
Esto, de acuerdo con el discurso del PAN-gobierno. Pero está además el amago de una movilización estadounidense dispuesta a evitar, conforme al discurso de Washington, la amenaza a la seguridad nacional norteamericana que significaría esa supuesta captura del poder por cárteles mexicanos, supuestamente inscritos en el terrorismo internacional.
Fraude patriótico/antipatriótico
Claro como el lodo, suele escribir León García Soler, citando a Norbert Guterman, el célebre editor del Monthly Review y popularizador con Henry Lefevbre de las nociones marxistas de alienación y mistificación.
Y curiosamente hasta hace un cuarto de siglo se ironizaba con la frase de “fraude patriótico” ante la mistificación, el engaño del discurso del régimen priista que justificaba los robos electorales al PAN con aquello del peligro que entrañaría entregarle el poder al partido de la intervención extranjera.
Pero hoy, con su alienación a la estrategia estadounidense, el Gobierno panista parece proponerse no sólo comprobar el peligro del que alertaba aquel discurso antidemocrático del PRI del pasado, sino que además se propone evitar —de manera igualmente antidemocrática— el triunfo del PRI de hoy, con esa suerte de fraude antipatriótico que anuncia su discurso sobre el supuesto peligro de la captura del Estado por los cárteles… si el PAN pierde el poder en las urnas.

Acusa AMLO que Tribunal Electoral lo quiere callar


“Primero que no podemos aparecer en la radio y la tv, ahora sólo con militantes”. Sugiere que como a Peña le recomendaron no hablar mucho, quieren silenciarlo.

Andrés Manuel López Obrador acusó que como los asesores de Enrique Peña Nieto ya le recomendaron quedarse callado, ahora el Tribunal Electoral lo quiere silenciar a él.
Tras la resolución que establece que los aspirantes únicos ya no pueden hacer actos de precampaña y sólo eventos donde haya militantes de los partidos, el tabasqueño anunció que enviará una carta a los magistrados del órgano jurisdiccional para consultarles lo que puede y no hacer.
“Primero que no podemos aparecer en la radio y la televisión, ahora ya sólo actos donde estén militantes. Los ciudadanos no pueden escucharnos, y ¿saben qué? Temo, a lo mejor estoy equivocado y eso se va a saber con el tiempo, ya saben que el otro candidato, ya saben cuál, no lo voy a mencionar por su nombre, no vaya a ser que me quieran multar por eso, pero ya le recomendaron sus asesores que no hable mucho, quieren que esté calladito como mudo, porque si habla no le va bien, entonces creo que estén pensando que silencien a todos, pero con la ventaja de que a ese personaje ya lo introdujeron al mercado como producto chatarra, quieren que nos callemos”.
Ayer, durante un mitin en el parque Cañitas de la delegación Miguel Hidalgo, anunció que pedirá a los magistrados una aclaración para saber si los seguidores del Movimiento de Regeneración Nacional pueden asistir a sus actos políticos.
El tabasqueño pidió a la gente presente levantar la mano si pertenecía al PRD, PT o Convergencia para comprobar que no violaba la normatividad electoral. Cuando la gente lanzó un sí unísono, dijo: “ah entonces si lo podemos hacer”.
Promete 7 millones de empleos
El aspirante presidencial de las izquierdas prometió que durante los primeros seis meses de gobierno dará trabajo y estudio a siete millones de jóvenes a través de un programa que se llamará “Jóvenes construyendo el futuro” y costaría 150 mil millones de pesos, lo que representa el cuatro por ciento del presupuesto federal.
A través de ese programa, que dijo, ya analizan presupuestalmente sus asesores, se daría empleo a jóvenes que no estudian ni trabajan en la siembra de árboles maderables y la construcción de caminos.
Consideró lamentable que se hable de reformas estructurales para el país, pero no se busque combatir la corrupción.
Sostuvo además que en otros países donde han adoptado la honestidad como forma de gobierno, como Suecia o Noruega, han salido adelante.
Refirió que México está en el lugar 100 de transparencia y por debajo de Haití en crecimiento económico.
México, agregó, debe crecer 6 por ciento anual para recuperar un millón 200 mil empleos. Para lograrlo, se debe recuperar el campo, apoyar a la pequeña y mediana empresa que generan el 90 por ciento de los trabajos, pero “son los más hostigados con impuestos y trámites burocráticos.
“Un cambio verdadero”
Antes, durante un acto en la delegación Cuajimalpa, López Obrador aseguró que los próximos seis meses serán definitorios para el futuro de la República, para lograr serenar al país de la decadencia y la crisis de inseguridad.
“Una de dos, o más de lo mismo que significa más injusticia y más opresión, o un cambio verdadero”.
Sostuvo que sólo con justicia se va a poder serenar al país “y eso se debe entender, atender las causas que originaron esta decadencia”.
El aspirante presidencial destacó que la justicia “conviene a todos, a ricos y a pobres” porque “si no hay justicia no habrá paz social”.
Además, dijo que en 2006 no se entendió por qué era necesario apoyar primero a los pobres, y “si antes todo iba mal, ahora todo ha empeorado porque se siguió con la misma política de corrupción y saqueo y ahí están las consecuencias, un estallido de odio que se traduce en inseguridad y violencia”.
En el cuarto día de su gira por el Distrito Federal, el tabasqueño insistió en que no le quitará a los ricos para darle a los pobres. “Vamos a respetar a todos, pero le vamos a dar preferencia a la gente humilde del país. No hace falta expropiar bienes, despojar a nadie”.

Mauricio Merino- El gran demiurgo

Tiene razón López Obrador al subrayar la falta de ética como uno de los problemas principales del país. No sólo estamos hundidos en la corrupción de buena parte de las administraciones públicas, sino que además nos hemos ido habituando al engaño, a la simulación, a la negligencia y al cinismo que también campean entre particulares. La corrupción y la falta de responsabilidad no son, ni remotamente, cosa exclusiva de los gobiernos o de los políticos, sino formas de relación social cada vez más extendidas, aun cuando sus expresiones más extremas nos hayan sumido en la violencia.

No obstante, el acierto de reconocer a la falta de ética como la causa primigenia de buena parte de nuestros problemas públicos se pierde cuando se utiliza como arma para denunciar a los demás y como argumento para clasificar a los buenos y a los malos según la conveniencia política del día. Es verdad que en el territorio de la ética resulta inevitable formular comparaciones entre los valores invocados y las conductas efectivamente realizadas; someter a juicio lo que se hace y dice —o lo que no se hace o no se dice—, en función de una prescripción moral determinada. Eso hacemos todo el tiempo, con más o menos conciencia del peso de nuestras palabras sobre nuestros actos. Pero esa fórmula puede volverse espeluznante cuando su propósito no sólo es la conquista del poder sino el establecimiento de una moral determinada solamente por el juicio personal del líder.

De hecho, hay algo anómalo en la discusión moral que ha despertado el líder de la izquierda mexicana a partir del empleo de símbolos, palabras y mensajes de raigambre religiosa.

Mientras el Presidente Calderón comulga con la fe católica y el PRI pacta privilegios con los dirigentes de esa Iglesia para mantener penalizado el aborto en la mayor parte del país o abrir la puerta franca al clero para meterse a las escuelas, a los medios y las plazas —tal como lo auspiciaría la más reciente reforma constitucional aprobada por los diputados—, el dirigente de la izquierda lanza mensajes de amor y paz, invoca a la Morena y vuelve generoso del desierto. La laicidad, entendida no sólo como la separación entre las iglesias y el Estado, sino como la defensa de un conjunto de valores basados en el civismo, la solidaridad, la tolerancia y la responsabilidad entre personas sin anclajes religiosos, se ha quedado huérfana entre los partidos. He aquí otra novedad de las campañas de 2012: que todas competirán por los fervores religiosos de los mexicanos, de manera más o menos descarada.

Pero la laicidad no sólo importa como pauta de convivencia entre distintos —cuyas creencias y prácticas en busca de la trascendencia sean igualmente respetables—, sino porque impide que se pase juicio civil y se castigue la conducta ajena en función de esas creencias religiosas. La laicidad no se opone a las creencias sino al uso político y faccioso de ellas. Exactamente al contrario de lo que sucedió con el triste debate del aborto, que en casi todo México ha convertido en un delito lo que los católicos consideran un pecado.

Y tal como puede suceder, también, con cualquier otra invocación de la ética desde el dedo flamígero de un líder que se cree a sí mismo la encarnación del bien y la bondad. El gran demiurgo de la izquierda, que no convoca a la deliberación conjunta de una ética laica, democrática y abierta capaz de acompañar el futuro plural, pacífico y honrado del país, sino a formar comités de acusación moral contra los enemigos de su ética, de su posición moral particular y de sus soluciones ya prefabricadas sobre la teoría de las escaleras que se barren desde arriba. Vistas con cuidado, esas posiciones no difieren un milímetro: lo único que cambia entre ellas es el púlpito y el nombre del Savonarola.

Con todo, es verdad que uno de los mayores problemas del país es la falta de referentes éticos y de prácticas capaces de honrarlos para volver a convivir en paz. Pero no será mediante una guerra santa entre credos enfrentados como se salvará esa carencia enorme del país, sino renovando los valores de la democracia deliberativa, abierta, plural y tolerante. Que cada quien tenga su credo y sus pastores; que cada uno elija al líder y al partido que prefiera, pero que ninguno de ellos —credos, pastores, dirigentes y partidos— siga arrojando leña al fuego de la polarización y la descalificación sistemática del otro, del que piensa diferente y no se aviene a la obediencia, porque el resultado puede ser un gran incendio que nadie querría apagar


Leído en http://opinion.informador.com.mx/Rotonda/2011/12/21/el-gran-demiurgo/

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Carlos Blanco - La pobreza de las campañas.

La etapa de precampaña ya empezó el 18 de diciembre y los aspirantes a la Presidencia de la República sobresalen por el manejo de un discurso ramplón, poco atractivo para el electorado. Los precandidatos del PAN, Josefina Vázquez Mota, Ernesto Cordero y Santiago Creel, buscan posicionarse mediante posturas dirigidas a cuestionar a Enrique Peña Nieto y al PRI, en vez de ganarse al electorado con propuestas atractivas y convincentes, mientras que el candidato de la izquierda Andrés Manuel López Obrador, quien asegura estar conectado con las carencias básicas de las clases más desposeídas, no en vano su slogan es “primero los pobres”, no tiene la menor idea de lo que cuesta un boleto del Metro. Según él los cinco millones de usuarios pagan dos pesos. Craso error, desde hace ya bastante tiempo desembolsan tres pesos.


Ante el panorama que enfrenta, Enrique Peña Nieto, se ha colocado como el negro de la feria. Todos le quieren pegar. Pero ese lugar, el propio priísta se lo ha ganado a pulso. Ha incurrido en una pifia tras otra. Cómo quiere llegar a ganar la Presidencia de la República, sin tener antes la delicadeza de indagar cuál es el costo del kilo de tortilla que todos los días comen 90 millones de mexicanos.


O saber cuál es el monto del salario mínimo. Dice que es de 900, siendo que actualmente asciende a mil 744 pesos. En caso de que fuese de 900, acaso él podría vivir con un poco más de 25 pesos diarios.


¿Qué es lo que pasa? ¿Cómo quieren gobernar a más de cien millones de mexicanos si no conocen nada acerca de sus carencias y aspiraciones? Da la impresión que los aspirantes a la Presidencia viven en una burbuja, rodeados de todas las comodidades y muy alejados, muy distantes del pueblo.


No requieren de toda una sofisticada estrategia para conocer México. Basta con que se suban al Metro, paseen por las calles del centro del Distrito Federal, o de cualquier otra ciudad del interior de la república para que hablen con la gente, con los taxistas, los vendedores ambulantes, etc, y les pregunten acerca de sus penurias cotidianas, de lo que escuchan, de lo que hablan con los demás, para que los aspirantes a la Presidencia de la República, tengan una ligera idea de los padecimientos del pueblo, al que quieren gobernar.


Todos los mexicanos tienen presente aquella ocasión en que el panista Ernesto Cordero expresó plenamente convencido que los mexicanos podían vivir muy bien con seis mil pesos mensuales, en tanto que con esa cantidad podían tener casa, coche, recursos para las colegiaturas de los hijos, y todo tipo de comodidades. Pero en qué cabeza cabe semejante apreciación. Hablan sin sentido, sin saber nada acerca de México y los mexicanos.
La panista Vázquez Mota quiere crecer creyendo que se ganará el voto de 40 millones de mujeres, enarbolando un discurso chabacano a partir de los errores en que incurre Peña Nieto. Por ejemplo, cuando al mexiquense le preguntaron el precio de la tortilla y éste contestó que ese dato lo desconocía porque no era ama de casa, la panista creyó que con esa pifia contaba con el material que requería para seguirse ganarse el ánimo de las mujeres, por lo que en un tono melodramático expuso lo siguiente: “Soy esa señora de la casa que otros llaman con desprecio, y sin la cual ninguna casa sería un hogar, ninguna casa podría resolverse, ninguna casa tendría sentido. Imagínense por un día este país sin las señoras de la casa”.


Por favor,¿quién podría creer que Vázquez Mota va todos los día a comprar las tortillas, a 10 pesos el kilo, con una bolsa de chile de cinco pesos?, o que todos los fines de semana va al mercado sobre ruedas, o a la Bodega Aurrera, para surtir la despensa. Quién le va a creer que entre una y media y dos de la tarde Josefina se sube en una olorosa pesera para ir por los hijos a la escuela pública, y decirles que no les puede comprar un chicharrón o una paleta, porque el gasto con que cuenta no le alcanza para ello.


Vázquez Mota está jugando un papel simpático en la contienda electoral, pero que por favor no falte a la verdad. Ella no es diferente a la mayoría de los políticos que conocemos. Cuando se registró como precandidata del PAN a la Presidencia, trascendió que gastó más de un millón 240 mil pesos para pagar, entre otras cuestiones, 345 camiones para acarrear 8 mil 160 personas, de diferentes entidades del interior de la república, como Tlaxcala, Hidalgo, Puebla, Querétaro y Veracruz, entre otros. ¿Dónde está el respeto por la gente? ¿Por qué pagar para acarrear gente que por necesidad cobra para convertirse en carne de mitin?


Los precandidatos del PAN y el mismo presidente Felipe Calderón están cometiendo una serie de faltas que en julio del 2012 pagarán en las urnas. La negativa para que el diputado federal Manuel Clouthier Carrillo busque una senaduría fue una decisión tomada en un CEN del PAN que no mueve un dedo sin consultarlo en la residencia oficial de Los Pinos.


Le negaron el derecho a contender como candidato porque cometió el pecado, según alegan los directivos panistas, “de haber criticado y agredido a dirigentes y miembros del blanquiazul”. Este argumento resulta increíble. Ahora resulta que la autocritica no puede registrarse en el PAN, siendo que esto es un ejercicio elemental de toda sociedad democrática. Es absurdo que los panistas hablen de la democracia, siendo que al interior de su partido no la practican.


Además, por qué ese trato contra Manuel Clouthier, hijo de aquel famoso “Maquio”, sin el cual, el PAN no estaría ocupando en estos momentos la Presidencia de la República. Es un hecho que el PAN sin los “barbaros del norte” el PAN seguiría siendo un partido mediano y alojado, como estuvo durante muchos años, en las viejas oficinas de Sadi Carnot.

Mini Editorial VS Nota.

Esquina de Crónica.  ( http://www.cronica.com.mx/welcome.php )
"La forma de hacer campaña de Ernesto Cordero es, por lo menos, extraña. Por la mañana se lanza como efímero rockstar (nada más de nombre). Por la tarde, tiene el mal gusto de burlarse de uno de los momentos más tristes de nuestra historia reciente y de celebrarlo enviando un pastel a los que él quiere hacer pasar como herederos políticos de los autores. La estrategia de la estridencia suele ser signo de desesperación."

La nota.

"Envía" Ernesto Cordero pastel a Peña Nieto
El aspirante presidencial del PAN mostró a los medios el pastel con velas del número 17, en alusión al "error de diciembre" de 1994, que generó una de las peores catástrofes económicas en México
JOSÉ ALFREDO BELTRÁN
21-12-2011
Desde Culiacán, Ernesto Cordero lanzó un llamado a Peña Nieto para un debate.
Fotografía: Noroeste/ Nancy Juárez.
CULIACÁN._ Para "recordarle" el desastre económico en que dejaron los gobiernos del PRI al País, ayer Ernesto Cordero "envió" desde Culiacán un pastel para Enrique Peña Nieto.
El aspirante presidencial del PAN mostró a los medios el pastel con velas del número 17, en alusión al "error de diciembre" de 1994, que generó una de las peores catástrofes económicas en México.
"Hoy se conmemoran 17 años del 'error de diciembre' de 1994, un error en la conducción económica del País que ocasionó que se perdiera 6.1 por ciento del empleo, que 15 millones más de mexicanos cayeran en condiciones de pobreza.
"Y que subieran las tasas de interés a un punto tal que muchas familias en México vieron destrozado su patrimonio, al tener que regresar apartamentos, vehículos; muchas generaciones de mexicanos apenas estamos saliendo adelante", añadió.
Cordero manifestó que el pastel busca que al virtual candidato presidencial priista no se le olvide que cuando su partido gobernaba, se cometieron errores que le costaron muy caro a muchas generaciones de mexicanos.
"Para que alguien le explique qué pasó, que si va criticar la gestión económica de este Gobierno, más le vale que recuerde cuál era la gestión de los gobiernos del PRI", reiteró.
Cordero sostuvo ayer en gira por Culiacán reuniones privadas con la militancia, con dirigentes, incluso trascendió que se reunió con el Gobernador Mario López Valdez.
Desde aquí retó de nuevo a un debate a Peña Nieto, ya que la sociedad que tiene derecho a no olvidar la mala administración de los gobiernos del PRI que no es cosa del pasado, sino del presente.
"Basta ver lo que está ocurriendo en el Estado de Coahuila, donde Humberto Moreira, el ex Gobernador, quien fuera dirigente del PRI, endeudó irresponsablemente con 34 mil millones, con documentos fraudulentos, falsificando firmas", criticó.

Clouthier impugnará veto del PAN

Hoy no sé si reír, porque esto parece una “payasada”; no sé si llorar, porque no veo un mensaje esperanzador de quienes pretender salvar a México: Clouthier 
CULIACÁN.- Con un “es necesario rescatar al PAN nacional de su proceso mimetizador al PRI”, Manuel Clouthier Carrillo anunció que impugnará el veto que le impuso el Comité Ejecutivo Nacional del PAN, para ser candidato al Senado de la República.

Hoy no sé si reír, porque esto parece una “payasada”; no sé si llorar, porque no veo un mensaje esperanzador de quienes pretender salvar a México, sin odio y son violencia.

Acompañado de simpatizantes, familiares y amigos, el diputado federal aseguró que el dictamen emitido por el CEN, en que se le niega participar en el proceso interno, tiene fallas de fondo y de forma. Dijo que ya contrató abogados para presentar el recurso jurídico y no tiene dudas de que ganará.

Es tiempo de dejar claro aquella sentencia de que “sólo esta derrotado aquél que ha dejado de luchar” y que con el pueblo sinaloense y los panistas libres, nosotros hoy, estamos en pie de lucha y vamos a defendernos jurídicamente contra la resolución del CEN.

“Si quieren que no sea Senador, que nos ganen con votos, no con el garrote. Este, el PAN que gana con votos, es el PAN democrático que tenemos que rescatar”, aseveró.

El pasado 02 de diciembre, en la ceremonia de solicitud de registro en las instalaciones de Acción Nacional, recordó que anunció que la cruzada a la que invitaba se sustentaba en dos grandes movimientos: rescatar al PAN de Sinaloa y formar ciudadanía.

Hoy, indicó el hijo de “Maquío”, creo firmemente que también es necesario rescatar al PAN nacional de su proceso mimetizador al PRI.

Confirmó que le quieren cerrar las puertas por sus críticas, publicadas en medios, hacia el Presidente Felipe Calderón y el ex Presidente Vicente Fox.

Leo Zuckermann - El spin de López Obrador


AMLO admite que el plantón tuvo un costo importante para la izquierda que lidera. Pero lo justifica como una decisión de “mal menor”.



El lunes, en este espacio, analicé el spin que estaba utilizando Peña Nieto para darle la vuelta al error que cometió en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara e incluso beneficiarse del desliz. Hoy examinaré otro spin: el que ahora está usando López Obrador con respecto al plantón que promovió en diversas avenidas del Distrito Federal así como en el Zócalo capitalino después de la elección de 2006.

Recuerdo al lector que, en comunicación, un spin se refiere al mensaje que trasmite una persona para aprovechar a su favor algún evento relevante. En política se usa mucho para darle vuelta a errores que cometen gobernantes y candidatos.

El lunes, en un mensaje divulgado por YouTube, López Obrador se refirió al plantón de Reforma y Zócalo. Dijo: “Se hizo precisamente para evitar la violencia. Nos costó mucho, nos han cuestionado mucho por eso; pero hay que decirles que si no hubiésemos tomado esa decisión hubiesen habido muertos”. Y recalcó, en el tono de su nuevo discurso mesurado y conciliador, que su movimiento político pretende “el cambio por la vía pacífica. No queremos la violencia […] Yo no odio. Yo lo que quiero es la transformación con la participación de todos. Queremos la reconciliación de los mexicanos para salvar al país. Todo lo que estoy planteando de la República Amorosa es sincero. No es de coyuntura electoral. Yo no odio a nadie”.

López Obrador admite que el plantón tuvo un costo importante de imagen para la izquierda que lidera. Pero lo justifica como una decisión de “mal menor”. De no haberlo hecho, las cosas hubieran empeorado, al punto de llegar a los muertos. En otras palabras, él se comportó de manera responsable al “despresurizar” un movimiento social que se estaba desbocando después de la desilusión por haber perdido una elección que ellos creían que ganarían. El plantón, en este sentido, fue una especie de “válvula de escape”. La conclusión es que AMLO es un político responsable al que habría que agradecerle la visión que tuvo para que no hubiera muertos por el conflicto poselectoral de 2006.

Como dije el lunes en el caso de Peña Nieto, ya decidirá el electorado si le cree o no. Por lo pronto, López Obrador está utilizando un típico giro comunicativo por el error del plantón: quiere darle la vuelta al asunto e incluso utilizarlo a su favor.

Un spin, también como mencioné el lunes, debe ser consistente con la estrategia del candidato para que funcione. Si tuvo éxito el spin de Fox en 2000 por el error del “martes negro” (su terquedad de querer debatir “hoy, hoy, hoy”), fue porque era congruente con su estrategia de “ya es hora de cambiar y simplemente no podemos esperar más”. La pregunta, en este sentido, es si el spin de López Obrador sobre el plantón es o no congruente con su estrategia electoral actual.

La respuesta, creo, es afirmativa, ya que el “nuevo AMLO”, que empieza a conocerse en las redes sociales como AMLOve, el de la República Amorosa, está tratando de vender una imagen novedosa de bondad, humildad, justicia y reconciliación. Ya no es el rijoso de antes, el del desafuero, el de una campaña electoral de enfrentamiento con diversos actores sociales, el del conflicto poselectoral donde mandaba al diablo a las instituciones, caracterizaba al Presidente como “pelele” e inflamaba las plazas asegurando que una mafia le había robado las elecciones. No. Ahora es un político amoroso que no odia y quiere evitar la violencia, tal como lo hizo en 2006 al haber propiciado un plantón a fin de impedir que hubiera muertos.

Insisto: ya será el electorado quien decida si le cree o no

Sergio Aguayo - Valentina


Para Lorenzo Meyer, maestro y amigo.


Para preparar el espíritu navideño les cuento una historia con final feliz.

En este relato el acomodo del mobiliario tiene significado. El pasado jueves 15 en el escenario sólo había 10 sillas desnudas formando el semicírculo común en reuniones de iguales. Los cinco de un lado estaban apartados para la indígena y los suyos; los otros cinco para los representantes del Estado mexicano. Para entender el significado del sillerío y la trascendencia del acto retrocedo casi una década.

El 16 de febrero de 2002 unos soldados que combatían al narco en la abrupta serranía guerrerense violaron a Valentina Rosendo Cantú, una indígena me'phaa de 17 años, casada y con una hija de tres meses. El esposo, la familia y la comunidad la respaldaron para que denunciara el hecho. Ella pensaba, me dijo, que el proceso "duraría un mes". ¡Ingenua! En México la justicia es lenta y rara vez beneficia a los indígenas pobres. La Secretaría de Defensa Nacional difundió un comunicado de prensa asegurando que "los efectivos del Ejército [...] no efectuaron en dicha fecha [...] alguna operación" en el lugar de los hechos.

Al mismo tiempo aumentaron las presiones oficiales a la comunidad que quitó el respaldo a Valentina. La excluyeron de las asambleas, le retiraron el habla mientras le decían a Fidel, el esposo, "¿Por qué no la deja?, ya no es su mujer, ya fue de otros". Crecieron las golpizas del señor de la casa que terminó quebrándose para irse, dicen, al otro lado. Otra hubiera claudicado, pero Valentina resistió por su hija, por el apoyo de su familia cercana y por el de organismos civiles como Tlachinollan, Centro de Derechos Humanos de la Montaña.

Pasaron los años y Valentina sobrevivió trabajando de sirvienta en Chilpancingo. Aprendió español y estudió mientras avanzaba su caso juzgado en la corte militar, que optó por archivarlo por falta de evidencia en 2004. El asunto fue a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y luego a la Corte Interamericana, que consideró probada la violación de Valentina en un contexto marcado por la pobreza, la discriminación y lo que denominaron "violencia institucional castrense".
Entre las reparaciones que ordenó estuvo un acto de reconocimiento público de responsabilidad estatal.

La década ha dejado huella en Valentina. Ahora una mujer de 26 años con la que desayuno antes del acto; veo en ella claridad y firmeza en su relato que fluye en tono apacible y sin estridencias. Ella decidió la sede (el Museo Memoria y Tolerancia), los funcionarios que deberían estar en el estrado y el acomodo igualitario del mobiliario. Valentina es una víctima convertida en defensora de derechos humanos propios y ajenos. La acompaña el equipo de Tlachinollan encabezado por el director Abel Barrera, un antropólogo comprometido, con sensibilidad para entender personas y contextos y con el temple que se requiere para manejar los riesgos inherentes a su vocación.

Había tensión en un auditorio atiborrado de activistas curtidos en la defensa de casos de trinchera y capaces, por tanto, de apreciar cada instante de la simbólica ceremonia. El funcionario que mejor entendió el trasfondo fue Alejandro Poiré. Al principio su lenguaje corporal fue de incomodidad y distancia pero se relajó y cuando llegó su turno al micrófono no sólo cumplió con el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos sino que hizo contacto visual con Valentina a la cual transmitió respeto auténtico mientras reconocía los enormes déficits en justicia y rendición de cuentas.

Poiré es un académico con madera para la política que llega a la cúspide cuando el régimen agoniza. En el año que le queda puede hacer mucho bien porque es incesante la exigencia de justicia. Ojalá y convenza al Presidente de asistir al acto con que deberán cumplir con el fallo de la Corte Interamericana sobre Inés Fernández Ortega, otra indígena me'phaa violada por la tropa.

En su turno Valentina hizo un balance de su experiencia. Habló de las dificultades para denunciar, de los abandonos y las amenazas. También reconoció a los amigos con los cuales, aseguró, "he llorado y he reído; estuvieron día con día. Gracias a ellos estoy con vida". Dedicó el final de sus palabras a Fidel, el esposo ausente, el "que se fue como un cobarde". A él le dijo: "sigo luchando, te recuerdo que pude salir adelante con mi hija. [Yanis -Flor de Calabaza en me'phaa] ya tiene 10 años, la que tú no valoraste". En lugar del lamento de la abandonada sonó la voz de la emancipada. Una ceremonia con claves sobre cómo lograr la justicia.

Al final pregunto a Valentina sobre sus planes. Su respuesta llegó envuelta en sonrisa luminosa y mirada chispeante: "estudiar para enfermera y seguir en la lucha".

Un preámbulo adecuado para abrazar a los míos y desearles a quienes me lean una Navidad llena de paz y, por supuesto, dignidad.


Comentarios:

www.sergioaguayo.org; Twitter: @sergioaguayo; Facebook: SergioAguayoQuezada

Se involucraron en la investigación Rubén Alexis Guillén Monterroso y Pilar Tavera Gómez



Leído en http://www.reforma.com/editoriales/nacional/639/1276347/default.shtm

Marín - Muertos: lo que sea de cada quien

Contra la tradicional cerrazón que la caracterizaba y colocaba opuesta al derecho a la información de todo Estado democrático, la Secretaría de la Defensa viene abriéndose cada vez más, dejando de considerar “secreto” inclusive algo tan reclamable como el saldo de los enfrentamientos entre sus tropas y “transgresores” en el combate a la narcoviolencia.

Antier su vocero, brigadier Ricardo Trevilla, dio a conocer que en cinco años del actual sexenio van mil 948 encuentros a balazos, en los que 2 mil 268 civiles ligados al crimen organizado han resultado abatidos (el autor de estas líneas conoce que entre ellos hay casi 50 probables “víctimas colaterales”) y, en contraste, han muerto 126 militares.

Tan sólo este año, informó Trevilla, ocurrieron 965 de tales “agresiones” (las más, parece que en Tamaulipas y Nuevo León).

Son las cifras del Ejército, así que menores han de ser las de Marina y la Policía Federal.

La matazón (más de 40 mil), cabe inferir, es sobre todo por la guerra cotidiana entre sí que se traen las narcobandas

Ricardo Rocha - El año que se aferra.


Yo no sé ustedes pero a mí ya me anda. Ya quiero que se acabe este 2011.
Y todavía faltan 10 largos días. Parecen pocos, pero pueden hacerse como
un mes. No sé si comparten la extraña sensación de que este ha sido un
año más largo que los otros. De tantas cosas que han pasado. Demasiados
muertos. Demasiada sangre. El horror de los descabezados y los montones
de enterrados en fosas clandestinas. El obligado recorrido por un mapa
de la violencia extenso y enrojecido.

Hacia dentro, el recrudecimiento de una guerra cada vez más perdida e
indefendible. Hacia fuera una imagen de violentos que se multiplica
exponencialmente en todos los países desde donde nos miran con
estupefacción. Sumada a las pifias de una política exterior inexistente
que toleró el Rápido y Furioso y puso de rodillas al país por la
Iniciativa Mérida y ante los agentes estadounidenses que operan
impunemente en México. Los dislates con Francia por el caso Florence, el
pésimo manejo de la visita del Dalai Lama y la vergüenza mundial por los
crímenes masivos de migrantes.

No ha ido mejor en lo económico: de los 107 millones que ahora somos,
más de sesenta millones son pobres; añádase la desigualdad en un país
donde cada vez menos tienen más y cada vez más tienen menos; luego siete
millones de jóvenes sin destino que ni estudian ni trabajan; súmenle los
augurios de que la economía podría entrar en recesión en cualquier momento.

Un gobierno malo y de malas —en todos sentidos— al que tampoco ayuda la
suerte: dos —de sus muchos secretarios de gobernación— muertos ambos en
avionazo y helicopterazo; una hermana que no puede ganar a pesar de la
volcada ayuda fraterna y a la que se quiere inventar el contradictorio
pretexto del factor narco para justificar su derrota; calificaciones
reprobatorias y de incompetencia de la OCDE y la CEPAL; y para colmo la
huida ratonil del barco de final de sexenio. Una soledad cada vez más
corajuda, que asoma un día sí y el otro también.

En paralelo, el bullicio de afuera contrasta con el silencio de adentro.
Los que quieren ser se alborotan en una fiesta anticipada: igual los que
dan por un hecho el triunfo; que los que mantienen viva la esperanza;
que los que esperan un milagro. Al interior de la casa presidencial, son
cada vez más audibles los pasos del habitante principal. El que al fin
descubrirá quiénes fueron los parásitos y quienes sus verdaderos amigos.
Sobre todo ahora que el mismo está de nuevo en campaña. Empeñado en una
victoria que cada día se aleja más en la incertidumbre del horizonte.

Realmente pocas cosas ha habido para revitalizar el alma y menos aun
para convocar a la algarabía. Si acaso el Movimiento por la Paz con
Justicia y Dignidad que encabeza el poeta Javier Sicilia. Que hizo dolor
su dolor con los deudos de las víctimas de esa virulencia salvaje que ha
ofendido, entristecido e indignado a la nación a lo largo de cinco años
y más de cincuenta mil muertos. Por eso esta movilización itinerante a
lo largo y ancho del país ha sido un bálsamo para curar tanta afrenta
por el moridero; lo mismo el de los infortunados del fuego cruzado; que
los levantados y luego tirados en cualquier parte; que los niños
balaceados y asesinados por militares en los retenes; y por supuesto los
muertos soldados y hasta los muertos narcos. Todos mexicanos.

En fin, que hasta yo siento el fastidio doloroso de ir y venir otra vez
al mismo tema. De tener que cronicar en el noticiero matutino sobre los
crímenes y las fosas de cada día. Quisiera como ustedes poder decir ya
basta. Pero no es posible aún.

Por eso, como la mayoría, espero ingenuo el cíclico y nuevo sol de
nuestros ancestros. A pesar de los malos augurios que traen los vientos
de Europa y los fríos que nos llegan del norte. De la profecía inútil de
que todavía seremos más pobres. Con toda la fe y la rabia de los
indignados de otras tierras. Con la esperanza de indignarnos también. Y
de exigirles, al menos, a quienes nos quieren gobernar un compromiso
estricto para salvar a este país. Para iluminar de nuevo esta tierra de
sombras.

PD. Por vacaciones de fin de año, que ustedes también disfrutarán, esta
columna volverá a aparecer el miércoles 4 de enero. Felices fiestas y
mejor 2012.



ddn_rocha@hotmail.com@RicardoRocha_MX

García Soto - Administrar la caida.


Según los expertos, eso es lo que tendrá que hacer Enrique Peña Nieto de hoy al 1 de julio de 2012. El virtual candidato priista que encabeza todos los sondeos rumbo a la elección presidencial no podrá crecer ya más en las intenciones de voto que le dan las encuestas y, por el contrario, las leyes de la estadística y la probabilidad indican que comenzara a descender gradualmente una vez que comience la contienda formal y que sus adversarios se muevan en busca de arrebatarle simpatías del electorado.

“El secreto para Peña Nieto -dice un reconocido encuestador a esta columna- es cómo administrar su ventaja y lograr que su caída sea lo más lenta posible y que el ascenso de sus contendientes, que necesariamente se dará con las campañas, no sea suficiente para que amenace su condición de puntero. Lo que tiene que evitar es que se produzca lo que los encuestadores llamamos el cruce que es el momento en el que el primer lugar que baja es alcanzado por el segundo lugar que va en ascenso”.

El problema para Peña Nieto y para sus estrategas y operadores es que falta aún mucho tiempo para las votaciones y muchas cosas pueden pasar. Los tropiezos verbales de las
últimas semanas -entre sus pifias literarias y su desconocimiento del precio del principal alimento de los mexicanos- mostraron a un candidato priista vulnerable y no tan sólido como lo hacen ver las encuestas. Si se toma en cuenta que todos esos deslices y yerros ocurrieron en época de precampañas y tuvieron todo ese impacto mediático, es de esperarse que cualquier error del candidato puntero se magnifique aún más cuando estén en campañas.

De ahí que la estrategia de Peña Nieto tendrá que ser revisada y exagerada en los cuidados para no sobreexponer al mexiquense que ya mostró una de sus debilidades: la falta de agilidad para responder preguntas difíciles o inesperadas y la poca capacidad de reacción e improvisación en una situación de desconocimiento. Si a eso se suma la molestia con la que respondió en una de esas preguntas al aclarar que no era “la señora de la casa”, es claro que Peña tendrá en los debates, las entrevistas y los encuentros con polemistas avezados uno de sus mayores retos en esta contienda.

Tal vez con la experiencia de las últimas semanas los operadores y estrategas peñistas, esos mismos que no pudieron darle ni una tarjeta con los títulos de tres libros, opten por volver a una estrategia que ya probaron y que les funciono hasta antes del lanzamiento formal de la candidatura: el perfil bajo. Guardar a Peña y no exponerlo demasiado a los medios y a los debates con sus contrincantes es algo que le ha funcionado hasta ahora al mexiquense, que ya mostró que fuera de un guión preestablecido o una prensa cuidada es altamente vulnerable.

La pregunta es hasta cuándo podría funcionar una estrategia como esa, tomando en cuenta que las campañas arrancan formalmente en marzo y que a partir de febrero estará definido el candidato del PAN, con todo lo que eso significa en la inyección de recursos y promoción desde la maquinara gubernamental para el que resulte el candidato oficial de la administración calderonista. Una de dos: o al candidato priista lo avispan y lo enseñan a reaccionar, sin enojarse y sin perder el control en situaciones adversas, o una vez que empiecen las campañas y sus adversarios se le lancen con todo, será presa fácil para irle restando puntos en las encuestas.

Y si no administran la caída, la ventaja peñista que se ha mantenido por al menos dos años en las encuestas se podría pulverizar en cuestión de semanas una vez que empiecen las campañas y podría llegar el anunciado punto de cruce. La pregunta es quién puede ser ese segundo lugar que, eventualmente diera alcance al puntero, ¿Andrés Manuel López Obrador? ¿Josefina Vázquez Mota? ¿Ernesto Cordero?

Riva Palacio - El traidor del sur



Chiapas es un estudio de caso de lo que se avecina en los próximos meses. Tiene una frontera porosa que representa el más grande riesgo para la seguridad nacional, y por donde gotea el tráfico humano, de armas, de drogas y sicarios. Es políticamente sensible y con comportamientos inestables. Pero encima de todo, por si no fuera suficiente, tiene un gobernador que para nadie es confiable, y que se ha convertido en el mejor ejemplo del porqué el malabarismo político y electoral debe ser erradicado de la vida pública del país.

Juan Sabines, el gobernador de Chiapas y su cabeza, es el arquetipo del político saltador y traidor. Priista de convicción, perredista por conveniencia y panista coyuntural, Sabines ha jugado con todos y trata de engañar a todos. No tiene palabra ni da certidumbres. Es un hombre de venganzas que actúa como si el dinero que reparte en medios en pautas multimillonarias, o con vendettas a quien se le opone en su territorio, evitará rendir cuentas sobre su gestión.

Sabines persiguió a quien lo impulsó como gobernador, a su antecesor Pablo Salazar, y lo metió a la cárcel. Salazar fue quien fue su tutor, lo impulsó y lo propuso como candidato del PRD a la gubernatura. Lo acercó al entonces líder del partido, Jesús Ortega, y lo sentó con el ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador para garantizarle su respaldo. Sabines traicionó a los tres.

Al hermano de López Obrador, que buscaba un puesto de elección popular, lo bloqueó hasta anularlo de toda contienda electoral en Chiapas. A Ortega, lo dejó solo, sin apoyo político cuando lo requería en su lucha interna con el aparato perredista, y caminó hacia Los Pinos, para volverse aliado del presidente Felipe Calderón, como tiro de gracia a López Obrador.

Sabines pidió el respaldo federal para emprender la cacería judicial contra Salazar, y se la dieron ampliamente. Pero volvió a traicionar. Todo el apoyo que le dio Calderón durante su sexenio, se convirtió en una alianza estratégica con el PRI de Humberto Moreira, en trabajo conjunto con el precandidato presidencial Enrique Peña Nieto, para forjar una coalición con el Partido Verde y Nueva Alianza.

Sabines se comprometió a que la gubernatura sería para el joven verde, Manuel Velasco, gran amigo de él y de Peña Nieto, y la primera senaduría para Mónica Arriola, la hija de la maestra Elba Esther Gordillo, a cambio que Moreira le permitiera nombrar, todavía como gobernador del PRD, a Roberto Albores Gleason como líder estatal del PRI. Moreira se lo concedió.

Pero la naturaleza de Sabines es otra. Mandó a recorrer Albores Gleason por todo el estado a construir alianzas. Extrañó en el PRI que lo hiciera, pero no dijeron nada. Hace unas semanas se descubrió porqué. Albores Gleason aseguró que la candidatura a la gubernatura no estaba cocinada, que Velasco no era el virtual candidato, y que él, presidente del PRI, aspiraría al cargo. Los focos rojos de prendieron en la ciudad de México, pero su argumento es que el acuerdo fue con Moreira, y si se fue el líder, se acabó el pacto.

La actitud de Sabines provocó terremotos en la alianza nacional para 2012 y molestia en distintas trincheras del PRI. Dentro del lópezobradorismo no quieren saber nada de él, y no está claro cómo procesará el presidente Calderón la prostitución política de quien tanto apoyó. Este es un tema de coyuntura, pero hay otro de largo plazo que Sabines, como ningún otro gobernador en el país, muestra como un ejemplo para repensar el futuro de las alianzas político-electorales, tan de boga hoy en día


Lo mismo en http://www.vanguardia.com.mx/eltraidordelsur-1176335-columna.html